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La decisión de Hermione — capítulo 20

El amanecer les alcanzó desnudos y abrazados. Aquel día durmieron hasta tarde, y más lo hubieran hecho si el patronus de Ginny no les hubiese despertado diciéndoles que los señores Delacour venían a comer y que para Bill era importante que estuvieran allí.

Ron le dio un corto beso a Hermione, le sonrió y procedió a enviar un mensaje de respuesta, un simple "Nos vemos a la hora de comer". Lo que pasó a continuación les sorprendió a los dos, pues el patronus de Ron no era su fox terrier, sino una nutria macho que hacia pareja con el patronus de Hermione.

  • Hermione, ¿eso por qué ha pasado? ¿Es por lo de anoche? No lo entiendo. Si cuando haces el amor con alguien tu patronus cambia, Charlie podría montarse un zoológico y en cambio tiene el dragón de siempre.

  • No, Ron. No tiene que ver con eso. Tu patronus puede cambiar cuando decides que has encontrado a la persona adecuada para compartir tu vida. Eso es lo que le pasó a Tonks, ¿recuerdas?

- Mis hermanos se van a burlar de mi por años. Y seguro que cuando volvamos mamá ya estará planificando la boda. En fin, te quiero. Tú ya lo sabes y el mundo también, no hay problema con eso.

- Yo también te quiero, Ron.- Se besaron dulcemente y se miraron a los ojos un ratito. - Ron, ¿crees que aquí habrá una ducha? Aún me siento pegajosa y me gustaría asearme un poco.

Hermione, se levantó desnuda, sin taparse, sin ninguna vergüenza. Ambos se sentían cómodos mostrándose de manera natural frente al otro. Ron la contemplaba asombrado, no podía creer la suerte de poder estar con Hermione en esa situación, ni que hubiera estado dentro de ella tan solo unas pocas horas atrás. Había sido el primero y deseaba poder ser el único.

Al dirigirse al cuarto de baño, Hermione se quedó con la boca abierta. Ciertamente la magia de Ginny había aumentado mucho si había sido capaz de reproducir el baño de prefectos dentro de la tienda de campaña. La visión maravilló a Ron, quién cogió a Hermione de la mano y la introdujo detrás de él en el agua. Con cuidado, la empezó a enjabonar, entreteniéndose en los pechos. Hermione gemía, era evidente que el deseo de los dos estaba creciendo. El miembro de Ron, que empezaba a clavársele en la piel, así se lo confirmaba. Cuando ya no aguantaban más, Ron arrinconó a Hermione contra un lateral de la bañera. Ella le rodeó con sus piernas y él la penetró. Con la ayuda del agua, era muy fácil mantener el peso de la chica. Además, esa postura le permitía entrar en ella de manera muy profunda. Ambos gemían y gritaron cuando el placer llegó. Al acabar, se limpiaron con dulzura el uno al otro.

  • Hermione, ¿tú crees que cuándo mi familia me vea sabrá lo que ha pasado esta noche? Yo me siento muy diferente.

- No creo, Ron.

- Lo que de verdad me da miedo es que lo note tu padre... Ya le caigo bastante mal...

- Oh, Ron. No le caes mal... es sólo que me hacías llorar mucho.

- Pues a partir de ahora sólo te voy a hacer feliz, ¿vale? Y quiero que él lo note y sepa que conmigo vas a estar bien.

Entonces el estómago de Ron rugió. ¡Se habían saltado el desayuno y ya era hora de comer! Así que, con pereza por abandonar el lugar, con unos hechizos rápidos recogieron sus cosas y doblaron la tienda.

Llegaron al Gran Comedor y suspiraron para darse fuerzas mútuamente. Sabían que deberían lidiar con las bromas de los hermanos de Ron y con las esperanzas de Molly. Hermione quiso soltar la mano de Ron para llegar discretamente, pero él no la dejó y le dio un apretón.  Y así, juntos,  entraron en el Gran Comedor.

Todos estaban ya en la mesa y el primero en saludarles fue Arthur:*- ¿Todo bien, chicos?*Ante esta simple pregunta Ron se puso rojo hasta las orejas y murmuró:-Hermione, lo saben.**- No, Ron, no pueden saberlo, pero como sigas con esa actitud no van a tardar en adivinarlo.Y es que Ron, su héroe, aquel que se puso en peligro de muerte sacrificándose por sus amigos en un tablero de ajedrez gigante, aquel que pidió que le torturaran en el lugar de ella en la mansión Malfoy... el mismo Ron, ahora se escondía detrás de Hermione, usándola de escudo por miedo a enfrentarse a su familia. Y en ese momento, Harry se levantó;- Hermione, ¿podemos hablar a solas?

Harry la cogió de la mano, la separó de Ron y su familia y siguió hablando;

  • En realidad no quería nada. Sólo pensé que después de pasar la noche solos y del cambio de patronus de Ron, sus hermanos se lo iban a comer vivo a base de bromitas subidas de tono. Y más teniendo en cuenta que Molly no está. Creí que sería más cómodo para ti no tener que presenciarlo y mejor para Ron que no estuvieras delante. Y ahora cuéntame, ¿todo bien?- Harry, fue una noche fantástica.- Si, ¿eh? - Harry sonrió- Sólo espero que hayáis tomado precauciones...

Hermione se sintió realmente estúpida . ¡Mierda! ¿Cómo podía haber pasado aquello por alto?

  • Harry, no pasa nada, ahora le pediré a Ginny que me devuelva la que me dio George...

- No, no le queda... Estos días hemos tenido mucho tiempo libre y... bueno, nos la hemos acabado...

Y Hermione se fue a buscar a Ron, quién estaba rodeado de sus hermanos y seguía rojo, pero ya no parecía tener vergüenza sino estar realmente enfadado... le cogió de la mano y se lo llevó...

- ¡Hermione, mi familia es insoportable! Que si Ronnie ya es un hombre, que si cuántas veces, que si en qué posturas... ¡Son unos pervertidos! ¡ Quiero ser hijo único, como tú y Harry!

- Ron, ¿tú tomaste poción anticonceptiva?

- ¿Qué?

- Poción anticonceptiva, Ron. Ya sabes, lo que se toman el chico o la chica cuando tienen relaciones y no quieren bebés.

- No. ¿Tú tampoco?

- Claro que no, Ron. Yo pensaba que íbamos a dar un inocente paseo por Hogsmeade, no a pasar una noche de amor y sexo en una tienda de campaña a cientos de kilómetros de aquí.

Ante las últimas palabras de Hermione, Ron sonrió de medio lado:

  • Céntrate, Ron, la poción debe tomarse como mucho 24 horas después de la relación.

- ¿Y dónde está el problema? Tómate la que te regaló George.

- Ginny se la acabó...

- ¡Voy a matar a Harry!- Y tras percibir la mirada asesina de Ron, su mejor amigo se encogió en su asiento. - Hermione, si le pido más a George se va a burlar de mí de por vida...

- ¿Prefieres ser padre a los 18?

- No, no creo que estemos preparados para eso. ¡George! ¿Puedes venir un momento?

- ¿Qué desean sus Majestades la reina del amor y el rey de los revolcones?

- George, corta el rollo. Hermione y yo necesitamos poción anticonceptiva .

- ¿Así que es cierto? ¿La prefecta perfecta ha mancillado el honor de mi hermanito en un claro bajo la luz de la luna? ¿Y puedo saber cuántas veces lo mancilló? Pues vuestras caras veo que no me vais a responder a esa pregunta. Bien, dejadme que me lo piense y en un par de días os doy respuesta.

- ¡George! ¿Qué tienes que pensar? Sabes que no podemos esperar tanto, y no puedo elaborar la poción por mi misma porque tardaría una semana en estar lista...

-¡Uy, habló la irresponsable representante de la responsabilidad! Pero pensad... Mamá estaría encantada con el bebé. ¡Y podríamos organizar la boda en un par de meses! ¿No? Pero qué aburridos sois... Esta bien, Hermione. Aquí tienes esta tarjeta. Escribe en ella el producto que deseas y en menos de 2 horas este te llegará vía lechuza. Es un servicio Premium de tarifa plana para usuarios de Sortilegios Weasley que Fred y yo estábamos preparando.- Una sombra de tristeza cruzó el rostro de George al recordar a su hermano*- Es mi regalo de bienvenida oficial a la familia.*

  • ¡Eh, George! Yo ya soy tu familia oficial, ¿no me darías una tarjeta de estas?

- Ni lo sueñes, Ronnie. Pero tengo buenas noticias para ti. El cónyuge del propietario puede usarlas, así que cuando pongas un anillo alrededor de ese bonito dedo, la tarjeta será toda tuya.

La charla se vio interrumpida por la llegada del matrimonio Delacour, acompañados por Gabrielle, Molly, Fleur y Bill.  Hermione aprovechó ese momento para escribir discretamente su pedido en la tarjeta que le había regalado George. Las letras se iluminaron y desaparecieron, lo que ella interpretó como que el pedido había sido recibido correctamente.

En los postres, Bill y Fleur anunciaron que esperaban un bebé y la alegría se extendió por la familia. Todos lloraban, la guerra les había unido en el dolor y ahora una nueva vida lo haría en la alegría. Después de felicitar a la pareja, Hermione se fue discretamente del Gran Comedor. El objetivo era doble: dejar un poco de intimidad a los Weasley y estar sola cuando recibiera la lechuza con la poción. Además, también necesitaba tiempo para asimilar lo que había pasado aquella noche: en unas pocas horas Ron se le había declarado y ellos habían compartido una primera experiencia que les uniría para siempre.

Hermione se dirigió a la reconstruida torre de Astronomía, creyendo que sería un buen lugar para esperar y pensar. Allí, para su sorpresa, se encontró a Luna y Neville conversando mientras miraban el paisaje. -Hermione. - La llamó Luna. -Últimamente entre tu misión y Ron, te vemos poco.

Hermione la miró confundida. ¿Qué sabía ella de su misión?

  • Ven con nosotros, Hermione. Neville me estaba hablando de su relación con Hannah y de cómo él le estaba ayudando a superar lo de su madre.

Oh, mierda. Hermione había olvidado por completo a la madre de Hannah, la cual fue asesinada por los mortífagos unos meses atrás. No tenía una relación muy estrecha con la chica, pero era agradable y Neville la quería. Hermione suspiró. Sí, estaba claro que debía incluir a la madre de Hannah en su misióny entonces pensó que el nombre que le había atribuido Luna a su plan, misión, realmente encajaba con su aventura que inicialmente era nocturna pero que ahora estaba precisando de muchas más horas de las inicialmente planificadas... este exceso de tiempo de dedicación era un problema, pues ya quedaban pocos días para que el efecto de los trasladores se revirtiera, según ella y el mismo Dumbledore habían programado.

Luna la miraba con ojos soñadores y Hermione se preguntó una vez más si la joven dominaba el arte de la legeramancia. Como confirmando sus sospechas, Luna le guiñó el ojo.

  • Neville, cuéntanos a Hermione y a mi todo lo que sepas sobre la muerte de la muerte de Hannah: la hora, el lugar... Hablar de estas cosas ayuda a superarlas.

Neville no entendió cómo podía ser que el hecho de que él hablase de la muerte de la madre de su novia podía ser de ayuda en algo, pero aún así, hizo caso a su amiga y explicó la historia completa. Hermione anotaba cada detalle mentalmente mientras Luna sonreía. Hermione la miró. Su vida no había sido fácil, ella también creció sin madre... Y en aquel momento Hermione se dio cuenta de algo: aunque la madre de Luna no hubiera muerto a causa de Voldemort, también podría intentar salvarla. ¿Qué se lo impedía? Y entonces vio que Luna la miraba con ojos vidriosos y sonreía.

  • Y ahora que Neville ha acabado de explicar la historia de la madre de Hannah, yo os voy a explicar la de la mía...

Y así prosiguió hasta que explicó todos los detalles. A continuación dijo:

  • *Hermione, en unos minutos llegará tu pedido. Soy feliz porque sé que mi madre conocerá a mis hijos. Igual que sé que a Ron le costará aceptar a la pareja de vuestra hija. Pero sabes tan bien como yo que Ron siempre acaba haciendo lo correcto, conseguirá ver la persona que hay detrás de la casa y del apellido. Me lo han dicho los narggles mientras dormía. Y ahora marchémonos, Neville. Hermione necesita estar sola. Por cierto, Hermione, sé que McGonagall pasará el día fuera por compromisos políticos.*Dicho esto abrazó a Hermione, le susurró un gracias en su oído y se marchó llevándose tras ella a un confundido Neville y dejando aún más aturdida a Hermione, quién se preguntaba si Luna, además de leer el pensamiento, también podía conocer el futuro. A los dos minutos, llegó una lechuza con su poción y se la bebió de un trago. Después suspiró, pensando que aquel sería un día muy largo, y se dirigió al despacho de la directora.

Encontrar a la señora Abbott un día antes del ataque de los mortífagos fue fácil, pues ella siempre iba a pasear por el mismo bosquecillo a la misma hora. Simplemente, la siguió bajo la capa y la aturdió cuando estuvo segura que no había nadie alrededor.

La visita a casa de los Lovegood fue más emotiva. Hermione llegó antes de tiempo y estuvo un rato contemplando en silencio a la familia. Luna, a sus nueve años, era una niña adorable y feliz. Pese a que los Lovegood tenían costumbres muy extrañas, se notaba el amor que se procesaban. Cuando Pandora se quedó sola para trabajar en sus experimentos, Hermione le aplicó los encantamientos y, tras ver aparecer la luz violeta, volvió a su época.

Con una sensación gratificante en el estómago, Hermione regresó a su habitación con la intención de descansar un poco. Le quedaba mucho trabajo por delante, al día siguiente partiría con Ron a Australia en busca de sus padres, pero antes de eso tenía previsto volver al pasado para hacer a Teddy el mejor regalo posible: devolverle a sus padres.