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La decisión de Hermione — capítulo 27
Hermione entró a la habitación de los chicos y vio que Ron tenía un sueño agitado. Se le quedó escuchando y oyó claramente cómo decía: "No, Rose, no te acerques. Mantente alejada de ese Malfoy". Hermione no puedo evitar soltar una carcajada. Inmediatamente, se tapó la boca con las dos manos, deseando no haber despertado a nadie. Demasiado tarde, Harry la miraba con los ojos abiertos desde su cama.
- Lo siento, no quise despertarte.
- No te preocupes, Hermione. Me iré a dormir a un sofá de la Sala Común...
- Harry, no hace falta.
- Sé que no hace falta, pero quiero hacerlo. A mi también me gustaría dormir con Ginny si tu novio no se pusiera como un hipogrifo enloquecido...
- Harry, Ron no es mi novio.
- Ya lo sé y por eso me voy. A ver si le ponéis remedio pronto. Suerte. Y dicho esto, Harry se marchó. Hermione se sentó al lado de Ron y le levantó la camisa del pijama para poder acariciar su abdomen. Le encantaba. Desabrochó todos los botones del pijama y empezó a darle besos cortos a Ron por el pecho, para después subir por el cuello hasta llegar a sus labios. En ese momento, él le devolvió el beso. Ella metió la mano por el pantalón del pijama y empezó a masturbarle lentamente, realmente su miembro estaba ya muy duro. Él abrió los ojos y la miró:
- Hermione, ¿estoy soñando?
- No, tonto. Te echaba de menos y vine a buscarte.
- Yo también te echaba de menos. Él la empujó hasta que ella quedó a horcajadas sobre él. Podía sentir la dureza de Ron clavándose contra ella.
- Ron, vayamos a la Sala de los Menesteres. Tengo la capa de Harry. Ron no rechistó y juntos se metieron bajo la capa. Vieron a Harry dormir en un sofá de la Sala Común, de alguna manera había podido avisar a Ginny, pues ella se encontraba recostada a su lado. Ron lanzó un pequeño gruñido:
- Míralo por el lado bueno, Ron. - Dijo Hermione- Que estén aquí significa que probablemente la Sala de los Menesteres esté disponible.
- Sí, porque probablemente con lo bobo que es Neville, Hannah llegará virgen al matrimonio.
- Ron, no te metas con ellos. ¡Él al menos ha tenido la valentía de pedirle que sea su novia!
- ¡Ah, ahora resulta que soy un cobarde!
- Bueno, pues un poco sí. Siempre soy yo quien debe dar el primer paso.
- ¿Ah, sí? Pues ahora vas a ver quién es cobarde. Y tras decir esto Ron apoyó a Hermione contra una pared y la beso con rabia. Mientras lo hacía, pegó un tirón a su blusa hasta romper todos los botones y empezó a acariciar sus pezones y a morder levemente sus pechos. Hermione jadeaba cuando Ron le puso una mano en la boca. Alguien se acercaba. Desde debajo de la capa pudieron ver pasar a McGonagall y Slughorn, y mientras lo hacían Ron metió una mano bajo la ropa interior de la chica. Aquello que a Hermione en otro momento le hubiese parecido irrespetuoso, ahora le parecía excitante. Los dos profesores desaparecieron y por fin Ron y Hermione se encontraron frente a la Sala de los Menesteres. Al entrar vieron que dentro había una reproducción de la habitación de Hermione en casa de sus padres, sólo que con una cama mucho mayor. Hermione cogió a Ron por los hombros y le empujó sobre la cama.
- Ron, quiero probar algo nuevo. Déjame ponerme encima. Se desnudaron mútuamente entre besos, y después de llegar al clímax a la vez, ella se quedó dormida. Estaba exhausta. Él admiró su cuerpo desnudo durante un rato y después también se dispuso a dormir. Hermione despertó sintiendo un peso sobre ella, y es que Ron se había quedado dormido con la cabeza en su pecho. Con cuidado colocó bien a Ron y fue al cuarto de baño. Cogió la targeta que le había regalado George e hizo un pedido de poción amticonceptiva. Al no haber luz natural, Hermione no supo en qué hora se encontraban, pero intuía que era tarde. Miró a Ron y empezó a acariciar esos cabellos rojos que tanto le gustaban. Él, aún sin abrir los ojos, sonrió.
- Perdóname, Hermione.
- ¿Por qué?
- Ayer no te dije que te quería y me prometí a mi mismo que te lo iba a decir cada día de nuestra vida. ¡Te prometo que voy a ser el mejor novio del mundo!
- Ron... tú y yo no somos novios...
- ¿Por qué?
- Bueno... en realidad... porque no me lo has pedido. Él soltó una carcajada.
- ¿En serio, Hermione? Hemos hecho el amor cuatro veces... ¡No podemos haber hecho el amor cuatro veces y no ser novios!
- No, Ron. Todo el mundo sabe que para ser novios oficiales por lo menos hay que hacer el amor CINCO veces.
- Bueno, pues vamos a remediarlo... Me sacrificaré por el equipo... De nuevo sus labios se juntaron y sus manos empezaron a acariciar el cuerpo desnudo del otro cuando de repente un patronus con forma de ciervo les interrumpió.
- ¡Ron, Hermione, espavilad! ¡Vuestros padres están como locos por que no os encuentran! ¡Están revolviendo todo el castillo!
- ¡Mierda, Hermione! ¡Pues por mi que nos sigan buscando!
- Ron, tenemos que irnos. No te preocupes, disponemos de todo el tiempo del mundo.
- ¿Me lo prometes?
- Te lo prometo.
- Te quiero, Hermione.
- Te quiero, Ron. Decidieron que Ron, que aún estaba en pijama, iría bajo la capa hasta su dormitorio y una vez allí se cambiaría y se dirigiría al Gran Comedor. Hermione acudiría allí directamente. La comida ya estaba servida y Hermione se sentó junto a sus padres. Estos estaban molestos y preocupados, y antes de dejar hablar a su hija le soltaron un discurso sobre responsabilidad y respeto. A George le hizo mucha gracia que por una vez fuese Hermione quien se llevase la bronca. Sus padres sólo dejaron de sermonearla cuando ella les dijo que su misión se había alargado más de la cuenta y que se encontraba muy cansada. A pesar que su estrategia funcionó y sus padres se aflojaron visiblemente, Hermione se sintió un poco culpable por haberse hecho la víctima. Sus sentimientos se vieron interrumpidos cuando una lechuza le trajo un paquetito de Sortilegios Weasley.
- ¿Qué es eso, Hermione? - Preguntó Hugo Granger.
- Eso, Hugo, es un encargo de Sortilegios Weasley. - Dijo George - Hermione ha hecho servir el servicio Premium del que te hablé.
- ¡Oh, querida! George me ha contado de sus increíbles productos. ¿Qué te has pedido? - Y sin esperar la reacción de Hermione, su padre abrió la caja y sacó dos botellas llenas de líquido. - ¿Qué es esto? Al observar el color del líquido guardado en los frasquitos, todos los Weasley identificaron enseguida la poción que contenían. Bill, Ginny, Harry y Fleur rieron discretamente, Percy carraspeó. George y Charlie reían a carcajadas. Molly le echó una mirada de reproche a Hermione, y ella la miró con disculpa en los ojos antes de responder.
- Es un tónico reconstituyente, papá. Ya sabes, por el cansancio.
- Oh, querida. ¿Podemos compartirlo? La emoción de estar en el castillo no me deja dormir bien. ¡Salud! - Y ante la sorprendida mirada de su hija, Hugo se bebió toda la poción anticonceptiva de un solo trago. Y dijo - ¡Muy rica, George, sabe a regaliz! Y este comentario provocó lágrimas de risa en todos los hermanos Weasley. Hermione estaba realmente avergonzada, pero aún así decidió beberse su botellita de poción y a continuación , se cubrió la cara entre sus manos, gesto que su madre atribuyó a su cansancio.
- ¡Oh, cariño! ¡Eso de viajar en el tiempo debe ser agotador! - Dijo Jane. MIERDA. Su madre realmente era una bocazas. Molly mostró una mueca de dolor.
- Oh, Jane, querida. No hay magia que permita viajar en el tiempo. Si que hubo unos aparatos en el pasado, algo llamado vuelatiempos...
- Giratiempos. - Corrigió Arthur.
- Eso, giratiempos. Los giratiempos fueron destruídos en tiempos de la primera guerra mágica. El Ministerio alegó que en malas manos podrían ser una terrible amenaza. De hecho, Dumbledore tuvo algún problema con ellos. El Ministerio destruyó los existentes e impidió crear nuevos. ¿Oh, querida, de verdad crees que si fuera posible viajar en el tiempo, si aún quedase algún giratiempo en el mundo, Arthur y yo no hubiésemos movido cielo y tierra para recuperar a Fred? Y en ese momento, Harry se giró hacia Hermione y con voz grave le dijo:
- Hermione, ¿qué es lo que has hecho? - Estaba claro que gracias a la berborrea de su madre, Harry había descubierto sus intenciones.
- Harry, este no es el momento ni el lugar... Todos los comensales les miraban sin entender la situación.
- ¿Qué no es el momento ni el lugar? ¿Cómo te atreves a dejarme al margen? Puedo entender que no fueras sincera con Ron... ¿pero conmigo?
- ¡Eh! ¿Que está pasando aquí? ¡Harry, no grites a Hermione! - Dijo Ron, que acababa de llegar. - ¿Y qué es eso de no ser sincera conmigo? Si alguien sobra aquí eres tú, colega.
- Cállate, Ron. No sabes de qué va esto. Hermione es mi mejor amiga y tengo derecho a enfadarme con ella cuando hace algo peligroso a mis espaldas.
- ¿Ah, si? ¿Hermione es tu mejor amiga? Pues entonces yo tengo más derechos que tú porque resulta que Hermione es mi... - Y Ron se quedó cortado, sin saber bien qué decir, ante la suspicaz mirada de los presentes, en especial de Hugo Granger - ¡Bueno, qué más da! ¡La cosa es que me vais a decir qué pasa aquí y punto!
- Te repito que esto es entre yo y Hermione, Ron
- Y yo te repito, Harry, que aquí no hay un tú y Hermione. Si el trío se convierte en pareja, el que sobra eres tú.
- ¡Callad los dos! ¡Harry, esto lo he de hacer por mí misma!
- ¿Por qué, Hermione? ¡Yo puedo ir contigo, no debes hacerlo sola! Y en aquel momento Hermione vio cómo McGonagall salía de nuevo hacia el Ministerio.
- He de irme - Dijo Hermione, cogiendo la capa que Ron llevaba bajo el brazo.
- ¿Así que ese es tu jueguecito? ¿Colarte en su despacho mientras McGonagall está fuera? Voy contigo. - Dijo Harry.
- Ni soñéis que vais a poder libraros de mi. - Añadió Ron.
- Harry, Ron. Sólo queda un día. Necesito acabar lo que he empezado. Sola. Mañana no habrá más secretos, pero ahora he de irme.
- Sigo sin entender porque tanto interés en ir sola. Vete. Pero como mañana a primera hora no estés aquí sana y salva te juro que voy a ir ante el retrato de Dumbledore a pedirle mil explicaciones. - Y con estás palabras de un malhumorado Harry, Hermione se marchó. Cómo siempre, el director la estaba esperando. También como siempre, el retrato de Snape dormía a su lado. En aquel momento Hermione se preguntó para qué necesitaría dormir un retrato... ¿Quizás Snape sólo había fingido dormir durante todo este tiempo y en realidad había estado escuchando todas sus conversaciones? Hermione intentó descartar esa idea y si dirigió a su ex-director.
- Buenos días, profesor Dumbledore.
- Buenos días, señorita Granger.
- Quisiera preguntarle si es posible que el espíritu de las personas petrificadas de manera permanente se comporte cómo el de un muerto y pueda aparecerse ante los vivos en situaciones especiales.
- Sí, es posible. ¿Por qué lo dice?
- El espíritu de Cédric se le apareció a Harry en el cementerio, al finalizar el torneo de los tres magos.
- Sí, así es.
- Eso plantea la posibilidad de salvar a Lily y James, ¿no? Al estar petrificados sus espíritus pueden ayudar a Harry y es posible mantener el presente inalterado. Puedo salvarlos, ¿verdad?
- No, no puede. - Hermione vio cómo su esperanza se alejaba. Quizás no sería posible devolver su familia a Harry.
- Pero, ¿Por qué? No lo entiendo. ¿Qué es lo que no me ha contado?
- Me temo que muchas cosas, señorita Granger. Pero lo siento, ahora no es el momento. Minerva no tardará mucho y hay conversaciones más urgentes que atender. Creo que usted y el profesor Snape tienen algo que debatir.
- Albus, como ya le comenté, esto es innecesario e irrelevante. - Oír la voz de Snape sobresaltó a Hermione más de lo que habría esperado - ¿Para qué voy a querer otra vida si no me gustó la primera?
- Severus, siempre tendrás tiempo para morir, pero esta es tu única oportunidad de vivir.
- ¿Y qué diferencia hay entre una cosa o la otra, Albus?
- La hay, Severus. Créeme que la hay. No olvides que no sólo se puede viajar al pasado. He visto tu futuro y en él hay amor.
- ¿Amor? Sólo se ama una vez en la vida y yo ya amé.
- La vida te dará una segunda oportunidad, sólo hace falta que la aceptes. Confía en mí, Severus. Alguien que aún no conoces te está esperando y conocerás una vida diferente a su lado. Lo que te prometo es felicidad, pero eso requiere el sacrificio del riesgo. Y tú nunca has sido un cobarde. Ahora dile a la señorita Granger que quieres que te devuelva a la vida, para que sepa cómo proceder. Y tras una pausa y una desconfiada mirada a Dumbledore, Snape respondió:
- Que así sea.
- Y ahora, señorita Granger debe irse. Le prometo que le daré todas las explicaciones oportunas a su debido tiempo, pero ahora coja el giratiempos y márchese. ... Estamos en un momento crucial... ¡Ya sólo falta un día para el reencuentro y a Hermione le queda mucho trabajo por delante! ¿Qué os pareció el capítulo?