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La decisión de Hermione — capítulo 26

¿Cómo encontrar a Colin si se había pasado el último año escondido con su familia? Hermione dedujo que lo más fácil sería aparecerse el día de la batalla, justo antes de que empezara la lucha.

Esperó en Cabeza de Puerco la llegada del chico, viendo como Aberforth se iba poniendo cada vez más nervioso ante el tránsito continuo. Primero llegaron Fred, George, Ginny y Lee y aún en esa situación los gemelos seguían con sus bromas:

- Oh, Fred. ¡Disfrutemos de nuestra última noche en libertad! ¡Mamá nos va a someter a tercer grado cuando sepa que hemos traído a Ginny con nosotros!

*- Oh, George. ¡Pero cómo vamos a negar a nuestra hermanita que vea al amor de su vida! ¿Tú crees que la cicatriz la heredarán sus hijos?*A pesar de sentirse el centro de sus bromas, Ginny les miraba agradecida por haber dejado que les acompañara.Al rato de desaparecer el primer grupo a través del retrato de Arianna, siguieron llegando más personas... Arthur, Molly y Lupin parecían preocupados, apenas dirigieron un saludo a Aberforth y siguieron su camino... Después llegaron Cho, Dean, Luna y muchos más antes de que Hermione divisara a Colin. A pesar de su corta edad todo él destilaba un aire de madurez y perseverancia.

El tabernero se mostró muy indignado ante su llegada:

*- ¡Por Merlín, tú no! Además de ser menor eres hijo de muggles, ¿acaso no te quedan sesos en la mollera?*Al percibir la mala mirada que Colin le dio como respuesta, Aberforth bufó y le mostró el camino. El resto fue fácil, una vez se adentraron en el túnel Hermione petrificó al muchacho y le colocó el traslador en el cuello. Cuando la luz violeta apareció, ya se oían las voces del grupo que venía a continuación.

Hermione por inercia siguió a Colin hasta el final del túnel y al entrar en la Sala de los Menesteres pudo ver desaparecer a Harry y a Luna en busca de la diadema de Ravenclaw. Sonrió al ver como Molly cubría nuevamente a Ron de besos y sintió una punzada de dolor al ver a Fred y George bromeando juntos.

Vio cómo Ron conseguía separarse de su madre y se dirigía a su yo del pasado. Mientras Hermione se desaparecía rumbo al despacho del director, rememoró cada momento vivido a partir de entonces.

-Menos mal que el cabezota de Harry accedió a pedir ayuda. - Había dicho Ron al acercarse de ella. - Neville empezaba a parecer muy mosqueado.

- Ron, la situación es muy delicada. Aunque Harry encuentre el siguiente Horrocrux no tenemos nada para destruirlos¡.

- Sí, lo sé pero que te pongas mandona no nos ayudará a encontrar la espada o una reserva de colmillos de basilisco...**¡Hermione, eso es!

- ¿El qué? ¡Ron, no me mires con esa cara de suficiencia y dime que está pasando!

Por toda respuesta Ron le cogió la cara con las dos manos y le dio un efusivo beso en la mejilla, cerca de la comisura de los labios. Aquello la calló. Inmediatamente Fred y George se desplazaron por su alrededor simulando tocar violines invisibles y tatareando una de aquellas canciones románticonas que tanto le gustaba oír a Molly mientras cocinaba. Pero a ellos no les importaba, Ron estaba orgulloso de su idea y Hermione hipnotizada por el beso que acababa de recibir. Pero Ron se obligó a actuar, cogió la mano de Hermione y la guió a la salida.

- Eh, ¿dónde vais? - Dijo, Ginny.

- Si vuelve Harry, dile que hemos ido al baño.

- ¿Juntos? - Preguntó Ginny sorprendida.

-Ai, Fred, nuestro hermanito se ha hecho un hombre, ¿verdad, cuñadita? - Interrumpió George-En la boda de Bill no se atrevió a besarla y ahora van a revolcarse juntos encerrados en un baño. ¡Así se hace Ron!

-¡Cállate, George!

- ¡Eh, Ron, deja el apellido Weasley a la altura que se merece! - Y esas palabras de Fred fueron las últimas que oyeron antes de salir de la sala.

Cuando Hermione se recuperó de la vergüenza provocada por las palabras de los gemelos, se atrevió a preguntarle a Ron a donde se dirigían. Realmente la idea de encerrarse con Ron a hacer quién sabe qué en un cuarto de baño la atraía irresistiblemente, pero sospechaba que no era ese plan el que su amigo tenía en mente.

-¡Pero si tú misma lo has dicho, Hermione! Vamos en busca de una reserva de colmillos de basilisco.

Y en ese momento lo entendió todo. Ron era brillante y por fin se lo estaba demostrando al mundo. Al llegar al baño donde estaba la entrada a la Cámara Secreta ambos recordaron que para abrirla hacía falta hablar pársel. Ron intentó imitar los sonidos emitidos por Harry al abrir el guardapelo, pero no funcionó.

- No sé porque perdemos el tiempo, Hermione. Cómo siempre, necesitamos que el jodido héroe venga a salvarnos el culo.

- Ron, no llames así a Harry.

- ¿Jodido o héroe? - Y ante la mala mirada recibida por Hermione, continuó hablando.-Venga, tú lo sabes, todo el mundo lo sabe. Él es el héroe de esta historia.

- No para mí. - Y Hermione se había dado cuenta demasiado tarde que había dicho aquellas palabras en voz alta.

- ¿Entonces quién, Hermione, el imbécil de Krum?

- Ron, aquí el único imbécil eres tú. ¿Por qué siempre has de meter a Viktor en medio de todas las conversaciones? No, Viktor no es mi héroe.

- ¿Mc Laggen?

- No, pedazo de capullo, eres tú. - Y Hermione se sonrojó. No sabía si estaba más avergonzada por la confesión que acababa de hacer o por el lenguaje que había utilizado. Realmente Ron la sacaba de sus casillas.

- ¿Yo? - Murmuró él bajito, usando el mismo tono de sorpresa que utilizó cuando ella le dijo que pensaba invitarle al baile de Horace, antes que la estúpida de Lavender se metiera por medio.

-Sí, tú. - Hermione decidió que por una vez iba a ser sincera. Podían morir en cualquier momento y no tenía nada que perder. -Tú vomitaste babosas por mí, tú me defendiste de Malfoy, tú estuviste conmigo cuando hechice a mis padres, tú permitiste que mi mente no desconectara del mundo al gritar mi nombre cuando me estaban torturando. ¡Tú eres mi jodido héroe, Ron! ¿Cómo puedes no darte cuenta?

Ante esta afirmación Ron se acercó a ella y posó su mirada en sus ojos, bajando poco a poco hasta sus labios. Hermione se asustó, ¿realmente eso era lo que parecía y Ron iba a besarla?, pero en aquel momento se acobardó y dando un paso atrás dijo:

- Ron, sé que puedes, inténtalo de nuevo.

Él la miró levemente decepcionado, pero probó otra vez. Y funcionó, la cámara fue abierta de nuevo. Antes de deslizarse por el tobogán, Ron convocó una escoba para que les ayudase a su regreso. Bajaron juntos, ella detrás de él abrazándole por la cintura. Aquel contacto estremeció a ambos.

El agujero entre las piedras era más ancho de lo que Ron recordaba, probablemente los profesores lo habían ampliado al bajar a buscar a Harry y Ginny. 

- Aquí es donde el imbécil de Lockhart perdió su memoria al intentar hechizarme con mi vieja varita.

- Ron, nunca supe por qué le tenías tanta manía al pobre hombre.

- ¿Pobre? Si era un farsante.

- Sí, pero eso no lo supimos hasta más tarde. Te disgustaba desde antes.

- Sí, bueno, era porque me daba envidia cómo te brillaban los ojos cuando le mirabas.

Aquello no se lo esperaba. Ginny le había dicho en muchas ocasiones que su hermano estaba loquito por ella, pero en realidad tenía miedo a hacerse ilusiones. ¿Sería posible que Ron la correspondiera? Sus pensamientos se vieron interrumpidos por la visión del esqueleto del basilisco. La carne había desaparecido, pero quedaban fragmentos de piel pegados a los huesos. Con un accio colmillos, estos se desprendieron. 

- Hermione, creo que deberías ser tú quién hiciera los honores.

- ¿Yo, por qué?

- Bueno... yo atravesé el guardapelo y Harry ya ha tenido suficiente protagonismo para toda su vida. Eres la mejor, sé que puedes hacerlo.

- Ron, explícame qué pasó cuando destruiste el guardapelo. Sé que hay algo que Harry y tú no me habéis contado.

- Verás, él conoce tus miedos... te intentará engañar, buscar tu debilidad... te querrá convencer que eres débil, que no eres capaz de enfrentarte a él... pero todos sabemos que la prefecta perfecta puede con eso y más. Y yo estoy a tu lado. Cuando estés preparada le pediré que se abra.

Hermione cogió firmemente un colmillo de basilisco entre las manos e hizo una señal afirmativa a Ron, quién pidió al guardapelo que se abriera. Inmediatamente, una sombra surgió de la copa y la voz de Riddle resonó por toda la cámara:

He visto tu corazón y me pertenece.

La hija de un matrimonio que preferiría no haber tenido descendencia, tú impediste que tus padres triunfaran profesionalmente. No les dejaste alcanzar sus sueños. Después de tenerte no quisieron más hijos, no querían repetir su error. Y tu les pagaste borrándoles la memoria y enviándoles lejos. Mala hija. Morirán asesinados sin saber qué tu fuiste la culpable de todas sus desgracias.

Mientras oía estas palabras Hermione vio reproducirse ante sí recuerdos propios, mezclados con escenas que no habían sucedido. Se vio a sí misma hechizando a sus padres. Luego vio a Bellatrix torturarles.

Inútil. Te crees la más lista y lo único que haces es alejar a los demás de ti. Eres repelente. No tienes amigos, la gente sólo se acerca a ti por interés. Morirás sola rodeada de libros.

Se vio a sí misma desayunando sola en un rincón de recreo de su antigua escuela muggle. Vio a un jovencísimo Ron diciéndole a Harry que no le estrañaba que ella no tuviese amigos. 

¿Y creíste que él te amaba? A la mínima oportunidad te cambió por una más guapa. A la mínima, te abandonó. Sólo está contigo por interés. Nunca podrás confiar en él, nunca serás correspondida. ¿Quién te va a querer a ti? No mereces a nadie.

Y vio a Ron abandonándola en el bosque. Y a Lavender acariciando sus labios con los suyos de manera posesiva.

Por ti Harry Potter se ha quedado sin varita. Ya no hay posibilidad de vencer. Todo por tu culpa. Inútil.

Vio a Voldemort matar a Harry de un solo hechizo. Tras él moría Ginny, Molly, Arthur... todos los Weasley hasta llegar a Ron. Cuando vio la figura de Ron tirada en el suelo, no pudo aguantar más... sintió que aquella tortura era peor que la de Bellatrix... 

Ella lloraba. No podía evitarlo. Lo que veía le hacía mucho daño... pero a través de la voz de Riddle notó otra voz que le llamaba, gritando su nombre de la misma manera que lo hizo mientras fue torturada. Aquello la hizo volver a la realidad: daba igual que fuera una inútil, daba igual que nadie la quisiera o que Ron se liara con otra rubia estúpida... ella debía salvar el mundo y el primer paso era destruir la copa. Así que buscó los ojos de Ron y cuando los encontró reunió valor para clavar en colmillo en el horrocrux con todas sus fuerzas. Se oyó un aullido terrible y todo quedó en calma.

Hermione estaba realmente avergonzada, prácticamente el horrocrux le había hecho a Ron la declaración que ella no había tenido agallas de confesarle. Él sonrió, le pasó el brazo por los hombros y la atrajo hacia él. Se abrazaron. Estando entre sus brazos se sentía segura y se atrevió a dar un paso más. Realmente había algo que quería saber, aunque tenía miedo que no le gustase la respuesta:

- Ron, cuándo tu destruiste el guardapelo... ¿Qué viste?

- A mi familia muerta. A mi madre diciendo que prefería que Harry fuese su hijo. A ti.

- ¿A mi? ¿Qué pasaba conmigo?

En un gesto de gran valentía, Ron se separó levemente y la miró a los ojos.

- Tú te besabas con Harry y me decías que cómo ibas a escogerme a mi teniéndole a él.

- Oh, Ron. Ya te lo dije antes, tú eres mi único héroe. No escogería a nadie que no fueras tú. Jamás.

Ron se acercó a ella con decisión. Hermione empezó a templar... aunque pudo notar un calor sobre sus labios, nunca supo si sus labios llegaron a contactar o fueron micras lo que les separaron, pues en ese momento oyeron tal explosión que provenía del castillo que supieron que inmediatamente debían ponerse en marcha. Ya no había tiempo que perder. Mientras subían hacia la salida montados en la escoba, Hermione pensó que no quería morir sin estar segura de sentir los labios de Ron sobre los suyos. A los pocos minutos, cuando él hizo el comentario sobre los elfos, sintió que ya no podía aguantar más y por fin conoció el sabor de su pelirrojo favorito. 

Cuando Hermione se apareció en el despacho del director después de haber rememorado todos esos recuerdos, intentó recordar la temperatura y el tacto de los labios de Ron, y un escalofrío recorrió su cuerpo. Y tras decidir que lo que realmente quería hacer en ese momento era sentir de nuevo sus caricias, se fue a buscarlo al cuarto de los chicos. A pesar de que al chico le encantaba dormir, Hermione decidió despertarlo de una manera especial.

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Esto es lo que yo me imagino que pasó en la Cámara Secreta. ¿Vosotros también creéis que pudo pasar así?