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Historia 187438 — capítulo 2

Una vez que Rose ya estuvo preparada para recibir a su familia con el nuevo vestido rojo salpicado de pequeñas flores negras y blancas, que por cierto la encanta a pesar de ser un regalo de su tía Fleur, su madre la dijo que fuera a buscar a su padre para que él también se arreglase un poco después de haber estado jugando todo el día con su hermanito Hugo, bajó feliz las escaleras hasta el salón y se encontró a su padre y a su hermano jugando al ajedrez mágico.

Observó que ellos no se habían dado cuenta de su presencia, así se aproximó lentamente agachada y en cuanto llegó a ellos exclamó en voz alta detrás de su padre.

-¡PAPÁAAA! - la cara de susto que puso su padre y las risas de su hermano pequeño se escucharon en toda la casa, y Hermione desde su habitación estaba pensando orgullosamente esa es mi niña, poniendo a Ron en su lugar.

Abajo en el salón, tanto Hugo como su hermana seguían riéndose a carcajada limpia mientras su padre se ponía cada vez más y más rojo, por la 'vergüenza' que estaba pasando delante de sus hijos, así que para que cambiasen de tema, se dirigió a Rose:

-Princesita, menudo susto le has pegado a tu viejo padre - respondió Ron.

-Ya sabemos que eres un poco viejo papá, iba siendo hora de que lo fueses reconociendo - Intervino Hugo con una sonrisa maliciosa en su rostro y haciendo que Rose siguiese riéndose todavía más y que su padre siguiese poniéndose rojo, incluso hasta las orejas.

-Bueno vale, ya está bien de reíros a costa de vuestro padre - dijo esto lo más sereno posible e intentando recobrar su habitual color, así que se dirigió a Rose y le hablo directamente:

-¿Hija, para que has venido?, ah ¡qué bien! pero si ya estas vestida estas preciosa cariño, ¿entonces estamos esperando a Hermione como siempre no?, de verdad, tu madre siempre igual de lenta, con lo rápida que es para otras cosas…

Rose, al ver a su padre responder esto, estaba intentando aguantarse las ganas de reírse mirando a su hermano y le guiñó un ojo respondiendo a su padre.

-Eh, esto papi - Rose le dijo papi para que a continuación obviase las risas - en realidad mamá me ha pedido que bajase para decirte que subas a bañarte y a vestirte decentemente, palabras texturales, ya que has estado todo el día jugando con Hugo y claro, estás un poco...- hizo un además con la mano delante de la nariz, lo que provocó que Hugo volviese a lanzar otra carcajada y que Ron subiese las escaleras refunfuñando y soltando frases sin sentido.

Tras varios minutos observando a su padre y riéndose los dos hermanos, juntos se fueron a sentar al sofá y decidieron esperar a sus padres hasta que bajaran hablando un rato como solían hacer a menudo:

-Hugo, he visto que estabas jugando al ajedrez con papá, ¿Quién de los dos iba ganando? - preguntó Rose con evidente interés.

-Pues si le preguntas a papá te dirá que iba ganando él como siempre, de hecho tenía al rey protegido por uno de los alfiles y la torre que le quedaba pero… un par de movimientos más y podría haberle ganado creo -  contestó Hugo algo triste, ya que muy pocas veces había ganado a su padre.

-Pero Huguito, no estés triste. Si además, tú a papá ya le has ganado cuantas veces ¿diez, quince?

  • Hugo asintió -, que sepas hermanito que yo a tu edad solo le había ganado como mucho siete veces y eso… que ambos sabemos que soy más lista que tú, aunque tampoco mucho más - le respondió eso Rose con una sonrisa es su cara y guiñando un ojo a su hermano, que tras este momento se veía mucho más contento que antes y le dio un abrazo a su hermana en respuesta, susurrándole al oído: hermanita, eres la mejor, de verdad.

Estuvieron hablando de diversas cosas, riéndose juntos, hasta que Hugo se acordó de algo que había escuchado un rato antes:

-Oye Rosie, ¿qué era ese ruido que hemos escuchado papá y yo antes?, porque ha sonado como si se hubiesen caído un montón de cosas juntas - dijo Hugo un tanto extrañado y mirando a su hermana.

Rose iba a contestarle cuando sus padres bajaron por las escaleras ya arreglados para recibir a su familia y pocos minutos después aparecieron a través de la chimenea del salón la familia Potter y la primera en recibirlos fue Rose como siempre con una expresión de felicidad en su rostro:

-¡Tía Ginny! ¡Tío Harry! ¡Primos! ¡Albuuus! ¡Teddy! - exclamó Rose que se lanzó corriendo a los brazos de su primo favorito a pesar de que estaba todo manchado de ceniza, pero a Rose eso tratándose de Albus nunca la importaba nada, como si se tenía que meter en un barrizal poco la importaba.

Después de abrazar a Albus, fue saludando uno por uno a los Potter y a Teddy, con su característico pelo azul e iba a empezar sexto en la escuela, también ya que se le consideraba como uno más de la familia y fue él mismo quien la dijo que su abuela Andrómeda a pesar de estar invitada no había podido ir pero que la deseaba un muy feliz cumpleaños y un beso grande. Todos recibieron a la pequeña Rose con la misma efusividad, colmándola de besos y deseando que pasase un feliz cumpleaños. Momentos después, Hermione se acercó y la regañó:

-Rose hija, estabas completamente limpia y arreglada, mira cómo te has puesto de cenizas - dijo una resignada Hermione, siempre pasaba lo mismo con Rose.

-Hermione no te preocupes - respondió Ginny como siempre que estaban en esta situación - un simple hechizo lo arregla - hizo una pequeña pausa - ¡*Fregotego! -*exclamó apuntando con la varita a su familia y después a Rose, y a continuación todos estaban completamente limpios.

-Menos mal que siempre esta Ginny para que todos volvamos a parecer personas respetables y civilizadas - dijo Harry con las gafas ladeadas y la sonrisa en su cara, Harry siempre pensaba en lo afortunado que era de tener la vida que tenía y lo mejor, de que Ginny le hubiese elegido para compartir su vida con él.

-No sé, a mí me gustaba más como estábamos antes que quieres que te diga papá, con el primo Fred, tío George siempre nos deja ponernos de cenizas hasta arriba y además… ¡NOS DEJA EXPLOTAR COSAS! -  terminó exclamando James, pensando como siempre en hacer travesuras.

-¡James! - su madre le llamó la atención -, por favor te pido que te comportes por un día, es el cumpleaños de tu prima Rose así que… como te portes mal, te quedas sin escoba para lo que queda de verano, ¿entendido? -  le amenazó Ginny con un dedo acusador y el ceño fruncido. Tras lo dicho, su hijo la miró con cara de susto y accedió:

-Mamá, no por favor, la escoba nueva no, te prometo que me portaré bien, seré bueno hoy y lo que queda de verano, pero la escoba no. ¡Necesito practicar!, las pruebas de Quidditch son en año y tres meses.

Dicho esto por parte de James, todos se empezaron a reír porque Ginny sabía cómo meter en cintura a su hijo mayor, la escoba siempre funcionaba como pequeña 'coacción', algo digno de admirar.

A continuación, llegaron los padres de Hermione, los abuelos Weasley y todos se fueron saludando uno por uno, deshaciéndose en besos, abrazos y palabras cariñosas.

Más tarde llegaron George con Angelina y sus hijos: Fred II de la misma edad que James y tan parecido a su difunto tío tanto en nombre, físico y personalidad, y su hija un año más pequeña Roxanne, físicamente más parecida a su madre que a su padre pero con una personalidad muy parecida a su hermano en la personalidad, de hecho a esos dos hermanos, únicamente tenías que sumarles James y Dominique, la segunda hija de Fleur y Bill, y los gemelos Scamander, los hijos de los amigos de sus padres Luna y Rolf Scamander, en la ecuación para obtener un desastre asegurado.

Hablando de Dominique, momentos después llegó el matrimonio formado por Fleur y Bill con sus tres hijos: Victoire que en septiembre comenzaba su cuarto curso en Hogwarts en la casa de Ravenclaw, hermosa y temperamental como su madre, pero con una personalidad muy parecida a la de su padre, Dominique con unos rasgos parecidos a los de su hermana pero pelirroja y una personalidad revoltosa, y por último estaba el pequeño de la familia Louis, rubio y tan guapo como su hermana mayor pero con una personalidad mucho más calmada que sus dos hermanas por lo solía formar piña junto a Albus, Rose y Lucy, la hija pequeña de Percy y Audrey, y que tenía la misma edad que Louis. Cuando estos cuatro se juntaban, normalmente en la Madriguera les gustaba jugar a los exploradores o imaginarse que estaban en una aventura de fantasía donde los chicos eran los príncipes y las primas sus princesas, e incluso en ocasiones jugaban con ellos los pequeños Hugo y Lily, que les gustaba hacer de dragones, ya que ambos admiraban al tío Charlie (que tampoco pudo acudir al cumpleaños de su sobrina por motivos laborales), de mayores les gustaría ser como él.

Después llegó la familia Scamander con sus hijos muy parecidos a su madre en todos los sentidos y que eran de la misma edad que Dominique y Roxanne, por lo que en cuanto se juntaron con James y Fred, se fueron a un rincón del jardín de sus tíos, alejados de las miradas de sus padres para planear alguna travesura.

Los últimos en llegar, fue el matrimonio formado por Percy y Audrey, con sus hijas Lucy y Molly, la última un año más pequeña que Victoire y parecida tanto física como en personalidad a su abuela, incluyendo sus brazos en jarra cuando sus primos más pequeños la gastaban alguna broma pesada.

Una vez que todos estuvieron, salieron al jardín para degustar una merienda-cena, compuesta por deliciosos platos cocinados por la abuela Molly y la abuela Jean, una tarta en varias capas con forma rosa hecha por su tía Fleur, y posteriormente todos le dieron los regalos a Rose entre los que se incluían: Varios libros tanto muggles como de magia, y un diccionario de runas que la hizo mucha ilusión cortesía de su madre, también la regalaron dulces, una escoba, un nuevo ajedrez mágico, el tradicional patito de goma por parte de su abuelo Arthur (una broma su abuelo y ella), así como ropa, una bolsa repleta de productos Weasley, una rosa eterna de parte de su tío Harry, una muñeca con la que terminó jugando su querida prima Lily, además de recibir un paquete vía lechuza que contenía un álbum de fotos con imágenes de Hogwarts y una pluma de hipogrifo cortesía de Hagrid. Después, estuvieron jugando un rato a los que Lily le gustaba llamar Princesas, Caballeros y Dragones, ganando el equipo formado por Rose y Albus, ya que fueron los primeros en traspasar la barrera de Hugo.

Por último, cuando terminaron de comer, los adultos se quedaron en la mesa hablando de sus cosas, entre ellas el trabajo, salvo el tío George que se juntó a sus hijos, sobrinas y los gemelos para explicarles los nuevos productos que en los que estaba trabajando y su abuelo Arthur al que le gustaba pasear.

Rose cuando vio a su abuelo alejarse, se disculpó con sus primos y fue detrás de él con el pequeño 'regalo' que se había escondido debajo del vestido. Pasó al lado de Teddy y Victoire que para variar estaban discutiendo como siempre:

-Ahí Ted, de verdad… ¡déjame en paz! Siempre estas con lo mismo, si me apetece salir con un chico saldré, tú no eres nadie para decirme lo que tengo que hacer o no, ¡no es de tu incumbencia! -  escuchó Rose, como le decía una enfadada Victoire a Teddy con los brazo cruzados y frunciendo el ceño.

-¿Sabes lo que pasa Victoire? - preguntó Teddy con cierta ironía, teñida de preocupación - tú eres demasiado pequeña como para entender que ese chico no tiene buenas intenciones… hazme caso a mí que soy más mayor y sé de lo que te estoy hablando - seguía insistiendo Teddy y realmente parecía algo preocupado.  

-Te lo repito por última vez Ted… ¡DÉJAME TRANQUILA! - después añadió -, es más sino te conociese… diría que estas celoso - contestó Victoire con la intención claramente de molestarle.  

-Celoso… celoso, ¿yo? ¡¿PERO QUE DICES?! Si no eres más que una niña, no me vengas con esas - dijo Teddy medio balbuceando.

-Bueno vale… pues lo que tú digas Teddy - respondió Victoire, girando su larga cabellera y dando aposta a un consternado Teddy con ella y alejándose a grandes zancadas, por lo que al metamorfomago tras este bochorno, el pelo se le cambió de un azul eléctrico a un rojo fuego y echó a andar detrás de ella llamándola.

Dejando atrás a Teddy y Victoire, Rose siguió caminando hasta alcanzar a su abuelo Arthur y cuando lo logró le cogió de la mano, cosa que hizo que el abuelo se sobresaltase:

-Rose, cariño - saludó como siempre su abuelo -. No te esperaba aquí, pensaba que estabas jugando con Albus, Louis, Lucy, Hugo y Lily - aclaró el abuelo Arthur.

-Sí que estaba jugando con ellos abuelo, pero te he visto y he decidido seguirte porque tengo un regalo para ti - le contestó Rose

-¿Un regalo para mí? - preguntó un extrañado Arthur, desde luego esta Rose, nunca deja de sorprenderme, a ver que me ha traído pensó.

-Sí abuelo, mira y verás - Rose miro hacia los lados de forma un poco dramática lo que consiguió que el abuelo sonriese y sacó una cosa pequeña y plana, tendiéndoselo a su abuelo y al ver que su abuelo iba a volver a preguntar, se adelantó -. Antes de que me preguntes, esto es un mp3 abuelo, era de mamá pero ahora tiene un nuevo por lo que me le dio a mí. Es un aparato que sirve para escuchar música, como los tocadiscos pero mucho más cómodo y he pensado que igual te gustaría tenerlo a ti… ya sabes, para tu colección - terminó diciendo Rose con una sonrisa.

Tras la explicación, el abuelo pensó que Rose era una de las niñas más dulces y con uno de los corazones más generosos, siempre pensando en los demás y en lo que les podría gustar, como un rato antes había hecho con Lily al dejarla la muñeca nueva tras ver como la miraba su prima pequeña, así que acepto el aparato de buen grado, la abrazó y la contesto en voz baja:

-Ahí mi pequeña Rose, desde luego… eres la flor más bonita de todo el jardín y mi nieta favorita que lo sepas.

-¡Jajajaja!- comenzó a reírse Rose y a continuación le respondió - ahí abuelo… seguro que le dices eso a todas tus nietas, a mí no me engañas que lo sepas - terminó diciendo con un asentimiento y una sonrisa divertida en su rostro.

-Hmm vale, eso es cierto, lo que sí que es verdad es que tienes uno de los corazones más buenos y generosos en el mundo, así que recuerda que no importa lo que pase, no cambies nunca. Te pareces tanto a tus padres mí querida Rosie…- así terminó diciéndole el abuelo, y momentos después la dio un beso lleno de cariño en la frente.

Después de estos momentos, el abuelo y su nieta caminaron juntos hasta el resto de la familia y cuando alcanzaron a Albus, Rose se quedó con él para contarle con todo lujo de detalles lo que había pasado entre Teddy y Victoire, y justo tras terminar Albus la dijo:

-¿Sabes lo que creo? - Rose negó energéticamente -. Creo que realmente a Teddy sí que le gusta Victoire, ya sabes… por eso de lo de que los que se pelean se desean y a mí me gustaría que estuviesen juntos, porque Teddy sería oficialmente de la familia - dijo un alegre Albus, pensando que así podría pasar todavía más tiempo con Teddy.

-¿De verdad crees eso Albus?, no se… yo no creo que me pudiese gustar alguien con el que me llevo mal, ellos se llevan mal desde siempre... seguro que si estuviesen juntos y se casasen, terminarían separados - respondió Rose con algo de tristeza, ella pensaba igual que Albus, así Ted seguro que pasaría a formar oficialmente parte de la familia.

-Ya pero acuérdate de tus padres, papá siempre dice que ellos se llevaban fatal, discutían por tonterías… igual que Teddy y Victoire y míralos ahora - tras decir esto, ambos giraron para buscar a Ron y Hermione que en esos momentos estaba hablando con los demás pero Ron la estaba dando un beso a Hermione en la mejilla mientras ella sonreía feliz.

-Igual tienes razón Albus - concedió Rose, tras meditarlo unos segundos -. Eso sí, si en algún momento me llevo tan mal con alguien como Teddy y Victoire, aléjame de él... ¡yo no me quiero casar! -  exclamó -, ah y yo prometo alejarte a cualquier lagartona - terminó diciéndole Rose a Albus que en eso momento se estaba riendo tras la ocurrencia de su prima.

-De acuerdo, Rosie, trato hecho - dicho esto, Albus la tendió la mano para cerrar ese pacto y después se dieron un abrazo muy cariñoso.

Pasada otra hora, los familiares empezaron a abandonar la vivienda de los Weasley-Granger y al final Hermione tuvo que subir a un adormilado Hugo en brazos hasta su cama, mientras que Ron subía con su princesa hasta su habitación. Una vez que Rose se cambió, se metió en la cama y su padre la arropó:

-Cariño, espero que hayas disfrutado del día de tu cumpleaños - dijo su padre sonriente.

-Claro que sí papi, me lo he pasado genial, he estado con la familia, de hecho si fuese por mi viviríamos todos juntos en la Madriguera, ¡como en Navidad que nos juntamos todos! - exclamó Rose.

Ron en ese momento la contestó que eso sería imposible una locura a su parecer, así que cuando Rose bostezó, su padre la dijo que ya era hora de irse a la cama y de que descansase. Una vez que su padre, la dio un beso en la frente de buenas noches y salió de la habitación juntando la puerta, Rose pensó en todas las cosas que habían pasado ese día y por supuesto, todavía no se la olvidaba la conversación pendiente que tenía con su madre.

Pero la obtención de respuestas a todas esas preguntas y dudas, ya tendrían que esperar a otro día.