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Historia 187438 — capítulo 3

Tras el cumpleaños de Rose, Hermione procuraba pasar el menor tiempo posible asolas con su pequeña dado que en cuanto tenía la menor oportunidad, sacaba a coalición el incidente de la biblioteca y la bombardeaba con sus dudas y sus preguntas.

Lo cierto es que a Hermione la encantaría contestar a todas las preguntas que la hacía pero debido al acuerdo que tenía con sus cuñados, de contarles la historia a sus hijos a medida que fuesen entrando en el colegio, dudaba de si era correcto o no, así que trataba de eludir el tema, la última vez fue la noche antes de que James se marchase a Hogwarts, mientras Hermione la ayudaba a ponerse el pijama.

-Rose cariño, recuerda que mañana vamos a cenar a la casa de tus tíos Harry y Ginny, después de que ellos vuelvan de King's Cross, una vez que James tome el tren hacia Hogwarts. ¡Ah! y también acuérdate de llevarle a Albus el libro que le dijiste sobre animales fantásticos, el que te regalaron los Scamander por tu cumpleaños.

-Si mamá, tú no te preocupes, ya lo tengo guardado en el bolso de cuentas - contestó Rose.

La encantaba ese bolso, su madre se lo había regalado cuando cumplió los 8 años y le resultaba muy útil, llevaba siempre un montón de cosas sin parecerlo, era simplemente genial.

-Muy bien cielo, suponía que ya lo tenías guardado pero por si acaso nunca está de más recordarlo - dijo Hermione con una sonrisa de medio lado.

-Hmm, esto mamá… ¿Has pensado ya cuando me vas a contestar a todas las preguntas?, porque han pasado más de dos meses y siempre me contestas con lo mismo - habló Rose un poco decepcionada y con la cabeza gacha, ya que quería obtener todas las respuestas llevaba esperando mucho tiempo.

-Tesoro, ya te he dicho que te voy a contestar a todas las preguntas de verdad, solo tienes que tener un poco de paciencia por favor y te agradezco muchísimo que no le hayas comentado a tu padre nada - contestó su madre con una mirada algo suplicante. Transcurridos unos momentos su hija la respondió:

-Sabes que nunca le diría algo a papá si me has pedido que te guarde el secreto - dijo eso con una sonrisa sincera -  pero quiero que me contestes a las preguntas antes de que termine el año, ¿vale?, sino buscaré en la biblioteca y en los periódicos antiguos - terminó diciendo testaruda.

-De acuerdo, antes de que termine el año, te prometo no, te juro que obtendrás todas las respuestas pero ahora es momento de dormir. Buenas noches Rosie, que descanses mucho - la dio un beso en la frente a su hija y salió discretamente de la habitación.

Después, Hermione se dirigió hacia la habitación de su pequeño Hugo, para desearle buenas noches y darle un beso en la frente, pero este ya estaba durmiendo plácidamente y finalmente entró su dormitorio donde ya estaba Ron, cambiado y leyendo una revista deportiva:

-Mira Hermione, según el artículo que estoy leyendo, tras los nuevos fichajes y el cambio en la dirección, estoy convencido de que este año los Chudley Cannons, por fin ganaran la Liga, seguro - le dijo Ron muy alegre.

-Ronald, no es por nada, pero eso mismo me dices todos los años y sabes que al final, el equipo en el que jugaba Ginny, las Arpías de Holyhead terminan por encima de vosotros - contestó su mujer de forma contundente.

-Muchas gracias Hermione - Ron en ese momento estaba bastante desanimado - siempre me recuerdas a las Arpías… aun así este año tenemos posibilidades, lo presiento - tras decir esto, la dio un beso en los labios donde ambos sonrieron.

-Cambiando de tema, mañana James y Fred comienzan el colegio, ¿se hace raro sabes? -  dijo Hermione - hace nada no eran más que dos niños revoltosos que corrían por la Madriguera persiguiendo gnomos, y en nada Rose y Albus irán, todos en realidad - terminó diciendo algo triste, quedaba muy poco para que sus pequeños empezaran el colegio menos tiempo de lo que a ambos les gustaría admitir.

-Ya… es cierto, se va a hacer raro que no estén en el cumpleaños de Lily sin que revienten parte de la tarta - contestó Ron riéndose.

-Si vale, eso siempre ha sido divertido, lo voy a echar de menos. Pero bueno, mañana cenamos con Ginny y con Harry, y además se acabaron las vacaciones. Entro pronto a trabajar, por lo que ¿podrías llevar tu a casa de mis padres a los niños?, como George va a abrir la tienda tarde…

-Si cariño, no te preocupes - le respondió Ron con una sonrisa - yo les acerco a la casa y desayunamos todos juntos. ¿Te parece bien? - terminó preguntando y acercándose peligrosamente a su mujer. 

-Me parece perfecto de hecho - dijo Hermione devolviéndole el beso a su marido, atrayéndole, y dejando de hablar durante el resto de la noche.

A la mañana siguiente, todos se levantaron con muchas energías, y Hermione se vistió para ir al Ministerio a trabajar, ya se habían acabado las vacaciones mientras que Ron se ocupaba de asear y vestir a sus hijos. Con Hugo, lo cierto es que se manejaba bastante bien en cambio con Rose… el pelo de su hija era muy parecido al de su mujer en la forma y textura menos en el color que era de un pelirrojo muy brillante, como el suyo y el de su hijo Hugo, por lo que al final optó por hacerla una coleta alta.

El trayecto en coche hasta la casa de sus suegros, no era demasiado largo ya que únicamente tardaban 30 minutos en llegar y durante todo el trayecto estuvieron jugando a las adivinanzas, le encantaban los momentos así con sus hijos, eran unos niños muy listos y despiertos para la edad que tenían por lo que estaba muy orgulloso de ellos, habían sacado lo mejor de sus padres, incluyendo Rose de Hermione su vena sabionda y su orgullo y Hugo de él, su forma rápida de exasperarse y la rojez en sus orejas.

Llegaron a la casa de los Granger, todos juntos desayunaron y pasaron parte de la mañana hasta que su padre se tuvo que marchar a trabajar en la tienda que tenía junto a su tío George en el callejón Diagon, Sortilegios Weasley.  Hugo y Rose se pasaron toda la mañana con sus abuelos maternos, a los cuales querían mucho y siempre se lo pasaban muy bien con ellos, les encantaba estar en el mundo muggle y que sus abuelos les explicaran todas las cosas.

Trascurrida parte de la tarde, Hermione y Ron regresaron para recogerlos e ir a la cena con sus parientes. Dejaron el coche en casa de los abuelos Granger y mediante Red Flu fueron a la casa de sus amigos, el número 12 de Grimmauld Place, ya que habían habilitado la chimenea de la casa de los padres de Hermione para este tipo de situaciones.

A Rose le gustaba mucho la casa de su padrino. Según sus padres desde que Harry había heredado la casa de su padrino Sirius Black, había cambiado mucho ya que años antes, era bastante lúgubre, sucia e incluso tenía cabezas cortadas de elfos domésticos, cosa que horrorizaba a toda su familia, pero en la actualidad la casa estaba muy limpia, entraba muchísima luz, las cabezas habían desaparecido e incluso su padrino había conseguido acallar los gritos del cuadro de la Señora Black aunque por algún motivo, su tío Harry había conservado un paragüeros con forma de pierna de troll, cosa que no entendía pero cuando le preguntó una vez, respondió que lo tenía cierto cariño.

Por otro lado, también le gustaba ir a la casa porque en ella vivía Kreacher, el elfo doméstico de la familia Black, al cual pagaban y que siempre recibía con sonrisas y caramelos a los más pequeños de la enorme familia Weasley.

Una vez en la casa, entraron al salón donde Albus, Rose, Lily y Hugo, se pusieron a jugar a las cartas explosivas, bajo la mirada de Ron y Ginny por si ocurría algún percance, mientras que Harry y Hermione, intencionadamente por parte de esta última, se acercaban a la cocina para ver cómo iba el guiso de carne estofada y la tarta de melaza que iban a cenar. Dentro de la cocina, Harry fue el primero en hablar:

-¿Qué tal el primer día de trabajo Hermione?, el mío ha sido agotador… no sabes la cantidad de jóvenes que han enviado solicitudes para entrar este año en la academia y de hecho, creo que le voy a pedir a Ron que me ayude este año porque no creo que me dé tiempo a cumplir los plazos, ¿te parece bien no? - preguntó Harry.

-Claro que me parece bien Harry, es más estoy segura de que a Ron le va a parecer una idea fantástica. Me da la impresión de que echa de menos ser auror - contestó Hermione.

-No sé, lo dejó para ayudar a George en un momento en el que su hermano lo necesitaba, con la llegada de los niños, Angelina en los partidos… y creo que al final se ha acostumbrado y que realmente le gusta el trabajo en la tienda. Siempre está inventando y probando nuevos productos, además parte de los diseños que utilizamos en el departamento, han sido idea de Ron.

-Si eso es cierto, creo que de esa forma nunca ha abandonado del todo su carrera de auror y se siente contento ayudando al departamento, asó que seguro que querrá echarte una mano, eres su mejor amigo - terminó diciendo Hermione con una de esas sonrisas que siempre guardaba para Harry, ese hermano que siempre le habría gustado tener y que por supuesto, era recíproco.

-Por cierto - siguió hablando Hermione - ¿Cómo se encontraba James esta mañana? ¿muy nervioso?

-Lo cierto es que si - respondió Harry con una sonrisa en la boca - si me lo preguntas, diría que más nervioso de lo que a él le hubiese gustado admitir… fíjate si estaba nervioso que no encontraba la escoba nueva y eso que anoche la estaba encerando

  • Harry en ese momento se estaba riendo, recordando la cara de pánico en la cara de su hijo cuando su mujer le preguntó por la escoba y se puso a buscarla como loco.

-Bueno, no te preocupes. Seguro que le irá bien, Victoire, Molly y Teddy les ayudaran en todo tanto a él como a Fred. - con una sonrisa de medio lado añadió - seguro que dentro de nada te llega la primera carta de Neville diciendo que está castigado.

-Hermione, no digas eso -  Harry sabía que seguramente la primera carta le llegaría esta semana, de eso no le cabía la menor duda, pero solo de pensarlo…Harry seguía pensando en ello cuando Hermione hablo:

-Y cambiando de tema Harry… ¿recuerdas el cumpleaños de Rose?, el de este año me refiero - el aludido asintió - bien pues resulta que un rato antes de que llegaseis me encontré a Rose en la biblioteca y - iba a continuar hablando cuando Harry la dijo en tono jocoso:

-¿Rose en la biblioteca?, uy que cosa más rara… - comentó Harry con tono jocoso.

-Si, ya lo sé - contestó Hermione con impaciencia por la interrupción - Rose con los libros es como yo, pero no era eso lo que te intentaba decir. Verás el libro que tenía en las manos era Cronología e Historia de las Guerras Mágicas en la Inglaterra del S.XX - al decir el nombre del libro vio como la expresión de su mejor amigo fue cambiando.

-Hermione, ¿no me estarás queriendo decir que tu hija lo sabe todo? ¿verdad? -  en ese momento Harry se encontraba bastante asustado, ya que nunca le habían contado a los niños toda la historia y si la pequeña Rose lo sabía, estaba seguro de que su hijo Albus no tardaría demasiado en enterarse y seguramente él le escribiría a su hermano para contárselo, James se lo diría a Fred y… Harry llegados a este punto se estaba empezando a agobiar.

-No no, quiero decir: sí y no. Déjame que me explique - dijo eso viendo como Harry abría la boca para hablar - antes de interrumpirme de nuevo Potter. La encontré en la biblioteca y estaba leyendo el capítulo del resumen de las guerras y en cuanto entré, empezó a hacerme un montón de preguntas y durante meses he estado eludiendo el tema, pero anoche, ya la conoces volvió a sacarlo y me hizo prometerla que se lo contaría antes de que termine este año. ¡No me ha dado tregua!, sino se lo cuento, ella buscará por su cuenta y créeme, no sé qué me da más miedo…

Tras soltar todo eso, Harry se quedó pensando unos momentos hasta que se le ocurrió preguntar, aunque creía conocer ya la respuesta:

-¿Ron no está enterado de nada de esto verdad? -  y efectivamente como había previsto su mejor amiga negó con la cabeza.

-Ya sabes lo que diría Ron si se enterase… diría que son muy jóvenes, que son únicamente unos niños inocentes, que ya tendrán edad para saberlo y bla bla bla… pero acuérdate de cuando se enteró Victoire, se enfadó mucho con Bill y Fleur y eso que a ellos no les tocó vivir ni una cuarta parte... No sé qué hacer Harry - terminó por admitir Hermione que se sentó en una de las sillas de la cocina.

Harry por su parte, se sentó al lado de su mejor amiga, y tras pensar detenidamente observándola, la cogió de las manos y la contestó:

-¿Sabes lo que vamos a hacer?, vamos a contárselo a los más mayores, a todos menos a Lucy, Louis, Lily y Hugo, durante las vacaciones de Navidad, en la Madriguera. Así estaremos todos los adultos y podremos contestar entre todos de una manera completa toda la historia. ¿Te parece bien amiga? - después de meditarlo uno momentos, Hermione dijo:

-Creo que es lo mejor que podemos hacer amigo mío, aunque desde ya te lo advierto. Tengo miedo de las preguntas que pueda hacer Rose, esa niña no se a quien ha salido - le correspondió a su amigo con una sonrisa.

-¡Ja! -  se le escapó a su mejor amigo - a quien iba a salir si no es a ti Hermione, aunque es preocupante lo poco que se parece a Ron… Seguro que es hija de él ¿no? -  le dijo su amigo, seguido de una risa maliciosa para hacerla de rabiar.

-Ja ja ja, muy gracioso Harry, sabes que es hija de Ron… ¿de quién iba a sacar sino ese pelo, los grandes ojos azules, y gran parte del cuerpo salpicado con pecas?, al igual que Hugo, aunque él al menos ha sacado mis ojos castaños - contestó Hermione feliz

  • de hecho si no fuese imposible, pensaría que mis hijos no son realmente míos
  • musitó para sí misma, aunque Harry la escuchó perfectamente.

Tras este momento, ambos se dispusieron a ver cómo iba a comida y cuando llegaron al salón solo pudieron lanzar una carcajada al ver a sus respectivas parejas con las cejas quemadas, discutiendo y echándose la culpa el uno a la otra por lo que había pasado con las cartas explosivas mientras que sus hijos los observaban intentando aparentar normalidad pero en cuando entraron Harry y Hermione, se unieron a sus risas.

El resto de la cena, una vez arregladas las cejas de Ginny y Ron, aunque ambos seguían fulminándose con la mirada de vez en cuando, transcurrió sin menores altercados, todos degustaron y disfrutaron de una deliciosa cena, e incluso permitieron que lo más pequeños tomaran una cerveza de mantequilla. Cuando terminaron la cena y después de permitir que sus hijos jugaran un rato más, el matrimonio Weasley-Granger estaba por irse cuando Hugo habló:

-Mamá por favor, deja que nos quedemos a dormir esta noche. Seguro que a la tía Ginny no la importa ¿a qué no? - Rose en ese momento estaba afirmando rápidamente con la cabeza.

-Pero hijos… - contestó Ron, aunque rara vez se negaba a algo que le pidieran sus hijos, a Rose porque era su princesita y a Hugo porque cada vez que lo miraba no podía evitar ver los mismos ojos que en su mujer - seguro que los tíos están deseando descansar y además hoy han tenido que llevar a James a la estación e imagino que querrán disfrutar por fin de un momento de tranquilidad sin su hijo aquí - dijo esto mirando a su mejor amigo que asentía divertido e intentando no reírse.

-Pero ¡por favoooor!

  • intervino Rose suplicante - nos apetece mucho a los cuatro pasar la noche comiendo palomitas, jugando a las cartas explosivas y contando historias, Kreacher nos podría vigilar, le encanta pasar tiempo con nosotros y además -  dijo eso mirando a sus padres y a sus tíos de forma suplicante -  seremos buenos, ¡No como James!

-Es verdad - dijo rápidamente Albus, aprovechando la oportunidad antes de que cualquiera de los adultos pudiese contestar - a Lily y a mí no nos importa si tenemos que compartir el dormitorio con ellos, como si tenemos que dormir los cuatros juntos. Será por divertido, por favor mamá - terminó su frase haciendo un mohíno a su madre y mirándola con sus grandes ojos verdes.

Después de la ocurrencia de la niña con su comentario sobre James y de la intervención de Albus, los adultos no tuvieron más que mirarse entre ellos para saber que los pequeños habían ganado la partida, por lo que Ginny fue la primera en hablar:

-Está bien, os podéis quedar si queréis, por nosotros no hay ningún problema ¿a que no Harry?

  • dijo mirando de refilón a su marido. - es más igual si quieren hacer una fiesta de pijamas, puedo poner colchones y mantas en el salón para que duerman juntos.

-Hermione, Ron sabéis que por mí no hay ningún problema, me encanta tener a mis sobrinos en casa. Siempre aprendo algo nuevo sobre ellos y Hugo me cuenta todas las discusiones absurdas que tenéis - Harry en ese momento le guiño un ojo a su sobrino que se empezó a reír junto con el resto de los más pequeños y de su mujer.

-Bueno vale, está bien - terminó por acceder Hermione, quién además estaba roja tras saber ese pequeño secreto que tenía su hijo con su mejor amigo - pero quiero que deis muchos quebraderos de cabeza a vuestros tíos - dijo eso dirigiéndose a sus hijos y mirando de forma suspicaz a sus amigos. - ahora en serio, ¡portaos bien!

Una vez que Hermione accedió los niños se pusieron a corretear como locos por el salón, dando saltitos y diciendo que harían una fiesta de pijamas mientras los adultos los observaban divertidos y pensando que daba gusto ver lo bien que se llevaban y lo mucho que se querían ente ellos.

Momentos después, Ron y Hermione se acercaron a sus hijos para darles a cada uno beso y desearles buenas noche. Después se tomaron de la mano y justo antes de desaparecerse, Ron exclamó viendo como su hijo subía corriendo por las escaleras:

-Ah y Hugo, nada de contarle al cotilla de tu tío Harry lo que pasa en nuestra casa, ¡estas avisado! -  Hugo se giró para verlo, el cual iba cogido de la mano de Lily, ambos se miraron y después miraron a Harry y comenzaron a reírse.

Poco después, el matrimonio Weasley-Granger se despidió de sus mejores amigos, giraron sobre sí mismos y sintieron ese característico tirón el estómago hasta tocar el suelo del salón, tenuemente iluminado, en su acogedor hogar.