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Historia 187438 — capítulo 8

Rose no se podía creer que por fin estuviese en la locomotora. ¡Por fin se iba a Hogwarts! Estaba entusiasmada y a la vez un tanto nerviosa… todavía recordaba esa mirada metálica y por algún motivo deseaba volver a encontrarla de nuevo pero al mismo tiempo estaba aterrada porque no sabía cómo iba a reaccionar si se lo encontrase. Era todo demasiado confuso y ella únicamente tenía 11 años.

Estaba sumida en sus pensamientos cuando alguien la sobresaltó. Ese alguien era Albus que la estaba mirando de forma interrogante y la hablo:

-¡Rose! - Albus la seguía mirando con la misma expresión - ¿estás bien? Pareces un poco ida desde que estábamos en el andén. Me ha costado encontrarte - realmente cuando su prima se fijó en él sí que parecía que estaba preocupado.

-Si Al, no te preocupes - le mostró su mejor sonrisa - es simplemente que estaba pensando… todavía no me creo que nos vayamos a Hogwarts.

-¡Ya lo sé! - exclamó su primo ahora visiblemente entusiasmado - yo tampoco me lo creo la verdad - en su voz había un deje de nerviosismo que a Rose no le pasó desapercibido, por lo que esta respondió.

-Tranquilo primo - la voz de su prima intentaba sonar tranquilizadora - estamos juntos en esto. Como siempre.

-Si… eso es cierto

  • la dirigió a su prima una media sonrisa y dijo - por cierto, ¿has visto a James? Se supone que él nos tenía que ayudar a buscar un compartimento.

-Es cierto - Rose tan sumida en sus pensamientos, no recordaba haberlo visto - si quieres nos damos una vuelta, todavía quedan muchas horas de viaje.

Llevaban andados pocos pasos cuando Albus volvió a retomar la conversación con su prima favorita.

-Por cierto, que fuerte lo de Victoire y Teddy ¿no? - hizo una pausa y prosiguió - sé que algunas veces lo habíamos comentado entre nosotros, ya sabes, la posibilidad de que ellos…- e hizo un movimiento con los índices de sus dedos cosa que hizo reír a su prima - lo más curioso…es que no has comentado nada Rose.

Su prima, se mordió en labio inferior con cierto nerviosismo pero dado que ya lo sabía la familia, decidió confesar.

-Veras Albus… - hizo una pausa ella también, no quería que su primo dejase de tener confianza con ella - yo ya sabía lo de Teddy y Victorie, los encontré la noche que celebraron la fiesta por nuestro ingreso en Hogwarts. Detrás del garaje del abuelo Arthur, ¡se estaban besando! - soltó todo ello de sopetón , tapándose las manos con la boca y contó mentalmente hasta tres, porque sabía lo que se avecinaba, conocía demasiado bien a Albus

-¡¿COMO?! - su primo parecía realmente ofendido y consternado - tú lo sabias - la estaba apuntando con un dedo acusador y los ojos verdes bien abiertos - ¿por qué no me dijiste nada? - ahí había salido el Albus que ella conocía tan bien y Rose sonrió para sí misma.

-Me pidieron que no dijera nada - agacho la mirada y después dijo algo compungida - lo siento Albus, no pretendía engañarte.

Albus sabía que seguramente Teddy, el culpable de ello había sido su 'medio hermano' ya que la habría pedido que le guardase el secreto, al menos durante un tiempo, por lo que no podía culparla. Si de algo se enorgullecía Albus, era de la lealtad de su familia, así como de su capacidad por proteger a los seres queridos.

-Bueno… - espero unos segundos ya que quería hacer 'sufrir' un poco a su mejor amiga - te perdono - concedió. Su prima le miró con una sonrisa que la iluminaba todo el rostro, soltó un gritito de alegría y lo atrajo hacia sus brazos susurrándole al oído: muchas gracias Al, eres el mejor.

Estuvieron en dicha posición durante unos segundos, hasta que se dieron cuenta que había gente por los pasillos mirándolos. Cuando se dieron cuenta, Albus estaba un poco avergonzado pero la volátil personalidad de su prima salió a relucir:

-¡Qué estáis mirando! -  soltó de golpe perdiendo la paciencia - ¿acaso vosotros no tenéis amigos ni familia a la que queráis? - la gente parecía consternada con esa chica de primero y al ver que no obtenía respuesta prosiguió - pues dejad de mirarnos. No somos un mono de feria. ¡Por Merlín! - exclamó - que gente más maleducada…vámonos Albus - terminó concluyendo con esa voz mandona y arrastrándolo por el pasillo tomados de la mano.

En esos momentos, cuando salía a flote la Rose mandona como le gustaba llamarla y al mismo tiempo atemorizaba a Albus. Este pensaba, en muchas ocasiones, que estaba con la reencarnación de su tía Hermione de la misma forma que él parecía la reencarnación de su padre, tanto en el físico como en la personalidad, pero aún con todo, Al adoraba a su prima.

Pero había un detalle que faltaba. Durante el tiempo que estuvieron juntos avanzando por el tren parecía que a Rose la faltaba algo, algo que ella había llevado consigo antes en la estación… el bolso de cuentas estaba en su sitio como de costumbre, llevaba ya puesto su nuevo e impoluto uniforme de Hogwarts... ¡claro! Albus acabada de caer en la cuenta. A su prima le faltaba Llama, su kneazle.

-¡Rose! - la llamó captando toda su atención - ¿Dónde está Llama? ¿Lo has dejado en la bodega con las demás mascotas? - la cara de pánico que puso su prima no tuvo precio.

Cuando Albus la encontró, Rose estaba tan metida en sus pensamientos que no se dio cuenta de que su gato se había escapado.

-¡Por Merlín y Morgana! - exclamó después del shock inicial - Albus ayúdame a buscarlo. En alguno de los compartimentos tiene que estar.

Y así estuvieron media hora, preguntando en todos los compartimentos siempre con la misma frase:

-Hola, disculpad la interrupción - la frase de Rose era mecánica y las expresiones de sus futuros compañeros eran prácticamente idénticas - ¿habéis visto un kneazle de color canela y atigrado?, lo he perdido - terminaba diciendo avergonzada.

Las respuestas eran no o por el contrario, algunos de los compañeros al reconocerlos como miembros de la familia Weasley y Potter se ofrecieron a ayudarlos, cosa que declinaron amablemente diciendo que no querían molestar.

Cuando se encontraron con su familia y los amigos de estos, también se ofrecieron a ayudarlos, ya que todos encontraban extraño que Rose hubiese perdido a su mascota. Eso no era propio de la hija de Hermione y Ron, pero los pequeños dijeron que no hacía falta, que cuando encontrasen a Llama, los buscarían.

Habían recorrido ya prácticamente todo el tren cuando Albus vislumbró al final de la locomotora el pelaje del animal, y vio como este se introducía en el último compartimento así que apremio a su prima y ambos se introdujeron en el compartimento abierto.

A las puertas, y con la mascota de Rose entre los brazos, se encontraron con un chico de su misma edad. Tenía la misma estatura que Albus, por lo que era un poco más alto que la chica pelirroja. La piel era muy pálida, los labios entreabiertos eran bastante finos aunque esbozaban una media sonrisa encantadora, sus facciones eran angulosas y al mismo tiempo delicadas, el pelo rubio casi platino estaba algo despeinado y lo más inquietantes eran los ojos grises*. Ahí estaba otra vez esa mirada*, pensó Rose.

Albus, al observar que había pasado casi un minuto y su prima y el chico desconocido no habían abierto la boca, sino que se miraban de forma cautelosa, decidió ser el primero en hablar.

-Muchísimas gracias por encontrar a Llama - el chico le miró sin entender muy bien - el kneazle que llevas en las manos. Es la mascota de mi prima Rose.

Ahí estaba, el chico de los ojos de mercurio había confirmados las sospechas que tenía en el andén. Ante él estaba Rose Weasley, el ángel en llamas como él la había denominado en la estación y a su lado estaba el chico que le había hablado. De tez clara, su misma altura, grandes ojos verdes, pelo azabache…sí. Tenía que ser Albus, el hijo del famoso Harry Potter. El chico recordaba que su padre había nombrado al muchacho en la estación.

-Sí - decidió que era momento de hablar y así tener la oportunidad de hablar con ellos - ha entrado en el compartimento e iba a recorrer el tren preguntando de quien era cuando habéis aparecido vosotros - les sonrió a ambos y después se dirigió a la chica pelirrojo - es tuyo ¿verdad? - inquirió.

-Sí sí - se apresuró a hablar Rose - muchas gracias por encontrarlo. Pensaba que lo había perdido - musitó bajando la miraba y cogiendo a Llama - muchas gracias.

-De nada - le respondió con una sonrisa - ¿nos conocemos de algo? - soltó de sopetón ya que le venía un recuerdo a la mente de hacía muchísimo tiempo.

-¡No! - exclamó Rose rápidamente y su primo la miró sorprendido - quiero decir, sí. Nos hemos visto en la estación - aseguró y por algún motivo no quería revelar ante su primo que lo conocía desde más de tres años. Aquellos cinco minutos en el callejón Diagon, todavía los recordaba como si hubiesen sido ayer.

-Si... - se hizo un momento incómodo y Scorpius decidió aprovecharlo - ¿tenéis compartimento? Si queréis… podéis quedaron aquí conmigo - los chicos le miraron - únicamente si os parece bien - en el fondo esperaba que aceptasen. Esta era su oportunidad para hacer amigos más allá del círculo tan cerrado de su familia.

Los dos primos se miraron entre ellos, y no hicieron falta las palabras. Ambos accedieron encantados, así conocerían a alguien que no fuese exclusivamente su familia. Una vez que todos estuvieron sentado en los asientos, hubo otro silencio incómodo y esta vez fue Rose la primera en hablar.

-Hmm, bueno. Todavía no nos hemos presentado - hizo una pausa y le tendió la mano al chico rubio - soy Rose. Rose Weasley.

Al Scorpius, resultó muy musical la voz de la chica que le estaba hablando y a la vez que estiró la mano hacia él, pudo detectar un ligero olor a rosas. A rosas como el nombre de la chica. Le apretó la mano encantado, sintiendo un ligero cosquilleo en la palma de la mano y respondió mirándola a los ojos intensamente.

-Scorpius - cogió aire - Scorpius Malfoy - el apellido lo dijo en un susurro. Después se dirigió al chico del pelo azabache.

-Albus Potter - el chico le apretó la mano con solemnidad - pero puedes llamarme Al.  Me alegro de que nos hayamos conocido Scorpius - la sonrisa del chico parecía sincera.

-Sí, yo también me alegro. Conozco a muy poca gente dentro del colegio - Scorpius en realidad nunca fue muy popular ni siquiera cuando estudiaba en la escuela a la que asistía en el mundo muggle.

-Bueno - intervino Rose, por la expresión del chico quería quitarle algo de importancia al hecho de ser nuevos - nosotros tampoco conocemos a mucha gente. Quiero decir, más allá de nuestra familia.

-Sí - dijo Albus asintiendo con la cabeza - nuestra familia es muy grande.

-Qué envidia… - el chico rubio parecía un poco retraído - en mi casa únicamente somos tres. Mis padres y yo. Aunque en algunas ocasiones somos cuatro, cuando viene la abuela Cissy - sonrió al recordar a su abuela. Tanto ella como la abuela Helen, eran muy buenas con él. - en la mansión, únicamente puedo jugar con Dobby II y algunas veces cuando vienen mis primos o alguno de los hijos de los amigos de mis padres.

-Pues nuestra casa es todo lo contrario - Albus parecía que quería saber más sobre Scorpius - cuando vamos a la casa de nuestros abuelos en la Madriguera ¡Es un verdadero caos! - dijo esto último riéndose y provocando más risas entre sus acompañantes.

-Es totalmente cierto - Scorpius seguía riéndose - no te rías. Además mis primos siempre están gastando bromas y con sus amigos han formado en el colegio un grupo que se han denominado como Los Nuevos Merodeadores.

-Los Nuevos Merodeadores… - Scorpius estaba pensando - ese nombre me suena. Creo que John esta en ese grupo.

-Ah, ¿conoces a Zabini? - preguntó Albus - es uno de los mejores amigos de mi hermano.

-¿En serio? - Scorpius estaba pensando - es curioso, porque John es el hijo de uno de los mejores amigos de mi padre.

-Menuda coincidencia - se sorprendió Rose - nunca nos ha dicho nada James, ni Fred.

-Si… John tiene una hermana llamada Katherine. Entrará dentro de dos años en el colegio - sonrió al recordar a Kate, como la llamaba de forma cariñosa. Era una niña muy buena que le gustaba jugar con él y siempre parecía dispuesta a aprender cosas nuevas.

-¡Qué casualidad! - comentó Albus - Yo tengo una hermana Lily, que entrará también dentro de dos años en la escuela. Al igual que Rose. Ella tiene un hermano, Hugo de la misma edad.

-Sí, seguro que cuando entren en el colegio, los podemos presentar durante el viaje. Así se conocerán antes de ser seleccionado para las casas.

-Y hablando de las casas… - dijo Scorpius - ¿en qué casa pensáis que os pondrán? A mi seguramente me seleccionen en Slytherin… - parecía un poco triste al decir esto.

-La casa Slytherin no tiene nada de malo - razonó Albus y su prima la miró sorprendida. Después de la conversación que había mantenido con su padre en el andén, la casa verde y plateada ya no le parecía tan mala opción - mi padre dice que el hombre más valiente que jamás a conocido perteneció a esa casa.

-¿De verdad? -  las palabras de Albus parecía que habían surtido efecto en el estado de ánimo del chico Malfoy - ¿quién fue ese hombre?

-Severus Snape - dijo Rose completamente convencida - no me miréis así, me gusta la historia y sí Albus, se todo lo que hizo Snape por tu padre - la sonrisa de Rose dirigida a su primo era cómplice.

-Como no - decidió seguirla el juego - la perfecta Rose Weasley siempre se adelanta.

-Eres un poco sabelotodo ¿no? - Scorpius habló, y Rose lo miró de forma fulminante, mientras que Albus se reía y en nada Scorpius se unió a las risas mientras la chica pelirroja murmurabason unos críos, ni caso.

Parte del trayecto estuvieron hablando de sus gustos, la casa a la que les gustaría ir y en general a los tres les daba igual porque esperaban ser amigos quedasen donde quedasen. Había pasado casi la mitad del trayecto cuando los chicos se pusieron a hablar de Quidditch, cosa que aburría a Rose por lo que decidió sacar del bolsito morado un libro sobre runas. Llevaba aproximadamente cinco minutos leyendo cuando notó que se había hecho el silencio en el compartimento por lo que optó por levantar la mirada.

-¿Qué? - les espetó a ambos.

Albus la miraba un poco sorprendido y a la vez asustado, mientras que la mirada de Scorpius tenía otra cosa. En sus ojos había admiración y deseos de respuestas.

-Rose - la voz de su primo era cautelosa - has estado pasando las páginas.

-Ya lo sé Al - en ocasiones su primo podía ser algo extraño - Como voy a avanzar de página sino es moviéndolas - razonó - de lo contrario, es imposible continuar - dijo como si fuese algo obvio.

-No Rose - Albus esperaba que su prima captase el mensaje - las estabas pasando - dijo esa frase muy despacio - con el dedo - finalizó señalándoselo.

Rose se miró el dedo índice de la mano derecha y cayó en la cuenta de lo que su primo la estaba diciendo. Mierda, pensó para sí misma. Se suponía que era un secreto el hecho de que tuviese el suficiente control de su magia como para no utilizar varita en algunas cosas. Los miró a ambos, dejó caer el libro sobre su regazo, cosa que hizo que Llama saltase al otro asiento y escondió la mano detrás de la espalda.

-Scorpius - él la seguía mirando alucinado - esto no es lo que parece.

-Rose - Albus era el más sensato casi siempre - déjale que lo sepa. Ya te ha visto.

-Es increíble - intervino Scorpius - puedes mover cosas sin el uso de la varita. ¡Impresionante! - verdaderamente parecía impresionado.

-Muchas gracias - Rose estaba completamente muerta de vergüenza por el halado - por favor… no se lo cuentes a nadie - en el fondo rezaba porque no lo comentase más de lo necesario.

-No lo haré - su voz era muy solemne y parecía sincero - pero me gustaría que me dijeses como lo haces.

Rose y Albus se miraron sonriendo y le contaron que Rose comenzó con ese tipo de cosas en el noveno cumpleaños de la chica, cuando movió un montón de libros de la biblioteca de su madre.

-Y después se me cayeron todos encima - terminó diciendo al abochornada.

Scorpius y Albus por el contrario, no paraban de reírse mientras se la imaginaban con todos los libros a su alrededor. Justo cuando Albus iba a preguntarle a Scorpius cuando fue la primera vez que hizo magia, la puerta del compartimento se abrió y un chico de 14 años con una cabellera pelirroja y ojos marrones los miró, se giró y exclamó a la nada en el pasillo:

-¡EH JAMES! Los he encontrado - ese que hablaba era Fred Weasley que miraba a los tres chicos con la ceja levantada y una sonrisa en el rostro.

Un momento después apareció por la puerta James, seguido de John Zabini, su amigo Michael y los gemelos Scamander.

-¡Por fin os hemos encontrado! - dijo el hermano mayor de Albus - se supone que cuando encontraseis a ese gato vendríais a buscarnos - su mirada iba de su hermano a su prima pero después se detuvo en el chico de los ojos metálicos - y tú eres…

-Es Scorpius, Scorpius Malfoy - fue John quien contestó antes de que el chico - es el hijo del amigo de mis padres.

-Cierto - intervino Fred - eres primo segundo de Teddy Lupin ¿verdad? - por fin conocían al chico del que su 'primo' les había en más de una ocasión y no sabía por qué no le sorprendió en absoluto encontrarlo junto a Rosie y Al.

-Si - en ese momento el chico estaba un poco cohibido - me llevo bien con Edward. Es una lástima que no vayamos a coincidir en el colegio… pero parece que la gente hasta ahora es muy amable - dijo esto dirigiendo una sonrisa a Albus, mientras miraba de refilón a Rose.

-La verdad es que vamos a echar de menos a Ted - James realmente parecía apenado por ello, pero después compuso una cara prepotencia y chulería, añadiendo - aunque casi mejor, así no nos levantará a las chicas.

Todos miraron a James en ese momento y las expresiones de los chavales les delataban. Fred intentaba aguantarse la risa, John por detrás hizo un gesto despectivo con la mano, Scorpius y Albus se miraban entre ellos sin saber que decir y los gemelos Scamander directamente miraban para el techo. Rose se quedó pensativa durante unos segundos y habló:

-Así que Jamie… dices que Teddy te levantaba a las chicas - tenía la ceja levantada - ahora lo entiendo todo… ¿eso quiere decir que te gusta nuestra prima Victoire? - dijo de forma maliciosa - y yo que la que realmente pensaba que te gusta es Alice Longbottom - para entonces la cara de James era un poema.

El vagón entero estalló en carcajadas, mientras que James se ponía más y más rojo debido a la vergüenza que estaba pasando.

-¿Quién es Alice? - inquirió Scorpius.

-Es la hija del directo de la casa Gryffindor, Neville Longbottom - respondió Albus - es muy amiga de Rose y entra también este año al colegio. Pero vive en Hogsmade por eso no estaba con nosotros cuando te hemos conocido.

-Vaya Jamie, nunca nos habías contado lo de Alice - John estaba mirando impresionado a Rose.

-Bueno, basta ya de hablar de mi vida privada - decidió contraatacar mientras se le iba la rojez - ¿quieres que le escriba a tu padre y le diga que su preciosa princesita se ha hecho amiguita de Scorpius Malfoy?... igual hasta te mandado un howler - la sonrisa de James ahora burlona. Sabía que con eso lo dejaría tranquilo durante un tiempo.

Scorpius miró a Rose, sin entender muy bien que quería decir esa pregunta y ésta endureció el rostro, diciéndose a sí misma que eso podía jugar los dos. Cuando Albus vio la cara de su prima supo lo que se podía imaginar y decidió que era el momento de intervenir.

-James, estoy seguro de que no quieres escribir al tío Ron - estaba mirando a su hermano con cautela ya que él se parecía mucho a su madre. Era impulsivo y en ocasiones hacía las cosas sin pensar en las consecuencias.

-Creo que deberías de hacer caso a Al - dijo por primera vez Lyssander que también había sufrido en alguna ocasión la ira de la pequeña y 'dulce' Rose.

-¿Sabes?...puedes escribir a quien te dé la gana. Eso no me preocupa - hablaba muy tranquila, escudriñando el rostro de su primo y su sonrisa se iba ensanchando cada vez - ahora bien. Igual el día menos pensado cuando estés haciéndote el chulito delante de alguna chica… acabas encima del tejado más alto - Rose se estaba mirando las manos y sonreía de medio lado. Tras decir esto, James puso cara de pánico

  • ah y Jamie, esta vez no estará el tío George para bajarte del tejado.

Sus amigos le miraban interrogante, no entendían a qué se refería Rose y James no paraba de mirar las manos de su prima, como si estuviese hipnotizado. El único que lo sabía era Fred, que nuevamente intentaba no reírse de su amigo.

-Bueno, creo que ya es momento de irnos - dijo Lorcan, intentando minimizar la tensión que había en el ambiente - ya hemos tenido suficiente y ninguno queremos acabar en otro lugar - le dirigió una mirada a los tres chicos más pequeños.

-Si - intervino Fred - nos vemos en el colegio. Y recordad, cuidado con el calamar gigante - les guiñó el ojo izquierdo antes de salir del compartimento.

Detrás de Fred, salió John que se despidió de los chicos con la mano y dirigiéndose a Scorpius le dijo nos vemos en Slytherin. El último en salir fue James que seguía un poco resentido con su prima y al comprender que igual se había pasado decidió disculparse.

-Deberíais ir poniéndoos las túnicas chicos - se tomó un momento y retomó la conversación - Albus - llamó s su hermano y le miró con los ojos verdes interrogantes - nos vemos en la mesa Gryffindor - le guiñó el ojo a su hermano - Rose, te prometo que no voy a escribirle al tío Ron - la aludida le dirigió una media sonrisa y asintió con la cabeza. James estaba por salir cuando se giró - ah y Scorpius, me alegro de haberte conocido. Bienvenido a Hogwarts - al salir les dirigió una sonrisa.

Cuando James se marchó, los tres chicos se quedaron en silencio durante unos breves momentos y Scorpius fue el primero en volver hablar.

-Rose - la aludida giró la cabeza ya que estaba mirando por la ventanilla al exterior - ¿qué ha querido decir tu primo con eso? - parecía un poco triste.

-No es nada - le dirigió una sonrisa - es solo un comentario que ha hecho mi padre en la estación.

-Si - Albus decidió hablar para quitarle hierro al asunto - mi tío le ha dicho a Rose que el abuelo Arthur nunca la personaría si se casase con un sangre limpia - su prima se río de las ocurrencias de su padre. Siempre estaba con lo mismo - pero no te preocupes, no es por ti, es solo que mi tío cuando se trata de Rose…

-Ya veo… no quiere que nadie se acerque a su princesita - dijo Scorpius mucho más aliviado y bromeando.

-¡No soy una princesita! - exclamó Rose. Únicamente le gustaba que la llamaran así su padre. Nadie más.

-Ah vale - respondió Scorpius - entonces tendremos que buscarte un nuevo apodo - miraba a Albus de forma cómplice.

-¿Sabes cuál me gusta a mí? - le siguió el rollo a su nuevo amigo - Arbusto en llamas - Scorpius comenzó a reírse y curiosamente él había pensado que parecía un ángel pero en llamas también - una vez se lo llamaron en el colegio muggle, ¿te acuerdas de Bobby? -  su primo también se estaba riendo de ella.

-Bueno ya parad los dos - dijo Rose abochornada y testaruda mientras al mismo tiempo pensaba que por fin su primo ya tenía un amigo y compañero de aventuras. Parecían entenderse a la perfección - igual debería de buscaros yo uno a vosotros.

-Pero pecas - ya esta es perfecto para molestarla, pensó Scorpius - no te pongas así con nosotros. Es solo una broma Weasley - respondió 'inocentemente' y junto con Albus riéndose de ella.

-Me gusta ese nuevo apodo Rosie, pecas… - consiguió decir Albus ya más calmado - de todas las primas, eres la que más tienes - y después volvieron a lanzar carcajadas.

-Argggg, callaos los dos, especialmente tu Malfoy - respondió Rose mordazmente y mirándolo con los ojos entrecerrados.

La chica pelirroja ya estaba cansada del tema y dado que Albus estaba sentado a su lado le dio tal empujón que lo hizo caer del asiento, su primo la miró ofendido desde la nueva posición pero todos comenzaron a reírse.

Pasaron el resto del viaje entre risas e intercalada alguna pequeña discusión entre Rose y Scorpius pero sobre todo, continuaron conociéndose antes de que posiblemente el sombrero seleccionador los separara por casas y entre los temas de conversación, cada uno explicó como era su varita: la de Scorpius medía 26cm, era de fresno, ligeramente flexible, contenía pelos de la cola de un unicornio macho y debido a la madera y su núcleo era una varita leal a su dueño; la varita de Albus era de pirul, medía 30 cm, flexible y contenía una única pluma de un ave fénix, por lo que la composición daba como resultado una varitas rara y poderosa; por el contrario, la varita de Rose medía 32 cm, estaba hecha de roble rojo y su núcleo contenía fibras de corazón de dragón, lo que hacía que fuese una varita temperamental y sujeta a las emociones de su dueño.

Poco tiempo después y una vez que los chicos se fueron al baño para cambiarse con las túnicas negras reglamentarias para la ceremonia, una voz retumbó en el tren dando el siguiente anuncio:

-Llegaremos a Hogwarts dentro de cinco minutos. Por favor, dejen su equipaje en el tren, así como las mascotas en la bodega de carga. Sus pertenencias llegarán al colegio por separado. Gracias a todos.

Tras el anuncio, el grupo se dirigía miradas y pudieron comprobar como cada uno expresaba sus nervios de diferentes formas. A Albus se le revolvió el estómago, Rose no paraba de murmurar en voz baja y se retorcía las manos y por último, Scorpius se había puesto más blanco, si es que eso era posible, a la vez que se revolvía el pelo.

Cuando entraron en la estación de Hogsmade ya había anochecido y se bajaron del tren. Al dispersarse humo blanco y espeso de la locomotora, próximo a ellos distinguieron la enorme figura de Hagrid, el amable guardabosque, cosa que hizo que Rose y Albus se relajasen.

Y así es como comenzó la amistad del grupo que más adelante el mundo mágico recordaría como el Trío de Plata, pero para ese momento todavía quedaba un largo camino que recorrer.