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Historia 187438 — capítulo 9
Hagrid estaba en el andén sujetando una lámpara que emitía una brillante luz cálida mientras que se movía y decía con su voz grave:
-¡Los de primer año! Por favor, los que no seáis de primer año, id a los carruajes - una pausa y de nuevo - ¡Los de primer año por aquí!
Cuando el grupo formado por Rose, Albus y Scorpius llegó hasta él, el semigigante esbozó una sonrisa debajo de esa barba tan espesa. Estaba encantado con la llegada de los dos chicos que pertenecían a la familia Weasley, pero al chico rubio que iba con ellos no lo conocía:
-¡Hagrid! - exclamaron Albus y su prima cuando le alcanzaron. El susodicho extendió los brazos y recibió agradecido el abrazo que le estaban proporcionando.
-Me alegro muchísimo de volver a veros. ¿todo bien? ¿cómo están vuestros padres? ¿y Hugo? ¿y Lily? - se dio cuenta de que les estaba aturullando a preguntas así que les dijo - bueno ya me lo contareis el viernes tomando té y… ¿quién es vuestro nuevo amigo? - estaba mirando a Scorpius como si le conociese de algo.
-Soy Scorpius señor
- estaba un poco asustado ya que a un abuelo de su padre lo mató un gigante en las montañas altas pero respondió con seguridad - Scorpius Malfoy, es un placer conocerlo.
Claro, es el hijo de Draco Malfoypensó Hagrid. Estuvo observando al chico durante lo que parecieron ser años, evaluándolo pero había algo distinto en ese muchacho. Físicamente era igual a su padre, e incluso su voz se parecía pero la expresión era completamente distinta. La sonrisa que le estaba dirigiendo parecía sincera aunque atisbaba un ligero nerviosismo, no como la que recordaba de Draco, siempre cargada de petulancia y expresión burlona. Giró la cabeza a ambos lados y le tendió la gran mano que tenía libre.
-Para mí también es un placer conocerte - le dirigió una enorme sonrisa - espero que nos veamos por los jardines del colegio y también puedes venir si te apetece, a tomar un té a mi cabaña - pudo ver como las mejillas del chico se tornaban ligeramente rosadas.
-Muchas gracias señor - estaba realmente sorprendido y al mismo tiempo complacido de que le hubiese aceptado tan rápido - por supuesto que me encantaría ir.
- Bien venga, venid, seguidme... ¿Hay más de primer año? Mirad bien dónde pisáis. ¡Los de primer año, seguidme! - miró hacia a ambos lado y distinguió al fondo de la estación la cabellera castaña de Alice Longbottom - ¡Alice Longbottom ven aquí!
Una chica más baja que Rose, con los ojos azules, tez clara y pelo corto castaño llegó rápidamente hasta el grupo de primer año. Fue zigzagueando entre sus nuevos compañeros intentando localizar alguna persona conocida y allí fue cuando vio la cabellera pelirroja que solo podía ser de una persona.
-¡Al! ¡Rose! - a ambos les dio un gran abrazo - me alegro de volver a veros. Frank me ha dejado al otro lado de la estación y me dijo que buscase a Hagrid.
-Nosotros también nos alegramos de verte Alice - respondió Albus un tanto sonrojado - nos habría gustado haberte visto en el tren
-Ya, siempre he querido montar en el Hogwarts Express pero ya sabes... vivimos en Hogsmade - dijo con una sonrisa en el rostro.
-No te preocupes, seguro que tienes oportunidad de montar - dijo rose completamente convencida - y cambiando de tema, mira Alice él es Scorpius, un nuevo amigo.
-Hola Alice - dijo un tanto cohibido pero se relajó al ver que la niña le sonreía - encantado de conocerte. Albus y pecas - la miró con expresión burlona y ella rodó los ojos - me han hablado de ti.
-También es para mí un placer conocerte - dijo estrechándole la mano - ¿pecas? - giró la cara para mirar a su amiga que simplemente se encogió de hombros, haciendo una mueca - me gusta tu nuevo nombre Rosie,
-Sí a todo el mundo parece que le gusta. Muchas gracias Malfoy - se podía notar el tono sarcástico en la voz de la chica que a su ven pensaba es una pesadilla…como se enteren los demás ya sé que me va a esperar durante los próximos siete años.
-Chicos - les llamó la atención Hagrid - ya tendréis tiempo de hablar en el colegio así que venga, dejar la cháchara para más adelante.
El semigigante se puso en marcha y tras él, el grupo de chicos de primer año. Fueron caminando a través de un camino estrecho y oscuro durante varios minutos. En este tiempo, los nuevos alumnos desfilaban en fila y se podía palpar la tensión en el ambiente. El camino parecía que no tenía fin hasta que Hagrid se giró, deslumbrándolos con la lámpara y dijo:
-En pocos segundos, podréis tener la primera visión del castillo de Hogwarts. Estoy seguro de que os gustará - en su fuero interno estaba sonriendo ya que le encantaban todas las reacciones de los chicos en su primer año.
Siguieron avanzando hasta doblar una curva y segundos después se escuchó en todo el sendero un ensordecedor ¡ooooooh!, seguido de algún que otro ¡impresionante!, ¡es alucinante! o ¡todavía no me lo puedo creer!
La visión del castillo era simplemente magnifica desde las orillas del Lago Negro y bajo el manto estrellado de la noche. Posado sobre una montaña se alzaba un maravilloso castillo, consistente en numerosas torres, y a través de las ventanas se podía distinguir la iluminación cálida que emitían las velas en el interior.
-Bien - Hagrid se dirigió de nuevo a los alumnos - llegaremos al castillo cruzando el lago subidos en unos botes - cogió aire y continuó con la explicación - no quiero ver a más de cuatro alumnos por bote y saber que en el fondo del lago hay criaturas por lo que no os asustéis si veis algo en el agua.
Algunos de los alumnos tras la explicación parecían asustados, pero entonces se acordó de algo:
-Ah y una cosa más. Si alguien se cae al agua no os preocupéis. El Calamar Gigante os devolverá a vuestro bote. Gracias por la atención - al ver que nadie se movía se exasperó - venga, ¿a que estáis esperando?
El grupo de chicos rápidamente se distribuyó en los botes y fueron avanzando sin ayuda de remos por la superficie del lago. Estaban llegando a la orilla cuando Hagrid vio como uno de los tentáculos del calamar devolvía a uno de los últimos botes a un chico.
Una vez en la orilla y tras haberse asegurado de que todos los nuevos alumnos habían llegado, se aproximó a un chico de pelo castaño que estaba completamente empapado y rebuscando en el interior de uno de sus bolsillos, sacó una manta y se la entregó.
-Ten chico - el niño aceptó la manta agradecido y un poco avergonzado - no tienes que avergonzarte. Todos los años pasa lo mismo. Venga sécate un poco que no queremos que empieces el curso en la enfermería.
-Gracias señor - musitó educadamente el chico para después envolverse en la manta.
El grupo siguió la marcha hasta subir por el muelle subterráneo. Desde el muelle subieron por las escaleras talladas en la piedra de los terrenos hasta desembocar en un pasadizo de roca alumbrado por la lámpara de Hagrid. Éste los hizo avanzar por el estrecho pasadizo y cuando todos lo pasaron, notaron bajos sus pies el olor húmedo y fresco del césped Avanzaron menos de un centenar de metros cuando subieron unos enormes escalones de piedra y se hallaron ante un gran puerta de roble; cuando alcanzaron la puerta, Hagrid alzó su gran puño y golpeó varias veces a la puerta. Pocos momentos después ante el grupo estaba un hombre alto, de cara afable y un tanto rechoncha, cabellera oscura y ondulada, labios sonrientes y afables ojos marrones.
-¡Hagrid! - exclamó el hombre con voz alegre - me alegro de que hayáis llegado, se está haciendo un poco tarde. Vaya… veo que habéis tenido algún percance por el camino - dijo esto sonriendo y mirando al chico envuelto en la manta.
-Ya sabes cómo es esto Neville - le contestó también sonriente - siempre hay alguien que se cae al lago - y Neville Longbottom lanzó una carcajada.
-Lo sé, lo sé - repitió - venga muchachos - dijo el profesor Longbottom apremiándoles con la mano - no os quedéis parados en la puerta, pasad dentro que hace frío.
El grupo de chicos fue entrando al castillo contemplaron el interior anonadados. En el interior del cálido y amplio vestíbulo, iluminado por unas chispeantes antorchas se hallaba una impresionante escalera de mármol grisáceo, ubicada en el centro de la habitación y los techos de la estancia eran altísimos, terminados en unas formas similares a las de las catedrales góticas.
Cuando todos estuvieron en el interior, Neville se aproximó al chico que estaba mojado, le apuntó con la varita, pronunció *¡tergeo!*y automáticamente el chico pasó a estar completamente seco.
-Ves - le dijo Neville sonriendo - ahora estas mucho mejor. Nada que no se pueda solucionar.
-¡Muchas gracias señor! - respondió el muchacho un tanto cohibido pero a la vez agradecido por no estar calado hasta los huesos
-Hola Neville - saludaron Rose y Albus, cuando éste paso por su lado y al mismo tiempo mientras que Alice exclamó sin poder contenerse - ¡Hola papá! - los demás alumnos los estaban mirando - lo sentimos - terminaron diciendo a coro, mirando hacia el suelo.
-No pasa nada - les dirigió una media sonrisa - pero recodad que durante el horario escolar soy el profesor Longbottom.
-Sí profesor Longbottom
- volvieron a responder nuevamente a coro mientras Hagrid y Neville negaban con la cabeza y en el resto del grupo se oía alguna risita.
-Bien - continuó hablando Neville - necesito que esperéis unos minutos aquí antes de entrar en el Gran Comedor para dar comienzo a la ceremonia de selección - dicho esto salió en dirección al comedor.
Hagrid también se despidió de ellos subiendo por las grandes escaleras del vestíbulos y los murmullos no se hicieron esperar entre el grupo. Algunos estaban asustados y otros intentaban aparentar normalidad ya que sabía que dentro de nada, comenzarían un camino distinto al de algunos de sus compañeros. Pocos minutos después, el profesor Longbottom regresó.
-Bien, me han comunicado que ya está todo preparado para dar comienzo a la ceremonia - observó la cara de sus próximos alumnos y comenzó a recitar el discurso que tantas veces había ya pronunciado - primero quiero deciros ¡bienvenidos a Hogwarts! - pudo observan como las caras de algunos se relajaban - El banquete de comienzo de año se celebrará una vez que hayáis sido seleccionados para alguna casa. La Selección es una ceremonia muy importante porque ya que mientras permanezcáis en el castillo vuestras casas serán como vuestra familia en Hogwarts. Tendréis clases con el resto de la casa que os toque, dormiréis en los dormitorios de vuestras casas y pasaréis el tiempo libre en la sala común de la casa, en los jardines del colegio o bien en la biblioteca. Las cuatro casas que conforman el colegio se llaman Gryffindor, Hufflepuff, Ravenclaw y Slytherin. Cada casa tiene su propia noble historia y cada una ha producido notables brujas y magos. Mientras estéis en Hogwarts, vuestros triunfos conseguirán puntos para las casas, mientras que cualquier infracción de las reglas hará que los pierdan. Al finalizar el año, la casa que obtenga más puntos será premiada con la Copa de la Casa, un gran honor. Espero que todos vosotros seréis un orgullo para la casa que os toque - decir todo esto de tirón y sin respirar era una tarea algo complicada para Neville, y para cualquiera a decir verdad, pero desde el tiempo que llevaba haciéndolo no podía evitar recordar y sonreír con cariño las explicaciones de su amiga Hermione cuando estudiaban juntos en el colegio.
-Bien - respiró hondo varias veces y prosiguió - La Ceremonia de Selección tendrá lugar dentro de pocos minutos, frente al resto del colegio. Os sugiero que, mientras esperáis, os arregléis lo mejor posible - les sonrió y añadió - pero por lo que veo no os hace fala.
Esperaron un par de minutos y el profesor Longbottom encabezó la marcha cuando se abrieron las dobles puertas de nogal del Gran Comedor. Cuando empezaron a caminar todos lanzaron exclamaciones de sorpresa, ya no solo por la impresión que podía causar la estancia en sí, la cual era magnífica sino porque alrededor de una veintena de fantasmas les estaban dando la bienvenida.
A medida que iban avanzando en forma de hilera, se podía palpar más y más nervios en el conjunto de chicos. Se pudo escuchar en el grupo como Scorpius decía mirando al techo que reflejada el cielo nocturno y que al mismo tiempo en el iluminando la estancia estaban flotando miles de velas encendidas:
-¿Sabíais - dijo dirigiéndose hacia Albus, Alice y Rose - que el techo del Gran Comedor no es el cielo de verdad?, en realidad - iba a continuar pero alguien le interrumpió.
-Es un encantamiento - le cortó Rose - lo has leído en el libro Hogwarts: Una Historia- terminó diciendo con voz condescendiente.
-Sí, sabelotodo - se giró hacia Albus y le pregunto
- ¿por qué siempre lo tiene que saber todo?
-Es Rose - dijo Albus con un encogimiento de hombros - ya te acostumbrarás - y le dio una palmada en la espalda a modo de consolación.
-Me sorprende saber que no solamente Rose se ha leído ese libro - le dijo Alice a Scorpius - a mí me lo regaló mi madre cuando recibí la carta durante el verano pero todavía no llevo ni la mitad.
-Yo me lo leí hace casi dos años y antes de venir lo releí- respondió Scorpius orgulloso.
-Eso no es nada - volvió a intervenir Rose
- yo me lo había leído ya varias veces antes de cumplir nueve años - le mandó una sonrisa maliciosa.
-Déjalo Rose - se le escuchó decir a Albus y después se volvió a Scorpius que parecía tener ganas de evaporarla - no se lo tengas en cuenta… es solo que la gusta ganar en todo.
-A mí también me gusta ganar - murmuró el chico rubio con los labios apretados. Vale que seas preciosa Weasley, pero si quieres guerra la vas a tener, pensó Scorpius sonriendo en su interior.
El grupo fue avanzando por la estancia, en la cual había cuatro grandes mesas donde ya estaban sentados los demás estudiando, hasta alcanzar una tarima de madera envejecida sobre la que se situaba otra gran mesa donde se sentaban los profesores. En el centro de la mesa estaba sentada la directora del colegio, Minerva McGonagall una bruja alta, con el cabello oscuro recogido en un moño apretado, cubierto por un sombrero de pico y portaba una túnica de terciopelo en color verde esmeralda. Anteriormente su rostro siempre era muy severo pero tras la guerra y con el paso de los años, su expresión se fue dulcificando pero eso no quería decir que no fuese estricta.
Delante de la mesa del profesorado, se hallaba en un taburete un sombrero puntiagudo de mago remendado, raído y algo sucio. Los nuevos alumnos notaron que toda la estancia se había sumido en un gran silencio y que prácticamente todos los alumnos estaban mirándolos. Tras unos segundos sumidos en ese silenció el sobrero se movió ligeramente posicionándose hacia el centro del taburete y comenzó a cantar:
Oh, podrás pensar que no soy bonito, pero no juzgues por lo que ves
Me comeré a mí mismo si puedes encontrar un sombrero más inteligente que yo
Puedes tener bombines negros, sombreros altos y elegantes
Pero yo soy el Sombrero Seleccionador de Hogwarts y puedo superar a todos
No hay nada escondido en tu cabeza que el Sombrero Seleccionador no pueda ver
Así que pruébame y te diré dónde debes estar
Puedes pertenecer a Gryffindor, donde habitan los valientes
Su osadía, temple y caballerosidad ponen aparte a los de Gryffindor
Puedes pertenecer a Hufflepuff donde son justos y leales
Esos perseverantes Hufflepuff de verdad no temen el trabajo pesado
O tal vez a la antigua sabiduría de Ravenclaw, si tienes una mente dispuesta
Porque los de inteligencia y erudición siempre encontrarán allí a sus semejantes
O bien, tal vez en Slytherin harás tus verdaderos amigos
Esa gente astuta utiliza cualquier medio para lograr sus fines
¡Así que pruébame! ¡No tengas miedo!
¡Y no recibirás una bofetada!
Estás en buenas manos (aunque yo no las tenga)
Porque soy el Sombrero Seleccionador
Cuando terminó la canción, todo el comedor al completo estalló en aplausos, incluidos los alumnos de primer año no se esperaban que algo así fuese a suceder y el sombrero complacido se inclinó a modo de reverencia hacia las mesas para después volverse a quedar estático.
El profesor Longbottom se aceró a la derecha del sombrero y rebuscando entre los bolsillos interiores de su túnica, sacó un pergamino nuevo enrollado y dijo con voz clara y más seria que la que habían escuchado los alumnos anteriormente:
-Atención - los murmullos corrían por el comedor - ¡por favor! ¡SILENCIO! - tras la exclamación la totalidad de los alumnos se callaron - muy bien. A continuación vamos a proceder con la tradicional Ceremonia de Selección - contempló las caras de los alumnos con una sonrisa - cuando escuchéis vuestro nombre, subid a la tarima y sentaos en el taburete. Después os colocaré el sombrero sobre la cabeza y él os seleccionara para una de las cuatro casas.
De nuevo se hizo el silencio en el comedor, Neville desenrolló el pergamino y dijo el primer nombre de la lista:
-¡Anderson, Alec! - dijo el profesor en voz alta.
El chico de pelo castaño al que había secado minutos antes subió a la tarima y se sentó. Pasaron un par de segundos que parecieron eternos y habló.
-¡HUFFLEPUFF! - exclamó el sombrero.
La mesa central derecha rompió en aplausos al igual que la de los profesores, especialmente Hagrid y la profesora Pomona Sprout, ex alumno y jefa de la casa Hufflepuff respectivamente.
-¡Brown, Lianna!
Una niña bajita, con dos trenzas morenas, cara redonda y afable se aproximó hasta el taburete donde se sentó. Un segundo después el sombrero ya tenía la respuesta.
-¡RAVENCLAW! - gritó el sombrero por todo el comedor.
La mesa del final a la izquierda aplaudió muchísimo y pudieron ver como Victorie la daba la bienvenida a la mesa, igual que una fantasma muy hermosa la saludaba gentilmente.
-¡Brocklehurst, Brianna!
La niña que se acercó al taburete era muy llamativa. Tenía los ojos color violeta, una sonrisa agradable y una larga cabellera ondulada en color rubio ceniza.
-¡SLYTHERIN! - dijo el sombrero seleccionador.
La mesa más alejada de la derecha prorrumpió en aplausos. Algunos de los estudiantes se acercaron a la chica para saludarla y rápidamente la hicieron hueco en la mesa e incluso creyó distinguir a Alexander Nott, el amigo de su prima Molly.
-¡Cromwell, Oliver!
A la tarima se aproximó un chico alto, delgado con la cabellera rubia ceniza y los ojos azules. Se sentó y estuvo más tiempo que con los otros chicos que habían subido.
-¡GRYFFINDOR! - exclamó el ajado sombrero.
La mesa de Gryffindor era la primera a mano izquierda y toda ella estalló en aplausos. Pudieron ver como James y Fred se acercaban al chico con entusiasmo y Molly como recién nombrada prefecta lo recibía cordialmente.
El profesor Longbottom siguió pronunciado nombres. Una chica fue a parar a Gryffindor, un chico a Slytherin y otros dos chicos a Ravenclaw, cuando le tocó el turno a:
-¡Longbottom, Alice!
La chica estaba bastante nerviosa, por lo que su amiga Rose antes de subir la dio un apretón en la mano. Se encaminó hacia la tarima evitando la mirada de su padre, el cual la colocó el sombrero un cuando alzó a cabeza, la guiñó el ojo izquierdo para que ganara confianza.
Vaya… esto es interesante sí. A tus padres los tuve aquí hace 19 años. Grandes personas desde luego podría contarte muchas cosas pero…no estamos aquí para hablar de ellos. Veamos pequeña que escondes detrás de esa hermosa sonrisa. Si…veo que eres inteligente y valiente, oh si hay valor en ti niña pero veo algo más… eres lea y sobretodo no te importa el trabajo duro. La constancia y la perseverancia sobresalen por encima de todo lo demás. Tengo claro que hacer contigo.
-¡HUFFLEPUFF! - gritó el sombrero
Su padre aplaudía muy fuerte y la miraba con orgullo, por lo que no pudo contenerse y lo abrazó antes de marcharse corriendo hacia su mesa donde el Fraile Gordo, la saludó entusiasmado, diciendo que le recordaba a su madre.
Pasaron un par de chicos por más, y uno se fue a la mesa de Hufflepuff mientras que el otro acabó en la mesa de Gryffindor, el siguiente nombre en la lista hizo que se produjese un silencio en el comedor.
-¡Malfoy, Scorpius!
Scorpius en ese momento estaba aterrado. Literalmente. No se movió ni un ápice de su sitio ni siquiera cuando Albus le dijo: vamos Scorpius, te están llamando. Pero él seguía en su sitio, inmóvil.
-¿Scorpius Malfoy? - preguntó Neville Longbottom
El chico rubio seguía en la misma posición estática hasta que una mano le rozó la mejilla y le susurró al oído: Malfoy muévete, es tu turno. El chico giró la cara y se encontró con los grandes ojos azules de la chica pelirroja, lo que le dio fuerzas para avanzar. El camino se le hizo demasiado corto y se sentó en el taburete, donde el profesor Longbottom le puso el sombrero.
Así que un Malfoy…veo que esta noche voy a tener a muchos conocidos. Veamos a ver que tienes dentro de ti chico… te pareces físicamente mucho a tu padre si, sin embargo… hay algo más. Eres amable muchacho y valiente, oh sí... de eso no hay duda, además de leal, te pareces a tu madre, me alegra saber eso. Pero veamos que más tienes…eres inteligente, astuto y además siempre intentas conseguir todo lo que te propones o deseas.
Scorpius al decir eso, instintivamente alzó su mirada y la clavó en los grandes ojos azules de Rose Weasley.
Vaya Scorpius Malfoy, veo que ya te has marcado un objetivo, ¿verdad?
*¿A qué te refieres?,*le preguntó intrigado Scorpius.
Tiene una mirada preciosa y dentro de unos años lo descubrirás. Te auguro un gran futuro muchacho, marcaras la diferencia dentro de la familia Malfoy y todo el mundo mágico lo sabrá. Confía en mí…
-¡SLYTHERIN! - exclamó el sombrero seleccionador.
En el comedor, de nuevo se hizo el silencio y Scorpius fue avanzando hacia su mesa con lentitud arrastrando los pies por el suelo de piedra pero de pronto, se escucharon los primeros aplausos. Los aplausos provenían de Albus y de Rose que le sonreía abiertamente.
Después se sumaron a ellos la familia Weasley de las diferentes casas, así como los amigos de estos, los profesores y por supuesto, toda la mesa de su casa. En cuanto se sentó en la mesa, John se acercó y le dijo sonriente: ya te dije que nos veríamos en la mesa. Su primo Alexander y prefecto de su casa también se acercó a él y le dio un abrazo cariñoso.
El profesor Longbottom siguió nombrando a gente. Los chicos seguían desfilando hacia la tarima y ya únicamente quedaban dos personas por nombrar. El primero fue el chico de pelo azabache y el silencio volvió a instalarse en el Gran Comedor.
-¡Potter, Albus!
Albus cuando lo nombraron estaba más pálido de lo normal y su prima le cogió la mano para infundirle valor. El chico avanzó hacia el frente y Neville le sonrió cuando le puso el sombrero sobre la cabeza.
¡Ajá!. Un Potter, tuve a tu hermano hace dos años, un Gryffindor de los pies a la cabeza, era prácticamente igual que tu abuelo James que en paz descanse. Veamos que tengo contigo…veo muchas en ti muchacho, te pareces tanto a tu padre... eres inteligente sin duda pero Ravenclaw no va contigo, eres sensato muy sensato pero a la vez tienes carácter, mucho carácter como tu madre, valentía y por supuesto lealtad. Muchas ganas de probarse a ti mismo y veo algo más si… eres astuto muy astuto aunque no lo parezcas. ¿Dónde te pondré? ¿Gryffindor o Slytherin?
Me da igual, si me lo hubieses preguntado esta mañana te hubiese contestado que Gryffindor pero… confío en ti**,**pensaba Albus.
Está muy bien eso que acabas de decir. Eres muy valiente y te prometo que destacarás por ti mismo y no por tu apellido. Te deseo mucha suerte, sé que aquí hallaras felicidad y encontraras la verdadera amistad.
-¡SLYTHERIN! - gritó el sombrero seleccionador.
Si con Scorpius, se hizo el silencio, con Albus parecía que estaban en un funeral. No se oía nada, la gente estaba conteniendo la respiración pero Albus por algún motivo se sentía aliviado por la decisión del sombrero e incluso contento tras haber hablado con su padre esa misma mañana.
La primera en reaccionar fue su mejor amiga, en cuanto empezó a descender por las escaleras, se echó a sus brazos, abrazándolo fuertemente y susurrándole al oído: estoy muy orgullosa de ti.
Tras este momento se separaron aplaudió delante de él y mostraba una sonrisa feliz. Su hermano también se levantó de la mesa de Gryffindor y lo abrazó, diciéndole: estoy contigo Al, todos te queremos y siempre vamos a estar juntos. Después toda su familia le empezó a aplaudir, al igual que la mesa de los profesores, sus amigos e hijos de sus padres y lo más sorprendente de todo, le aplaudía tanto la mesa de Slytherin como la de Gryffindor, además de parte de los Ravenclaw y Hufflepuff.
Albus se marchó hacia su mesa cuando todavía resonaban los aplausos en la estancia y Scorpius feliz, le hizo un sitio a su lado, diciéndole cosas al oído y palmeándole la espalda.
La ultima en subir a la tarima fue la hija de Ron Weasley y Hermione Granger, ahora Weasley. El profesor después del revuelo causado por Albus, se tomó unos segundos y la llamó:
-¡Weasley, Rose! - exclamó el profesor Longbottom
Rose subió con paso firme a la tarima y una vez que se sentó, se aferró a los lados del taburete con las dos manos para asegurarse de no caer.
¡Pero bueno! ¡Esta sí que ha sido una gran noche! A quien tenemos aquí… la hija de Hermione Granger, una de las mejores mentes que recuerdo y Ron Weasley, sin duda también astuta pero sobretodo valiente y leal…eres una combinación muy interesante pequeña. Veo en ti mucho, muchísimo potencial… puedes mover cosas sin la varita, eso es impresionante.
¿Cómo sabes eso?, pensó Rose cuestionándolo
Querida niña yo lo sé todo y rara vez me equivoco. Veamos que puedes ofrecer… tienes un carácter similar al de tu madre, un pensamiento racional y analítico pero a la vez temperamental como el de tu padre. Eres valiente como el resto de tu familia sin embargo… hay algo más. Eres inteligente pequeña, muy muy inteligente pero además hay algo de lo que tu madre a esa edad carecía… imaginación y un poco de astucia. Siendo Weasley sabría que hacer contigo pero en este caso, es difícil… ya sé lo que haré.
Ni siquiera me vas a…, el pensamiento de Rose quedó inconcluso cuando el sombrero seleccionador tomó la decisión.
-¡RAVENCLAW! - exclamó fuertemente el sombrero.
Rose se levantó automáticamente del taburete y se quedó observando desde allí al gentío. Los primeros en empezar a aplaudir fueron Scorpius y Albus desde la mesa de Slytherin y después Alice desde su posición.
Escuchó aplausos detrás de ella y vio como el Neville la aplaudía de forma entusiasta al igual que la directora del colegio y Hagrid.
Empezó a avanzar a su mesa con aplausos que provenían de Ravenclaw al completo, gran parte de la casa Gryffindor, algunos de Hufflepuff y sus más allegados en Slytherin, como Lyssander Scamander.
Cuando llegó a su mesa, su prima Victoire se acercó a ella y la abrazó para después darla dos sendos besos en sus mejillas sonrosadas y exclamar mirándola a los ojos: ¡sabía qué acabarías conmigo!, estoy tan emocionada… y ¡le he ganado la apuesta al tío Ron!
Una vez que todos los alumnos estuvieron más calmados tras finalizar la ceremonia de Selección, la directora McGonagall se acercó hacía al atril dorado que había aparecido ante ella y dijo con voz firme:
-¡Bienvenidos a un nuevo curso en Hogwarts!- la totalidad del comedor prorrumpió de nuevo en aplausos - me complace ver que este año tenemos nuevos alumnos y estoy encantada de poder acogeros este año. Antes de comenzar el banquete hay una serie de cosas que debéis saber
- se calló durante un par de segundos y de nuevo habló - el celador Argus Filch me ha pedido que os recuerde que está prohibido adentrarse en el bosque que limita con los terrenos del colegio y eso va para todos los alumnos - dirigió su mirada severa tras las gafas cuadradas a James, Fred, Michael, los gemelos Scamander, Roxanne, Dominique y John Zabini - así como deciros que quedan prohibidos todos los artículos del comercio 'Sortilegios Weasley' y algunos artículos de 'Zonco'. La lista con los artículos se publicará mañana en el tablón del vestíbulo.
Por otro lado, he de recordaros que las pruebas de Quidditch comenzaran dentro de tres semanas y la temporada dentro de ocho para que a los nuevos integrantes de los equipos les dé tiempo a entrenar. También deciros que los de tercero ya pueden ir a las salidas de Hogsmade, que comenzaran a mediados de noviembre.
-Ahora bien - terminó diciendo la directora muy sonriente - ¡Que comience el banquete! - dio un aplauso y la magia se hizo a continuación.
Los platos de oro y las copas de cristal que había en las mesas se llenaron con comida deliciosa y bebida. Había un montón de variedad donde elegir, desde agua para beber hasta zumos de diferentes sabores, incluido el de calabaza y en cuanto a la comida… había muchísimas más variedad: empanadas rellenas, guisos calientes, pescados horneados, verduras hervidas, patatas asadas…
Todos los alumnos disfrutaron del banquete de bienvenida y la guinda final la marcó el postre donde pudieron disfrutar de pudines, tartas de melaza, limón y chocolate, helados de diferentes sabores y bizcochos borrachos.
Al terminar el banquete, la directora del colegio mandó llamar al coro del colegio, en el cual se encontraba Victorie y dirigidos por el profesor Flitwick entonaron la canción de apertura del curso:
Hogwarts, Hogwarts, Hogwarts, enséñanos algo, por favor.
Aunque seamos viejos y calvos o jóvenes con rodillas sucias,
Nuestras mentes pueden ser llenadas con algunas materias interesantes.
Porque ahora están vacías y llenas de aire, pulgas muertas y un poco de pelusa.
Así que enséñanos cosas que valga la pena saber,
Haz que recordemos lo que olvidamos, hazlo lo mejor que puedas
Nosotros haremos el resto, y aprenderemos hasta que nuestros cerebros se consuman.
Cuando terminó la canción, el comedor entero aplaudió y la directora les concedió unas palabras.
-La música es maravillosa chicos, es una magia de sentimientos… - la profesora con el paso de los años se iba volviendo más y más nostálgica y los alumnos volvieron aplaudir - muy bien alumnos. Una vez más desearos un feliz curso y dar la bienvenida a los nuevos. Recordaros que a partir de mañana no tenéis por qué sentaros en vuestra mesa a la hora de las comidas, si queréis pasar tiempo con otros compañeros - se tomó una pausa y dijo - ¡Bien! y ahora… ¡ya es hora de marcharos a la cama!
Todos los alumnos salieron al trote por el pasillo central de comedor hasta el vestíbulo, lugar donde los delegados y prefectos de cada casa reunían a los alumnos de primer año.
Rose a la salida, de encontró con Albus y con Scorpius diciéndoles ambos que mañana los vería en la mesa de Slytherin a la hora del desayuno. Ambos la desearon buenas noches antes de seguir a Alexander hacia las mazmorras.
El escueto grupo de chicos de Ravenclaw, siguió a Victoire hacia la Torre de Ravenclaw, se encuentra en el séptimo piso y lado oeste de Hogwarts. Subieron por unas escaleras de caracol hasta la entrada donde hay una puerta sin cerradura y custodiada por una escultura de bronce en forma de águila. Llegados a este punto, Victoire se paró y habló-
-Bien como veis, en la puerta hay un águila. Nuestra casa es la única del castillo que no tiene una contraseña - miró a los nuevos alumnos y siguió - lo que debéis hacer es contestar a la adivinanza que os plantee la estatua. De no ser respondida correctamente, tendréis que esperar a que otra persona de nuestra casa la responda por vosotros.
Parecía que todos los chicos tras la explicación estaban emocionados y al mismo tiempo un poco temerosos por no saber contestar la adivinanza correctamente. Miraron a la estatua y esta preguntó con voz grave:
-Aliméntame y viviré, dame de beber y moriré ¿Qué puedo ser?
Trascurridos unos segundos Rose dijo para sí misma, el fuego. Su prima Victorie la escuchó y la dijo:
-¿Rose, que es lo que has dicho? - su prima la estaba sonriéndola de tal forma que la trasmitía para contestar la pregunta.
-Hmmm - se aclaró la voz y contestó decidida - el fuego.
-Es correcto, similar a tu cabello - aquello hizo reír al grupo, salvo a Rose que trataba de esconder su coleta - muy bien razonado - contestó la voz grave del águila - podéis pasar.
La estatura se hizo a un lado y entraron en la sala común. La sala común de Ravenclaw era una de las estancias más maravillosas que Rose había visto en toda su vida. Era una sala ovalada y luminosa ya que constaba con unos grandes ventanales por los cuales entraba la luz de la luna y las estrellas.
En las paredes de piedra estaban talladas estanterías repletas de grandes volúmenes. En el centro de la sala había varias mesas de estudio, donde recibían el calor de dos grandes chimeneas. Los tonos plateados y azules predominaban en la estancia y a Rose le pareció una habitación sumamente acogedora. Se dijo a sí misma que pertenecía a este lugar sin habérselo planteado con anterioridad. Su prima la sacó de sus pensamientos.
-Bien, las escalaras os llevaran hacia vuestros dormitorios. Las chicas arriba a la derecha. Los chicos arriba a la izquierda - su prima ponía una voz muy profesional para este tipo de cosas - y recordad, en esta casa no somos como otras. La prohibición de ir a las habitaciones de las chicas no se aplica en Ravenclaw, ahora bien, necesitáis tener una justificación para estar en otros dormitorios o sino seréis sancionados.
-Buenas noches a todos y recordar que mañana en el Gran Comedor os repartirán los horarios - terminó diciendo su compañero prefecto.
Los alumnos subieron a las habitaciones y Rose se quedó maravillada con el dormitorio, ya que únicamente tenía tres camas, y todas ellas eran de madera oscura tallada, colchones de plumas, cojines mullidos y doseles azules con destellos plateados.
Un silencio incomodo se instaló en el dormitorio cuando subieron sus compañeras de habitación así que Rose decidió presentarse.
-Hola - dijo con voz tímida a las dos chicas - soy Rose. Rose Weasley, es un placer conoceros a las dos - una sonrisa se asomó en sus labios.
-Yo me llamo Lianna Brown - dijo con voz musical la chica morena, Rose la recordaba de la ceremonia, ya que fue la segunda.
-Encantada - respondió Rose y una chica rubia con ojos verdes a la vez. Las tres chicas soltaron una risotada y la chica rubia hablo con voz clara con una sonrisa - yo me llamo Julianne Hough.
Las tres chicas estuvieron hablando mientras colocaban sus cosas por la habitación, la cual disponía de un baño propio, mientras comentaban como era su familia. Julianne era hija de muggles y toda su familia se sorprendió mucho cuando le llego la carta y la profesora Aurora Sinistra, jefa de su casa, fue a explicarles la situación a sus padres pero no por ello estaban menos orgullosos. Lianna por el contrario era hija de dos magos, su madre era española de ahí sus rasgos tan marcados mientras que su padre escoces, lo que la confería cierto atractivo.
Cuando todas estuvieron cambiadas, se metieron en sus camas y acordaron bajar juntas al Gran Comedor. Trascurridos pocos minutos, Rose se relajó y pudo notar como la tensión del día se desvanecía para ser sustituida por el cansancio, por lo que se entregó a los brazos de Morfeo en muy poco tiempo.