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Mi dulce Ángelito — capítulo 4
-Yo... nunca pensé...
-Lo se linda... después de aquello mis "amigas" no me volvieron a hablar, al poco tiempo me di cuenta de lo que pasaba, Kent era mi.mejor amigo para entonces, el me gustaba y confiaba ciegamente en el, así que le conte, me acompaño a hacer la prueba y me propuso casarnos en caso de que estuviera embarazada, mis padres sabían que habia pasado y además Kent les agradaba
-Al igual que Kendall conmigo
-Así es, les dijimos de mi embarazo, ellos se pusieron como locos, cuando Kent les dijo lo del matrimonio aceptaron, o eso pensamos, un día mi nana me llevo jugo, yo pense que no tenia nada, me dijo que mi mamá me lo mandaba pero que tuviera cuidado, no le di importancia... mi mamá puso una pastilla abortiva, perdí... a mi bebé -se soltó a llorar, yo la abrace tratando de brindarle consuelo
-Tranquila
-Kent me dijo que no importaba el se casaría conmigo por que me amaba-ellos se miraron- y yo a el, mis padres se hicieron los desentendidos de lo que me habia pasado, ¡pude haber muerto y a ellos no les importo! Pasamos varios años tratando de concebir, hasta que llego a nuestras vidas mi pequeño Kendall- el le tomo las manos a su madre, agachandose a su altura para abrazarla
-No sabia nada de esto mami
-No queríamos decirte amor, no hasta que estuvieras listo, linda estoy muy contenta de que no te pasara lo que a mi, se que ese bebé va a tener a alguien que siempre lo va a amar y cuidar
-Sobre eso... mamá... dile que acepte casarse conmigo
-¿Que?
-No señor, ya hablamos de eso, yo quiero que aceptes esa beca a Londres
-¿Una beca a Londres?
-Si mamá, pero la pienso rechazar, no puedo irme y saber que ella me.necesita
-No puedes Kendall, hay algo que no te dije- respondí
-¿Que?
-Esa beca era para mi, pero la tuve que rechazar y sugeri que te la dieran a ti, Kendall quiero que tu tengas lo que yo no, sabes que yo estare bien en Nueva York, por favor, aceptala- lo abrace con fuerza, yo ya estaba llorando de nuevo.
-Mamá, papá... me ire a Nueva York con ella y ahí tomare el vuelo a Londres, ya todo esta arreglado, los quiero- se abrazaron como la familia que son y de hecho me incluyeron.
Subimos a hacer su maleta, mientras reservaba los boletos de avión por internet, salimos de su casa, sus padres me dijeron que si necesitaba algo solo llamara y que querian ir a visitarnos cuando naciera el bebé. Yo feliz de la vida les prometí llamar de vez en cuando.
Al llegar a la ciudad ya era algo tarde, salimos y pedimos un taxi, le dije la dirección de la casa de mi abuela y el amable señor nos llevo. Al llegar a la pequeña casa, vi las luces encendidas, toque la puerta y mi abuela salio con una sonrisa.
-Mi niña, pasen, les hice pastel
-¿Sabías que vendríamos?
-La madre de Kendall me avisó cariño, me pidio amablemente que cuidara de su niño- abrazo a Kendall, quien le sacaba al menos unos 30 cm. Ella nos cuidaba casi siempre que nuestros padres salían o que el estaba en mi casa.
-Abuelita....ya te dijeron lo que...
-Si linda, sabes que te apoyo incondicionalmente, en todo lo que pueda te ayudae mi chiquita- la abrace, nos hizo sentarnos para darnos de su delicioso pastel de fresas con crema batida y chocolate blanco.
Empezamos a contar anécdotas, planeamos como se quedarían Emily y la señora García. Además de mi habitación, la cual compartiría con el bebé. En total había 4 habitaciones, a pesar de ser una casa de un solo piso era bastante amplia y con un hermoso jardín.
En la principal estaba mi abue, al lado del baño, la mia era la de junto a la cocina cerca de la puerta hacia el jardín, la de Emily y su mamá era la que estaba al lado de la puerta trasera que daba a la cochera y la que estaba frente a la mia era de mi primo Carlos, quien vendria en poco tiempo a vivir aquí con la abuela ya que sus padres lo habían corrido.
Abue arreglo todo con respecto a la Universidad para Emily y Carlos, yo la haria en linea y mandaría ciertos trabajos con Emily o Carlos.
Mientras tanto, llego la mudanza de mi querido primo y mi adorada amiga. Carlos y Emily casi no se llevaban, pues el era como un niño y ella a veces demasiado madura, en cambio su madre adoraba al tierno y servicial Carlos, que siempre le ayudaba con cosas pesadas.
-Diannita, ¿cuando piensas ir al doctor?-cuestiono Carlos por tercera vez en el día
-Mañana Carlos
-¿Quien te va a acompañar?
-Kendall, el quiere acompañarme antes de irse por 5 largos años a Londres
-¿Yo puedo ir a la siguiente?
-Si Carlitos- me abrazo con un poco de fuerza, el solo era dos años mayor que yo, pero me trataba como si yo fuera una niña, a veces me era agradable pero otras exageraba.
Fuimos a dormir tranquilamente, después de todo mañana seria un maravilloso día. Veria a mi bebé al fin.