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Tú y yo, y Harry. — capítulo 5

Hacía una hora que había llegado Pig con una carta de Ron con la tinta corrida a causa de las lágrimas. Hacía una hora que Harry había leído la carta y sentado en el sillón con la mirada fija en un punto a causa del impacto de la fuerte noticia: habían perdido al bebé.

En ese momento recordó tantos momentos que había pasado con sus amigos en ese corto lapso de tiempo donde esperaban a su bebé, recordó el día en que supieron que era niña, recordó las tantas peleas que tuvieron para tener una idea del nombre. Recordó el día que a él y a Ginny le dieron la noticia. Habían salido a cenar y las chicas habían decidido decir que estaban embarazadas. Ron se había puesto muy feliz y no podía imaginar ahora cómo estaría.

Harry dirigió la mirada a la carta enfrente de él, la tomó y la leyó de nuevo.

Harry.

Pasó algo terrible. Perdimos el bebé. No quiero recordar qué sucedió. Por favor, que Ginny ni nadie sepa, se lo diremos a la familia el domingo. Confiamos en ti. Hermione está devastada, justo ahora está encerrada en la habitación. Tengo miedo que haga algo, pero tenías que saber.

Ron.

La tinta se corrió aún más cuando Harry la releyó y soltó algunas lágrimas. Por suerte Ginny había salido con Luna y regresaría noche. Harry no podía quedarse de brazos cruzados en el sofá de su casa mientras sus amigos pasaban uno de los más terribles momentos de su vida.  Así que se levantó del sofá, tomó su abrigo del perchero y se dirigió a la chimenea donde tomó polvos flú y se fue.

Llegó a la casa de la pareja, que se notaba sombría y fría. No se encontraba nadie en la sala, así que subió a las habitaciones. Al llegar al segundo piso, unos gemidos desgarradores le penetraron los oídos. Pálido, caminó temeroso a la habitación de donde provenían ese doloroso sonido. Con cuidado giró la manija y empujó despacio la puerta, entró. Buscó a sus amigos y los encontró en la cama: Ron sentado con la mirada perdida acariciando la mano de Hermione y esta acostada sollozando fuertemente apretando la mano de Ron.

Cuando se dieron cuenta de su presencia, Hermione fue la primera en actuar, gateando hasta bajarse de la cama y abrazando a Harry con fuerza y llorando en su cuello.

Miró a Ron, aún con la mirada perdida. Con delicadeza, jaló a Hermione a un lado llevándola a sentarse en la cama cerca de Ron, quedando el pelinegro enmedio de ambos, pasando los brazos por las espaldas, dándoles un abrazo.

—Siempre voy a estar para ustedes— dijo cuando las lágrimas habían calmado un poco—. No los voy a decepcionar. Sé lo que sienten, perder a alguien no es fácil. Ahora hay dos personas cuidándolos allá. Fred va a cuidarla ¿no es así? Y quiero que sepan que siempre voy a estar para levantarlos cuando caigan, como ustedes lo hicieron conmigo.

Se soltaron muchas lágrimas más a lo largo del día. Harry mejor que nadie sabía que nunca ibas a superar la muerte de alguien, pero sí a sobrellevarla. Y él iba a ayudarlos, tal como ellos hicieron siempre. Levantarlo cuando caía.