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Tú y yo, y Harry. — capítulo 6
Estaba cansado y fastidiado, y no se dijera de Ron que estaba a punto de aventar todos los libros y largarse a su habitación. Habían estado todo el día estudiando sin comprender absolutamente nada del tema. Al día siguiente tendrían un exámen en la Academia de Aurores que equivalía a una gran parte de su calificación y reprobarlo equivalía al fin de su sueño de convertirse en Aurores.
Harry levantó la vista de su libro y vio cuando Hermione entraba sigilosamente por la puerta de la cocina de la Madriguera con una sonrisa pícara en el rostro. La chica se paró detrás de Ron y tapó los ojos con ambas manos. Este no tardó en reaccionar y con el mal humor que tenía sólo dijo:
—Ginny, no estoy para tus bromas.
Pero las manos seguían en el mismo lugar, así que posó su manos en las manos de la chica y las empezó a explorar, hasta que por fin reconoció a quién pertenecían aquellas manos y las retiró lentamente. Pronto se levantó, tirando la silla y abrazando a la chica fuertemente.
—¿Qué haces aquí?— preguntó antes de besarla.
—Vine a verte— dijo con una gran sonrisa en el rostro antes de volver a besarlo.
Harry que había estado viendo la escena desvió la vista, regrésandola a su libro, pero sin poder leer palabra alguna, pues se sentía muy conmovido por la escena de sus amigos. A Hermione le ofrecieron una beca para estudiar un año en Francia, la cual no pudo rechazar, pero eso ocasionó muchas peleas con Ron, que no quería que ella se fuera un año. Un día Hermione decidió hablar con él, convenciéndolo un poco gracias a que cada dos meses ella volvería por una semana. Ahora sólo le faltaban 4 meses más para volver a estudiar en Londres.
Harry salió de su ensimismamiento cuando sintió una mano en su hombro llamándolo. Era Hermione que esperaba atenta su abrazo de bienvenida, así que se levantó y abrazó fuertemente a su amiga. Cuando se soltó del abrazo, la chica se sentó en la mesa en medio de ellos tomando uno de los libros que se encontraban ahí mirándolo con curiosidad.
—¿Es enserio?— preguntó.
—¿Qué?— dijeron Harry y Ron al unísono.
—¿Están estudiando esto?
—Sí, ¿qué tiene de malo?— dijo Harry.
—Harry, esto es lo más sencillo del mundo ¡lo vimos con Lupin!
Ambos voltearon sus libros y se dieron cuenta que lo que habían estado "estudiando" era justo cosas que ya habían visto hacía mucho tiempo.
—¿Llevan todo el día aquí fingiendo que estudian?
Ambos guardaron silencio, Hermione rodó los ojos, y cerró los libros de ambos para tomarlos ella.
—¿Qué haces, loca?— reclamó Harry.
Hermione hizo una seña para que se callara y dijo:
—Menciona los 3 maleficios imperdonables, Ron.
—¿Qué?— respondió confundido.
—Menciónalos— dijo con autoridad.
—Eeeeh, pues...—tartamudeó Ron— Imperio, Cruciatus y Avada Kedavra.
—Harry— él la miró con miedo—, criatura que anuncia la muerte de una persona cercana y habita en las colinas.
—Mm, ¿Banshee?
—Ron, Anapneo.
—Abre las vías respiratorias.
—Homenum revelio, Harry.
—Revela la presencia humana.
—¿En dónde?
—En lugares cerrados.
Guardó silencio unos instantes y dijo:
—¡No sé qué han estado haciendo todo el día! Esto lo vimos en Hogwarts.
—Pero lo olvidamos, ayúdanos— suplicó Ron.
Hermione rodó los ojos y siguió haciéndoles más preguntas hasta que Ron interrumpió.
—Hey, hey, espera— se levantó—, tengo hambre.
—¡Ronald!—gritó Hermione— Vuelve aquí.
—Tengo haaaaaambreeeee— dijo bostezando.
Harry también tenía hambre, así que también se levantó.
—¡Harry!— reclamó de nuevo.
—Cálmate, llevamos todo el día aquí y sólo queremos un aperitivo.
Ron fue a alacena y tomó un frasco lleno de galletas. Regresó a la mesa, igual que Harry.
—Son las personas más holgazanas que he conocido en mi vida— quejó la chica, tomando una galleta.
—Pero nos extrañabas— opinó Harry.
—Sí— contestó con ternura.
—No nos has dicho cómo te va allá— dijo Ron metiéndose a la boca una galleta.
—Pues…, básicamente todo el día estoy o en clase o haciendo los deberes. Nos dejan montones de trabajos.
—¿Y no le hablas a nadie?—preguntó Harry.
—Pues le hablo a unas cuantas personas, muchas quieren hablarme por interés pero soy muy reservada. Estos últimos meses me he dado cuenta lo mucho que ustedes dos influyen en mi vida. De lo valioso que es que estemos juntos. Mi vida es un desastre si no están conmigo porque no hay nadie que se preocupe porque yo no estudie y que diga que no hay necesidad de que lo haga porque lo sé. Todo el día estoy nerviosa y estresada. Así que todos los días lo que me anima es que es un día menos para estar aquí con ustedes.
Ron le tomó la mano y la acarició.
—¿Saben?—dijo Harry— Tantas cosas que hemos pasado juntos nos ha convertido en una familia, un equipo. Todos tenemos nuestro lugar esencial y que si uno falta los otros no podemos hacer lo nuestro y sentimos ese vacío ¿no es así?— los chicos asintieron.
—No nos vamos a separar— dijo Hermione—. Puedo estar lejos, pero siempre voy a estar para ustedes.
Ron conmovido jaló un poco a su novia y la besó. Hermione correspondió el beso. Cuando se separaron, Hermione se levantó tomando ambos chicos de las manos y levantándolos también. Los abrazó:
—Quédense conmigo siempre.
Y ellos la abrazaron también, pues eran inseparables, eran un equipo.