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¿Una bruja en el Campamento Mestizo o una semidiosa en Hogwarts? — capítulo 11

Sin embargo, si la teoria de Harry, Ron y Hermione era cierta, Quirrell debía de ser más valiente de lo que habían pensado. En las semanas que siguieron se fue poniendo cada vez más delgado y pálido, pero no parecía que su voluntad hubiera cedido. Cada vez que pasabamos por el pasillo del tercer piso, apoyabamos las orejas contra la puerta, para ver si Fluffy estaba gruñendo, allí dentro. Cada vez que Harry se cruzaba con Quirrell, le dirigía una sonrisa para darle ánimo, y Ron les decía a todos que no se rieran del tartamudeo del profesor. Hermione, sin embargo, había comenzado a hacer horarios para repasar y a subrayar con diferentes colores sus apuntes, y yo con ella y con algo de su ayuda. -Hermione, faltan siglos para los exámenes-dijo Ron -Diez semanas-replicó Hermione-Eso no son siglos, es un segundo para Nicolás Flamel.  -Pero nosotros no tenemos seiscientos años-le recordó Ron-De todos modos, ¿para qué repasas si ya te lo sabes todo?  -¿Que para qué estoy repasando? ¿Estás loco? ¿Te has dado cuenta de que tenemos que pasar estos exámenes para entrar en segundo año? Son muy importantes, tendría que haber empezado a estudiar hace un mes, no sé lo que me pasó...  Los profesores parecían pensar como Hermione. Nos dieron tantos deberes que las vacaciones de Pascua no resultaron tan divertidas como las de Navidad. Pasabamos la mayor parte del tiempo libre en la biblioteca.  -Nunca podré acordarme de esto-estalló Ron una tarde, arrojando la pluma y mirando por la ventana de la biblioteca con nostalgia.  Aunque realemente fuera no hacia un buen dia. La verdad es que el tiempo habia estado mas bien rarito desde Navidad. Yo me preguntaba si pasaria algo entre los dioses, pero con tanta cosa en Hogwarts, poco tiempo tenia para preocuparme por ello. Me encontraba repasando Transformaciones, cuando oi a Ron -¡Hagrid! ¿Qué estás haciendo en la biblioteca? Hagrid apareció con aire desmañado, escondiendo algo detrás de la espalda. Parecía muy fuera de lugar.  -Estaba mirando-dijo con una voz evasiva que les llamó la atención-¿Y vosotros qué hacéis? No estaréis buscando todavía a Nicolás Flamel, ¿no?  -Oh, lo encontramos hace siglos-dijo Ron-Y también sabemos lo que custodia el perro, es la Piedra Fi...  -¡¡Shhh!!-Hagrid miró alrededor para ver si alguien los escuchaba-No podéis ir por ahí diciéndolo a gritos. ¿Qué os pasa?  -En realidad, hay unas pocas cosas que queremos preguntarte-dijo Harry-sobre qué cosas más custodian la Piedra, además de Fluffy...  -¡SHHHH!-dijo Hagrid otra vez-Mirad, venid a verme más tarde, no os prometo que os vaya a decir algo, pero no andéis por ahí hablando, los alumnos no deben saber nada. Van a pensar que yo os lo he contado...  -Te vemos más tarde, entonces-dijo Harry  Hagrid se escabulló.  -¿Qué escondía detrás de la espalda? -dijo Hermione.  -Ni idea-dije -Voy a ver en qué sección estaba-dijo Ron,. Regresó un minuto más tarde, con muchos libros en los brazos. Los desparramó sobre la mesa-¡Dragones!-susurró-¡Hagrid estaba buscando cosas sobre dragones! Mirad estos dos: Especies de dragones en Gran Bretaña e Irlanda y Del huevo al infierno, guía para guardianes de dragones...  -Hagrid siempre quiso tener un dragón, me lo dijo el día que lo conocí-dijo Harry  -Pero va contra nuestras leyes-dijo Ron-Criar dragones fue prohibido por la Convención de Magos de 1709, todos lo saben. Era difícil que los muggles no nos detectaran si teníamos dragones en nuestros jardines. De todos modos, no se puede domesticar un dragón, es peligroso. Tendríais que ver las quemaduras que Charlie se hizo con esos dragones salvajes de Rumania.  -Pero no hay dragones salvajes en Inglaterra, ¿verdad?-preguntó Harry  -Por supuesto que hay-respondió Ron-Verdes en Gales y negros en Escocia. Al ministro de Magia le ha costado trabajo silenciar ese asunto, te lo aseguro. Los nuestros tienen que hacerles encantamientos a los muggles que los han visto para que los olviden.  -Entonces ¿en qué está metido Hagrid?-dije.  Cuando llamamos a la puerta de la cabaña de Hagrid, una hora más tarde, nos sorprendió ver todas las cortinas cerradas. Hagrid preguntó «¿quién es?» antes de dejarnos entrar, y luego cerró rápidamente la puerta. En el interior; el calor era sofocante. En la chimenea ardía un buen fuego. Hagrid preparó el té y nos ofreció bocadillos de comadreja, que no aceptamos. -Entonces ¿queríais preguntarme algo?  -Sí-dijo Harry-Nos preguntábamos si podías decirnos si hay algo más que custodie a la Piedra Filosofal, además de Fluffy.  -Por supuesto que no puedo-dijo Hagrid-En primer lugar; no lo sé-"Eso no se lo cree nadie" fueron mis pensamientos-En segundo lugar, vosotros ya sabéis demasiado, así que tampoco os lo diría si lo supiera. Esa Piedra está aquí por un buen motivo. Casi la roban de Gringotts... Aunque eso ya lo sabíais, ¿no? Me gustaría saber cómo averiguasteis lo de Fluffy.  "Oh, facil, por culpa de Malfoy que engaño a Harry y Ron retandoles a un duelo a medianoche" pense -Oh, vamos, Hagrid, puedes no querer contarnos, pero debes saberlo, tú sabes todo lo que sucede por aquí-dijo Hermione-Nos preguntábamos en quién más podía confiar Dumbledore lo suficiente para pedirle ayuda, además de ti.  -Bueno, supongo que no tiene nada de malo deciros esto... Dejadme ver... Yo le presté a Fluffy... luego algunos de los profesores hicieron encantamientos... el profesor Sprout, el profesor Flitwick, la profesora McGonagall, el profesor Quirrell y el mismo Dumbledore, por supuesto. Esperad, me he olvidado de alguien. Oh, claro, el profesor Snape.  -¿Snape?  -Ajá... No seguiréis con eso todavía, ¿no? Mirad, Snape ayudó a proteger la Piedra, no quiere robarla.  -Tu eres el único que sabe cómo pasar ante Fluffy, ¿no, Hagrid?-preguntó Harry-Y no se lo dirás a nadie, ¿no es cierto? ¿Ni siquiera a un profesor?  -Ni un alma lo sabe, salvo Dumbledore y yo-dijo Hagrid. Volvi a pensar ¿no dijo Hagrid que Fluffy se lo habian dado? El anterior dueño sabria como calmarlo, y a saber a quien se lo dijo.  -Bueno, eso es algo-murmuró Harry-Hagrid, ¿podríamos abrir una ventana? Me estoy asando.  -Si, yo igual-dije -No puedo, lo siento-respondió Hagrid mirando de reojo hacia el fuego.   -Hagrid... ¿Qué es eso?  Pero ya sabíamos lo que era. En el centro de la chimenea, debajo de la cazuela, había un enorme huevo negro.  -Ah-dijo Hagrid-Eso... eh...  -¿Dónde lo has conseguido, Hagrid?-preguntó Ron-Debe de haberte costado una fortuna.  -Lo gané-explicó Hagrid-La otra noche. Estaba en la aldea, tomando unas copas y me puse a jugar a las cartas con un desconocido. Creo que se alegró mucho de librarse de él, si he de ser sincero.  -Pero ¿qué vas a hacer cuando salga del cascarón?-preguntó Hermione.  -Bueno, estuve leyendo un poco-dijo Hagrid, sacando un gran libro-Lo conseguí en la biblioteca: Crianza de dragones para placer y provecho. Está un poco anticuado, por supuesto, pero sale todo. Mantener el huevo en el fuego, porque las madres respiran fuego sobre ellos y, cuando salen del cascarón, alimentarlos con brandy mezclado con sangre de pollo, cada media hora. Y mirad, dice cómo reconocer los diferentes huevos. El que tengo es un ridgeback noruego. Y son muy raros.  -Hagrid, tú vives en una casa de madera-dije.  Pero Hagrid no escuchaba. Así que ya teníamos algo más de qué preocuparnos: lo que podía sucederle a Hagrid si alguien descubría que ocultaba un dragón ilegal en su cabaña.  -Me pregunto cómo será tener una vida tranquila-suspiró Ron, mientras noche tras noche luchabamos con todo el trabajo extra que daban los profesores.  Entonces, durante un desayuno, Hedwig entregó a Harry otra nota de Hagrid. Sólo decía: «Está a punto de salir». Ron quería faltar a la clase de Herbología e ir directamente a la cabaña. Hermione no quería ni oír hablar de eso.  -Hermione, ¿cuántas veces en nuestra vida veremos a un dragón saliendo de su huevo?  -Tenemos clases, nos vamos a meter en líos y no vamos a poder hacer nada cuando alguien descubra lo que Hagrid está haciendo...  -¡Cállate!-susurró Harry  Vi entonces a Malfoy cerca, inmóvil. ¿Cuánto había oído? Ron y Hermione discutieron durante todo el camino hacia la clase de Herbología y Hermione aceptó ir a la cabaña de Hagrid durante el recreo de la mañana. Cuando al final de las clases sonó la campana del castillo, corrimos. Hagrid nos recibió radiante.  -Ya casi está fuera-dijo.  El huevo estaba sobre la mesa. Tenía grietas en la cáscara. Algo se movía en el interior y un curioso ruido salía de allí. De pronto se oyó un ruido y el huevo se abrió. La cría de dragón aleteó en la mesa. No era exactamente bonito. Estornudó. Volaron unas chispas.  -¿No es precioso?-murmuró Hagrid. Alargó una mano para acariciar la cabeza del dragón. Este le dio un mordisco en los dedos-¡Bendito sea! Mirad, conoce a su mamá -Hagrid-dijo Hermione-¿Cuánto tardan en crecer los ridgebacks noruegos?  Hagrid iba a contestar, cuando de golpe su rostro palideció. Se puso de pie y corrió hacia la ventana.  -¿Qué sucede?  -Alguien estaba mirando por una rendija de la cortina... Era un chico... Va corriendo hacia el colegio.  Harry fue hasta la puerta y miró. Le segui. Era inconfundible: Malfoy había visto el dragón. Algo en la sonrisa burlona de Malfoy durante la semana siguiente nos ponía nerviosos. Pasabamos la mayor parte del tiempo libre en la cabaña de Hagrid, tratando de hacerlo entrar en razón.  -Déjalo ir-lo instaba Harry-Déjalo en libertad.  -No puedo-decía Hagrid-Es demasiado pequeño. Se morirá.  Miramos el dragón. Había triplicado su tamaño en sólo una semana.  -He decidido llamarlo Norberto-dijo Hagrid-Ya me reconoce, mirad. ¡Norberto! ¡Norberto! ¿Dónde está mamá?  -Ha perdido el juicio-murmuró Ron. Hagrid era nuestro amigo, pero no pude evitar estar de acuerdo con Ron.  -Hagrid-dijo Harry-espera dos semanas y Norberto será tan grande como tu casa. Malfoy se lo contará a Dumbledore en cualquier momento.  -Yo... yo sé que no puedo quedarme con él para siempre, pero no puedo echarlo, no puedo-dijo Hagrid Harry se volvió hacia Ron súbitamente.  -Charlie-dijo.  -Tu también estás mal de la cabeza-dijo Ron-Yo soy Ron, ¿recuerdas?  -No... Charlie, tu hermano. En Rumania. Estudiando dragones. Podemos enviarle a Norberto. ¡Charlie lo cuidará y luego lo dejará vivir en libertad!  -¡Genial!-dijo Ron-¿Qué piensas de eso, Hagrid?  Y al final, Hagrid aceptó que enviaramos una lechuza para pedirle ayuda a Charlie. La semana siguiente pareció alargarse. La noche del miércoles Harry, Hermione y yo estamos sentados solos en la sala común. El agujero de la pared se abrió. Ron surgió de la nada, al quitarse la capa invisible. Había estado en la cabaña de Hagrid, ayudándolo a alimentar a Norberto.  -¡Me ha mordido!-dijo enseñándo la mano envuelta en un pañuelo-No podré escribir en una semana. Os aseguro que los dragones son los animales más horribles que conozco, pero para Hagrid es como si fuera un osito de peluche. Cuando me mordió, me hizo salir porque, según él, yo lo había asustado. Y cuando me fui le estaba cantando una canción de cuna.  Oimos un golpe en la ventana.  -¡Es Hedwig!-dijo Harry-¡Debe de traer la respuesta de Charlie!  Nos juntamos las cabezas para leer la carta.  *Querido Ron:**¿Cómo estás? Gracias por tu carta. Estaré encantado de quedarme con el ridgeback noruego, pero no será fácil traerlo aquí. Creo que lo mejor será hacerlo con unos amigos que vienen a visitarme la semana que viene. El problema es que no deben verlos llevando un dragón ilegal. ¿Podríais llevar al ridgeback noruego a la torre más alta, la medianoche del sábado? Ellos se encontrarán contigo allí y se lo llevarán mientras dure la oscuridad. Envíame la respuesta lo antes posible.*Besos, Charlie Nos miramos.  -Tenemos la capa invisible-dijo Harry-No será tan difícil... creo que la capa es suficientemente grande para cubrir a Norberto y a dos de nosotros.  A la mañana siguiente, la mano mordida de Ron se había inflamado y tenía dos veces su tamaño normal. No sabía si convenía ir a ver a la señora Pomfrey. Por la tarde no tuvo elección. La herida se había convertido en una horrible cosa verde. Al finalizar el día, fuimos corriendo hasta el ala de la enfermería para visitar a Ron.  -No es sólo mi mano-susurró-aunque parece que se me vaya a caer a trozos. Malfoy le dijo a la señora Pomfrey que quería pedirme prestado un libro, y vino y se estuvo riendo de mí. Me amenazó con decirle a ella quién me había mordido (yo le había dicho que era un perro, pero creo que no me creyó). No debí pegarle en el partido de quidditch. Por eso se está portando así.  -Todo habrá terminado el sábado a medianoche-dijo Hermione.  -¡La medianoche del sábado!-dijo Ron-Oh, no, oh, no... acabo de acordarme... la carta de Charlie estaba en el libro que se llevó Malfoy, se enterará de la forma en que nos libraremos de Norberto.  No tuvimos tiempo de contestarle. La señora Pomfrey nos hizo salir.  -Es muy tarde para cambiar los planes-nos dijo Harry-No tenemos tiempo de enviar a Charlie otra lechuza y ésta puede ser nuestra única oportunidad de librarnos de Norberto. Tendremos que arriesgarnos. Y tenemos la capa invisible y Malfoy no lo sabe.  Encontramos a Fang, el perro cazador de jabalíes, sentado afuera, con la cola vendada, cuando fuimos a avisar a Hagrid. Éste les habló a través de la ventana.  -No os hago entrar porque Norberto está un poco molesto. No es nada importante, ya me ocuparé de él.  Cuando le contamos lo que decía Charlie, se le llenaron los ojos de lágrimas. Regresaron al castillo con la sensación de que el sábado no llegaría lo bastante rápido.  El sabado Harry y Hermione salieron con la capa invisible. Yo me quede esperandoles en la sala comun donde termine quedandome sola -Ron seguia en la enfermeria-. De pronto vi a Neville bajar corriendo del dormitorio. Lo detuve -¡Neville! ¿Donde vas?-dije -Oi a Malfoy decir que Harry y Hermione irian hoy a la torre de Astronomia con un dragon-dijo Neville-tengo que avisarles Neville salio corriendo de la sala comun. Tarde unos segundos en reaccionar y sali corriendo tras el -¡No! ¡Neville! ¡Maldita sea, espera! Corria tras Neville esperando que su habitual torpeza actuara para poder alcanzarle y frenarle, pero, para mi mala suerte no fue asi. Y la mala suerte continuo cuando nos encontramos con McGonagall.