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¿Una bruja en el Campamento Mestizo o una semidiosa en Hogwarts? — capítulo 12
Las cosas no podían haber salido peor. McGonagall nos llevo a su despacho donde casualmente estaban ya Harry y Hermione. ¿Que habria pasado? -¡Harry!-estalló Neville en cuanto los vio-Estaba tratando de encontrarte para prevenirte, oí que Malfoy decía que iba a atraparte, dijo que tenías un drag... -Intente detenerle-interrumpi rapidamente a Neville mirando a Harry y Hermione McGonagall nos miró como si echara fuego igual que Norberto y se irguió, amenazadora, sobre los tres. -Nunca lo habría creído de ninguno de vosotros. El señor Filch dice que estabais en la torre de Astronomía. Es la una de la mañana. Quiero una explicación. Mire al suelo. -Creo que tengo idea de lo que sucedió-dijo McGonagall-No hace falta ser un genio para descubrirlo. Te inventaste una historia sobre un dragón para que Draco Malfoy saliera de la cama y se metiera en líos. Te he atrapado. Supongo que te habrá parecido divertido que Longbottom oyera la historia y también la creyera, ¿no? Y supongo que Lupin se arrepintio en el ultimo momento o lo oyo por casualidad tambien y por eso quiso detener a Longbottom. Estoy disgustada. Cinco alumnos fuera de la cama en una noche. ¡Nunca he oído una cosa así! Sufriréis castigos... y se os descontarán cincuenta puntos... -¿Cincuenta?-resopló Harry. -Cincuenta puntos por cada uno de vosotros dos-dijo la profesora McGonagall señalando a Harry y Hermione-y veinticinco por cada uno de vosotros-nos señalo a Neville y a mi -Profesora... por favor... -Usted, usted no... -No me digas lo que puedo o no puedo hacer; Harry Potter. Ahora, volved a la cama, todos. Nunca me he sentido tan avergonzada de alumnos de Gryffindor. Ciento cincuenta puntos perdidos. Desee que Harry y Hermione no se hubieran dejado la capa en la torre. Aunque aun asi yo continuaria castigada, solo serian cincuenta puntos. Al dia siguiente, al principio, los Gryffindors que pasaban por el gigantesco reloj de arena, que informaba de la puntuación de la casa, pensaron que había un error. Luego, se propagó la historia. Harry Potter; el famoso Harry Potter les había hecho perder todos esos puntos, él y otros tres estúpidos de primer año. Nadie nos hablaba, excepto Ron. Pero lo mio no era nada comparado con lo de Harry, claramente. Hermione hasta había dejado de llamar la atención en clase. Como se aproximaban los exámenes, Harry, Ron, Hermione y yo nos quedabamos juntos, trabajando hasta altas horas de la noche, tratando de recordar los ingredientes de complicadas pociones, aprendiendo de memoria hechizos y encantamientos y repitiendo las fechas de descubrimientos mágicos y rebeliones de los gnomos. Y entonces, una semana antes de que empezaran los exámenes, Harry nos conto como habia oido a Quirrel ceder al fin -¡Entonces Snape lo hizo!-dijo Ron-Si Quirrell le dijo cómo romper su encantamiento anti-Fuerzas Oscuras... -Pero todavía queda Fluffy-dijo Hermione. -Tal vez Snape descubrió cómo pasar ante él sin preguntarle a Hagrid-dijo Ron-Seguro que por aquí hay un libro que dice cómo burlar a un perro gigante de tres cabezas. ¿Qué vamos a hacer, Harry? -Ir a ver a Dumbledore-dije -Eso es lo que debimos hacer hace tiempo. Si se nos ocurre algo a nosotros solos, con seguridad vamos a perder-dijo Hermione -¡Pero no tenemos pruebas!-exclamó Harry-Quirrell está demasiado atemorizado para respaldarnos. Snape sólo tiene que decir que no sabía cómo entró el trol en Halloween y que él no estaba cerca del tercer piso en ese momento. ¿A quién pensáis que van a creer, a él o a nosotros? No es exactamente un secreto que lo detestamos. Dumbledore creerá que nos lo hemos inventado para hacer que lo echen. Filch no nos ayudaría aunque su vida dependiera de ello, es demasiado amigo de Snape y, mientras más alumnos pueda echar, mejor para él. Y no olvidéis que se supone que no sabemos nada sobre la Piedra o Fluffy. Serían muchas explicaciones. A la mañana siguiente, llegaron notas para Harry, Hermione, Neville y para mi, en la mesa del desayuno. Eran todas iguales. *Vuestro castigo tendrá lugar a las once de la noche.**El señor Filch os espera en el vestíbulo de entrada.*Prof M. McGonagall A las once de aquella noche, nos despedimos de Ron en la sala común y bajamos al vestíbulo de entrada con Neville. Filch ya estaba allí y también Malfoy. -Seguidme-dijo Filch, conduciéndonos hacia fuera-Seguro que os lo pensaréis dos veces antes de faltar a otra regla de la escuela, ¿verdad? Oh, sí... trabajo duro y dolor son los mejores maestros, si queréis mi opinión... -No la queremos-le susurre a Hermione -Es una lástima que hayan abandonado los viejos castigos... colgaros de las muñecas, del techo, unos pocos días. Yo todavía tengo las cadenas en mi oficina, las mantengo engrasadas por si alguna vez se necesitan... Bien, allá vamos, y no penséis en escapar, porque será peor para vosotros si lo hacéis. Cruzamos el oscuro parque. La luna brillaba, pero las nubes la tapaban. Entonces oimos un grito lejano. -¿Eres tú, Filch? Date prisa, quiero empezar de una vez. Harry puso una expresion de alivio. -Supongo que crees que vas a divertirte con ese papanatas, ¿no?-dijo Filch-Bueno, piénsalo mejor, muchacho... es al bosque adonde iréis y mucho me habré equivocado si volvéis todos enteros. -¿El bosque?-repitió Malfoy, y no parecía tan indiferente como de costumbre-Hay toda clase de cosas allí... dicen que hay hombres lobo. -Mira que eres idiota, Malfoy-me atrevi a decir-los hombres lobo solo son peligrosos con luna llena-Mire al cielo, pero las nubes no me dejaban ver si la luna era llena o no y rece porque Malfoy se equivocara Malfoy me fulmino con la mirada, pero como si me importara... Hagrid se acercó, con Fang pegado a los talones. Llevaba una gran ballesta y un carcaj con flechas en la espalda. -Menos mal-dijo-Estoy esperando hace media hora. ¿Todo bien, Harry, Hermione, Hope? -Yo no sería tan amistoso con ellos, Hagrid-dijo Filch-Después de todo, están aquí por un castigo. -Por eso llegáis tarde, ¿no?-dijo Hagrid-¿Has estado dándoles sermones? Eso no es lo que tienes que hacer. A partir de ahora, me hago cargo yo. -Volveré al amanecer-dijo Filch-para recoger lo que quede de ellos-Se dio la vuelta y se encaminó hacia el castillo. Entonces Malfoy se volvió hacia Hagrid. -No iré a ese bosque-dijo. -Lo harás, si quieres quedarte en Hogwarts-dijo Hagrid-Hicisteis algo mal y ahora lo vais a pagar. -Pero eso es para los empleados, no para los alumnos. Yo pensé que nos harían escribir unas líneas, o algo así. Si mi padre supiera que hago esto, él... -Te dirá que es así como se hace en Hogwarts-gruñó Hagrid-¡Escribir unas líneas! ¿Y a quién le serviría eso? Haréis algo que sea útil, o si no os iréis. Si crees que tu padre prefiere que te expulsen, entonces vuelve al castillo y coge tus cosas. ¡Vete! Malfoy no se movió. -Bien, entonces-dijo Hagrid-Escuchad con cuidado, porque lo que vamos a hacer esta noche es peligroso y no quiero que ninguno se arriesgue. Seguidme por aquí, un momento. Nos condujo hasta el límite del bosque. Levantando su farol, señaló hacia un estrecho sendero de tierra, que desaparecía entre los espesos árboles negros. Una suave brisa nos levantó el cabello, mientras mirabamos en dirección al bosque. -Mirad allí-dijo Hagrid-¿Veis eso que brilla en la tierra? ¿Eso plateado? Es sangre de unicornio. Hay por aquí un unicornio que ha sido malherido por alguien. Es la segunda vez en una semana. Encontré uno muerto el último miércoles. Vamos a tratar de encontrar a ese pobrecito herido. Tal vez tengamos que evitar que siga sufriendo. -¿Y qué sucede si el que hirió al unicornio nos encuentra a nosotros primero?-dijo Malfoy, incapaz de ocultar el miedo de su voz. -No hay ningún ser en el bosque que os pueda herir si estáis conmigo o con Fang-dijo Hagrid-Y seguid el sendero. Ahora vamos a dividirnos en dos equipos y seguiremos la huella en distintas direcciones. Hay sangre por todo el lugar, debieron herirlo ayer por la noche, por lo menos. -Yo quiero ir con Fang-dijo rápidamente Malfoy. -Muy bien, pero te informo de que es un cobarde-dijo Hagrid-Entonces yo, Harry y Hermione iremos por un lado y Draco, Hope, Neville y Fang, por el otro. Si alguno encuentra al unicornio, debe enviar chispas verdes, ¿de acuerdo? Sacad vuestras varitas y practicad ahora... está bien... Y si alguno tiene problemas, las chispas serán rojas y nos reuniremos todos... así que tened cuidado... en marcha. El bosque estaba oscuro y silencioso. Después de andar un poco, vimos que el sendero se bifurcaba. Harry, Hermione y Hagrid fueron hacia la izquierda y Malfoy, Neville, Fang y yo nos dirigimos a la derecha. Anduvimos en silencio, con la varita en mano. De vez en cuando, un rayo de luna a través de las ramas iluminaba una mancha de sangre azul plateada entre las hojas caídas. Recorde que Dumbledore me habia dicho que habia monstruos en el bosque, pase mi varita a mi mano izquierda -a pesar de ser diestra- y saque mi espada. Malfoy y Neville se detuvieron unos segundos asustados al verla, pero seguimos el sendero. Yo encabezaba la marcha junto a Fang. De pronto nos detuvimos al escuchar un ruido. Alguien se deslizaba sobre las hojas secas. Parecía como una capa que se arrastrara por el suelo. -¿Que... que es eso?-dijo la asustada voz de Malfoy mientras Neville, temblando, se agarraba a mi brazo -Cre-creo que... que algo que no pertenece al bosque-dije-quiero decir, parecia una capa... Sigamos. Seguimos andando. Yo intentaba estar atenta a cualquier ruido. Oi pasos. Nos detuvimos. Apunte con la espada y la varita en la direccion de la que venian los pasos. Me di cuenta de que el ruido de pasos eran cascos y un centauro, de aspecto bastante joven y castaño tanto de pelo como de pelaje en la parte de caballo, surgio de entre los arboles. Suspire aliviada -Ho-hola...-se me ocurrio decir -Estudiantes-dijo el centauro Asenti. -Tu... tu eres una de las de Quiron-dijo el centauro -¿Tu tambien le conoces? -Si-contesto el centauro-Soy Elion -E-encantada-dije-¿por casualidad no habras visto un unicornio? Elion miro al cielo -Marte esta muy brillante esta noche-dijo Elion -¿Que?-dije -Marte esta muy brillante esta no... -Espera, Marte... ¡Marte es el nombre romano de Ares...! ¿quieres decir...? Elion me miro fijamente unos segundos y luego se fue sin darme respuesta... pero ¿que? De pronto, un grito de Neville me sobresalto y me gire para ver a Neville mandando las chispas rojas y a Malfoy riendose a carcajadas. No habia que ser un genio para saber que habia pasado. Le di un puñetazo a Malfoy en el hombro. El me apunto con su varita, pero justamente llego Hagrid. Hagrid nos llevo con Harry y Hermione y les conto lo que habia pasado. -Vamos a necesitar mucha suerte para encontrar algo, después del alboroto que habéis hecho-dijo Hagrid-Bueno, ahora voy a cambiar los grupos... Neville, tú te quedas conmigo y Hermione. Harry, tú vas con Fang, Hope y este idiota. Nos volvimos a internar en el bosque. Anduvimos cerca de media hora, internandonos cada vez mas profundamente, hasta que el sendero se volvio casi imposible de seguir, porque los arboles eran muy gruesos. La sangre parecia mas espesa. Pude ver un claro, más adelante, a través de las enmarañadas ramas de un viejo roble. -Mirad...-murmuró Harry Algo de un blanco brillante relucía en la tierra. Nos acercamos más. Sí, era el unicornio y estaba muerto. Habiamos llegado tarde. Habiamos dado un paso hacia el unicornio, cuando un sonido de algo que se deslizaba nos hizo congelarnos en donde estabamos. Un arbusto que estaba en el borde del claro se agitó... Entonces, de entre las sombras, una figura encapuchada se acercó gateando, como una bestia al acecho. Permanecimos paralizados. La figura encapuchada llegó hasta el unicornio, bajó la cabeza sobre la herida del animal y comenzó a beber su sangre. -¡AAAAAAAAAAAAAH! Malfoy y Fang salieron corriendo. La figura encapuchada levantó la cabeza y miró directamente a Harry. La sangre del unicornio le chorreaba por el pecho. Se puso de pie y se acercó rápidamente hacia nostros... Entonces, note que a Harry le dolia mucho la cicatriz, se llevo la mano a ella y casi cerro los ojos. Retrocedimos. De repente, oimos cascos galopando a sus espaldas, y algo saltó limpiamente y atacó a la figura. Lo reconoci: era Firenze. Harry cayó de rodillas del dolor. Me agache junto a el y pasaron unos minutos antes de que se calmara. Cuando levantamos la vista, la figura se había ido y Firenze seguia ahi. -¡Firenze!-exclame -¿Estais bien?-dijo Firenze, ayudándo a Harry a ponerse de pie, mientras yo me levantaba y guardaba mi espada. -Creo que si-dije -Sí... gracias... ¿qué ha sido eso?-dijo Harry El centauro no contestó. Observó a Harry con cuidado, fijando la mirada en la cicatriz. -Tú eres el chico Potter-dijo-Es mejor que regreses con Hagrid. El bosque no es seguro en esta época en especial para ti... Y para ti nunca lo es, mestiza. -No es mi culpa que me manden aqui a un castigo-dije encogiendome de hombros -¿Podeis cabalgar? Así será más rápido... Mi nombre es Firenze-añadió el centauro -para Harry supongo, yo ya sabia su nombre-, mientras bajaba sus patas delanteras, para que pudieramos montar en su lomo. Del otro lado del claro llegó un súbito ruido de cascos al galope. Dos centauros -Harry me dijo que se llamaban Ronan y Bane- aparecieron velozmente entre los árboles, resoplando y con los flancos sudados. -¡Firenze!-rugió Bane-¿Qué estás haciendo? ¡Tienes dos humanos sobre el lomo! ¿No te da vergüenza? ¿Es que eres una mula ordinaria? -¿Te das cuenta de quién es uno de ellos?-dijo Firenze-Es el chico Potter. Mientras más rápido se vaya del bosque, mejor. Y la mestiza igual. -¿Qué les has estado diciendo?-gruñó Bane-Recuerda, Firenze, juramos no oponernos a los cielos. ¿No has leído en el movimiento de los planetas lo que sucederá? Ronan dio una patada en el suelo con nerviosismo. -Estoy seguro de que Firenze pensó que estaba obrando lo mejor posible-dijo, con voz sombría. También Bane dio una patada, enfadado. -¡Lo mejor posible! ¿Qué tiene eso que ver con nosotros? ¡Los centauros debemos ocuparnos de lo que está vaticinado! ¡No es asunto nuestro el andar como burros buscando humanos extraviados en nuestro bosque! De pronto, Firenze levantó las patas con furia y Harry y yo tuvimos que aferrarnos para no caer. -¿No has visto ese unicornio?-preguntó Firenze a Bane-¿No comprendes por qué lo mataron? ¿O los planetas no te han dejado saber ese secreto? Yo me lanzaré contra el que está al acecho en este bosque, con humanos sobre mi lomo si tengo que hacerlo. Y Firenze partió rápidamente y dejamos atrás a Ronan y Bane, que se internaron entre los árboles. -¿Por qué Bane está tan enfadado?-preguntó Harry-Y a propósito, ¿qué era esa cosa de la que nos salvaste? Firenze redujo el paso, pero no contestó. Seguimos andando entre los árboles y en silencio. Cuando llegamos a un lugar particularmente tupido, Firenze se detuvo. -¿Sabeis para qué se utiliza la sangre de unicornio? -No-dijo Harry-En la clase de Pociones solamente utilizamos los cuernos y el pelo de la cola de unicornio. -Eso es porque matar un unicornio es algo monstruoso-dijo Firenze-Sólo alguien que no tenga nada que perder y todo para ganar puede cometer semejante crimen. La sangre de unicornio te mantiene con vida, incluso si estás al borde de la muerte, pero a un precio terrible. Si uno mata algo puro e indefenso para salvarse a sí mismo, conseguirá media vida, una vida maldita, desde el momento en que la sangre toque sus labios. Yo permanecia callada escuchando. -Pero ¿quién estaría tan desesperado?-dijo Harry-Si te van a maldecir para siempre, la muerte es mejor, ¿no? -Es así-dijo Firenze-a menos que lo único que necesites sea mantenerte vivo el tiempo suficiente para beber algo más, algo que te devuelva toda tu fuerza y poder, algo que haga que nunca mueras. ¿Harry Potter, sabes qué está escondido en el colegio en este preciso momento? -¡La Piedra Filosofal! ¡Por supuesto... el Elixir de Vida! Pero no entiendo quién... -¿No puedes pensar en nadie que haya esperado muchos años para regresar al poder, que esté aferrado a la vida, esperando su oportunidad? -¿Quieres decir-dijo con voz ronca Harry-que era Vol...? -¡Harry! ¡Hope! ¿estais bien? Hermione corría hacia nosotros por el sendero, con Hagrid resoplando detrás. -Estamos bien-dijo Harry-El unicornio está muerto, Hagrid, está en ese claro de atrás. Asenti afirmando lo que decia Harry. -Aquí es donde os dejo-murmuró Firenze, mientras Hagrid corría a examinar al unicornio Nos deslizamos de su lomo. -Buena suerte-dijo Firenze-Los planetas ya se han leído antes equivocadamente, hasta por centauros. Espero que ésta sea una de esas veces. -Ojala-dije sonriendole al centauro Firenze se volvió y se internó en lo más profundo del bosque. Ron se había quedado dormido en la oscuridad de la sala común, esperando a que volvieramos. Cuando Harry lo sacudió para despertarlo, gritó algo sobre una falta en quidditch. Sin embargo, en unos segundos estaba con los ojos muy abiertos, mientras Harry les contaba, a él y a Hermione -yo habia estado junto a el-, lo que había sucedido en el bosque. Harry no podía sentarse. Se paseaba de un lado al otro, ante la chimenea. -Snape quiere la piedra para Voldemort... y Voldemort está esperando en el bosque... ¡Y todo el tiempo pensábam os que Snape sólo quería ser rico! -¡Deja de decir el nombre!-dijo Ron. -Firenze nos salvó, pero no debía haberlo hecho...-continuo Harry-Bane estaba furioso... Hablaba de interferir en lo que los planetas dicen que sucederá... Deben decir que Voldemort ha vuelto... (-"O que una guerra se acerca" pense por lo de Marte, aunque tambien la guerra podria ser por Voldemort-) Bane piensa que Firenze debió dejar que Voldemort me matara. Supongo que eso también está escrito en las estrellas. -¿Quieres dejar de repetir el nombre?-dijo Ron. -Así que lo único que tengo que hacer es esperar que Snape robe la Piedra-continuó febrilmente Harry-Entonces Voldemort podrá venir y terminar conmigo... Bueno, supongo que Bane estará contento. -Que optimista, Harry-dije ironica -Harry, todos dicen que Dumbledore es al único al que Quien-tú-sabes siempre ha temido-dijo Hermione-Con Dumbledore por aquí, Quien-tú-sabes no te tocará. De todos modos, ¿quién puede decir que los centauros tienen razón? A mí me parecen adivinos y la profesora McGonagall dice que ésa es una rama de la magia muy inexacta. -No se yo, Hermione-dije pensando en el oraculo principalmente El cielo ya estaba claro cuando terminamos de hablar. Nos fuimos a la cama agotados.