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¿Una bruja en el Campamento Mestizo o una semidiosa en Hogwarts? — capítulo 64

-¡Harry, Hope!-Hermione nos tiraba de la manga, mirando el reloj-Tenemos diez minutos para regresar a la enfermería sin ser vistos. Antes de que Dumbledore cierre la puerta con llave.  -De acuerdo-dijo Harry-¡vamos!  Entramos por la puerta que teníamos detrás y bajamos una estrecha escalera de caracol. Al llegar abajo oimos voces. Nos arrimamos a la pared y escuchamos. Parecían Fudge y Snape. Caminaban aprisa por el corredor que comenzaba al pie de la escalera.  -...Sólo espero que Dumbledore no ponga impedimentos-decía Snape-¿Le darán el Beso inmediatamente?  -En cuanto llegue Macnair con los dementores. Todo este asunto de Black ha resultado muy desagradable. No tiene ni idea de las ganas que tengo de decir a El Profeta que por fin lo hemos atrapado. Supongo que querrán entrevistarle, Snape... Y en cuanto el joven Harry vuelva a estar en sus cabales, también querrá contarle al periódico cómo usted lo salvó.  Sus pasos se perdieron. Aguardamos unos instantes para asegurarnos de que estaban lejos y echamos a correr en dirección opuesta. Bajamos una escalera, luego otra, continuamos por otro corredor y oimos una carcajada delante de nosotros. -¡Peeves!-susurró Harry-¡Entremos aquí!  Corrimos a toda velocidad y entramos en un aula vacía que encontramos a la izquierda. Peeves iba por el pasillo dando saltos de contento, riéndose a mandíbula batiente.  -¡Es horrible!-susurró Hermione, con el oído pegado a la puerta-Estoy segura de que se ha puesto así de alegre porque los dementores van a ejecutar a Sirius...-Miró el reloj-Tres minutos, Harry, Hope.  Aguardamos a que la risa malvada de Peeves se perdiera en la distancia. Entonces salimos del aula y volvimos a correr.  -Hermione, ¿qué ocurrirá si no regresamos antes de que Dumbledore cierre la puerta?-jadeó Harry.  -No quiero ni pensarlo-dijo Hermione, volviendo a mirar el reloj-¡Un minuto!-Llegamos al pasillo en que se hallaba la enfermería-Bueno, ya se oye a Dumbledore-dijo nerviosa Hermione-¡Vamos, Harry, Hope!  Seguimos por el corredor cautelosamente. La puerta se abrió. Vimos la espalda de Dumbledore.  -Os voy a cerrar con llave-le oimos decir-Son las doce menos cinco. Señorita Granger; tres vueltas deberían bastar. Buena suerte.  Dumbledore salió de espaldas de la enfermería, cerró la puerta y sacó la varita para cerrarla mágicamente. Asustados, nos apresuramos. Dumbledore alzó la vista y una sonrisa apareció bajo el bigote largo y plateado.  -¿Bien?-preguntó en voz baja.  -¡Lo hemos logrado!-dijo Harry jadeante-Sirius se ha ido montado en Buckbeak...  Dumbledore nos dirigió una amplia sonrisa. -Bien hecho. Creo...-Escuchó atentamente por si se oía algo dentro de la enfermería-Sí, creo que ya no estáis ahí dentro. Entrad. Os cerraré.  Entramos en la enfermería. Estaba vacía, salvo por lo que se refería a Ron, que permanecía en la cama. Después de oir la cerradura, nos metimos en nuestras camas. Hermione volvió a esconder el giratiempo debajo de la túnica. Un instante después, la señora Pomfrey volvió de su oficina con paso enérgico.  -¿Ya se ha ido el director? ¿Se me permitirá ahora ocuparme de mis pacientes?  Estaba de muy mal humor. Pensamos que era mejor aceptar el chocolate en silencio. La señora Pomfrey se quedó allí delante para asegurarse de que nos lo comiamos. Y entonces, mientras tomabamos el cuarto trozo del chocolate de la señora Pomfrey, oimos un rugido furioso, procedente de algún distante lugar por encima de la enfermería.  -¿Qué ha sido eso?-dijo alarmada la señora Pomfrey.  Oimos voces de enfado, cada vez más fuertes. La señora Pomfrey no perdía de vista la puerta.  -¡Hay que ver! ¡Despertarán a todo el mundo! ¿Qué creen que hacen?  Se aproximaban.  -Debe de haber desaparecido, Severus. Tendríamos que haber dejado a alguien con él en el despacho. Cuando esto se sepa...  -¡NO HA DESAPARECIDO!-bramó Snape, muy cerca-¡UNO NO PUEDE APARECER NI DESAPARECER EN ESTE CASTILLO! ¡POTTER TIENE ALGO QUE VER CON ESTO!  -Sé razonable, Severus. Harry está encerrado.  ¡PLAM! La puerta de la enfermería se abrió de golpe. Fudge, Snape y Dumbledore entraron en la sala con paso enérgico. Sólo Dumbledore parecía tranquilo, incluso contento. Fudge estaba enfadado, pero Snape se hallaba fuera de sí.  -¡CONFIESA, POTTER!-vociferó-¿QUÉ ES LO QUE HAS HECHO?  -¡Profesor Snape!-chilló la señora Pomfrey-¡contrólese!  -Por favor, Snape, sé razonable-dijo Fudge-Esta puerta estaba cerrada con llave. Acabamos de comprobarlo.  -¡LE AYUDARON A ESCAPAR, LO SÉ!-gritó Snape, señalandonos. Tenía la cara contorsionada. Escupía saliva.  -¡Tranquilícese, hombre!-gritó Fudge-¡Está diciendo tonterías!  -¡NO CONOCE A POTTER!-gritó Snape-¡LO HIZO ÉL, SÉ QUE LO HIZO ÉL!  -Ya vale, Severus-dijo Dumbledore con voz tranquila-Piensa lo que dices. Esta puerta ha permanecido cerrada con llave desde que abandoné la enfermería, hace diez minutos. Señora Pomfrey, ¿han abandonado estos alumnos sus camas?  -¡Por supuesto que no!-dijo ofendida la señora Pomfrey-¡He estado con ellos desde que usted salió!  -Ahí lo tienes, Severus-dijo Dumbledore con tranquilidad-A menos que crea que Harry, Hermione y Hope son capaces de encontrarse en dos lugares al mismo tiempo, me temo que no encuentro motivo para seguir molestándolos.  Snape se quedó allí, enfadado, apartando la vista de Fudge, que parecía totalmente sorprendido por su comportamiento, y dirigiéndola a Dumbledore, cuyos ojos brillaban tras las gafas. Snape dio media vuelta y salió de la sala de la enfermería como un vendaval.  -Su colega parece perturbado-dijo Fudge, siguiéndolo con la vista-Yo en su lugar; Dumbledore, tendría cuidado con él.  -No es nada serio-dijo Dumbledore con calma-sólo que acaba de sufrir una gran decepción.  -¡No es el único!-repuso Fudge resoplando-¡El Profeta va a encontrarlo muy divertido! ¡Ya lo teníamos arrinconado y se nos ha escapado entre los dedos! Sólo faltaría que se enterasen también de la huida del hipogrifo, y seré el hazmerreír. Bueno, tendré que irme y dar cuenta de todo al Ministerio...  -¿Y los dementores?-le preguntó Dumbledore-Espero que se vayan del colegio.  -Sí, tendrán que irse-dijo Fudge, pasándose una mano por el cabello-Nunca creí que intentaran darle el Beso a un niño inocente..., estaban totalmente fuera de control. Esta noche volverán a Azkaban. Tal vez deberíamos pensar en poner dragones en las entradas del colegio...  -Eso le encantaría a Hagrid-dijo Dumbledore, dirigiendonos una rápida sonrisa. Cuando él y Fudge dejaron la enfermería, la señora Pomfrey corrió hacia la puerta y la volvió a cerrar con llave. Murmurando entre dientes, enfadada, volvió a su despacho.  Se oyó un leve gemido al otro lado de la enfermería. Ron se acababa de despertar. Lo vimos sentarse, rascarse la cabeza y mirar a su alrededor.  -¿Qué ha pasado?-preguntó-¿Harry? ¿Qué hacemos aquí? ¿Dónde está Sirius? ¿Dónde está Lupin? ¿Qué ocurre?  Harry, Hermione y yo nos miramos -Explícadselo vosotras-dijo Harry, cogiendo un poco más de chocolate.  -Hermione, te toca-dije tirandome en mi cama Cuando dejamos la enfermería al día siguiente a mediodía, encontramos el castillo casi desierto. El calor abrasador y el final de los exámenes invitaban a todo el mundo a aprovechar al máximo la última visita a Hogsmeade. Sin embargo, ni a Ron ni a Hermione ni a mi nos apetecía ir, así que paseamos con Harry por los terrenos del colegio, sin parar de hablar de los extraordinarios acontecimientos de la noche anterior y preguntándonos dónde estarían en aquel momento Sirius y Buckbeak. Nos sentamos cerca del lago, cuando una sombra nos cubrió. Al levantar la vista vimos a Hagrid, medio dormido, que se secaba la cara sudorosa con uno de sus enormes pañuelos y nos sonreía.  -Ya sé que no debería alegrarme después de lo sucedido la pasada noche-dijo-Me refiero a que Black se volviera a escapar y todo eso... Pero ¿a que no adivináis...?  -¿Qué?-dijimos, fingiendo curiosidad.  -Buckbeak. ¡Se escapó! ¡Está libre! ¡Lo estuve celebrando toda la noche!  -¡Eso es estupendo!-dijo Hermione.  -Sí, no lo atamos bien-explicó Hagrid, contemplando el campo satisfecho-Esta mañana estaba preocupado, pensé que podía tropezarse por ahí con el profesor Lupin. Pero Lupin dice que anoche no comió nada.  -¿Cómo?-pregunte.  -Caramba, ¿no lo has oído?-le preguntó Hagrid, borrando la sonrisa. Bajó la voz, aunque no había nadie cerca-Snape se lo ha revelado esta mañana a todos los de Slytherin. Creía que a estas alturas ya lo sabría todo el mundo: el profesor Lupin es un hombre lobo. Y la noche pasada anduvo suelto por los terrenos del colegio. En estos momentos está haciendo las maletas, por supuesto.  -¿Que está haciendo las maletas?-preguntó Harry alarmado-¿Por qué?  -Porque se marcha-dijo Hagrid-Lo primero que hizo esta mañana fue presentar la dimisión. Dice que no puede arriesgarse a que vuelva a suceder.  -¡No!-exclame Harry y yo nos levantamos de un salto. -Voy a verlo-dijo Harry. -Yo tambien-dije  -Pero si ha dimitido...  -No creo que podamos hacer nada.  -No importa. De todas maneras, quiero verlo. Nos veremos aquí mismo más tarde. 

La puerta del despacho de mi padre estaba abierta. Ya había empaquetado la mayor parte de sus cosas. Junto al depósito vacío del grindylow, la maleta vieja y desvencijada se hallaba abierta y casi llena. Mi padre se inclinaba sobre algo que había en la mesa y sólo levantó la vista cuando llamamos a la puerta.  -Os he visto venir-dijo mi padre sonriendo. Señaló el pergamino sobre el que estaba inclinado. Era el mapa del merodeador.  -Papa, no puedes irte-dije-Dime que no es verdad -Me temo que sí-contestó mi padre. Comenzó a abrir los cajones de la mesa y a vaciar el contenido.  -¿Por qué?-preguntó Harry-El Ministerio de Magia no lo creerá confabulado con Sirius, ¿verdad?  Mi padre fue hacia la puerta y la cerró.  -No. El profesor Dumbledore se las ha arreglado para convencer a Fudge de que intenté salvaros la vida-suspiró-Ha sido el colmo para Severus. Creo que ha sido muy duro para él perder la Orden de Merlín. Así que él... por casualidad... reveló esta mañana en el desayuno que soy un licántropo.  -¿Y te vas sólo por eso?-pregunte.  Mi padre sonrió con ironía.  -Mañana a esta hora empezarán a llegar las lechuzas enviadas por los padres. No consentirán que un hombre lobo dé clase a sus hijos. Y después de lo de la última noche, creo que tienen razón. Pude haber mordido a cualquiera de vosotros... No debe repetirse.  -¡Pero no lo hiciste!-dije-y solo fue porque con todo lo que paso te olvidaste de la pocion -¡Es usted el mejor profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras que hemos tenido nunca!-dijo Harry-¡No se vaya!  Mi padre negó con la cabeza, pero no dijo nada. Siguió vaciando los cajones. Luego,  añadió:  -Por lo que el director me ha contado esta mañana, la noche pasada salvasteis muchas vidas. Si estoy orgulloso de algo es de todo lo que habeis aprendido. Háblame de tu patronus, Harry.  -¿Cómo lo sabe?-preguntó Harry anonadado.  -¿Qué otra cosa podía haber puesto en fuga a los dementores?  Harry contó a mi padre lo que había ocurrido. Al terminar, mi padre volvía a sonreír:  -Sí, tu padre se transformaba siempre en ciervo-confirmó-Lo adivinaste. Por eso lo llamábamos Cornamenta-Mi padre puso los últimos libros en la maleta, cerró los cajones y se volvió para mirar a Harry-Toma, la traje la otra noche de la Casa de los Gritos-dijo, entregándole a Harry la capa invisible-Y... -titubeó y a continuación le entregó también el mapa del merodeador-Ya no soy profesor vuestro, así que no me siento culpable por devolverte esto. A mí ya no me sirve. Y me atrevo a creer que vosotros dos, Ron y Hermione le encontraréis utilidad.  Harry cogió el mapa y sonrió.  -Usted me dijo que Lunático, Colagusano, Canuto y Cornamenta me habrían tentado para que saliera del colegio..., que lo habrían encontrado divertido.  -Sí, lo habríamos hecho-confirmó mi padre, cerrando la maleta-No dudo que a James le habría decepcionado que su hijo no hubiera encontrado ninguno de los pasadizos secretos para salir del castillo.  Alguien llamó a la puerta. Harry se guardó rápidamente en el bolsillo el mapa del merodeador y la capa invisible. Era el profesor Dumbledore. No se sorprendió al vernos.  -Tu coche está en la puerta, Remus-anunció.  -Gracias, director.  Mi padre cogió su vieja maleta y el depósito vacío del grindylow.  -Bien. Adiós, Harry, Hope-dijo sonriendo-Ha sido un verdadero placer ser profesor vuestro. Estoy seguro de que nos volveremos a encontrar en otra ocasión. Señor director; no hay necesidad de que me acompañe hasta la puerta. Puedo ir solo.  -Adiós entonces, Remus-dijo Dumbledore escuetamente. Mi padre apartó ligeramente el depósito del grindylow para estrecharle la mano a Dumbledore.  No aguante mas, y me lance a abrazar a mi padre. Note sus brazos rodeandome tambien y una lagrima caer por mi mejilla. Luego, salió del despacho. Dumbledore seguía allí.  -¿Por qué estáis tan tristes?-preguntó en voz baja-Tendríais que sentiros muy orgullosos después de lo ocurrido anoche.  -No sirvió de nada-repuso Harry con amargura-Pettigrew se escapó.  -¿Que no sirvió de nada?-dijo Dumbledore en voz baja-Sirvió de mucho, Harry. Ayudaste a descubrir la verdad. Salvaste a un hombre inocente de un destino terrible.  -Profesor Dumbledore: ayer; en mi examen de Adivinación, la profesora Trelawney se puso muy rara-dijo Harry  -¿De verdad?-preguntó Dumbledore-¿Quieres decir más rara de lo habitual?  -Sí... Habló con una voz profunda, poniendo los ojos en blanco. Y dijo que el vasallo de Voldemort partiría para reunirse con su amo antes de la medianoche. Dijo que el vasallo lo ayudaría a recuperar el poder-Harry miró a Dumbledore-Y luego volvió a la normalidad y no recordaba nada de lo que había dicho. ¿Sería una auténtica profecía?  -Pienso que podría serlo-dijo Dumbledore-¿Quién lo habría pensado? Esto eleva a dos el total de sus profecías auténticas. Tendría que subirle el sueldo...  -Pero...-Harry lo miró aterrorizad-¡pero yo impedí que Sirius y Lupin mataran a Pettigrew! Esto me convierte en culpable de un posible regreso de Voldemort.  -En absoluto-respondió Dumbledore tranquilamente-¿No te ha enseñado nada tu experiencia con el giratiempo, Harry? Las consecuencias de nuestras acciones son siempre tan complicadas, tan diversas, que predecir el futuro es realmente muy difícil. La profesora Trelawney, Dios la bendiga, es una prueba de ello. Hiciste algo muy noble al salvarle la vida a Pettigrew.  -¡Pero si ayuda a Voldemort a recuperar su poder...!  -Pettigrew te debe la vida. Has enviado a Voldemort un lugarteniente que está en deuda contigo. Cuando un mago le salva la vida a otro, se crea un vínculo entre ellos. Y si no me equivoco, no creo que Voldemort quiera que su vasallo esté en deuda con Harry Potter.  -No quiero tener ningún vínculo con Pettigrew-dijo Harry-Traicionó a mis padres.  -Esto es lo más profundo e insondable de la magia, Harry. Pero confía en mí. Llegará el momento en que te alegres de haberle salvado la vida a Pettigrew. Traté mucho a tu padre, Harry, tanto en Hogwarts como más tarde. Él también habría salvado a Pettigrew, estoy seguro.  Harry lo miró.  -Anoche... pensé que era mi padre el que había hecho aparecer mi patronus. Quiero decir... cuando me vi a mí mismo al otro lado del lago, pensé que lo veía a él.  -Un error fácil de cometer-dijo Dumbledore-Supongo que estarás harto de oírlo, pero te pareces extraordinariamente a James. Menos en los ojos: tienes los de tu madre.  -Fue una idiotez pensar que era él-murmuró Harry-Quiero decir... ya sé que está muerto.  -¿Piensas que los muertos a los que hemos querido nos abandonan del todo? ¿No crees que los recordamos especialmente en los mayores apuros? Tu padre vive en ti, Harry, y se manifiesta más claramente cuando lo necesitas. ¿De qué otra forma podrías haber creado ese patronus tan especial? Cornamenta volvió a galopar anoche. Sirius me contó anoche cómo se convertían en animagos. Una hazaña extraordinaria... y aún más extraordinario fue que yo no me enterara. Y entonces recordé la muy insólita forma que adoptó tu patronus cuando embistió al señor Malfoy en el partido contra Ravenclaw. Así que anoche viste realmente a tu padre... Lo encontraste dentro de ti mismo.  Y Dumbledore abandonó el despacho dejando a Harry confuso.  -¡Profesor!-le llame apresurandome a seguirle -¿Si, Hope?-dijo Dumbledore -Lo que he oido... ¿la profesora de adivinacion no es un oraculo, verdad?-dije -No lo se, Hope, eso es algo que aun no he confirmado-dijo Dumbledore Poco despues, Harry y yo ibamos por unos pasillos vacios en busca de Ron y Hermione. Al doblar una esquina, nos sorprendimos al encontrar a la profesora de Adivinacion -Buenos dias-dijo la profesora y vi que me miro-Tu no vienes a mis clases... -No, yo no cogi Adivinacion-dije -Deberias, querida-dijo la profesora cogiendo mi mano Pero en cuanto la profesora cogio mi mano, se quedo como rigida y puso los ojos en blancos. Y con una voz que no parecia la suya, dijo: *Rebuscarás en la oscuridad del laberinto sin fin.**El muerto, el traidor y el desaparecido se alzan.**Te elevarás o caerás de la mano del rey de los fantasmas.**El último refugio de la criatura de Atenea.**Destruye un héroe con su último aliento.*Y perderás un amor frente a algo peor que la muerte. -¿Que?-dije mientras la profesora parecia volver a la normalidad-¿como ha dicho? -Que deberias haber venido a mi clase-dijo la profesora -No, despues-dije -No se que quieres decir, no he dicho nada-dijo la profesora y se fue por el pasillo -Ha... ha sido que igual que cuando me dijo a mi la otra profecia-dijo Harry -Pero ¿a que se refiere?-dije-¿un laberinto? ¿el muerto? ¿traidor? ¿desaparecido? ¿Quien es el rey de los fantasmas? ¿Y lo del ultimo refugio de la criatura de Atenea? ¿A quien se refiere? ¿A mi o quien? ¿y lo de perdereas un amor frente a algo peor que la muerte...? -Hope, Hope, ya-dijo Harry-¿sabes que yo no se las respuestas a ninguna de esas preguntas, verdad? -Si, porque creo que la profecia ni siquiera tiene nada que ver con la magia-dije-creo que es mas... de mi otro mundo, por decirlo de alguna manera, pero ¿por que la ha dicho la profesora de Adivinacion?

Nadie en Hogwarts conocía la verdad de lo ocurrido la noche en que desaparecieron Buckbeak, Sirius y Pettigrew, salvo Harry, Ron, Hermione, el profesor Dumbledore y yo. Al final del curso, se oian muchas teorías acerca de lo que había sucedido, pero ninguna se acercaba a la verdad. Malfoy estaba furioso por lo de Buckbeak. Estaba convencido de que Hagrid había hallado la manera de esconder el hipogrifo, y parecía ofendido porque el guardabosques hubiera sido más listo que su padre y él. Percy, mientras tanto, tenía mucho que decir sobre la huida de Sirius.  -¡Si logro entrar en el Ministerio, tendré muchas propuestas para hacer cumplir la ley mágica!-dijo a la única persona que lo escuchaba, su novia Penelope.  Casi todos lamentabamos la dimisión de mi padre. -Me pregunto a quién nos pondrán el próximo curso-dijo Seamus con melancolía.  -Tal vez a un vampiro-sugirió Dean con ilusión.  Y yo no dejaba de pensar en la ultima profecia de la profesora Trelawney intentando averiguar su significado.  Los resultados de los exámenes salieron el último día del curso. Harry, Ron, Hermione y yo habíamos aprobado todas las asignaturas. Percy obtuvo las más altas calificaciones en ÉXTASIS. Fred y George consiguieron varios TIMOS cada uno. Mientras tanto, la casa de Gryffindor; en gran medida gracias a su espectacular actuación en la copa de quidditch, había ganado la Copa de las Casas por tercer año consecutivo. Por eso la fiesta de final de curso tuvo lugar en medio de ornamentos rojos y dorados, y la mesa de Gryffindor fue la más ruidosa de todas, ya que todo el mundo lo estabamos celebrando. Cuando a la mañana siguiente el expreso de Hogwarts salió de la estación, Hermione nos dio una sorprendente noticia:  -Esta mañana, antes del desayuno, he ido a ver a la profesora McGonagall. He decidido dejar los Estudios Muggles.  -¡Pero aprobaste el examen con el 320 por ciento de eficacia!-dijo Ron -Lo sé-suspiró Hermione-Pero no puedo soportar otro año como éste. El giratiempo me estaba volviendo loca. Lo he devuelto. Sin los Estudios Muggles y sin Adivinación, volveré a tener un horario normal.  -Todavía no puedo creer que no nos dijeras nada-dije-Se supone que somos tus amigos.  -Prometí que no se lo contaría a nadie-dijo Hermione. Se volvió para observar a Harry, que veía cómo desaparecía Hogwarts detrás de una montaña-Alégrate, Harry -Estoy bien-repuso Harry de inmediato-Pensaba en las vacaciones.  -Sí, yo también he estado pensando en ellas-dijo Ron-Harry, tienes que venir a pasar unos días con nosotros. Lo comentaré con mis padres y te llamaré. Ya sé cómo utilizar el felétono.  -El teléfono, Ron-le corrigió Hermione-La verdad, deberías coger Estudios Muggles el próximo curso...  Ron no le hizo caso.  -¡Este verano son los Mundiales de quidditch! ¿Qué dices a eso, Harry? Ven y quédate con nosotros. Iremos a verlos. Mi padre normalmente consigue entradas en el trabajo.  La proposición alegró mucho a Harry.  -Sí... Apuesto a que los Dursley estarán encantados de dejarme ir... Especialmente después de lo que le hice a tía Marge...  Jugamos varias manos de snap explosivo, y cuando llegó la bruja con el carrito del té, compramos un montón de cosas de comer.  -¿Qué es eso de ahí fuera? -dijo Hermione de repente, a media tarde, mirando por la ventana Miramos. Algo muy pequeño y gris aparecía y desaparecía al otro lado del cristal. Era una pequeña lechuza que llevaba una carta demasiado grande para ella. La lechuza era tan pequeña que iba por el aire dando tumbos a causa del viento que levantaba el tren. Harry bajó la ventanilla rápidamente, alargó el brazo y la cogió. La introdujo en el vagón con mucho cuidado. La lechuza dejó caer la carta sobre el asiento de Harry y comenzó a zumbar por el compartimento, contenta de haber cumplido su misión. Hedwig dio un picotazo al aire con digna actitud de censura. Crookshanks se incorporó en el asiento, persiguiendo con sus grandes ojos amarillos a la lechuza. Al notarlo, Ron la cogió para protegerla. Harry recogió la carta. Iba dirigida a él. La abrió y gritó:  -¡Es de Sirius!  -¿Qué?-exclamamos, emocionados-¡Léela en voz alta!  *Querido Harry:*Espero que recibas esta carta antes de llegar a casa de tus tíos. No sé si ellos están habituados al correo por lechuza. Buckbeak y yo estamos escondidos. No te diré dónde por si ésta cae en malas manos. Tengo dudas acerca de la fiabilidad de la lechuza, pero es la mejor que pude hallar, y parecía deseosa de acometer esta misión. Creo que los dementores siguen buscándome, pero no podrán encontrarme. Estoy pensando en dejarme ver por algún muggle a mucha distancia de Hogwarts, para que relajen la vigilancia en el castillo. Hay algo que no llegué a contarte durante nuestro breve encuentro: fui yo quien te envió la Saeta de Fuego. -¡Ja!-exclamó Hermione, triunfante-¿Lo veis? ¡Os dije que era de él!  -Sí, pero él no la había gafado, ¿verdad?-observó Ron-¡Ay!  La pequeña lechuza, que daba grititos de alegría en su mano, le había picado en un dedo de manera al parecer afectuosa.  *Crookshanks llevó el envío a la oficina de correos. Utilicé tu nombre, pero les dije que cogieran el oro de la cámara de Gringotts número 711, la mía. Por favor, considéralo como el regalo que mereces que te haga tu padrino por cumplir trece años. También me gustaría disculparme por el susto que creo que te di aquella noche del año pasado cuando abandonaste la casa de tu tío. Sólo quería verte antes de comenzar mi viaje hacia el norte. Pero creo que te alarmaste al verme. Te envío en la carta algo que espero que te haga disfrutar más el próximo curso en Hogwarts. Si alguna vez me necesitas, comunícamelo. Tu lechuza me encontrará. Volveré a escribirte pronto.*Sirius Harry miró impaciente dentro del sobre. Había otro pergamino. Lo leyó rápidamente.  Yo, Sirius Black, padrino de Harry Potter, autorizo por la presente a mi ahijado a visitar Hogsmeade los fines de semana. -¡Genial, Harry!-dije  -Esto le bastará a Dumbledore-dijo Harry contento. Volvió a mirar la carta de Sirius-¡Un momento! ¡Hay una posdata...!  He pensado que a tu amigo Ron tal vez le guste esta lechuza, ya que por mi culpa se ha quedado sin rata. Ron abrió los ojos de par en par. La pequeña lechuza seguía gimiendo de emoción.  -¿Quedármela?-preguntó dubitativo. La miró muy de cerca durante un momento, y luego, para nuestra sorpresa, se la acercó Crookshanks para que la olfatease.  -¿Qué te parece?-preguntó Ron al gato-¿Es una lechuza de verdad?  Crookshanks ronroneó.  -Es suficiente-dijo Ron contento-Me la quedo.  Harry leyó y releyó la carta de Sirius durante todo el trayecto hasta la estación de King's Cross. Todavía la apretaba en la mano cuando atravesamos los cuatro la barrera del andén nueve y tres cuartos. Me sorprendio a quien vi cerca de la señora Weasley  -¡Papa!-corri hasta el El sonrio, y yo lo abrace. No esperaba para nada que viniera. Aunque quizas Dumbledore lo supiera y por eso esta vez no me habia dado ningun traslador con el que ir al Campamento. Me despedi de mis tres amigos y sali de la estacion con mi padre. Me sorprendi cuando me dijo que llegariamos a EEUU en avion, pero a la vez me alegre, porque asi podria pasar mas tiempo con el que si fueramos con un traslador o por la aparicion conjunta, aunque segun me habia enterado, la aparicion intercontinental, a distancias tan largas, era muy peligrosa.


Se que en este capitulo la profesora Trelawney menciona la profecia de La Batalla del Laberinto delante de Hope, pero esto no significa que la destinataria de la profecia vaya a ser Hope. Seguira siendo la misma que en el libro. Simplemente es que en esta historia tengo algunos planes para la profesora Trelawney, que ya los vereis. Lo del final de la aparicion intercontinental lo dijo JK Rowling para aclarar porque en Animales Fantasticos, Newt iba a Nueva York en barco en lugar de aparecerse