Tituladas 15.1% · 30,063 de 199,415 descubiertas
Rescatado 23.3% · 21,950 de 94,296 páginas identificadas · 21,944/22,652 caps con texto ☕ Invitanos un café

← Lily regresa de la muerte · de

Lily regresa de la muerte — capítulo 17

Mientras Harry le escribía a Ron, Lily redactó una carta para Molly Weasley para agradecerle la invitación que le habían hecho a su hijo. El chico le dijo que pasaría dos noches fuera de su casa: la del lunes, que los Weasleys lo esperaban cerca de las cinco de la tarde y a la mañana siguiente irían al campamento en el que se ubica el predio del Mundial de Quidditch y la del martes, que era el día de la final y dormirían en el campamento. El miércoles por la tarde, Harry regresaría a su casa salvo que la final del mundial fuera muy larga y demorara más de un día. Lily terminó la carta y entonces recordó que su lechuza había partido veinte minutos antes con la misiva para Albus Dumbledore. La mujer miró su reloj y dio un respingo. ¡Estaba a punto de llegar tarde al trabajo!

-¡Harry! Me voy a San Mungo. Si le escribes a Ron, en mi dormitorio hay una carta para Molly, dásela a Hedwig también. Cuida a tu hermana y cualquier cosa me avisas, ¿sí? -Gritó mientras llenaba su cartera y se colocaba su chaqueta. Un "Sí" a los gritos le respondió desde el cuarto de su hijo y ella salió apresuradamente de la casa.

Había colocado algunos hechizos protectores en su hogar, lo que le impedía desaparecerse desde allí mismo. Y para que no la vieran los muggles, solía caminar un par de cuadras hasta un sendero en el bosque cercano al pueblo, donde podía ocultarse. En el camino se topó con Severus, quien la saludó, pero ella no respondió y siguió caminando a toda prisa.

-Hola, buen día -Saludó apresuradamente cuando ingresó a la sala de personal de San Mungo.

-¿Todo bien, Lily? -Le preguntó Mary al verla llegar.

-Digamos que sí… -Respondió ella. Tenía ganas de hablar con su amiga de lo sucedido aquella madrugada, pero había otros medimagos presentes y no quería hacerlo frente a ellos. -¿Cómo está todo por aquí?

-Muy tranquilo, nada de qué alarmarse, pocos casos y muy sencillos… -Comentó Augustus Pye, uno de los sanadores.

-Entonces necesito un café. -Añadió Lily yendo hacia la cafetera. Con toda la historia del sueño de Harry no había dormido desde las tres de la mañana. Se sirvió una taza grande, tenía un largo día por delante y ya estaba cansada.

El lunes por la tarde, Lily acompañó a su hijo hasta la Madriguera. Molly abrió la puerta y los invitó a pasar.

-¡Hola, Harry, querido! ¿Cómo estás? ¡Hola, Lily! ¡Qué gusto verte! Y esta pequeña, ¡qué bonita! Hola, tesoro. -Añadió saludando a Sarah, que la observaba con curiosidad desde los brazos de su madre. -Pasen, pasen, entren a tomar un té.

Molly sirvió un té y se sentaron a conversar en la cocina mientras Ron y Hermione le mostraban a Harry dónde iba a dormir. A Lily le caía de maravillas esa mujer y estaba profundamente agradecida por cómo se había preocupado y ocupado de Harry cuando ella no pudo hacerlo. Pasaron un buen rato conversando y poco antes de que oscureciera, Lily anunció que regresaba a su casa.

Lily se apareció en el bosque y caminó con Sarah en brazos las cuadras que la separaban de su casa.

-¡Guaguau! -Exclamó la pequeña mientras Lily abría la puerta. La niña estaba parada al lado de su mamá esperando para entrar.

-Sí, guaguau. Laika, se llama. -Respondió refiriéndose a la perra de la vecina, que siempre ladraba cuando llegaban a casa. -Vamos adentro, amor.

-No, otlo guaguau. -Insistió Sarah y Lily miró hacia donde miraba su hija, hacia el lado opuesto a Laika. Cuando vio al enorme perro negro, dio un respingo de la sorpresa. -¡Eres tú! -Exclamó sonriendo al darse cuenta de quién se trataba y tranquilizarse. -Pasa.

Sirius pasó a la casa seguido de Sarah que estaba emocionada con el perro. Lily cerró la puerta y con un movimiento de su varita, las cortinas ocultaron el living a los curiosos que pasaran por la vereda. Oyó la risa de su hija y cuando volvió a mirar al perro, ya no era un perro, sino Sirius en forma humana.

-¿Cómo estás? -Lo saludó con un abrazo.

-Bien, muy bien. ¿Y tú?

-También. Recién venimos de lo de los Weasleys, Harry pasará con ellos unos días e irá a ver la final de Quidditch. ¿Quieres comer algo?

Lily preparó la cena para los tres mientras Sirius le contaba de su viaje desde el norte del país hacia Cockeworth. La mujer le ofreció quedarse todo el tiempo que quisiera, pero él no aceptó.

-Te agradezco, Lily. Pero no quiero meterte en más problemas, y tampoco es mi intención pasarme el tiempo encerrado en una casa. Me quedaré unos días, y esperaré a que regrese Harry así lo saludo y luego seguiré mi viaje.

Holaaa!!! Espero que les guste este capítulo. Me gustaría leer sus comentarios sobre lo que les parece la historia. En el próximo capítulo, contaré la final del mundial desde el punto de vista de Lily.

Besos. Eve.