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Historia 187550 — capítulo 1

25 de diciembre de 1984

Esa tarde hacía frío y Remus Lupin había salido a pasear después de comer, sus padres se habían quedado mirando la televisión después la comida de navidad.

Estaba por volver a su casa, cuando se encontró a un niño caminando sin abrigo, solo con un jersey que se notaba que era cuatro tallas más grandes que el.

El hombre no podía dejar al niño allí, podía pasarle cualquier cosa, así que acercándose con cuidado para no asustarlo, le saludo.

−Buenos días.

El niño que no lo había visto, al escucharle levanto la mirada, y entonces Remus tuvo que jurar y no ponerse a gritar, reconocería esos ojos en cualquier lugar del mundo sin contar que tenia la cicatriz que le hizo Voldemort en forma de rayo, intentando tranquilizarse se agacho.

−Hola Harry.

−¿Quién eres?

−Soy tu tío Remus, ¿estás solito?

El pequeño Harry asintió.

−¿Quieres venir conmigo?

Al escuchar eso, Harry se asusto y dio un par de pasos atrás.

−Tranquilo, Harry yo no te haré daño. −Y sacando una chocolatina se la dio. −¿Te gusta el chocolate?

−¿Pocholate?

Remus le sonrió. −Si pocholate, está muy bueno. -Y rasgando el papel corto un trozo y se lo dio. −Para ti.

Harry cogiéndolo se lo llevo a la boca y sonrió.

−A que esta buena.

El niño asintió.

−¿Quieres más?

−Sip. −Y extendió su pequeño bracito y cogiendo otro trozo se lo llevo a la boca.

Remus le volvió a preguntar lo mismo. −¿Vienes conmigo?

−¿Pocholate?

−Sí. −Y dándole lo que quedaba de chocolatina, se levanto y acercándose lo cogió en brazos, por suerte Harry no dijo nada y se dejo coger.

Remus se lo llevo a su casa, no era muy grande y era bastante antigua pero allí Harry no pasaría ni hambre ni frio, no iba a devolver a ese pequeño a casa de los Dursley, a partir de ese momento el se ocuparía de todo.

Al llegar el licántropo llamo a sus padres. -Papa, mama.

Los mayores mirándolo por encima del sofá, se levantaron cuando vieron que no volvía solo. −¿A quién has traído? −Pregunto al ver al niño que su hijo llevaba en brazos.

−Es Harry, me lo he encontrado en la calle.

−¿En la calle?

−Sí y estaba solo, y por cómo se come la chocolatina que le he dado se nota que está hambriento.

Al escuchar eso, Hope lo cogió en brazos. −Esta helado, voy a darle un baño caliente, vosotros calentarle la comida e ir a la gasolinera y comprarle cosas.

−Lo haremos. −Remus los miro. −Voy a luchar por él, no voy a permitir que lo traten así, hoy es navidad tendría que estar celebrándola con la familia que Dumbledore le busco, pero en cambio está en la calle sin abrigo y solo.

Lyall al escuchar a su hijo asintió. -Nosotros te apoyamos, mira en tu caja.

−¿Qué caja?

−¿No lo recuerdas?

−No, por eso te pregunto.

−Cuando Harry nació, James te dio un sobre muy grande, pero nunca lo miraste lo dejaste en tu caja y allí se quedo.

−Lo mirare luego, puede que me sirva para que nos podamos quedar con Harry, ahora iré a calentarle la comida.

−Hazlo. −Le dijo Lyall y se fue a la gasolinera que era la única tienda abierta.

Mientras su marido y su hijo se ocupaban de la comida y de comprar unas cosas para Harry, Hope lo llevaba al baño. −Ahora te daremos un baño caliente.

El niño la miro.

−Tranquilo no te hare daño. −Y lo llevo al cuarto de baño, y después de quitarle la ropa lo metió en la bañera, al terminar la mujer saco una camiseta antigua de su hijo y se la puso.

Cuando Harry estuvo listo, lo dejo encima del sofá con una manta para que no cogiera frio y la televisión encendida.

−Voy a ver que hace tu tito.

−Sí.

−No tardo. −Y se metió en la cocina.

Media hora después, Remus y Hope miraban con satisfacción como Harry se estaba comiendo toda la comida que le habían puesto en el plato.

−Ya estoy aquí. −Le dijo Lyall entrando.

Remus se giro y al verlo sonrió. -Veo que has encontrado cosas.

−No muchas porque es una gasolinera, pero lo suficiente para pasar el día de hoy. −Le dijo Lyall y abriendo la primera bolsa, saco un lobo de peluche y se lo acerco a Harry. −Para ti.

El niño al verlo, dejo la cuchara y cogiéndolo lo abrazo fuerte.

−Le ha gustado. −Dijo encantado.

−¡Papa! −Protesto Remus. −Estaba comiendo muy a gusto, haber quien le quita el lobo ahora para que siga comiendo.

Lyall lo miro. −Pues le das tú de comer.

El hombre suspirando cogió la cuchara y siguió dándole de comer.

−¿Has traído algo más?

−Sí. −Y abriendo otra bolsa, saco unos huevos de chocolate y caramelos. −El dependiente me ha dicho que los huevos sorpresa son muy buenos que a todos les gusta, y viene con un regalo.

Remus dejando la cuchara en el plato, cogió el huevo y miro a su padre. −¿No había algo más pequeño?

−Es el maxi huevo sorpresa de navidad, viene un regalo más grande y más chocolate.

−Me gusta. −Le dijo Hope sonriendo a su hijo. −He visto que mucha gente lo compra a sus niños.

−Entonces no digo nada. −Dijo y volvió a coger la cuchara para seguir dándole de comer a Harry.

-También he traído bastones de caramelo y más chocolates. −Y le enseño lo último que había comprado.

−Después de comer, le daremos unos chocolates, ahora quiero que termine la comida, está muy delgado.

−Se nota. −Le dijo su padre.

−Sí, ¿puedes ponerle unos trozos de rollo?

−Claro y de paso llenare de nuevo el vaso de zumo. −Y levantándose cogió el vaso y se fue a la cocina.

Cuando Harry termino de comer abrieron el huevo sorpresa y vieron que dentro había un pequeño Santa Claus, el niño lo cogió con la mano que tenia libre y allí se quedo.

−Es hora de que duerma. −Le dijo Lyall.

−Sí. −Y cogiéndolo en brazos lo llevo a su cama y tras taparlo bien le dijo: −Harry es hora de dormir, cuando te despiertes iremos a dar un paseo.

El niño con su peluche entre los brazos, cerró los ojos y pronto estuvo dormido.

−Que descanses. −Le dijo Remus y dándole un beso en la cabeza, cogió la caja que su padre le había dicho y salió.

En el salón, sus padres estaban mirando la tele, tras terminar de ordenar todo.

−¿Se ha dormido? −Pregunto al ver a su hijo volver.

−Sí, apenas ha apoyado la cabeza en la almohada se ha quedado dormido.

−Mejor que duerma, aquí no le pasara nada.

−No. −Y sentándose abrió la caja y mirando dentro no tardo mucho en sacar un sobre bastante grande. −¿Es este?

−Sí. −Y cogiendo la caja la puso a un lado y miro como Remus sacaba los papeles del sobre. −¿Qué dicen?

−Un momento. −Y lo fulmino. −Impaciente.

−Mucho. −Y se rio.

Remus mirando los papeles, vio que había el nombre de un abogado. −Según esto, hay el nombre de un abogado, y creo que el resto son las propiedades y otras cosas que James y Lily le dejaron a Harry.

−¿Su testamento?

−Puede ser. −Y lo miro. −James y Lily no podían fiarse de nadie en los últimos tiempos, no solo porque Voldemort iba tras Harry sino porque sabes bien que James tenía mucho dinero, lo de los Potter más lo de su madre.

−Sí, entonces es normal que te lo dejara todo bien escrito, si la gente lo supiera seguro que intentarían aprovecharse más de Harry.

−Sí, y eso yo no lo voy a permitir. −Y guardando todo solo dejo la tarjeta. −Mañana lo iré a ver, espero que nos ayude a quedarnos con Harry, porque si no, no sé qué haremos.

−Remus no te des por vencido, apenas hemos intentado nada, cuando se nos cierren todas las puertas entonces nos preocuparemos, pero algo me dije que el abogado de James sabrá cómo ayudarnos. ¿Cómo se llama?

El chico mirando la tarjeta le dijo: −Jack Carter, es un abogado del bufete Carter y asociados.

−¿Crees que es el jefe?

−No lo sé, pero ese bufete es bastante importante, creo que los Malfoy y los Black tienen sus cosas allí.

−Mejor, si es un bufete caro y elegante nos escucharan.

−Sí. −Remus lo miro. −Igual no quiero que vengáis conmigo, quedaros con Harry, cuando sepa si el abogado nos ayudara entonces lo traeré, para que vea que nosotros aunque no tenemos mucho dinero podemos cuidar mejor de Harry.

−Mejor, no quiero que Harry pase por mas cosas.

−Estoy de acuerdo contigo, ahora vamos a ver la tele.

−Sí, ha sido una navidad diferente.

−Y que lo jures. −Y sonriéndoles se apoyo en el sofá y se pusieron a ver la tele.

Al día siguiente, Remus tras despertarse se puso su mejor traje y tras desayunar, cogió las cosas que James le había dejado y se fue al Londres mágico, desde que su mejor amigo había muerto y desde que Sirius estaba en Azkaban apenas iba por allí, además su trabajo era en Londres muggle.

Al llegar, se fue directo a la recepcionista.

−Buenos días.

La chica le sonrió. −Buenos días y feliz navidad.

−Gracias, feliz navidad.

−De nada, ¿viene a ver a alguien?

−Sí. −Y le dio la tarjeta. −¿Jack Carter trabaja aquí?

−Sí que esta, ¿tenía cita?

−No, pero es urgente que hable con él, dígale que vengo de parte de James Charlus Potter Black.

−Ahora mismo se lo digo.

−Gracias. −Y se fue a sentar a la silla mientras esperaba a que salieran.

Por suerte no tardo mucho en salir un hombre con aspecto importante y se acerco.

−Buenos días, ¿usted es quien ha venido de parte de James Potter?

−Sí, soy Remus Lupin. −Y le enseño el sobre. −Antes de morir, James me dio esto me dijo que si lo necesitara viniera aquí.

−James murió hace ya casi tres años, ¿Por qué ahora?

−Por qué me ayer me encontré con Harry, y aunque al principio no luche por su custodia pensando que con sus tíos maternos estaría bien, me equivoque y me preguntaba si me ayudaría a que Harry se quedara conmigo.

−Hablaremos de eso en mi despacho. −Y miro a la recepcionista. −Lyss, tráenos dos tés y algo para comer, va a ser una reunión larga.

−Ahora mismo señor Carter.

En su despacho, Jack, le dijo a Remus que se sentara y el se sentó detrás de su escritorio.

−Antes de ayudarle con la custodia de Harry, tiene que saber algunas cosas.

−¿El qué?

−Primero, yo sé todo de usted. −Jack lo miro fijamente. −Cuando James preparo su testamento yo le investigue, y supe que es un licántropo.