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Historia 187550 — capítulo 2

−Lo soy, no voy a negarlo.

−Empezamos bien, no me gustan ni los mentirosos ni los tramposos, segundo tiene que saber que aunque consiga la custodia de Harry, no podrá tocar el dinero que James le dejo.

−No me importa el dinero de Harry.

−Se que aunque tanto usted como sus padres trabajan no tienen un gran sueldo.

−Es verdad, pero mi amistad con James nunca fue por dinero.

−Eso también lo sé, y por último, la custodia de Harry no es una broma ni un juego, si la consigue será hasta que el cumpla 17 años o en caso de que no pueda valerse por sí mismo para siempre.

−Lo sé.

De pronto tocaron a la puerta y la recepcionista entro cargada, tras servir el té y unos bocadillos se fue.

−Ahora que hemos dejado estas cosas claras, necesito que me firme unos documentos. −Y abriendo uno de sus cajones saco una carpeta y saco dos hojas. −La primera es que renuncia a las cosas de Harry, dinero, propiedades y otras cosas. −Y le dio una pluma que Remus no dudo en coger y firmo. −Y el segundo es el documento que le he dicho antes en el que se compromete a cuidar de Harry. −Y de nuevo Remus firmo.

−Con esto firmado, quiero que sepas que no te vas con las manos vacías. −Le dijo Jack. −James dejo las cosas claras, pero solo para aquellas personas que él escogió como tutores para su hijo, una mensualidad hasta que Harry cumpla la mayoría de edad o como he dicho antes para toda la vida.

Remus lo miro. −Me parece bien, si le soy sincero el dinero no me sobra.

−No te preocupes por eso, hay más cosas, también me dijo que te gustan mucho los libros, James dejo preparado un edificio para que lo ocuparas.

−¿Un edificio?

−Sí. −Y abriendo la carpeta le enseño unas fotos. −Es un edificio de cuatro pisos, la primera planta un local que puede ser fácilmente una librería y el segundo un piso dúplex, y el último piso un desván en un barrio totalmente muggle cerca de escuelas y seguro.

Remus al escuchar eso se quedo parado. −Nunca creí que James tuviera todo eso preparado, el no es que fuera de los que preparaban las cosas con antelación, al contrario teníamos que ir detrás de él para que hiciera las cosas.

−Y siempre fue así, pero con el nacimiento de Harry el cambio en eso y lo preparo todo, ¿entonces qué dices, quieres ser dueño de una librería?

El hombre le sonrío. −Me encantaría.

−Estupendo, mañana a primera hora llevaremos a Harry al médico, tiene que revisarlo un medico, ¿con quién lo has dejado?

−Con mis padres.

−Mejor, si te ayudan me quedo tranquilo, esta tarde presentare ante el juez de familia la petición de que quieres quedarte con Harry y mañana iremos al médico.

−Por mí no hay problema, pero él no recuerda lo de la magia.

−No te preocupes por eso, lo tengo todo controlado, una última cosa, una de las empresas de los Potter es una fábrica de pociones, tendrás las pociones para tu problema cada mes sin falta.

−Gracias. ¿Crees que habla problemas de que me den la custodia?

−¿Sinceramente?

−Claro.

−Si fueras tu solo, si, nunca te lo hubieran dado, los jueces mágicos son retorcidos cuando alguien sin poder y sin dinero van en busca de algo, pero por serte no vas solo, yo estoy contigo y este bufete es el mejor del país, así que te la darán, además solo estas siguiendo los deseos de James.

−Gracias.

−De nada, me tienes que dar tu dirección. −Y le dio un papel en blanco.

−Sí. −Y cogiendo una pluma se lo apunto. −¿Cómo es que tenias la carpeta a mano?

−Tenía la esperanza de que alguien que amara a James y Lily viniera para quedarse con Harry y que creciera protegido y amado.

−Yo me ocupare de que Harry crezca feliz.

−Lo sé, mañana a las nueve de la mañana estaros preparados, a las nueve os iré a buscar, luego del médico iremos a comprar ropa y otras cosas y por ultimo nos pasaremos por el edificio para que lo veas.

−Te esperare, nos vemos.

−Sí. −Y despidiéndose vio como se iba.

Cuando Remus salió del bufete no sabía si llorar o reír, todo había ido mucho mejor de lo que esperaba, satisfecho con lo bien que había ido todo, se fue a su casa.

Al llegar, vio unas bolsas de ropa infantil.

−Tito. −Harry se bajo del sofá con su lobo y se acerco corriendo.

−Harry. −Remus cogiéndolo en brazos le sonrío. −¿Te has portado bien?

−Si tito.

−Estupendo. −Y miro a sus padres. −¿Qué habéis comprado?

−Ropa para Harry y un abrigo, ¿Cómo te han ido las cosas?

−Genial. −Y se sentó en el sofá con Harry en sus rodillas. −Mañana el señor Carter vendrá y nos llevara al médico para que a Harry le hagan una revisión, luego iremos a comprar cosas y por último a un edificio que James tenía preparado.

−¿Qué edificio? −Le pregunto su madre.

−Una librería con un piso arriba, es hermoso y amplio.

−Ya tengo ganas de verlo, ¿y nos podemos quedar con Harry?

−Según el abogado si, era la voluntad de James y los jueces miran eso, además vamos con un abogado de renombre, el sabe de mi problema y dice que no hay problema.

−Estupendo, ¿tienes hambre?

−Mucha.

−Vamos a comer. −Le dijo su madre y miro a su marido. −Deja las cosas de Harry en la habitación de Remus.

−Sí. −Y cogiendo todo se lo llevo.

Al día siguiente, la familia estaba desayunando cuando picaron a la puerta.

−Ya voy yo, debe de ser Jack. −Dijo Remus levantándose y acercándose a la puerta la abrió y efectivamente vio que el abogado estaba allí. −Buenos días.

−Buenos días. −Y le dio una bolsa. −He traído magdalenas.

−Gracias, pasa. −Y cogiendo la bolsa, lo dejo pasar y lo llevo a la cocina donde hizo las presentaciones. −Os presento, papa, mama él es Jack Carter. Y− miro al abogado. Ellos son mis padres Lyall y Hope Lupin. −Y acercándose a Harry que se estaba tomando un bol de cereales lo miro. −Y el es Harry.

Jack saludándolos miro a Harry y vio que se estaba comiendo muy a gusto sus cereales.

−Lo veo bien.

−Estos días está comiendo bastante. −Le dijo Lyall. −Cuando lo encontramos tenía mucha hambre, creemos que no le alimentaban bien.

−Puede ser, ayer después de llevar los papeles al juzgado de familia, fui a ver a los Dursley ellos no estaban ni un poco preocupados por Harry, me dijeron que ya volvería cuando tuviera hambre como si de un perro se tratara, les dije que no volvería.

−Mejor.

−Sí.

Hope lo miro. −¿Quieres desayunar?

−Si gracias, un café y he traído unas magdalenas.

−Gracias. −Y levantándose le puso una taza de café y le acerco unas tostadas.

Jack se sentó al lado de Harry y lo miro. −¿Esta bueno?

El niño lo miro. −Sip. −Y llenando su cuchara de cereales se lo acerco. −Ten.

El abogado le sonrió. −No gracias, tú tienes que comer más que yo, tienes que crecer.

−Sip. −Y se lo llevo a la boca.

Cuando terminaron de desayunar, cogieron sus cosas y Jack los llevo al médico, y allí le hicieron una revisión completa a Harry.

Lo siguiente que hicieron es ir a ver el nuevo edificio donde vivirá la familia, cuando los Lupin lo vieron, se quedaron parados, ese lugar era muy grande.

−Como le dije ayer a Remus, aquí iría la librería. −Les dijo Jack. −El piso está arriba, hay dos puertas una que está detrás de la tienda y otro fuera, os lo enseño. −Y subieron al segundo piso. −Aunque es un edificio adosado hay grandes ventanas, ahora lo veréis. −Y abriendo la puerta los dejo pasar.

Si la librería era grande y espaciosa, ese lugar no se quedaba tras, al entrar habían unas escaleras de madera y el resto era un espacio enorme, terminado con unas grandes cristaleras.

−Allí está la cocina. −Les dijo señalando una puerta. −Venir. −Y se la enseño.

−Me encanta. −Dijo Hope. -Solo la cocina, es el doble de grande que nuestra casa, y encima tiene grandes ventanales donde el sol entra siempre.

−Sí. −Les dijo Jack sonriendo. −La verdad es que es un lugar estupendo, arriba hay cinco dormitorios y tres cuartos de baño completos. −Y subiendo las escaleras vieron que había un pequeño recibidor y luego unas dobles puertas quedaban a un pasillo. −Aunque parezca mentira todas las habitaciones tienen una ventana, lo han diseñado para que ninguna estuviera a oscuras. −Y abriendo las puertas se las enseño. −Y encima son enormes.

−Es impresionante. −Dijo Remus que llevaba en brazos a Harry. −Aquí podríamos vivir sin problemas, hay más que espacio para todos.

−Lo hay. −Y miro a Harry. −¿Te gusta?

−Sip, ¿parque?

Al escuchar eso, los adultos se rieron, Harry tenía claras sus prioridades y eso era el parque.