← Historia 187550 · de
Historia 187550 — capítulo 22
Unos meses más tarde, a principios de julio, y tras mucho investigar, Jack ya podía quitar la marca tenebrosa y así lo hizo y luego se reunió con Sirius.
−Ya sé cómo poner la protección mágica de Lily.
−¿Cómo?
−Ten. −Y le dio una caja. −Aquí dentro hay unas pequeñas figuras, están bañadas con la sangre de Petunia Evans la hermana de Lily, y una protección muy fuerte, lo malo es que solo sirve hasta que Harry cumpla 17 años que ya será mayor de edad.
−No importa. −Y abriendo la caja, saco unas figuras decorativas muggles. −¿Cómo has conseguido la sangre de Petunia?
−Sencillo le fui a ver y le dije que necesitaba un poco de sangre luego le hice un obliviate y se olvido de todo, como puedes ver las figuras son muggles, así que las puedes poner en cualquier lugar de la casa y habrá protección total.
−Mejor, Harry tiene muchos amigos que vienen a casa y no quiero que vean cosas que no son.
−Yo las colocare. −Le dijo Hope y cogiendo la caja las fue repartiendo por toda la casa.
−También tengo algo para ti. −Le dijo Jack a Remus y le dio dos pequeños libros. −Ponlos en los escaparates de la tienda y nadie con poderes los podrá usar.
−Gracias y me dejas tranquilo, lo que menos quiero es que un mortifago entre y ataque a mis clientes.
−No pasara.
−Mejor. −Y cogiendo los libros los dejo a un lado, el lunes los colocaría.
−Ahora que ya hemos hablado de esto. −Sirius miro a su abogado. −Tenemos que hablar de las vacaciones de verano, en agosto cerraremos la librería nos merecemos unas buenas vacaciones y ya he hablado con Lucius y Tedd, ellos piensan lo mismo.
−Por mi está bien, ¿pero dónde iremos?
−Ni idea, ¿alguna idea?
−Barcelona. −Les dijo Hope que ya había terminado de colocar todas las figuras. −Siempre he querido ir a Barcelona, ver el parque guell, la sagrada familia, la catedral.
−Pues Barcelona. −Sirius miro a los demás. −Mañana domingo que hay comida familiar miraremos todo bien.
−Estupendo, sol, playa y relax, hacía meses que no me relajo. −Y miro a Sirius. −Me haces trabajar mucho.
−No será para tanto. −Y se rio.
−No, que va. −Y el también se puso a reír.
El 31 de julio era un día muy especial, aunque hacía semanas que la escuela tenia vacaciones de verano, Sirius y Remus habían enviado las invitaciones para la fiesta de cumpleaños de Harry y para su sorpresa todos habían respondido que si que irían.
Así que con el buen tiempo, habían decidido hacer la fiesta en el parque cerca que había en el barrio.
Ese día nada mas despertarse, Harry recibió los regalos de sus tíos y abuelos.
Harry que nunca le habían regalado nada por ese día, al ver los regalos se emociono y abrazo a todos.
Cuando terminaron los abrazos, Sirius lo miro. −Ahora tenemos que desayunar que luego tenemos que ir al parque, donde celebraremos tu fiesta.
−Si padrino. −Y dejando sus regalos a un lado se fue a sentar a la mesa donde vio muchos dulces y otras cosas buenas.
Después de desayunar, ya se fueron para el parque, aunque muchas fiestas solo se celebraban unas horas por la tarde, habían decidido hacerla de todo el día, y los padres de los demás niños no habían dicho nada, al contrario estaban encantados de pasar el día en el parque.
Al llegar, y viendo que ya todos estaban allí, Sirius les pidió un momento.
−Gracias a todos por venir, sé que muchos ya tendríais que estar en vuestras vacaciones por eso mi familia y yo os lo agradecemos de corazón.
−Las fiestas infantiles siempre son importantes. −Le dijo un padre. −Los niños son nuestra alegría así que no nos importa perdernos un par de días de vacaciones para estar con Harry que el siempre va a la fiestas de nuestros hijos.
−Gracias. −Sirius realmente agradecido les dijo; −Hemos preparado muchas cosas y luego gracias a vosotros que habéis traído comida disfrutaremos de este hermoso día.
−Lo haremos. −Y así se pusieron a disfrutar de ese día.
Con la ayuda de Cissy y Andrómeda habían preparado muchas actividades para el cumpleaños de Harry, incluso habían llamado a Joseph el amigo fotógrafo de Jack para que no dejara de captar ningún momento especial.
Unas horas después, ya estaba oscureciendo, así que dándoles las regalos de agradecimiento que les habían preparado a sus invitados, recogieron todo y se fueron a su casa.
Ese día había sido muy especial, todo había ido perfecto, y se lo habían pasado muy bien, había sido una alegría ver a Harry corriendo por todos lados, con sus amigos y viendo a los padres que no dejaban de sonreír y les habían ayudado a que ese día no fallara nada.
−Han sobrado bolsas de regalo. −Les dijo Remus cuando Harry ya estuvo dormido y miro a su madre. −¿Ha faltado alguien a la fiesta?
−No nadie, ha venido toda la clase de Harry, mas los amigos de la piscina y los del centro social en total 40. −Y miro a Sirius. −¿Cuántas bolsas pediste que prepararan?
−Le pedí 45 por si alguna se estropeaba que tuviéramos de reserva.
−Mejor, ¿pero ahora que hacemos con las que han sobrado? No creo que nos dejen devolverlo.
−La bolsa no, pues tiene el nombre de Harry pero si los regalos. −Dijo Sirius y cogiendo una bolsa saco las cosas que habían pedido que preparan.
En la bolsa, habían unos caramelos que eso siempre todos los ponían, unos peluches pequeños que les cabían en la palma mano y un pequeño cuaderno para pintar con un paquete de cinco rotuladores.
−Los caramelos los dejaremos, lo demás sí que lo devolveremos. −Y cogiendo una de las bolsas metió los caramelos y los peluches que eran tres diferentes, habían pedido tres clases, jirafas, tigres y conejos, los osos estaban muy vistos y los conejos también, pero a Cissy le había gustado mucho uno así que lo habían puesto y un libro con sus rotuladores y lo dejo a un lado. Eso es para Harry, los demás aunque no es mucho si que lo devolveremos.
−Ahora a dormir, mañana salimos de vacaciones. −Les dijo Hope. −Tenemos el vuelo a las 11 de la mañana.
−Antes de irnos, llevare las cosas que han sobrado a la tienda.
−Mejor así que tenemos una cosa hecha. −Y dándose las buenas noches cada uno se fue a su cuarto.
Al día siguiente, mientras Lyall se ocupaba de cerrar bien la librería, Sirius iba a la tienda a devolver las cosas que habían sobrado y Hope limpiaba la nevera para que al volver no hubiera ninguna sorpresa, Remus ayudaba a Harry con los juguetes que se llevaría de vacaciones.
−Harry, no te puedes llevar todos tus juguetes. −Le dijo el castaño.
−¿Tito?
−Nos vamos de vacaciones, así que escoge lo que te quieres llevar.
−¿Me puedo llevar a Moony?
−Moony es muy grande. −Le dijo refiriéndose al lobo que su padre le había regalado. −Esta vez lo dejaras en casa, nos llevaremos algo más pequeño. −Y mirando entre todas las cosas, le enseño su tigre, que era uno de los regalos de agradecimiento de su cumpleaños. −¿Te quieres llevar al señor tigre?
Harry tras mirarlo, miro al muñeco y asintió. −Si tito.
−Estupendo, ahora tenemos que buscar otras cosas. −Y mirando de nuevo, escogió un par de coches y un par de muñecos y los guardo en su bolsa. −Con esto ya lo tenemos todo. −Y le sonrió. −Donde vamos de vacaciones, hay muchas tiendas y cosas que nunca has visto, así que habrán muchas compras.
El niño contento asintió, y se puso a jugar sin desordenar mucho.
Media hora después, el mini autobús del aeropuerto que habían alquilado al ser tantos, los pasaba a buscar y así empezaban sus vacaciones.
20 días después, la puerta de casa de los Lupin se abría y lo primero que hicieron fue fruncir el ceño, tras tantos días de no abrir las ventanas, el ambiente se había enturbiado y olía fatal.
Remus, acercándose a las cristaleras, las abrió y el aire entro para limpiar el ambiente.
−Antes de descansar, tenemos cosas que hacer. −Les dijo Hope. −Tenemos que llenar la nevera y limpiar el piso.
−Sirius y yo nos llevaremos a Harry al supermercado y así vosotros podéis limpiar bien, sin tener manitas tocándolo todo. −Le dijo Remus.
−Hacerlo, hoy pediremos que nos traigan algo de comer, no me apetece cocinar. −Les dijo Hope.
−Es normal, acabamos de llegar, tardaremos un rato hay muchas cosas que comprar. −Le dijo Sirius y miro a Harry. −¿Vamos a comprar?
−Si padrino.
−Pues vamos. −Y así cogiendo el carro se fueron al supermercado.
Al llegar, vieron que apenas había gente, pero era normal aun estaban en verano y mucha gente aun no había regresado.
Ellos habían estado 20 días y habían sido unas merecidas vacaciones, no solo para descansar y relajarse sino para unir lazos, aparte de los Lupin, los Tonks y los Malfoy, también habían ido Severus y Jack y aunque al principio el ambiente incluso había estado un poco tenso, al cabo de los días se habían relajado, y no solo habían ido a Barcelona, también habían ido a Mallorca una hermosa isla que tenía unas playas de azul cristalino y habían disfrutado del sol mediterraneo y todos habían cogido un tono saludable.
−¿Qué compramos? −Le pregunto Sirius a Remus.
−De todo, no hay nada. −Y así dejando el carro a un lado cogieron un carro del supermercado y lo empezaron a llenar.
Media hora después, ya tenían todo lo que buscaban y muchas otras cosas.
Después de pagar ya se fueron a casa, donde vieron a Hope y Lyall limpiando, al verlos tan cargados asintieron satisfechos.
−La nevera ya está limpia y ya la hemos puesto a enfriarse así que en una hora ya estará lo suficientemente fría para que no se estropee nada.
−Mejor, ¿habéis llamado al de la piscina?
−Sí, mañana se pasaran a limpiarla por la mañana así podremos usarla.
−Bien, ahora vamos a guardar todas las cosas de Harry.
−Ya hemos puesto una lavadora así que pronto pondremos otra, hay mucha ropa que lavar.
−Eso es lo malo de volver de las vacaciones, que tenemos muchas cosas que hacer.
−Sí. −Y así mientras Remus colocaba las cosas que habían comprado en el supermercado, Sirius ayudaba a Harry a ordenar todas sus nuevas cosas.
−Señor Petete. −A Harry le había gustado un pato extraño que vendían en una de las tiendas a las que habían ido, se llamaba señor Petete y salía en un programa español, también habían comprado un ratón llamado Topo Gigio que iba vestido de cartero, y este aunque era italiano los españoles lo tenían en otro programa.
−Espinete. −Harry le enseño a su padrino su nuevo muñeco, un erizo rosa y otro muñeco, don Pimpon el amigo de Espinete, salían en el barrio sésamo de allí, incluso a Draco le habían gustado y se los habían comprado.
Y aparte de esas cuatro cosas, habían comprado muchas más cosas, juguetes, muñecos y sellos aunque Harry era muy pequeño aun, coleccionaba sellos con la ayuda de Lyall, según el hombre, los sellos eran una colección para toda la vida, así que ya tenía más de 50, y habían comprado una gran cantidad en Barcelona.
Cuando terminaron de ordenar todas las cosas nuevas, se pusieron a limpiar con los demás.