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Historia 187550 — capítulo 21
Por la tarde, los niños habían corrido muchísimo y no se habían quedado quietos.
−Nosotros vamos a buscar a Dora a la estación. −Les dijo Andrómeda, cuando salieron del parque, ellos también habían ido a pasar el día de pascua.
−Voy con vosotros. −Le dijo Sirius.
−Pues vamos, ya no tardaran mucho en llegar y no quiero hacerla esperar.
−Vamos. −Y miro a su familia. −Nos vemos luego.
−Sí, dale recuerdos.
−Se los daré.
−Mañana vendremos para celebrar la búsqueda del centro, hemos apuntado a Dora, hay actividades para ella.
Remus le sonrió. −Entonces nos vemos mañana.
−Sí. −Y despidiéndose los Tonks con Sirius se fueron a King cross, al llegar pasaron la barrera y esperaron a que el tren hiciera su entrada, y eso no tardo mucho en pasar.
Una vez que los alumnos empezaron a bajar, muchos se quedaron viendo a Sirius, muchos habían leído el profeta como que lo habían acusado de ser mortifago cuando no era verdad y que después de tres años en Azkaban ahora era libre.
−Papa, mama, tío Sirius. −Dora se acerco corriendo y los abrazo.
−Mi niña. −Tedd le sonrió. −¿Qué tal?
−Genial y más cuando tío Sirius entro en mi clase, como si no hubiera nadie.
Al escuchar eso, Sirius los miro. −¿Qué? Quería ver a la pequeñaja.
Andromeda poniendo los ojos en blanco, miro a su hija. −Cariño ahora iremos a nuestra nueva casa.
−Si ya tengo ganas de verla.
−Te gustara mucho, además tienes un cuarto enorme para ti.
−Guay.
−Mucho, vamos. −Y cogiendo las cosas de la niña se fueron a buscar el coche.
Al llegar a su nueva casa, Dora se puso a revisarla de arriba abajo, cuando termino miro a sus padres feliz. −Me gusta mucho, esta mejor que la anterior.
Los Tonks contentos de que les gustara le sonrieron. −Tienes razón está mucho mejor, ahora cenaremos que mañana tenemos que ir a la búsqueda de los huevos de pascua, sabemos que tienes 11 años pero también hay cosas para tu edad.
−Sí. −Y miro a su tío. −¿Vendrás mañana?
−Sí que iré, ahora me voy que seguro que tienes hambre y estas cansada.
Dora le cogió de la mano. −Cena con nosotros.
Sirius le sonrió. −Está bien, pero deja que llame a casa para decirles que tardare un poco más.
−Sí. −Y así contenta de tener a su tío con ella le soltó de la mano y se fue a bañar.
Al día siguiente, de nuevo cerraron la librería y se fueron al mismo parque, pero esta vez Harry iba disfrazado de conejo, el niño estaba encantado de ir con su disfraz.
−Esta guapísimo. −Dijo Hope sin dejar de hacerle fotos.
−Sí que lo está. −Le dijo su hijo. −Haber que hacemos hoy, ayer Harry se lleno los bolsillos de pequeños huevos y la cesta que hizo en la escuela la lleno de huevos decorados y no solo esos también huevos conejos.
Los huevos conejos eran unos huevos decorados como si fueran conejos y eran el premio de los ganadores de las actividades.
−Según lo que nos dijeron cuando lo apuntamos, también habrá una búsqueda de huevos, una gran comida con todos y actividades, lo mismo que en la escuela pero con menos niños.
Cuando llegaron al parque no tardaron mucho en ver a Draco que también iba disfrazado de conejo y a Dora que llevaba un hermoso sombrero.
−Hola Dora. −Remus le sonrió.
−Remus. −La niña lo abrazo. −¿Por qué no viniste ayer?
−Porque hoy nos veríamos.
−Sí. −Y miro a Harry.
−El es tu primo. −Y lo llamo, cuando el niño se acerco miro a la niña. −Harry ella es tu prima Dora.
Harry le sonrió. −Hola.
−Hola. −Dora le sonrió.
−Creo que ya va a empezar. −Les dijo Sirius y señalo a la presentadora.
−Pues vamos. −Y así se pusieron a mirar a la presentadora.
Unas horas después, los niños se despedían y Sirius cogía a Harry en brazos, desde hacía un rato el pequeño no dejaba de bostezar cuando se apoyo en su padrino y cerró los ojos.
−Ha sido un día muy divertido, pero Harry ya no puede más.
−Es normal, lleva dos días sin dejar de correr por todos lados, además les han dado muchas cosas.
−Muchas. −Les dijo Lyall que llevaba una cesta llena de chocolates y regalos y Remus llevaba otra, los del centro social habían tirado la casa por la ventana, habían hecho muchísimas actividades y todas tenían premios para todos.
−Kristine me ha dicho que ellos en la panadería pondrán cosas especiales de pascua, conejos de chocolate, huevos con regalos y pasteles especiales. −Les dijo Hope.
−Mañana iremos a comprar un buen pastel y otras cosas, pascua no es todo los días y hay que aprovechar.
−Eso lo haremos mañana, ahora no puedo ni con mi alma. −Se quedo Sirius.
−Es normal, has corrido más que el propio Harry. −Le dijo Remus y miro a su sobrio que se había quedado profundamente dormido e iba muy cómodo apoyado en el hombro de Sirius.
−Ahora cuando lleguemos a casa lo dejaremos dormir, ya mañana que tome un buen desayuno.
−No creo que tenga hambre, ha comido muchísimo.
−Es que han traído muchas cosas.
Al llegar a casa, le pusieron el pijama a Harry y metiéndolo en la cama, lo taparon bien y entornaron la puerta para escucharlo si les llamaban, lo dejaron que descansara que bien se lo merecía.
El día de pascua, Sirius y Remus bajaron a la panadería y saludando a Kristine vieron todas las cosas que habían preparado para ese día.
Los merodeadores al ver todo lo que había allí se emocionaron y empezaron a pedir.
−Kristine, queremos tres conejos de chocolate con regalo, tres huevos grandes con regalo, tres kínder maxi especial pascua. −Le dijo Remus y mirando los envoltorios le dijo: −Uno rosa, otro azul y otro verde, y por ultimo un pastel para Harry. −Y mirando entre todos los que tenían, escogieron una de los pitufos que también venían con los muñecos azules, papa pitufo, pitufina y muchos otros.
−Es la mejor. −Le dijo Sirius y miro a Kristine. −Esto por favor.
La repostera asintió. −¿Queréis unos cupcakes?
−¿Unos qué?
Kristine se los enseño. −Son unas magdalenas nuevas que se decoran, las estamos probando haber si se venden bien.
Sirius mirándolas bien, miro a la mujer. −Tienen muchos colorines.
−Es que son así.
El chico asintiendo las miro de nuevo. −Pon cinco con el conejo y cinco con los pollitos. −Y miro a Remus. −Eso lo llevaremos a casa de Andrómeda con los huevos y lo demás.
−Entonces que ponga más, hoy seremos muchos. −Y miro a la dependienta. −En vez de cinco con conejos, y cinco con pollitos, pon cuatro de los dos. −Y mirando los demás le dijo: −Pon cuatro con huevos, cuatro con orejas y cuatro con cestas.
−Ahora os lo pongo.
−Gracias. −Y cuando terminaron de cobrarles, cogieron todo y subieron a su casa.
Al llegar y tras ver todo lo que habían comprado, se pusieron a desayunar y tras comerse un poco de pastel y a limpiar los pitufos y que Harry los guardara en su baúl se fueron a casa de Andrómeda.
Cuando llegaron, vieron que Andrómeda y Dora habían preparado muchas galletas y otras cosas para ese día, pero no les dejaron entrar en la cocina.
−Antes de nada, hay que repartir los regalos. −Sirius les dio sus huevos y sus conejos a los niños.
Draco que nunca había visto un huevo tan grande, lo abrió y viendo el regalo que había dentro, le pidió a Lucius que se lo abriera.
−¿Qué regalo viene? −Le pregunto el hombre a Sirius y a Remus.
−Pues no lo sabemos, es la primera vez que lo compramos, en navidades se lo compramos a Harry y vino un Santa Claus, así que ahora seguramente será un conejo.
Sirius que estaba abriendo el kínder de Harry sonrió al ver el regalo y se lo dio a su ahijado. −Harry un conejo de pascua.
El niño cogiéndolo lo miro. −Conejito. −Y se lo enseño a todos. −Es un conejito.
Hope le sonrió. −Es muy bonito.
−Sip. −Y miro a Draco. −¿Qué te ha tocado?
−Un conejo. −Y se lo enseño.
−Es diferente.
−Hay muchos diferentes. −Le dijo Remus.
−Hay mas chocolate pero eso será luego, ahora vamos a disfrutar del día que hace un hermoso día de primavera. −Y así saliendo a la terraza se pusieron a jugar mientras los adultos hablaban.
Después de comer, llegaron más regalos, Cissy les dio los suyos, había comprado unos peluches de conejo de pascua y también unos muñecos.
−Yo también tengo algo. −Remus les entrego a cada niño un libro de la historia del conejo de pascua.
−Gracias tito. −Harry que también había abrazado a Cissy abrazo a su tío.
−De nada.
Draco y Dora también lo abrazaron.
−Ahora que ya hemos terminado de comer, hay una sorpresa muy grande. −Les dijo Andrómeda y miro a los niños. −¿La queréis ver?
Draco y Harry asintieron.
−Venir. −Y entrando en la cocina, vieron un enorme barco de chocolate con un montón de muñecos.
−Hermana te has superado. −Le dijo Cissy. −Es increíble.
−Me ha costado tres días hacerla, pero merece la pena. −Y señalo a los niños que la miraban con la boca abierta.
−Es hermosa. −Hope le sonrió. −Te felicito.
−Gracias.
−Antes de que los pequeñajos metan sus dedos y empiecen a devorarla y no solo ellos. −Dijo Lyall mirando a su hijo, saco la cámara de fotos y como llevaba haciendo todo el día hizo fotos.
Cuando termino, Tedd cogió un cuchillo y empezó a cortar la tarta, que había debajo del barco, a cada uno le toco un trozo de tarta, un trozo de barco y varias figuritas.
Unas horas después, tras muchas horas de jugar y comer chocolate, las familias se despidieron hasta el día siguiente, Dora ya volvía a hogwarts y Sirius y Cissy la acompañarían a la estación con los Tonks.
Al llegar a su casa, mientras Remus bañaba a Harry, los demás ponían un poco de orden a la encimera que estaba llena de galletas, chocolates y dulces.
−Hoy Harry ya no comerá mas chocolate, lleva una semana comiendo muchísimo. −Les dijo Hope, −Ya mañana después de la escuela que coma un poco.
−Mejor. −Le dijo Lyall que estaba guardando las cosas en diferentes potes. −Vamos a tener chocolate y dulces para las siguientes semanas. −No solo Andrómeda les había dado pastel que había sobrado sino también Jack había llevado dulces y caramelos e incluso Severus aunque fuera extraño había llevado regalos para los niños.
El profesor al ver a Harry se había quedado parado, pero luego ante la mirada de todos sobre todo de Sirius y Remus, no había dicho nada.
Harry no tenía la culpa de ser el hijo de James y que Lily no le hubiera querido como a él le hubiera gustado.
Cuando Harry estuvo con el pijama puesto, se acerco a su baúl y miro todos sus muñequitos nuevos.
−¿Harry te gustan? −Le pregunto Sirius.
−Si padrino. −Y le enseño un muñeco de conejo que venía con unos huevos de pascua minis que le había regalado Severus. −Me gusta.
−Está muy bien. −Su padrino le sonrió. −Ahora los tenemos que ordenar.
−Sip. −Y se puso a ordenar todo.