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Historia 187550 — capítulo 20
Estaba tan centrado en su dolor, que no se dio cuenta de que alguien se acercaba y le ponía la mano en el hombro.
−Yo también los echo de menos, todos los días.
−Es mi culpa. −Y miro a su visitante, que era Remus. −Si yo hubiera confiado mas en ti y no les hubiera dicho que pusieran a Petigrew como guardián seguirían vivos.
−No es tu culpa, ni tampoco la mía, es culpa de gente como Voldemort que no le importa matar a gente inocente para que se cumplan sus sueños de loco.
−¿Cómo sabes que estaba aquí?
−Jack ha venido a la librería y nos lo ha dicho, sabía que necesitarías compañía, siempre te has hecho el más fuerte de todos, pero eres todo un sentimental.
−Lo soy. −Y abrazándolo siguió llorando.
Tras mucho llorar, Sirius se separo y le enseño las flores. −Son para ellos.
−Ahora las pondremos. −Y cogiéndolas las puso con cuidado. −Jack ya me ha dicho lo que quieres hacer, me parece bien, no quiero que los sigan molestando, y sé que a ellos tampoco les gustaría.
−Por eso lo hago. −Y levantándose le enseño las otras flores. −Estas son para mis padres y mi hermano.
−¿Quieres que te acompañe?
−Si por favor, no veo capaz de ir solo.
−Pues vamos. −Y desapareciendo, se aparecieron en el cementerio mágico y se fueron al panteón familiar de los Black.
Un buen rato después, Sirius y Remus volvían a la librería, y allí vieron que ya la diseñadora había pasado y les había dejado el diseño y el presupuesto.
Como no querían hablar de más muertes se concentraron en su trabajo.
Nueve días más tarde, ya habían cambiado a James y Lily de lugar, y ahora descansaban en el panteón de los Potter, a mucha gente no le había gustado ese cambio, pero según Jack ya tenían la estatua así que allí podían llevar las flores, el panteón era un lugar familiar y nadie que no perteneciera a ella podía entrar.
También el agente inmobiliario les daba las llaves y tras tres días de traslados ya estaban instalados en sus nuevas casas.
El sábado, los Malfoy los habían invitado a cenar en su casa.
−Sirius. −Lucius lo miro. −Cissy me ha dicho de que Draco vaya a la escuela muggle, pero no sé, creo que son demasiados cambios.
−Y lo son, pero la escuela a la que va Harry es muy buena, su profesora, que es una mujer muy amable cuida bien de él, tiene muchos amigos y aprende.
−¿Entonces crees que tendría que ir? Te lo pregunto porque si fuera por mí no lo llevaría.
−Lo sé, a nosotros nos han criado bien lejos de los muggles y sus costumbres, pero Remus, Lily y Snape fueron a escuelas muggles y mira lo bien que ha salido, bueno menos Snape. −Y se rio ante la cara de Severus que también había sido invitado. −No voy a cambiar de día a la mañana.
−No hagas caso al descerebrado de Black. −Le dijo Severus y miro a Lucius. −Lo puedes intentar, además Draco no se puede pasar todo el tiempo aquí encerrado, apenas tiene cuatro años y tiene mucho que ver.
Lucius tras pensarlo mucho asintió. −Tenéis razón, pero si viera que no me convence lo saco de inmediato.
−Me parece bien, el lunes te llevare a que conozcas a la directora, le pediremos que acepte a Draco que os habéis cambiado de ciudad y que no tiene escuela.
−¿Aceptara?
−Ni idea, pero no cuesta nada por intentarlo.
−Está bien. −Y así medio convencido, siguieron hablando de otras cosas.
El lunes por la mañana, después de dejar a Harry en la escuela, se fueron a ver a la directora, y aunque las cosas no se acostumbraban a hacer así, al final acepto que Draco asistiera a la escuela en vez de esperar al nuevo año escolar.
Al día siguiente, cuando los Malfoy llevaron a Draco a la escuela, el niño los miro.
−Draco a partir de ahora, vendrás a estudiar aquí. −Le dijo Lucius.− Aquí aprenderás muchas cosas, estudia mucho y se bueno.
Cissy le sonrió. −Draco aquí estudia Harry, así que estarás con él.
−Draco. −Harry se acerco corriendo. −¿Vas a estudiar conmigo?
−Es lo que ellos me han dicho.
−Vamos. −Y cogiéndolo de la mano se lo llevo corriendo a su clase.
−Que peligro. −Dijo Remus riéndose. −James también me llevaba de un sitio para otro, nunca se estaba quieto. −Y miro a los Malfoy. −Estará bien, Harry ya lleva más de un mes y nunca ha salido ni triste ni enfadado, su profesora se toma muy en serio su trabajo.
−Eso espero, porque sigo sin estar convencido. −Le dijo Lucius.
−Relájate un poco, venir conmigo y así os enseño los sitios donde Harry va después de la escuela, son dos buenos sitios donde hace ejercicio y esta con sus compañeros.
Narcissa lo miro. −¿No son muchas cosas para un niño tan pequeño?
−Solo un poco, los lunes y el miércoles va al centro social donde hace música grupal y pintura y los martes y jueves a la piscina, desde las tres y media hasta las cuatro y media, cuando sale ya si que nos vamos a casa, donde hace sus deberes, lee y se pone a jugar hasta la hora del baño y luego cena y ya se va a dormir, nos dimos cuenta de que desde las tres que sale de la escuela hasta las siete que es cuando cenamos son muchas horas encerrado en casa porque la mitad de los días llueve y no puede hacer nada más.
La mujer asintiendo miro a su marido. −¿Qué hacemos?
−Podemos probar, al fin y al cabo ya estamos haciendo muchas cosas que nunca creí hacer.
−Pues vamos. −Y miro a Remus. −¿Está muy lejos?
−No mucho. −Y así los llevo.
Una hora después, los Malfoy habían apuntado a su hijo a las mismas actividades a las que estaba apuntado Harry.
A las tres, en la escuela, cuando sonó la campana de salida y las puertas se abrieron, Draco salió con Harry y se fue donde estaban sus padres.
−¿Draco qué tal, te ha gustado? −Le pregunto su padre.
−Sí, me gusta.
Cissy al escucharle le sonrió. −¿Quieres venir mañana?
Draco asintió. −¿Puedo venir?
−Claro que sí. −Le dijo su madre y miro a su marido. −Le ha gustado.
−Eso está bien. −Y miro a su hijo. −Mañana vendrás.
−Bien. −Y contento le sonrió.
−Ahora para casa, que tienes una actividad.
−¿Qué actividad?
−Música con Harry.
Al escuchar eso, Draco miro a Harry que le estaba explicando a su padrino lo que había hecho ese día.
−Harry. −Draco lo llamo.
El niño lo miro. −¿Sip?
−¿Te gusta música?
Harry asintió con una enorme sonrisa. −Sip, tocamos el xilófono, la pandereta y muchos otros instrumentos, Simon y Oli también van.
Draco miro a sus padres. −Quiero ir.
−Pues iremos. −Y sonriendo miro a Sirius. −Nos vemos en un rato.
−Sí, que ahora Harry tiene que merendar y le tenemos que cambiar el uniforme, le ponemos ropa más cómoda. −Y miro a su ahijado. −Harry a casa, que luego veras a Draco.
−Sip. −Y cogiéndole de la mano le dijo adiós a Draco y a sus padres y se fue con su padrino.
Unas horas después, Sirius estaba realmente contento, Cissy y Lucius se habían relajado bastante y habían visto por sus propios ojos que había un mundo más allá del mágico y que a Draco le gustaba.
Quince días después, la terraza ya estaba terminada.
Cuando Hope la vio se emociono, había quedado mucho mejor de lo que había pensado en un principio.
La diseñadora le había puesto todo lo que le habían pedido, piscina, jacuzzi, tumbonas, hasta una barbacoa portátil, ya podían pasar los días de primavera allí, de momento como hacía frio la piscina estaba tapada para que nadie se cayera.
Por la noche, los demás estaban igual de contentos que Hope, la diseñadora había hecho un gran trabajo, ahora solo tenían que esperar hasta que el buen tiempo llegara.
Unas semanas después, Harry salía de la escuela y le dio un papel su tío, que era el que ese día le había ido a buscar.
−Me la ha dado la profe.
−Haber que dice. −Remus sonriéndole se puso a leerlo. −Ya pronto será pascua así que tienes que traer algunas cosas para prepararlo. −Y miro a su sobrino. −¿Buscaras huevos de pascua?
Harry asintió feliz. −Sip, muchos, la profe nos ha dicho que serán muy bonitos con muchos colores.
−Ahora iremos a comprar las cosas que te pide.
−Sip.
Remus sonriéndole miro a Cissy. −¿Venís con nosotros?
−Si, así ya los tenemos, según lo que dice el papel, hay que llevarlo mañana, también hay que llevar dos huevos kinder.
−Si, por el regalo, así que ahora los compraremos, así ya mañana ya lo llevaran. −Así que los cuatro se fueron a comprar las cosas que necesitaban los niños.
Después de las compras llevaron a los niños al centro social, donde la recepcionista les pregunto si querían participar en el evento que estaban preparando para pascua y tras explicárselo los dos dijeron que si, no querían que los niños se lo perdieran.
El viernes se despertaron temprano y en vez de ir a la escuela se fueron al parque de la zona, era un lugar grande donde la escuela celebraría la búsqueda de los huevos de pascua y también la comida de primavera.
Al llegar Harry se fue con su profesora que le dio su sombrero de conejo, ese día los Lupin habían cerrado la librería querían pasar el día con Harry y la escuela los animaba a pasar días como esos con los más pequeños de la casa.
−Buenos días a todos. −Les saludo la directora. −Gracias a todos por venir, hoy es el día de la búsqueda de los huevos de pascua, también celebraremos la comida de primavera todos juntos, por eso se os ha pedido que trajerais un plato cada uno, y luego tendremos actividades para todos, que empiece.
Y tras explicarles de que iba lo de buscar los huevos, los niños cogieron las cestas que habían hecho en la escuela y se pusieron a buscar los huevos por todo el patio.
Sirius y Remus se pusieron a ayudarles.
−Harry mira. −Sirius le llamo y le dio un huevo.
−Gracias padrino.
−De nada. −Y cogiendo otro se lo dio a un compañero.
−Gracias señor.
Sirius le sonrió. −De nada, ahora vamos a seguir buscando.
−Sí. −Y así siguieron buscando huevos, cuando terminaron de recoger todos, Harry había encontrado cinco y Draco seis.
−Ahora empezaremos las actividades. −Les dijo la directora y se pusieron con ellas.