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Historia 187550 — capítulo 41
Unos días más tarde después de año nuevo, los niños volvieron a hogwarts, Harry despidiéndose de sus tíos, se subió en el tren y espero a que los demás fueran entrando.
No mucho tiempo después, Hermione y los demás se sentaban cuando el tren se puso en marcha, Harry cogió su mochila y abriéndola saco una cosa.
−Herms, Draco mirad. −Les dijo el chico y se la enseño.
Los dos juntando la cabeza lo miraron.
−Sherlock Holmes detective asesor. −Hermione leyéndolo lo miro. −¿Es un juego?
Harry asintió sonriendo. −Es un juego que mi tío Remus me regalo, esta genial. −Y abriéndolo se lo enseño. −Hay pistas, y muchas cosas para jugar, incluso una guía de Londres de 1888.
−Vaya pasada, ¿jugamos?
−Claro que sí. −Y miro a los demás. −¿Queréis jugar?
−¿Es difícil? −Le pregunto Theo.
−Lo es, lo más interesante de todo es que es para adultos y son crímenes difíciles de resolver.
−Mejor. −Le dijo Daphne. −No me gustan las cosas fáciles.
−A mi tampoco, y mi tío lo sabe, por eso me lo ha regalado. −Y colocándose bien, se pusieron a jugar.
El tiempo paso muy rápido mientras jugaban, cuando oscureció se pusieron los uniformes y no mucho tiempo después llegaban.
En hogwarts, después de cenar se fueron a dormir, al día siguiente después de clases ya se pudieron relajar y a la hora de la cena los chicos hablaban de las cosas que habían hecho por navidades.
−Harry. −Seamus lo miro. −Te he traído una cosa de Irlanda, anoche me olvide de dártelo.
El chico que se iba a llevar el tenedor a la boca lo miro interesado. −¿Qué me has traído?
−Un leprechaun de la suerte, espero que no lo tengas. −Y miro a Neville y Dean. −A vosotros también.
−¿Un leprechaun de la suerte? −Le pregunto Harry. −¿Qué es eso?
−Es una bola de nieve con un leprechaun dentro y tu nombre en un lado.
Al escuchar eso, Harry sonrió. −Gracias, de esos no tengo ninguno.
−De nada, ¿al final fuiste a ver una obra de teatro?
El chico asintió. −Sí, el cascanueces y el rey de los ratones, realmente muy interesante.
−Yo le pedí a mi madre ir también a ver una, cuando se lo dije se sorprendió no sabía que me gustara, entonces le dije que tu ibas a verlas y que era muy interesante, y al final me llevo.
−¿Y qué tal os gusto?
Seamus le sonrió. −Nos gusto, sobre todo a mi madre, no quito la vista de la obra en ningún momento.
−Estupendo, las obras de teatro son muy interesantes, solo tienes que saber escoger. −Y sonriéndole siguió cenando.
Un rato después, en su habitación los chicos recibían de Seamus su leprechaun de la suerte, dándole las gracias se fueron a dormir.
Unos días más tarde en Londres, Jack llegaba con la información que Sirius le había pedido y reunía a todos.
−Dumbledore guarda la piedra filosofal.
−¿Piedra filosofal? −Le pregunto Sirius.
−Si una piedra con la que se puede hacer el elixir de la vida eterna, parece ser que se encontraba en gringotts pero la sacaron, justo antes de que entraran a robar. −Y les enseño el profeta, donde salía la noticia. −Según los duendes no les robaron nada.
−Mierda. −Sirius los miro. −El día en que fuimos a buscar dinero nos encontramos con Hagrid nos dijo que estaba haciendo un recado para Dumbledore, él es quien la saco, no hay nadie más.
−Puede ser. −Le dijo Jack.
−Ya todo tiene sentido. −Les dijo Lucius. −Que Dumbledore enviara al semi gigante a buscar la piedra antes de que entraran a robar en gringotts, que un troll entrara en el castillo en halloween y a saber que más cosas deben de ocurrir sin que nadie se entere, todo está relacionado entre sí.
−Lo está. −Remus los miro. −¿Creéis que Voldemort la quiere?
−Puede ser, nadie lo ha visto desde la noche de halloween en el valle de Godric, no tenemos constancia de que su cuerpo haya aparecido en algún lugar del mundo, así que lo que yo pienso es que está enfermo y tiene seguidores que están buscando la piedra para hacer que se recupere y volver donde lo dejo.
−Tiene mucho sentido. −Les dijo Remus. −La pregunta ahora es: ¿Qué hacemos? No podemos permitir que ese hombre se salga con la suya.
−Sabemos que la piedra filosofal se esconde en hogwarts, pero no sabemos en qué lugar.
−Podemos preguntarle a Harry. −Les dijo Sirius. −El seguro que nos dirá si hay alguna parte del castillo donde Dumbledore no les deja ir.
−Seguramente, además no le será difícil responderte. −Y levantándose cogió una pluma y un papel y se puso a escribir, no mucho tiempo después, le daba la carta a Jack para que la enviara.
Unas horas más tarde en hogwarts, en el gran comedor Harry estaba cenando con sus compañeros, cuando la lechuza llego y se puso al lado de Harry.
−Hola, a ti no te conozco. −Le dijo el chico mirándola, y cogiendo la carta le dio un trozo de embutido. −Ves a descansar, seguro que estas cansada.
La lechuza ululando se fue volando.
Cuando la lechuza hubo desaparecido, Harry abrió la carta y leyéndola frunció el ceño, no entendía porque su padrino le preguntaba si había algún lugar en el castillo en el que no le dejaran ir, bueno de Sirius ya no le sorprendía nada, ese hombre a veces era súper raro, después de cenar le respondería.
Al día siguiente, Sirius recibía la contestación de su ahijado.
−Según Harry, el único lugar al que no pueden ir es al tercer piso.
−¿Por qué no se lo preguntaste a Severus? −Le pregunto Remus.
−Porque entonces el iría solo y seguro que es peligroso.
−Y ahora que sabes donde esta, ¿Qué harás? Espero que no se te haya ocurrido la loca idea de ir solo. −Le pregunto Remus y lo miro. −Ni se te ocurra.
−No, no iré, no te preocupes, aun nos faltan muchas cosas por saber, no voy a ir a un sitio donde pueden haber cientos de peligros.
−Eso espero, porque no me apetece nada ir al hospital ni a un velatorio.
−Y no iras, ahora seguiré desayunando, tengo hambre. −Y tras decir eso siguió desayunando.
Unas semanas más tarde, los chicos estaban jugando a la pelota, al ser de primero no podían jugar con escobas así que habían llevado una pelota, y mientras ellos jugaban al futbol las chicas estaban a un lado hablando de sus cosas.
−Seamus no la chutes muy fuerte, que antes casi llega al bosque prohibido. −Le dijo Harry.
−No, lo haré. −Y chutando la pelota llego cerca de la cabaña de Hagrid.
−¡Seamus! −Protesto Harry. −Ni tampoco a casa de Hagrid, si rompemos algo nos quitaran la pelota.
−No he roto nada, así que no te quejes tanto. −Le dijo el chico que se acerco a coger la pelota, estaba cogiéndola cuando escucho un ruido extraño, mirando a su alrededor no vio nada, y se iba a ir cuando lo volvió a escuchar, mirando de nuevo a su alrededor esta vez tampoco vio nada, así que debía de venir de la casa, aunque no estaba bien miro por la sucia ventana y vio un bicho extraño.
−Seamus te estamos esperando. −Le dijo Dean. −¿Qué miras tanto?
−Hagrid tiene una mascota extraña. −Les dijo Seamus.
−¿Una mascota extraña? −Le pregunto Harry acercándose.
−Si, míralo tu mismo. −Y dejándolo espacio en la ventana, vio como su amigo miraba.
−No es una mascota extraña, es un dragón. −Les grito Harry emocionado. −Me encantan los dragones, y Hagrid tiene uno.
−Es ilegal. −Le dijo de pronto Hermione que se había acercado con las demás al escuchar los gritos de los chicos.
−¿Tener un dragón es ilegal? −Le pregunto Harry.
−Sí.
−Vaya y ¿Qué hacemos? −Le pregunto Neville.
−Nada, no somos unos chivatos. −Le dijo Harry.
−¡Harry! −Hermione le riño. −Un dragón es muy peligroso, puede matar a cualquiera antes de que lo paren, y si ahora es una cría pero ¿y cuando crezca? ¿Quieres que ataque a cualquiera?
−Bueno si se come al mono descerebrado tampoco me importaría.
−Harry eso ha sido muy cruel, así que tú serás quien avise a tus tíos.
El niño miro a su amiga y supo que no tenía otra opción que hacerle caso. −Está bien, se lo diré a mis tíos, pero nada más.
−Nada mas, y no vuelvas a decir cosas como esas.
−Está bien. −Y miro a los demás. −Voy a enviarles una carta rápida, cuando vuelva seguiremos jugando.
−Sí, no tardes. −Y mientras Harry se iba a enviar la carta a Londres, los demás olvidándose del dragón siguieron jugando a la pelota.
Unos días más tarde, Sirius y Remus llegaban a casa de Hagrid, lo hacían a una hora donde los alumnos estaban en clase y nadie los podía ver.
Tocando a la puerta de la cabaña, esperaron a que les abrieran.
El semi gigante no tardo mucho en abrirles.
−Chicos.
−Hola Hagrid, ya nos hemos enterado lo de tu dragón, sentimos que te lo hayan quitado. −Le dijo Sirius.
−¿Cómo os habéis enterado?
−Jack mi abogado, está al tanto de las cosas que pasan en hogwarts, estamos preocupados por Harry, al ser su primer año y estar tan lejos de casa, nos preocupa que no termine de adaptarse, es la primera vez que esta tan cerca de tanta magia. ¿Podemos pasar?
−Si pasar. −Y abriendo más la puerta los dejo pasar. −Han sido crueles, Norberto no hacía daño a nadie, solo era un bebe, seguro que me echa de menos.
−¿Norberto? ¿Le has llamado así? −Le pregunto Remus.
−Sí, ¿sabéis quien ha sido quien ha hablado de mas?
−No, no lo sabemos. −Era mejor que no le dijera que había sido cosa de su ahijado obligado por Hermione. −¿Quién te regalo el dragón?
−No era un dragón, era un huevo, hacia poco tiempo que había nacido. −Le dijo Hagrid. −Yo lo incube.
−Eso está muy bien, ¿Quién te lo regalo?
−No puedo decirlo, es un secreto.
Ante eso, Sirius tuvo una gran idea así que saco una botella de whisky de fuego, tenían que descubrir todo lo que el semi gigante sabía. −Mira lo que he traído. −Le dijo el merodeador.