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Historia 187550 — capítulo 44
Al día siguiente, los adultos estaban desayunando, cuando Harry bajo ya vestido.
−Buenos días.
−Buenos días, ¿has dormido bien? −Le pregunto Hope que estaba sirviendo del desayuno.
−Si abuela. −Y cogiendo la revista de la agencia que llevaba con él, la abrió y les enseño dos páginas. −Quiero hacer la excursión del monto Fuji, según dicen solo se puede hacer en los meses de verano, y también quiero ir a un ryokan, que son como posadas con baños termales.
Remus cogiendo la revista miro las páginas y asintió. −Lo del ryokan ya lo habíamos pensado, Jun nos ha hablado de uno muy bueno que lleva un amigo suyo, está un poco lejos de Tokio pero en tren se llega bien, y lo de la excusión, son muchos kilómetros. −Y lo miro. −¿Estás seguro?
−Si tío, quiero subir al Fuji.
−Pues al Fuji, ¿quieres ver algo más?
−Quiero ver a Hachiko, la estatua del perro que está en la estación de Shibuya.
−Eso ya lo habíamos pensado.
−Ahora no se me ocurre nada más.
−No hay prisas, Harry. −Le dijo su abuelo. −Poco a poco irás pensando en más sitios.
−Sí. −Y cogiendo la jarra de leche se lleno su bol y poniéndose cereales se puso a desayunar.
Unas semanas más tarde en agosto, Harry bajaba con su mochila ya preparada y con su maleta.
−¿Harry ya estás? −Le pregunto Remus acercándose para coger la maleta.
−Si tío, en mi mochila apenas llevo nada, solo mi cámara de fotos y mi monedero con el dinero que me habéis cambiado.
−Y haces bien, Japón es un país donde puedes comprar muchas cosas interesantes, así que mejor ir sin muchas cargas.
−Por eso tío. −Y miro a su alrededor. −¿Y los demás?
−Tus abuelos ya han bajado, y Sirius está terminando de cerrar bien la librería, eres el último.
−Pues vamos tío, no quiero que nos dejen aquí.
Remus sonriéndole le dijo que no les dejarían.
Unas horas más tarde, en el avión Harry iba mirando una guía que se había comprado en el aeropuerto.
−¿Harry que dice tu guía? −Le pregunto Sirius.
−Muchas cosas padrino, como que el templo Meiji está en el barrio de Shibuya. −Y le enseño unas fotos. −Mira han sabido mantener la tradición del templo con las tiendas de Shibuya.
El hombre cogiendo la guía se puso a ver las fotos. −Sí que lo han sabido hacer bien, pocos sitios pueden decir que hay dos épocas tan diferentes que se unen, aquí dice que después de ver el templo se van a pasear por el barrio.
−Si tío.
−Nosotros haremos lo mismo. −Le dijo Sirius y devolviéndole la guía se relajo, eran muchas horas de vuelo y aun faltaba mucho en llegar.
20 días más tarde, la familia volvía a su casa, y como siempre lo primero que hicieron fue abrir las ventanas y llenar los cuencos de Hedwig de comida y de agua.
−Abuela tenemos que poner nuestra furin. −Le dijo Harry.
La mujer le sonrió. −Cuando limpiemos la pondremos, la campana de viento que escogiste está muy bien.
−Si abuela.
−Harry ves a darte un baño, cuando bajes comeremos algo que tenemos muchas cosas que hacer. −Le dijo Lyall.
−Si abuelo. −Y cogiendo su mochila subió a su cuarto.
Unas horas más tarde, ya habían terminado de limpiar y estaban colocando los souvenris que habían comprado.
−Harry se que aún quedan días para que vuelvas a hogwarts, pero tienes que guardar los regalos de tus amigos para que no te olvides de llevarlos. −Le dijo Hope.
−Si abuela, ya los estoy guardando. −Y le enseño una bolsa. −Ya he colocado las cosas, los llaveros, los imanes y los amuletos omamori.
−¿Las mascaras, los libros y los furin?
−Eso lo pondré al principio del baúl, para que no se estropee.
−Mejor. −Y sonriéndole siguieron ordenando todo bien.
Unos días más tarde, Draco estaba en una librería de segunda mano en el callejón diagon, cuando vio a los pelirrojos Weasley.
El niño no entendía como alguien podía tener tantos hijos, pero bueno cada uno era libre de hacer lo que quería, dejando el libro que había estado leyendo bajo las escaleras de donde estaba y vio a Ron que no iba solo.
−Mono descerebrado, ¿pero tú lees?
−Malfoy. −Le dijo Ron.
−Ese es mi apellido. −Y tras decir eso, vio que se acercaba el señor Weasley con más hijos.
Y en ese momento, la puerta de la calle se abrió y apareció Lucius.
−¿Draco ya has terminado?
−No he comprado nada.
−Pues entonces vámonos, que esto está muy sucio.
−Sí. −Y se iban a ir, cuando la puerta de la calle se abrió de nuevo y apareció Harry.
−Draco. −El niño lo llamo. −¿Qué haces aquí? Llevo como 10 minutos buscándote.
−Estaba mirando unas cosas.
−Pues vamos.
−Harry esos modales. −Le dijo Sirius entrando en la librería. −¿Has saludado a los Weasley?
El niño entonces se dio cuenta de que no estaban solos.
−Perdona padrino, estaba tan contento de haber encontrado a Draco que no me he fijado en lo demás. −Y miro a los Weasley, todos iban con la ropa y la cara manchada, ignorando eso miro a Arthur. −Disculpe señor Weasley, tendría que haber saludado antes.
El hombre lo miro. −No pasa nada, es normal que te emociones cuando ves a un amigo.
−Sí señor. −Y le sonrió. −No volverá a pasar. −Y miro a Lucius. −Tío perdóname tu también no te he saludado.
−Ya lo sabes para la próxima.
−Si tío. −Y miro a Draco. −Herms esta fuera esperándonos, ¿vamos?
−Sí. −Y se iban a ir cuando un hombre rubio se acerco. −Harry Potter. −Y le iba a saludar, cuando Sirius se puso en medio y el hombre se paro.
−No sé quien es ni me importa, pero no permito que haya tanta familiaridad entre mi ahijado y un hombre al que no conozco de nada. −Le dijo Sirius.
El hombre lo miro. −Soy Gilderoy Lockhart, seguro que ha escuchado hablar de mí. −Y le sonrió con una sonrisa llena de dientes.
−Pues no, nunca he escuchado hablar de usted. −Le dijo Sirius y ante eso Harry y Draco no lo pudieron evitar y se rieron, Sirius miro a sus sobrinos. −Niños tenemos que seguir comprado, así que nos vamos.
−Si tío. −Le dijeron los dos al mismo tiempo y despidiéndose de los Weasley se fueron.
Antes de irse Sirius miro al de la cámara de fotos. −Espero que esto no salga en algún periódico de tercera clase, mi sobrino Harry es menor de edad y yo no he firmado ninguna autorización dando permiso, así que si no quieren a mi abogado cerrando el periódico en menos de lo que canta un gallo, no dirá nada sobre esto, ni sobre nada que tenga que ver con Harry. −Y despidiéndose de los Weasley se fue con Lucius.
En la calle, Lucius miro a Sirius. −No aguanto a esa familia.
El hombre lo miro. −A mí tampoco me caen bien, pero eso no excusa de que Harry no salude como tiene que saludar y ahora hay alguien que me cae peor, ese Lockhart algo me dice que volveremos a saber de él.
−Seguramente. −Y olvidándose de la situación que habían vivido en la librería se fueron a reunir con los demás para seguir comprando.
Después de comprar todo, Harry miro a su tío. −Quiero una escoba, este año puedo apuntarme al equipo de quidditch.
Remus lo miro. −¿Has sido bueno?
El niño asintió. −Si tío, te he ayudado en la tienda, he hecho mis tareas escolares y las de casa, y he ido con la abuela a comprar.
Ante eso, el castaño miro a Sirius. −¿Tu qué dices?
El hombre le sonrió. −Que se la podemos comprar ha sido muy bueno. −Y miro a su ahijado. −Espero que sigas portándote igual de bien, sino la escoba ira directa al armario, ¿entendido?
−Si padrino.
−Pues vamos. −Y así fueron a la tienda de escobas y mirando entre todos los modelos escogieron una nimbus 2000 para Harry y una nimbus 2001 para Draco.
−¿Harry no prefieres la 2001? −Le pregunto Draco.
El niño negó. −Me gusta más el color de la del 2000.
−Yo prefiero la negra.
−Mejor así. −Les dijo Sirius mirando a sus sobrinos. −Así no os confundiréis de quien es cada escoba, igual le he pedido a la dependienta que ponga vuestras iníciales.
−Gracias tío. −Le dijo Draco.
−De nada, ya no tardaran mucho en terminar, mientras miraremos otras cosas para la escoba. Y entre los tres miraron una caja de mantenimiento para su escoba.
−Las escobas como son de madera le salen ramitas y otras cosas que tienes que ir cortando. −Le dijo Sirius.
Ante eso Harry lo miro. −Pero padrino, si ya lo han talado, ¿Cómo le pueden salir ramitas?
El hombre lo miro. −Lo sé, pero recuerda que son escobas mágicas, así que le salen ramitas, la magia es algo increíble.
Ante eso, el niño solo asintió.
Cuando terminaron con las escobas, ya se fueron para casa, llevaban mucho tiempo comprando y estaban cansados.