← Historia 187550 · de
Historia 187550 — capítulo 49
En la sala de profesores de pociones, Severus les daba la nota. −Es un basilisco lo que está atacando a los chicos, Hermione lo descubrió antes de ser atacada.
Sirius cogiendo el papel, vio que efectivamente era un basilisco.
−¿Dónde está Dumbledore? A que lo adivino, no está de nuevo aquí.
−No, el ministro le ha llamado para que le explicara porque no está haciendo nada para parar los ataques.
−Entonces lo haremos nosotros. −Le dijo Sirius y miro a los demás. −Un basilisco no es cosa de niños, vamos a tener que ir bien preparados.
−Tengo algunas cosas que nos pueden ir bien. −Le dijo Severus y acercándose a su armario, cogió algunas pociones y las guardo en una bolsa. −Ya estoy, podemos ir.
−Sí. −Y así Sirius, Severus, Lucius, Jack y Remus iban al segundo piso. −Por lo que hemos averiguado Mirtle es la única chica que murió hace 50 años, cuando la cámara fue abierta por primera vez, Harry nos dijo que acostumbra a estar en el segundo piso.
−¿Crees que la puerta está allí? −Le pregunto Jack.
−No lo creo estoy seguro, son demasiadas coincidencias, que Mirtle muriera allí, que Harry se encontrara los grifos abiertos y que el diario de Tom estuviera allí, todo está enlazado.
Al llegar a los baños, los adultos se pusieron a mirar bien para encontrar algo que les dijera que la puerta estaba allí, después de buscar mucho, Remus encontró una serpiente en uno de los grifos. −He encontrado unas serpientes.
Al escuchar eso, los demás se acercaron y vieron que efectivamente había unas serpientes.
−Os tocara hablar en parsel a alguno de los dos. −Les dijo Remus tanto a Sirius como a Lucius.
−Odio ese idioma. −Protesto Sirius y miro a Lucius. −Te toca.
−Siempre me toca al trabajo más molesto. −Le dijo pero aun así dijo unas palabras y entonces los grifos empezaron a moverse y aparecieron unas escaleras.
−Ha sido bastante sencillo. −Le dijo Sirius.
−Lo sencillo se termina aquí. −Les dijo Jack mirándolos. −Tenemos que ir preparados, a saber que nos encontraremos allí abajo. −Y sin decir nada mas bajaron las escaleras.
Unas horas más tarde, los cinco subían llenos de sangre y heridos, esa batalla no había sido fácil pero por suerte habían encontrado a Ginny con vida, aunque se sentía muy débil.
−Sirius, lleva a Ginny a la enfermería. −Le dijo Remus dándosela, la niña se había desmayado. −Que no te vean.
−Sí. ¿Qué haréis vosotros? −Le pregunto mientras la cogía en brazos.
−Nada, volveremos a Londres donde nos bañaremos y esperaremos a ver qué pasa, lo importante es que Ginny está bien, y que tenemos el diario, ahora podemos investigar del porque el alma de Tom joven atacaba a los niños y como lo hacía.
−Remus tiene razón. −Le dijo Lucius mirando a su amigo. −Severus tú ves a dejar a la niña a la enfermería y luego vuelve a tu habitación.
−Lo hare. −Y despidiéndose los hombres volvieron a Londres, mientras Severus llevaba a Ginny a la enfermería, por suerte no se encontró a nadie, lo que menos quería es que lo encontraran llevando a la alumna en brazos.
Una vez dejada en la enfermería, le lanzo un obliviate para que no recordara las últimas horas, quien le había salvado y todo eso.
Con ese trabajo hecho, se fue a su habitación, donde se baño y se metió en su cama donde se durmió en seguida.
Al día siguiente, la enfermera se sorprendió al ver a Ginny allí, inmediatamente llamo a la profesora McGonagall donde esta le hizo muchas preguntas y al final el ministro llego y al ver que la niña no le daba las respuestas que quería, se la llevo al ministerio.
En una sala de interrogatorios, el ministro y otros adultos no dejaban de hacerle muchas preguntas a Ginny, la niña que estaba muy asustada hacía tiempo que había dejado de responderlas y solo estaba llorando, mientras Arthur les pedía que la dejaran en paz, que solo era una niña.
−No es una niña. −Le dijo Cornelius. −Tu hija ha atacado a seis alumnos de hogwarts.
Arthur le iba a decir por sexta vez que ella no era la culpable cuando la puerta se abrió y apareció Sirius con su abogado.
−¿Qué hace aquí? −Le pregunto el ministro. −Ustedes no tienen nada que hacer aquí.
−En eso se equivoca. −Le dijo Sirius mirándolo. −Creo que se olvida de que Arthur es hijo de mi tía Cedrella Black Weasley eso quiere decir que Ginny es mi sobrina y aunque hace años que no nos tratamos, ella está bajo mi protección, así que yo me ocupare de esto. −Y sentándose al lado de Ginny que no dejaba de llorar le dio un pañuelo y le acaricio el cabello. −Ginny no te preocupes, nadie te volverá a gritar. −Y la miro. −Pero necesito saber que paso, ¿me lo puedes explicar?
Antes de que nadie volviera a decir nada, Remus entro con una bolsa y le sonrió a Sirius. −Los he encontrado.
El hombre le sonrió. −Estupendo, dáselos.
−Sí. −Y acercándose a Ginny le dio una caja. −Son unos bombones muy buenos, el chocolate siempre anima.
−Es un interrogatorio, no se aceptan chocolates. −Se quejo Cornelius y miro a Sirius. −Esta niña es una criminal.
−Cállate. −Le dijo Sirius y levantándose lo miro con ojos furiosos. −No culpes a una niña de unos crímenes que no ha cometido, además era un basilisco quienes atacaban a los niños y Ginny es gryffindor y no sabe hablar parsel.
−Tú mismo has dicho que es una Black.
−Idiota descerebrado. −Le llamo Sirius y miro a Jack. -No tengo ni ganas ni ánimos de explicarle nada, por favor llévatelo, estamos perdiendo el tiempo y Ginny seguro que está cansada así que tenemos que terminar con esto cuando antes.
−Tienes razón. −Le dijo Jack y miro a Cornelius. −Señor ministro si quiere permanecer en esta sala tendrá que mantenerse callado, sino tendrá que abandonar el lugar ahora mismo.
−No puede hacer eso, yo soy el ministro.
−En eso se equivoca. −Le dijo el abogado. −Sirius como patriarca de los Black, tiene el 61% del poder aquí en Londres y si nunca lo ha usado es porque nunca lo ha necesitado, ahora está ejerciendo ese poder, así que el que va sobrando es usted, así que no diga nada más o lo tendré que echar. −Y miro a su cliente y amigo. −Ya puedes empezar.
−Si, por favor que todo quede bien registrado.
−Sí. −Y sentándose a un lado, saco una pluma y un cuaderno para apuntar todo lo que Ginny les diría.
Sirius aunque había mirado fríamente al ministro le sonrió a Ginny. −¿Me lo cuentas por favor?
La niña miro a su padre. −Ginny no te preocupes, Sirius es un buen hombre hace años que lo conozco.
−Está bien. −Y miro a su tío. −Un día estaba en hogwarts, cuando me choque con un chico, creo que era mayor pero no recuerdo bien, después de recoger mis cosas me fui a mi habitación y al llegar me puse con mis deberes y entonces vi el cuaderno, en un momento pensé en devolverlo pero no recordaba su cara y como tenía muchos deberes lo deje a un lado.
Unas semanas después lo volví a encontrar me había olvidado de el completamente y mirándolo bien vi que estaba en blanco y me puso a escribir en él y entonces vi que me respondía.
Y miro a su padre y se puso a llorar. −Pero yo no quería hacer daño a nadie.
−Lo sé mi niña, ¿Qué paso luego?
−Cuando vi todo lo que hacía lo tire al baño y allí lo encontró Harry.
−¿Harry? −Y miro a Sirius. −¿Tu sobrino?
−Sí. −Y miro a Ginny. −¿Cómo supiste que lo tenía él? Alguien entro en su habitación y se lo quito.
−Fui yo, por la noche en que tire el diario al baño, baje a buscar agua cuando lo vi, vi que escribía en el diario.
−Así que se lo quitaste.
−Sí. −Y miro a Sirius. −Sabia que ese diario iba a por él.
−¿Por qué no lo dijiste antes? No te estoy culpando de nada, pero creo que si lo hubieras dicho no hubiera pasado lo que paso.
−Tenía miedo de que me culparan como lo está haciendo el señor ministro, no quiero que me separen de mis padres.
−Ginny. −Arthur la abrazo. −Nadie nos va a separar. −Y miro a Sirius. −¿Verdad?
−Verdad. −Y miro a Ginny de nuevo. −¿Sabes quién te rescato? Sabemos que te secuestraron. −Tenía que estar seguro de que no dijera nada sobre ellos, lo que menos quería es que los empezaran a molestar antes de encontrar a Voldemort y matarlo definitivamente.
−No lo sé, me desperté en la enfermería de hogwarts, con la profesora McGonagall haciéndome muchas preguntas.
Ante eso Sirius asintió y lanzo un suspiro en su interior, tenía suerte de que Snape le hubiera lanzado un obliviate pero ni loco se lo agradecería, antes se tendría que comer mil grajeas de sabores raros.
−¿Jack lo tenemos todo?
−Sí. −Y miro a Arthur. −Señor Weasley ya se puede llevar a su hija, ella no es culpable de nada, solo de encontrarse un viejo diario.
−Gracias. −Y miro a Sirius. −Gracias.
−De nada, ahora llévatela seguro que está cansada y hambrienta.
−Sí.
−No os olvidéis de los bombones. −Le dijo Remus sonriéndoles. −Están buenísimos. −Y viendo como cogían los bombones y se iban miro a Sirius. −Nosotros también nos tenemos que ir, tenemos trabajo del que ocuparnos.
−¿Qué trabajo? −Les pregunto el ministro, odiaba que lo dejaran al margen y mucho más Sirius que era tan poderoso.
Sirius lo miro. −No se tu, pero yo tengo que ocuparme de mi negocio hotelero, no se lleva con el poder de la mente y Remus de su librería. −Y miro a Jack. −Nos vemos pronto.
−Sí, iros a trabajar.
−Sip. −Y sonriéndole se fue con Remus.
Unas horas más tarde, en hogwarts todos sabían que Ginny era la que había ocasionado los ataques de los estudiantes.
−Es tu culpa, tendrías que estar pudriéndote en Azkaban. −Grito un estudiante a Ginny.
−Deja en paz a mi hermana, ella no tiene culpa de nada. −Le dijo Ron.
−Sí que lo es. −Le grito otro alumno.
−¡Basta ya! −Se escucho.
Los que estaban allí se giraron y vieron a Harry con sus amigos.
−Vaya panda de valientes. −Dijo Harry mirándolos. −¿Os sentís valientes, al atacar a una niña de 11 años?
−Ella…
−Ella nada. −Le dijo Draco mirándolo. −El ministerio la ha declarado inocente y tú no eres nadie para decir lo contrario. −Y miro a los demás. −Ni tampoco vosotros, así que fuera.
Pero ninguno se movió.
−Veo que habéis olvidado quien soy. −Les dijo Draco mirándolo. −Yo, escuchar bien, yo soy Draco Lucius Malfoy Black, y Sirius Black es mi tío, eso quiere decir que tengo su protección y si lo quiero le digo que os eche a todos, así que si no queréis salir de hogwarts antes de que el sol se oculte os iréis y no volveréis a molestar.
−El tiene razón. −Le dijo Harry. −Sin contar que cuenta conmigo. −Y los miro. −Mi padrino es Sirius, así que ya os podeis ir marchando.
Ante esa amenaza todos se fueron corriendo, lo que menos querían era que los echaran de hogwarts.
Cuando se quedaron solas, Ginny miro a los mayores. −Gracias.
Harry la miro y miro a Ronald que tan mal le caía. −No pienses lo que no es, tu no me gustas nada, no solo eres un tipo sin modales, sino que siempre tratas mal a Hermione y ella es mi hermana, solo hago esto porque mi padrino me lo ha pedido. −Y miro a Ginny. −No te preocupes nadie te volver a molestar. −Y miro a Ron de nuevo. −A ti te pueden molestar todas las veces que quieran que lo mirare mientras me rio.
−Harry, vámonos estamos perdiendo el tiempo, con este tipo. −Le dijo Draco.
−Ya voy, Draco. −Y miro a su primo. −Siempre impaciente.
−Y tu siempre a tu ritmo, vamos, que tenemos una pila de deberes.
−Vamos. −Y se fueron con los demás.
Siento el retraso del capítulo pero potterfics no quería cargarse, en unas horas tendréis el capítulo 50