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Historia 187550 — capítulo 50
Mientras los niños estudiaban, Dumbledore de nuevo pensaba en quien había podido atravesarse en sus planes, no es que estuviera encantado con tener a Voldemort allí, pero había hecho tantos planes para Harry que le molestaba que las cosas no salieran como él quería.
Y ahora para mas molestia tenía que buscar un nuevo profesor de defensa, Lockhart no serbia de nada, solo era un tipo inútil con aires de grandezas.
Aunque las cosas para Dumbledore no iban bien, los demás estaban muy tranquilos.
Sirius le había pedido a Jack, que investigara porque Tom había podido hacerse con un diario antiguo, su abogado no había dudado en aceptar ese trabajo, Harry se había convertido en un hijo para él, y llegaría hasta donde fuera para protegerlo.
Unos días más tarde, en hogwarts, en el gran comedor, los alumnos estaban cenando, cuando Dean miro a Harry.
−Harry.
El niño lo miro. −Dean.
−Hermione. −Y la señalo.
La pequeña leona se acerco corriendo y lo abrazo.
−Harry.
−Hermione. −Y le sonrió. −Alguien te lleva esperando mucho tiempo.
−Lo sé. −Y sonriéndole se acerco a Draco y lo abrazo.
Draco al ver a Hermione levantada y sonriéndole, le sonrió, por fin después de muchas semanas preocupado, su persona especial volvía a estar bien.
−Te he extrañado. −Le dijo el chico.
−Lo siento.
−No es tu culpa, ahora tienes que ir a cenar, mañana pasaremos el día juntos.
Hermione le sonrió. −Lo haremos. −Y aunque todos los miraban, no le importo y le dio un beso en la mejilla y se fue a sentar al lado de Harry.
−¿Qué te ha dicho? −Le pregunto Harry mirando a su amiga.
−Que mañana pasaremos el día juntos. −Y le sonrió. −Tengo muchas ganas.
−Y el también, estaba muy preocupado. −Y la miro seriamente. −Prométeme que no harás ninguna tontería más, ¿Cómo se te ocurre ir en busca del basilisco tu sola?
Hermione lo miro. −Yo no lo busque, solo buscaba información para que los adultos hicieran bien su trabajo.
−Igual no lo vuelvas a hacer.
−No lo volveré a hacer, pase mucho miedo.
−Es normal, es un basilisco, por suerte ya está muerto.
−¿Sabes quién ha sido?
Harry negó. −No, y el profesor Dumbledore y los demás quieren saberlo.
−Sea quien sea, es muy valiente.
−Mucho, ahora cena, que ya se está haciendo tarde.
Ante eso, Hermione se rio. −Eso ha sonado como mis padres.
Harry le sonrió. −Me lo dicen mucho en casa, Harry cena que se está haciendo tarde, así que yo te digo lo mismo.
−Sí. −Y sonriéndole de nuevo se lleno el plato de comida y se puso a cenar.
Unas semanas más tarde, eran las vacaciones de verano, así que los alumnos guardando sus cosas en sus baúles se fueron al gran comedor para desayunar antes de irse a buscar el tren.
Los slytherin estaban por ir al comedor, cuando se encontraron con unos niños mayores que se estaban metiendo con una mata de cabello rubio.
Draco que tenia la misma vena chafardera que su tío Sirius, no lo pudo evitar y se metió.
−¿Qué hacéis?
Al escuchar esa voz, todos lo miraron y el joven Malfoy pudo ver que la niña rubia era la ravenclaw que les había ayudado con las firmas para echar a Lockhart.
−¿No os da vergüenza? −Les pregunto Theo. −Os estáis metiendo con una alumna de primera, cuando vosotros sois de cuarto incluso de quinto.
−La edad no importa. −Dijo uno de ellos.
−La edad no importa. −Imito Draco y los miro con sus ojos grises. −Y por lo que veo el cerebro tampoco, dejar de molestar a esa chica.
−Malfoy no tienes suficiente con la sangre sucia, que ahora también quieres a la loca Lovegood.
−Lo que yo quiera o deje de querer no es de vuestra incumbencia, ahora dejar en paz a Lovegoodd, sino el próximo curso, puede que la carta de hogwarts, no aparezca en vuestra puerta.
−No me hagas reír. −Le dijo uno de los chicos. −Tú no puedes hacer eso, solo eres un alumno mas, aunque seas muy Malfoy.
−Puede que yo no, pero si mi tío Sirius Black.
−El señor Black, jamás te escuchara.
−Puede que a él no, pero a mí sí. −Escucharon.
Al escuchar esa voz, todos se giraron y vieron a Harry. −Mi padrino Sirius nunca me niega nada, y si yo le digo que hay unos matones en la escuela, ¿Qué creéis que hará? Os sacara inmediatamente, cuando se trata de mi seguridad él es el peor de todos.
Ante eso nadie supo que decir.
−¿Quién se ríe ahora? −Les pregunto Draco. −Sirius Black se toma muy en serio nuestra seguridad, al fin y al cabo el es el patriarca de la familia y nosotros somos su familia, así que ahora, ¡marcharos!
Por suerte esta vez sí que lo escucharon y se fueron corriendo.
Cuando se quedaron solos, Harry miro a Draco. −Siento haberme metido, se que tu eres muy capaz de resolver esto, pero sabes que odio que se metan contigo.
−Te perdono, no pasa nada. −Y miro a Luna. −No te volverán a molestar.
−Gracias.
−De nada, ha sido cosa de Theo. −Y sonrió a su amigo castaño. −Sé un buen caballero y acompáñala al gran comedor. −Y miro a Harry. −¿Has desayunado?
−No, cuando no te he visto en el gran comedor te he venido a buscar.
−¿Y Hermione?
−No quería que viniera, he prefiero que se quedara desayunando.
−Mejor, ahora vamos a desayunar nosotros. −Y miro a Theo. −Haz de caballero de brillante armadura y acompaña a Luna al gran comedor. −Y riéndose con Harry y Blaise de fueron al gran comedor dejando a esos dos allí solos.
De camino al gran comedor, Draco, Harry y Blaise se iban riendo.
−¿Habéis visto que cara se le ha quedado a Theo? Creo que cuando nos vea nos lanzara un petrificus.
−Seguramente, creo que nos tendremos que esconder.
−Sí. −Y así de buen humor se fueron al gran comedor.
Después de desayunar, ya cogieron sus cosas y se fueron a buscar el tren, unas horas más tarde llegaban a Londres.
En la estación, los adultos estaban esperando a sus niños cuando el tren hizo su aparición y pronto las puertas empezaron a abrirse y en estampida los chicos bajaron.
Harry al ver a su padrino y su tío, se acerco corriendo.
−Padrino. −Y lo abrazo.
−Hola Harry, ¿todo bien?
−Si padrino. −Y abrazo a Remus. −Tío.
−Harry, ¿has leído mucho?
El chico asintió. −Desde pascua he leído un libro al mes, sé que no es tanto como leía antes, pero tres son algo.
Remus le sonrió. −Un libro al mes es mucho, hay gente que no lee ni eso.
−Y que lo jures. −Y entonces le vino a la mente el mono descerebrado, ese no cogía ni un libro para estudiar, olvidándose de él, miro a los dos hombres. −Nos vamos a casa?
−Sí, que ya se está haciendo tarde.
−Vamos. −Y cogiendo sus cosas, iban a salir de la estación cuando se encontraron con los Weasley, al verlos Harry tuvo que hacer un gran esfuerzo para no poner cara de fastidio esa gente no le caía para nada bien.
−Buenas tardes. −Les saludo Arthur.
−Buenas tardes, nosotros ya nos vamos a casa, Harry está cansado.
−Si tío. −Y miro a Remus. −Esta mañana unos matones han querido hacer daño a Luna Lovegood, y claro no podíamos dejar que le hicieran daño.
Ante eso los adultos lo miraron. −¿Luna Lovegood?
−Sí. −Y vio que se acercaba. −Luna.
−Hola Harry. −La niña se acerco sonriendo y le agarro de la mano. −Gracias por lo de esta mañana.
−De nada, te presento. −E hizo las presentaciones. −Ellos son mis tíos Remus Lupin y Sirius Black. −Y miro a sus tíos. −Ella es Luna Lovegood.
Los adultos la miraron y sonrieron, se notaba que era muy inteligente.
−Buenas noches Luna. −Le dijo Sirius. -Harry ya nos ha contado lo de esta mañana. ¿Estás bien?
−Sí señor, gracias.
−De nada. −Le dijo Remus sonriendo. −¿Te gusta el chocolate?
−Sí que me gusta.
−Tío. −Harry le regaño. −Con el calor que hace y llevas chocolate en los bolsillos, la abuela tiene razón un día te los encontraras llenos de chocolate derretido.
−No seas exagerado. −Le dijo Remus y cogiendo un chocolate se lo dio a Luna. −Para ti.
−Gracias señor.
−De nada. −Y miro a Harry. −Ahora si para casa, que tenemos un largo viaje hasta llegar.
−¿Y mi tío y Draco?
−Deben de estar ya en el coche.
−Entonces sí que vámonos, no quiero hacerles esperar. −Les dijo Sirius y despidiéndose de todos se fueron.