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Historia 187550 — capítulo 56

Después de las vacaciones de navidad, los chicos volvieron a hogwarts.

En la estación, la familia se encontró con los Weasley.

Los gemelos se acercaron corriendo y les agradecieron su regalo.

−Gracias, nos encanta vuestro regalo ya lo hemos empezado a usar.

Sirius le sonrió. −De nada, allí están apuntados todos nuestros secretos mejor guardados, usarlo bien.

−Sí.

−¿Padrino que le has regalado? −Le pregunto Harry.

El hombre lo miro. −Un cuaderno donde están todos nuestros secretos.

−Vaya pasada.

−Sí que lo es, ahora tienes que subir en el tren.

−Si padrino. −Y despidiéndose de sus tíos se fue a reunir con sus amigos.

Unas semanas más tarde, de nuevo en hogwarts, Harry no podía dormir y estaba sentado en su cama comiendo chocolate mientras miraba el mapa del merodeador, cuando vio un nombre que le puso la piel de gallina.

Levantándose corriendo y poniéndose su bata y sus zapatillas, bajo corriendo las escaleras y se puso a buscarlo, por desgracia no lo pudo encontrar, a quien encontró en su lugar fue a Severus.

−Harry. −El profesor lo miro. −¿Qué haces tan tarde levantado? Sabes bien que no puedes hacer eso.

−Lo sé tío, pero he visto a Peter Petigrew corriendo por la escuela.

Ante eso, el profesor no supo que decir. −¿Harry sabes bien que estás diciendo? Ese hombre se supone que está muerto.

−Si tío, pero es igual que Voldemort todos piensan que está muerto y nosotros sabemos que no es cierto. −Y le enseño el mapa. −Es el mapa del merodeador y estaba en mi habitación cuando he visto el nombre.

−Harry déjame el mapa, mañana llamare a Black y a Remus y hablaremos.

−Si tío. −Y le dijo como abrirlo y se fue a su habitación donde metiéndose en la cama intento dormirse y aunque le costo por fin cerró los ojos y pudo descansar.

Al día siguiente después de clases, Severus llamo a Harry a su despacho y al llegar se encontró a sus tíos.

−Harry. −Sirius lo miro. −Snape nos ha contado que ayer viste a Petigrew corriendo por el castillo. ¿Estás seguro? Digo era muy tarde y seguro que estabas medio dormido.

−Padrino lo vi en serio, no podía dormirme hoy teníamos un examen de pociones y siempre me pongo nervioso con ellos, así que me senté en mi cama y mientras comía los chocolates que tío Remus me regalo cogí el mapa y me puso a verlo y entonces lo vi, pero lo más extraño es que cuando lo seguí no lo encontré.

−Harry. −Remus lo miro. −Que sea la última vez que sigues a ese tipo, sino la próxima vez te encerraremos en casa, ¿entendido?

−Si tío, se que ese hombre es peligroso, pero es que no supe que hacer hasta que fue demasiado tarde y ya lo estaba siguiendo.

−Nunca más.

−Nunca más. −Y los miro. −¿Pero que hace en el castillo? ¿No tendría que estar con su amo?

−Se esconde como el rata que es.

−¿Rata?

Remus lo miro. −El animago de Petigrew es un ratón.

Ante eso Harry frunció el ceño y se puso a pensar, no recordaba bien pero sabía que había pasado algo extraño con ratones, entonces lo recordó.

−Ya sé cómo se escode Petigrew.

Cuando los adultos escucharon eso, lo miraron.

−¿Harry que dices? −Le pregunto Sirius.

−¿Recordáis el gato de Hermione?

−Sí, el de nariz chata y que es naranja.

−Si ese, bueno la primera vez que fuimos a Hogsmeade, Hermione estaba muy preocupada, nos dijo que su gato no dejaba de perseguir al ratón del comadreja.

−¿Comadreja?

−Si el mono neural de Ronald. −Y los miro. −Pues eso, que el gato se pasa todo el tiempo persiguiéndolo, creíamos que era porque se había pasado mucho tiempo encerrado en la tienda, pero y si es ¿porque sabe que no es un ratón normal?

−Puede ser, pero de esto nos ocuparemos nosotros, de momento el mapa te lo confiscamos y no quiero más vueltas por la noche. −Le dijo Remus. −¿Entendido?

−Si tío, ¿me lo devolveréis algún día?

−Algún día, ahora para el gran comedor que tienes que merendar y luego hacer tus deberes. −Le dijo Sirius.

−Si padrino. −Y despidiéndose cogió su mochila y se fue.

Cuando los adultos se quedaron a solas, se miraron entre sí.

−Ya sabemos dónde se encuentra el traidor, ahora tenemos que decidir cómo lo cogemos.

−Eso costara, sabe bien como esconderse.

−Sí, pero ahora que lo sabemos no tenemos ninguna prisa. −Y miraron a Severus. −Tú serás quien nos lo digas, te quedaras con el mapa y cuando lo veas nos avisaras.

−Me parece bien, pero ese tipo se esconde rápido.

−Sí, pero yo con mi forma animaga lo puedo encontrar bien además no estamos solos, tenemos al gato de Hermione.

Ante eso Severus lo miro. −Qué raro que eres, ahora hablaras con el gato.

−Sí, ya has escuchado a Harry, ese gato sabe bien que no es un ratón normal, nunca dudes de los sentidos de los animales, porque ellos acostumbran a ser más inteligentes que nosotros.

−Es sencillo ser más inteligente que tu.

Remus riéndose cogió a su amigo de los hombros que ya estaba mirando mal a Severus. −Nos hablamos pronto.

−Lo haré. −Y viendo como se iban, se puso a prestar atención al mapa, estaba satisfecho por una vez, Black se había quedado con la palabra en la boca, ahora tenía que controlar ese mapa para saber cuando Petigrew haría una de sus nuevas excursiones, no perdonaba que por su culpa Lily estuviera muerta.

Mientras el profesor miraba el mapa, Harry se iba al comedor, donde se reunió con Draco y Hermione y les explicaba lo que había pasado.

−Así que mis tíos se han quedado con mi mapa.

−Harry eso fue muy peligroso. −Le dijo Hermione.

−Lo sé, ¿pero qué quieres que hiciera? Es culpa suya que mis padres están muertos.

−Lo sé, yo no te estoy diciendo nada, solo entiéndeme estoy preocupada.

Harry la miro. −Siento haberme puesto así, y ya les he dicho que no volveré a perseguirlo.

−Y haces bien. −Le dijo Draco mirándolo. −Mis tíos harán un buen trabajo, aunque no nos lo han dicho directamente, estoy seguro de que ellos se están ocupando de todos los problemas que surgen en la escuela.

−Yo también estoy seguro. −Dijo Harry.

−Eso es porque investigáis mucho. −Le dijo Hermione sonriéndoles.

Los chicos la miraron. −Hablando de investigar, ¿queréis jugar un rato?

−Sí, que esta súper interesante.

−Voy a buscar el juego y vosotros llamar a los demás.

−Sí. −Y mientras Harry se iba a buscar el último juego de detectives que su tío le había regalado, Draco y Hermione llamaron a sus amigos y pronto todos estaban sentados bien cómodos jugando a su juego.

Los juegos de detectives de Harry eran una gran distracción y les hacía pasar las horas más rápido, esa vez jugaban a los misterios de Pekín.

Unas semanas más tarde, en el colegio no dejaban de hablar del evento del verano, los mundiales de quidditch.

−¿Harry vas a ir? −Le pregunto Seamus a su amigo, durante la cena.

−No lo sé, ¿Cuándo es?

−En agosto.

−Entonces no lo creo, iré con mi familia de vacaciones como todos los años, además a mis abuelos no les gusta el quidditch y prefiero hacer algo que podamos participar todos.

−Pero son los mundiales de quidditch. −Le dijo Seamus. −Es algo que no puedes perderte.

Harry lo miro. −El quidditch solo nos gusta a mi padrino y a mí, así que como ves solo iríamos nosotros, y como te digo prefiero hacer otra cosa.

−Como quieras, yo sí que iré.

−Espero que gane algún equipo local.

−Nosotros también lo esperamos. −Y siguieron cenando.

Después de cenar, Harry se reunió con Hermione y Draco.

−En gryffindor no dejan de hablar de los mundiales de quidditch. −Les dijo Harry.

−Ya lo he escuchado, son realmente pesados. −Se quejo Hermione.

−En slytherin están igual. −Les dijo Draco y miro a su primo. −¿Quieres ir?

−Prefiero que hagamos algo entre todos, agosto es el único mes que cerramos la librería, así que prefiero pasarla todos juntos que hacer algo que solo nos gusta a unos, además sé que mis abuelos no irán.

−Mis padres tampoco. Le dijo Hermione.

−Y mi madre y Abri tampoco. −Le dijo Draco. −Entonces decidido, les diremos que no queremos ir.

−Mañana le enviare una carta a mi padrino diciéndoles lo que hemos decidido.

−Sí, ahora ya me voy a mi habitación, ya se está haciendo tarde. −Les dijo Draco.

−Sí, buenas noches. −Y dándole las buenas noches al slytherin los leones se fueron a su habitación.

Al día siguiente, Sirius recibía una carta de su ahijado, cogiéndola la leyó y miro a los demás.

−Los niños han decidido que no quieren ir a los mundiales de quidditch, prefieren que hagamos nuestro viaje anual.

−Mejor, ¿no? −Le pregunto Remus. −Los mundiales ahora mismo son peligrosos, hay mortifagos sueltos y no dudo que irán a hacer alguna de las suyas.

−Yo también lo pienso. −Le dijo Sirius. −Y este año se celebran aquí en Inglaterra, así que nosotros nos iremos bien lejos.

 −Hawái. −Les dijo Hope mirándolos. −Está muy lejos y encima tiene playas hermosas, quiero ir a Hawái.

Ante eso Remus miro a su madre. −Pues vamos a Hawái. −Y miro a su padre. −¿Qué te parece?

−Me parece muy bien, aun no hemos ido a ningún sitio de la Polinesia.

−Pues decidido, este año alquilaremos un yate y haremos un viaje por las diferentes islas de la Polinesia.

−Ahora le escribiré una carta a Harry, diciéndoles que aceptamos que no quieran ir a los mundiales. −Le dijo Sirius y cogiendo un papel se puso a escribirle.