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Historia 187550 — capítulo 58

Sirius cogiendo el pote lo miro bien era de color marrón claro. −¿Esto le ayudara? −Y lo miro. −Siento hacerte tantas preguntas pero es que solo tiene 13 años.

−No me importan tus preguntas, al contrario me molestaría que no me las hicieras, Jack me ha dicho que el joven Potter es alguien muy querido por vosotros.

−Lo es, no solo es mi sobrino sino también es el hijo de mis mejores amigos. −Le dijo Sirius y le devolvió la botella. −Ahora está en la escuela, en un par de semanas más llegara.

−Por lo que me ha explicado Jack, aunque es un horrocrux también tiene una protección muy poderosa que le dio su madre al morir.

−Así es. −Y le enseño unas pequeñas figuras que tenían por todo el piso. −Esto la reproduce, la protección es familiar por parte de madre.

−Si ese tipo de protecciones son difíciles de imitar, porque el amor de una madre hacia su hijo es lo más sagrado del mundo.

−Lo es y Lily amaba profundamente a su hijo, también tenemos protecciones que los aurores nos pusieron cuando él se vino a vivir aquí.

−Son dos tipos muy diferentes de protecciones, igual yo también pondré unas cuantas de mi propia cosecha. −Y abriendo su mochila de nuevo saco unas pequeñas tallas de animales y se las dio. −Para vosotros.

Remus cogiéndolas vio que eran animales. −¿Animales?

Samir le sonrió. −Estos animales son los cinco grandes de África, el león, el elefante, el búfalo, el leopardo y el rinoceronte, tienen magia vudú dentro, como tenéis niños por aquí es mejor que no vean dientes y cosas extrañas que es lo que se acostumbra a usar para el vudú, así que os he traído animales.

−Gracias y tienes razón, Harry trae a sus amigos y no queremos que vean cosas raras. −Le dijo el castaño y fue colocando las diferentes tallas por toda la casa, cuando termino lo miro. −Ahora que ya hemos hablado de esto, tenemos un obsequio para ti, nos han dicho que te gusta mucho el chocolate.

Samir asintió. −Me encanta, ¿tenéis?

−Tenemos. −Y se lo llevo a la cocina donde le enseño el pastel que esa misma mañana habían comprado y también lo demás, que si bombones, tabletas y chocolatinas, había de todo. −A mí también me gusta el chocolate.

El hombre le sonrió. −Entonces seremos grandes amigos.

Remus le sonrió. −¿Leche para el pastel?

−Siii. −Y sentándose en la mesa se puso a sacar el pastel de la caja y Remus no tardo mucho en acercarle un cuchillo para que fuera cortando el pastel y una vez estuvieron servidos empezaron a comérselo.

Mientras ellos comían chocolate, Sirius, Jack y Lucius los miraban divertidos.

−Vaya dos, cuando tienen chocolate por medio se olvidan de todo.

−Lo hacen. −Les dicho Jack. Pero se lo merecen, Samir me ha hecho saber que se quedara por aquí hasta que esto se termine, se quedara en mi casa que hay más que espacio y así nadie meterá las narices del porque está aquí.

Ante eso los otros dos hombres lo miraron. −Mejor, lo que menos quiero es que Dumbledore se entere de nuestros planes.

−Eso no nos ayudaría en nada.

−No.

−Buenos ahora me voy. −Les dijo Jack. −Tengo que comprar algunas cosas que Samir me ha pedido para la poción nueva de Remus. −Y miro a los comilones. −Samir, nos vemos por la tarde.

−Nos vemos. −Le dijo el hombre sin dejar de comer su pastel.

−Como digo como Remus, ni siquiera me ha mirado. −Le dijo Jack y sonrió a sus amigos. −Vigilarlos que no se terminen todo el chocolate sino mañana tendrán problemas muy serios.

−Lo intentaremos, nos vemos.

−Sí. −Y despidiéndose se fue.

−Yo también me voy. −Le dijo Lucius. −Enviare otro mensaje a Severus.

−Hazlo.

−Sí. −Y despidiéndose se fue y Sirius se unió a los comilones para disfrutar del pastel y los otros productos que tenían.

Unas horas más tarde, Severus recibía la carta de Lucius, el profesor satisfecho con que hubieran encontrado a un brujo del vudú tan poderoso se relajo, algo le decía que ese hombre les ayudaría a terminar de una vez por todas con Voldemort y su grupo de asesinos.

El curso ya no tardo mucho en terminar, y como siempre los alumnos recogieron sus cosas y se fueron a buscar el tren que los llevaría junto a sus familias.

Al llegar, después de muchos abrazos, los adultos cogieron las cosas de Harry y salieron de la estación, donde vieron a los Weasley.

Harry no sabía como lo hacían pero era como si siempre estuvieran esperándolos.

−Buenas tardes.

−Buenas tardes.

−¿Señor Black le podemos ir a visitar? −Le pregunto Fred. −Tenemos muchas cosas que enseñarle.

Sirius miro a su ahijado. −¿Tu qué dices? Dejamos que estos dos bromistas vengan a vernos.

−Como tú quieras, pero tenemos muchos planes.

El hombre le sonrió. −Harry nadie nos quitara nuestros planes. −Y miro a los gemelos. −Podéis venir, pero tiene que ser por la mañana, por la tarde ya tengo planes.

−Por la mañana será.

−Entonces aquí tenéis la dirección. −Y apuntándola se la dio. −Os aviso que vivimos en una zona muggle, no quiero ningún tipo de magia en las calles, lo que menos quiero es que mis vecinos nos miren mal.

−No tendrán ningún problema.

−Eso espero, ahora si nos tenemos que ir. −Y despidiéndose se fueron.

Una vez en el coche, Sirius que había dejado que Lucius condujera miro a su ahijado. −Harry solo vendrán por la mañana, y tu estarás en la tienda, así que no los tendrás que ver.

−Padrino los gemelos me caen bien, pero tampoco los quiero todos los días en casa, ya los veo mucho en la escuela y son mis vacaciones.

−Lo sé, Harry, por eso solo los recibiré esta primera semana, además tengo que trabajar, la empresa no se lleva sola.

−Y tenemos nuestras vacaciones de verano.

−Sí. −Y miro a su sobrino. −¿Draco todo bien?

−No me caen bien los Weasley, así que no opino, si fuera por mí no vendrían.

−Draco tiene razón, yo tampoco los recibiría.

−Solo serán cuatro días, el resto será para nosotros tres como siempre. −Y miro a Lucius. −A no ser que hayas cambiado de opinión en eso de ir al parque de atracciones y a las piscinas.

−No gracias, demasiado gente, yo prefiero mejor otros lugares más tranquilos.

−Lo sé. −A Lucius le gustaba muchísimo vivir en el mundo muggle, allí no tenia que mirar tras su espalda por si había alguien que quisiera hacerle daño y Narcissa tenía muchísimas amigas y el pequeño Abraxas ya tenía 7 años e iba a la misma escuela a la que habían asistido Harry y Draco y como le pasaba a los mayores, el niño estaba encantado.

Al rubio mayor lo que no le gustaban era las aglomeraciones que se juntaban en los parques de atracciones y en las piscinas, si podía las evitaba.

Al llegar a su barrio, Lucius y Draco dejaron a la familia en su casa, y ellos se fueron a la suya.

Al día siguiente, después de desayunar, Jack y Samir llegaron de visita.

−Tío Jack. −Harry acercándose lo abrazo.

−Hola Harry, ¿Qué tal la escuela?

−Muy bien tío, tío Severus ya me ha devuelto el mapa del merodeador, pero le he tenido que prometer que no perseguiría a más gente malvada.

−Y es lo que tienes que hacer. −Y miro a Samir. −Harry te quiero presentar a Samir, un brujo del vudú.

Ante eso, Harry lo miro. −¿Clavas agujas en muñecos y la gente se queja?

Los adultos se pusieron a reír ante las ocurrencias de Harry.

−Sí que lo hago, pero yo prefiero maldecir de otra manera, tengo un regalo para ti. −Le dijo el hombre. −Me han dicho que te gustan mucho los animales.

−Sí, sobre todo los lobos, los perros grandes y los ciervos.

−Pues tengo el indicado para ti. −Y le dio una pequeña bolsa.

Harry abriéndola saco un pequeño colgante con un lobo, era de madera. −Esta súper bonito, gracias.

−De nada.

−Ven que te lo pongo. −Le dijo Sirius que cogiendo el colgante se lo puso alrededor del cuello. −Seguro que te cuidara mucho.

−Si padrino. −Y volvió a mirar al hombre. −Gracias.

Samir le sonrió. −No ha sido nada, me han dicho que tienes dos amigos, también tengo un regalo para cada uno.

−Si, Hermione y Draco, son mis mejores amigos.

−Cuando los vea se lo daré.

Seguro que les gustara tanto como a mí.

−Harry nos tenemos que bajar a la tienda. −Le dijo Remus mirándolo.

−Si tío. −Y dándole las gracias de nuevo a Samir se fue con su tío.

La librería llevaba abierta un tiempo, cuando la campana sonó, Harry mirando hacia la puerta vio a los gemelos Weasley.

−Buenos días.

−Buenos días, Harry, ¿trabajando? −Le pregunto Fred.

−Sí, ayudo siempre a mi tío en la tienda, ¿habéis venido a ver a mi padrino?

−Sí, ¿está en casa?

−No lo sé, ahora lo miro. −Y cogiendo el teléfono, marco el numero de su casa, espero a que le contestaran y eso no tardo mucho en pasar.

Aquí residencia de los Lupin.

−Hola padrino.

Hola Harry, ¿todo bien?

−Si padrino, han venido los gemelos Weasley.

Ahora los bajo a buscar, ¿Cómo va todo?

−Muy bien, ya han venido muchas familias a comprar los libros de la escuela.

Estupendo, no tardo.

−Sí. −Y colgando miro a los gemelos. −Ya no tardara mucho en bajar.

−Entonces lo esperaremos.

−Hacerlo. −Y se puso a atender a una chica que venía con un libro.

Sirius no tardo mucho en bajar y se llevo a los Weasley, para que le enseñara todo lo que tenían.

Al día siguiente, los gemelos volvieron y durante los siguientes días volvieron, hasta que llego el sábado.

−¿Padrino hoy volverán? −Le pregunto Harry mientras desayunaban.

−No Harry, ya han resuelto todas sus dudas así que no volverán, además eso de las bromas hace muchos años que lo deje atrás. −Y le sonrió. -A partir de hoy las vacaciones serán para nosotros.

−Mejor.

El hombre sonriéndole volvió a su desayuno.