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Historia 187550 — capítulo 59

Unas horas después, Samir volvía y le daba un pequeño pote a Sirius. −Harry se tiene que tomar eso, aparte de la poción que te mostré, lleva dos más, es algo muy fuerte con mal sabor, pero le irá bien.

−¿Estará bien?

−Sí, tu dásela y le entrara sueño, en unas horas dejara de ser un horrocrux, y le he puesto una poción que le mostrara los otros horrocrux, un hombre como Voldemort no acostumbra a tener dos o tres, tiene muchos más.

−Después de cenar se la daré.

−Mejor.

−Gracias.

−No me las tienes que dar. −Y le sonrió. −Ya me he enterado de las vacaciones que estáis preparando, ¿puedo ir?

−¿Quieres ir a la Polinesia?

−¿Me tomas el pelo? En la Polinesia están las playas más hermosas de todas, playa, sol y arena, el mejor lugar para relajarme.

Sirius riéndose asintió. −Ya lo he entendido, si que puedes venir, vamos a alquilar un yate.

−¿Y porque no lo compras? Sé que los Black tienen mucho dinero.

Sirius lo miro con pena. −Porque no he encontrado ninguno que me gustara.

Remus que los estaba escuchando se puso a reír. −Lleva tiempo buscando un buen yate que comprar, pero no encuentra el suficientemente grande.

−¿Cuántos metros quieres que tenga?

−Muchos.

Harry viendo a los hombres a un lado, se acerco. −¿De qué habláis?

−De yates. −Le dijo Sirius.

−¿Yates? ¿Para qué quieres un yate?

−Pues para nuestras vacaciones de verano. −Le dijo Sirius sonriéndole. −Nos vamos a la Polinesia.

−Hawái. −Y gritando lo abrazo. −Quiero ir a Honolulu.

−E iremos. −Le dijo el hombre riéndose. −Ahora falta el yate, haremos un viaje en barco por las diferentes islas que hay en la Polinesia.

−¿Por eso lo quieres comprar?

−Sí, pero también estoy pensando en alquilarlo, pero no he encontrado ninguno que me gustara.

−Voy a llamar a tío Lucius, seguro que él sabe algo.

−Llámalo yo no lo he hecho porque quería que fuera una sorpresa.

−Y lo será, pero seguro que él sabe algo. −Y sonriéndole se fue a buscar el teléfono para llamar a su tío Lucius.

Después de cenar, Sirius ponía la poción en el vaso de leche que Harry siempre se tomaba y se lo dio.

−Harry tómatelo entero.

El chico cogiendo el vaso, vio que tenía un color diferente.

−¿Por qué tiene ese color extraño?

Sirius lo miro. −Son unas vitaminas.

Ante eso, el chico asintió y se lo llevo a los labios y se lo tomo, aunque no sabía bien, cuando se termino el vaso se lo devolvió.

−Sabía muy mal. −Y poniendo cara de asco les dijo: −Nunca más, para la próxima vez, que las vitaminas sepan mejor.

−Nunca más estas vitaminas la próxima vez que tengan sabor a naranja, ahora a descansar. −Le dijo Remus.

−Si tío, tengo mucho sueño. −Y bostezando un momento les dio las buenas noches y se fue a su cuarto.

Nada mas sentir la almohada cerró los ojos y pronto estuvo durmiendo, esa noche soñó con muchas cosas extrañas.

Al día siguiente, Sirius entraba en el cuarto de Harry y vio que aun seguía durmiendo y que estaba sudando mucho, entrando en el baño, cogió una pequeña toalla la mojo y se la puso en la frente a su sobrino.

Al sentir la toalla fría, aunque estaba durmiendo Harry sonrió.

−Sirius. −Remus que había entrado en el cuarto miro a su amigo. −¿Qué tal esta Harry?

−Creo que tiene fiebre, suda mucho.

−Voy a llamar a Samir, el no dijo nada de fiebre.

−Hazlo, yo me quedare aquí.

−Entonces te iré a llenar una palangana de agua. −Y se fue a prepararla.

−No mucho tiempo después, el castaño volvía con una palangana llena de agua y con cubitos de hielo que frotaban.

−Gracias. −Le dijo Sirius y cogiendo la toalla de la frente de su ahijado la llevo al agua y remojándola de nuevo se la puso de nuevo en la frente.

−De nada, no tardo.

−Te espero. −Y escuchando como salía de la habitación, siguió cuidando de su ahijado.

Un rato más tarde, Samir entraba en la habitación y comprobando que Harry estuviera bien, miro a Sirius. −La fiebre no tardara mucho en bajarle, pronto estará bien de nuevo.

−No dijiste nada de fiebre.

−Es verdad, me disculpo por ello, como digo pronto estará bien.

−Eso espero.

−Ya verás como si, que descanse y si se despierta que coma algo.

−Lo hare.

−Sí. −Y viendo como Sirius se podía ocupar bien del chico salió de la habitación.

Al día siguiente, Harry se despertaba y lo primero que vio, fue a su padrino allí, despertándolo con cuidado vio que abría sus ojos.

−Buenos días padrino.

−Buenos días Harry, ¿Cómo estás?

−Bien, ¿Qué haces aquí?

−Ayer tuviste fiebre.

Ante eso, el chico frunció el ceño. −¿Quién se pone enfermo en vacaciones?

−Pues tú. −Y le sonrió. −¿Cómo te sientes?

−Me siento bien.

−Ahora lo miraremos. −Y acercándose al baño cogió un termómetro y se lo puso debajo de la axila.

Mientras esperaban, Harry miro a Sirius.

−Oye padrino.

El hombre lo miro. −Dime.

−He tenido unos sueños muy extraños, nunca había soñado nada igual.

−¿Qué has soñado?

−He soñado con un tejón que jugaba con una copa, y también con un mansión extraña con un gran pasillo muy sucio donde una mujer no dejaba de gritar que no quería sangres sucias en su casa, también con una pequeña cabaña muy sucia llena de serpientes, una gran bóveda como esas que hay en gringotts y había una gran L, un colgante parecido al que tiene la abuela, ese que le regalamos que tiene un pequeño orificio en su interior, también una puerta que aparece y desaparece todo el tiempo, un anillo con una piedra extraña, un gran águila que llevaba una diadema en la cabeza. −Y le sonrió. −Y una hermosa fantasma. −Y lo miro. −Creo que la he visto en hogwarts. −Entonces puso cara de sorpresa. −Es la fantasma de rawenclaw, y también he soñado con una serpiente y un tipo gris que no tiene nariz.

Sirius al escuchar eso, supo que eran todos los horrocrux que Voldemort tenía ahora solo tenían que enlazarlos y pronto se librarían de él.

−Harry tus sueños son muy extraños.

El chico lo miro. −Es tu culpa, por darme ese vaso con esas vitaminas extrañas, nunca más tomare algo igual.

Sirius le sonrió. −No te daré nada más.

−Eso espero, porque aun sigo con el sabor en la lengua y eso que me lave los dientes, incluso me raspe la lengua.

Sirius riéndose cogió el termómetro que ya sonaba y miro lo que ponía. −Harry estas a 38.

−Eso quiere decir que estoy bien.

−No, eso quiere decir que tienes un poco de fiebre, así que te quedaras en cama.

−Padrino, son mis vacaciones de verano y ya me perdí el día de ayer. −Protesto.

El hombre lo miro. −Haremos esto, podrás acostarte en el sofá y ver la tele, pero de allí no saldrás.

−Está bien padrino, pero espero que no vayáis a mirar el yate sin mí.

−No lo haremos, pero tú te quedaras descansando.

−Sí, ahora me voy a bañar, estoy todo sudado.

−Hazlo, yo te buscare ropa limpia.

−Gracias padrino. −Y levantándose se fue a bañar y cuando salió se puso el pijama que Sirius le había preparado, y bajo a la planta principal y se acostó en el sofá.

Hope no tardo mucho en traerle una bandeja llena de comida y unas medicinas para la fiebre.

−Harry tómatelo todo, y luego la medicina.

−Si abuela. −Y sentándose bien, puso la bandeja encima de sus piernas y se puso a desayunar. −Abuela esto es súper aburrido, quiero ponerme bien para ir a la piscina.

Hope que estaba sentada a su lado, le aparto el cabello de la frente. −Mañana ya estarás bien y podrás ir a la piscina.

−Eso espero, porque las vacaciones son muy cortitas para pasarlas enfermo.

−Ya verás como si, ahora desayuna y luego podrás jugar a tu maquina.

−Sí, gracias abuelita. −Y sonriéndole siguió desayunando.

Cuando termino de tomarse sus medicinas, encendió su super nintendo y se puso a jugar.

Al medio día, Remus y Mary entraban en el piso y se fueron directos a ver a Harry.

−¿Cómo sigues?

El chico que hacía rato que se había cansado de jugar y estaba mirando la tele, los miro. −Aburrido tío.

−Es normal, hace muy buen tiempo para quedarte aquí acostado en el sofá, te he traído un regalo. −Y le dio una caja.

−Gracias tío. −Y cogiendo la caja, la abrió y vio que era un nuevo juego. −Donki Kong. ¿De qué va?

−Tienes que buscar plátanos.

−Después de la siesta, los buscare, ahora tengo hambre.

−Pues vamos a comer, no te olvides de tus zapatillas.

−No tío. −Y levantándose del sofá se fue a comer con su familia.