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Historia 187550 — capítulo 67

Unas semanas más tarde, Sirius recibía una carta de Dumbledore, intrigado lo fue a ver.

Al llegar a su casa, el profesor lo invito a una taza de té.

−Y bien profesor Dumbledore, ¿Por qué me quería ver? −Le pregunto Sirius mientras se tomaba su té.

−No sé si lo sabes, pero los mortifagos se han levantado, buscan a Voldemort.

−No lo sabía. −Le dijo sorprendido. −Creí que sin él, los mortifagos se quedarían quietos incluso que huirían como la última vez.

−Eso lo pensábamos todos, pero creemos que alguien los está animando a que hagan de las suyas.

−Puede que sea Barty Crouch Jr.

−Yo también he pensado en el, así que necesito tu ayuda.

Ante eso Sirius lo miro. −No me interesa volver a la orden del fénix, la ultima vez no fue bien, y sin ofender no confió en usted.

−No era eso. −Le dijo Albus sin hacer mucho caso a la última frase de su antiguo alumno. −Me gustaría que me prestaras tu casa, está en el centro de Londres sin contar que tiene hechizos muy fuertes.

−Claro puede usarla aunque hace muchos años que no voy allí, y ni idea de cómo estará, antes me pasare yo.

−¿Me avisaras cuando la tengas lista?

−Te avisare. −Y terminándose su te, dejo la taza encima de la mesa y levantándose lo miro. −Aunque no esté en la orden, puede contar conmigo siempre que se modere y no pida cosas imposibles, como que Harry vaya detrás de Voldemort. −Antes de que el hombre mayor pudiera decir nada, Sirius se fue.

En la librería, Harry estaba ayudando a su tío cuando llego Sirius.

El chico dejando el libro que estaba ordenando, se acerco. −Padrino.

Sirius le sonrió. −Hola Harry, ¿me quieres acompañar?

−¿Dónde? −Pregunto interesado.

−A mi antigua casa.

−Ohhh. −Ante eso, el chico lo miro con los ojos muy abiertos, nunca había ido a ese lugar. −Si que quiero ir, pero ahora estoy ayudando aquí.

−Será esta tarde, además quiero que Remus también venga.

−¿Dónde quieres que vaya? −Le pregunto el castaño acercándose.

−A grimmauld place, Dumbledore me la ha pedido.

−¿Para qué?

−Para la orden.

Ante eso, Remus frunció el ceño. −¿Otra vez con eso?

−Sí, ya le he dicho que yo paso de eso.

−Yo también, pero tu casa les irá bien.

−Por eso, se la he dejado, pero antes tenemos que ir a ver como esta, lleva 9 años cerrada, seguro que hay de todo, solo de pensarlo me pongo a temblar que asco.

−Tendremos que ir con un gran insecticida y muchas trampas para ratones.

−Seguramente, ahora os dejo que veo que tenéis trabajo, después de comer iremos.

−Sí. −Y despidiéndose hasta unas horas más tarde, volvieron a su trabajo.

Después de comer, Sirius, Remus y Harry iban a la mansión Black.

Al entrar, mientras Sirius y Remus comprobaban que se pudiera vivir allí, Harry se puso a mirar todo más tranquilo.

Ese lugar le sonaba, pero no sabía de dónde, entonces se puso a jugar con su lengua y entonces recordó. −Padrino, tío. −Grito.

Los dos hombres acercándose corriendo lo miraron. −¿Harry que pasa?

−Este lugar es el de mi sueño, aquel tan raro que tuve tras tomarme las vitaminas de sabor asqueroso. −Y los miro frunciendo el ceño. −¿Cómo es que conozco este lugar si nunca he venido?

Ante eso los dos se miraron un momento y luego volvieron a mirar al chico.

−¿Harry estas seguro?

−Completamente. −Y puso cara de asco. −Nunca olvidare lo mal que sabía ese potingue.

−Bueno aquí ya hemos terminado, si quieren vivir aquí tendrán que limpiarlo ellos, yo paso de limpiar este lugar. −Les dijo Sirius y sonrió a Harry. -Sobre que has visto este lugar en sueños aunque nunca lo hubieras visto antes, no te preocupes la magia hace muchas cosas extrañas ¿Un helado?

−Eso siempre padrino.

−Pues vamos. −Y así los tres se fueron a tomar un helado.

Unas horas más tarde, Sirius, Remus y los demás volvían a glimmauld.

−Harry ha dicho que este lugar es el de sus sueños, así que tiene que haber un horrocrux, el no se ha equivocado en ningún momento, así que miraremos todo bien.

−Lo haremos. −Y así se pusieron a buscar todo, hasta que lo encontraron.

El horrocrux lo había estado guardando el elfo de la familia, que al ver a Sirius se había escondido pero al final había dicho todo, incluso las últimas horas de Regulus.

Sirius al saber eso, se sintió muy mal, el siempre había pensado que su hermano era un mortifago sin corazón y ahora tras todos esos años se enteraba de que no había sido así.

Remus al ver a su amigo perdido, se acerco y le toco el brazo con cuidado. −¿Sirius nos vamos?

El hombre lo miro. −Si no quiero ver este lugar nunca más, siempre trae desgracias. −Y miro a Samir. −Cuando destruyas esa cosa avísame.

−Lo hare.

−Gracias. −Y miro a Jack. −Avisa al profesor Dumbledore que ya puede venir a este lugar, puede usarlo cuando quiera.

−Se lo diré.

−Gracias. −Y sin decir nada más se fue.

Unas horas más tarde, Sirius estaba en la terraza de su casa, acostado en una hamaca viendo como el sol salía, no había podido dormir, se había pasado toda la noche pensando en su hermano, si él hubiera sido un mejor hermano mayor, Regulus seguiría vivo.

−Sirius. −Mary saliendo a la terraza le dio una taza de café.− Para ti.

El hombre cogiéndola le dio las gracias.

−No me las tienes que dar. −Y sentándose en la otra hamaca lo miro. −Pareces muy perdido.

−Y lo estoy, esta noche me he enterado de que Regulus era una buena persona, que por Krecher el elfo domestico de la familia, se rebeló contra Voldemort. −Y la miro. −Yo nunca me di cuenta, estaba tan ciego con mi odio hacia el que no vi lo equivocado que estaba.

−No es tu culpa, el tampoco fue claro contigo, y antes de que digas nada, el tampoco hizo esfuerzos por hablar contigo ni enviarte un mensaje para aclarar todo.

−Yo era el hermano mayor.

−Y el tenia cerebro y manos para escribir, sin contar que estaba Dumbledore y mucha otra gente que podría ayudarle, así que no te sientas culpable, porque tu no la tienes.

−No sé qué pensar, lo único que se, es que el está muerto y ya no podre pedirle perdón por mis errores.

−Bueno, los muggles tienen el cielo, así que seguro que él estará allí y te está viendo. −Y le cogió de la mano. −¿Me ayudas?

El hombre la miro. −¿A qué?

Mary le sonrió. −A prepararle un buen almuerzo a los marmotillas.

−Me parece bien.

−Pues vamos. −Y cogiendo las tazas de café entraron en la cocina, y se pusieron a preparar un desayuno suculento a su familia.

Unos días más tarde, Harry estaba ayudando a su tío en la librería, cuando la puerta se abrió y entraron Draco y Hermione.

−Buenas. −Les saludo Harry. −¿Habéis venido a comprar?

−No, vamos a ver a la señora Kristen, ¿quieres venir con nosotros?

−Claro que sí. −Y miro a Remus que no estaba muy lejos. −Tío voy a ayudarles con la tarta, no tardo.

−Tráeme algo para comer.

−Lo haré, cojo dinero. −Y acercándose a la caja, cogió dinero y se fue con sus amigos.

En la pastelería saludaron a todos, y se fueron a la trastienda con Kristen, Jane ya le había llamado para avisarle que Hermione podía escoger la tarta que más le gustara.

−Hermione primero me tienes que decir como la quieres. −Le dijo la pastelera. −¿Cuánta gente vas a invitar?

−Aparte de la familia, vendrán amigos así que unas 150 personas.

Ante eso, los chicos miraron a Hermione. −¿Vas a invitar a tanta gente?

La chica les sonrió. −Sí, vosotros, Oliver y sus padres, Simón y sus padres, Yuna y sus padres, Pansy, Daphne los chicos, contando sale unos 150.

−¿Y abra espacio en el yate?

−Sí, ya hemos hablado con el capitán y le hemos dicho lo que queremos y nos ha dicho que sin problemas, que aunque no hay camas para todos, si tapamos la piscina allí se pueden poner sacos de dormir y si que cabemos todos, además solo dormiremos nosotros, los adultos dormirán en los cuartos.

−Me gusta.

Hermione le sonrió. -A mi también, y nos iremos un poco al sur por Francia que hace mejor tiempo, y mis padres están de acuerdo. −Y miro a la pastelera. −¿No abra problema verdad, con tanta gente?

La mujer le sonrió. −Ninguno, gracias por invitarnos.

−De nada. −Y miro a su mejor amigo y a su novio. −¿Qué os parece?

Draco le sonrió. −Me parece estupendamente, y cuenta con nosotros para ayudarte.

−Gracias. −Y miro de nuevo a la pastelera. −Quiero una tarta de 5 pisos, ¿es mucho?

−Tú eras la cliente, y tienes que tener la tarta que tú quieras, además tus padres me han dicho que escojas lo que más te guste.

−Gracias, la quiero de chocolate y crema, y sin fondant no me gusta.

−Sin fondant. −Le dijo que lo estaba apuntando en una libreta.

−Y me gustaría que le pusieras algo más de relleno, quiero que tenga mucho sabor, que no cuando lo veamos por dentro se vea pequeñito, escoge el que más te guste.

Kristen le sonrió. −Mucho relleno. ¿Qué quieres de decoración?

−Como será en alta mar, quiero peces, corales y cosas así pero que no parezca infantil.

−Me ocupare de que no sea infantil. ¿Algo más?

−Si, cupcakes y galletas decoradas.

−Lo tendrás también, ¿quieres las galletas en forma de animales marinos?

−Sí, pero tenemos que ir a buscarlos. −Y miro a Draco. −¿Vamos ahora?

−Si así ya los tienen y pueden trabajar bien en todo lo que quieres.

−Bien. −Y miro a la pastelera. −Ahora los iremos a comprar y te los traigo.