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Bellamy Black y los secretos de la 3ª generación — capítulo 3

Por Merlín, llevaba tanto tiempo sin estar así de nervioso que casi se me había olvidado como se sentia.

Si, estaba entrando en el Gran Comedor con los chavales de 11 años, y como os estaréis imaginando yo destacaba como destacaría un gigante con alguien como yo.

Inmediatamente al entrar sentí como todos los ojos se concentraban en mí, así que preferí no hacer contacto visual con nadie y me dediqué a mirar una de las muchas ventanas de la estancia.

Nos guió hasta el frente de la mesa de profesores el hombre de estatura media, algo regordete y de pelo castaño que, sinó recuerdo mal se había presentado como el sub director Neville Comgbottom... ¿O sería Domgbottom? Pues ni idea.

Bien sigamos con lo mío.

Me paré detrás del grupo de los de primero y esperé pacientemente (en realidad no escuché nada, estaba empanado pensando todavía en la chica del tren) al discurso de Comgbottom y luego para mi sorpresa a la canción de un sombrero que, como descubrí más tarde, debíamos ponernos sobre la cabeza para saber a que casa íbamos.

Deseé que me tocara con alguno de los tres amigos que había hecho en el tren; Min, Jack y Wes. Y en ese momento me di cuenta de que no les había preguntado en que casa estaban, pero no me dio tiempo a girarme y a averiguarlo porque entonces Comgbottom me llamó:

-Black, Bellamy.

Nosé porque hubo tal revuelo la verdad, todos empezaron a susurrar, incluso los profesores me miraban con curiosidad, excepto Comgbottom y la directora McGonagall, la cual ya me conocía por un par de visitas a casa en los últimos meses para hablar de no se qué con los abuelos.

Me abrí paso entre los de primero, subí las escaleras, me senté en el taburete y esperé a que el sub director me pusiera el sombrero sobre la cabeza. Que cuando lo hizo, descubrí que al contrario que los de primero, a los que el sombrero les tapaba casi la cabeza entera, a mí, esta ya me había crecido y veia perfectamente a las cuatro espectantes mesas de alumnos delante de mí.

Así que hice lo que cualquier otro hubiera hecho en mi lugar, cerré los ojos y esperé, cosa que no duró mucho tiempo porque de prontó una voz medio chilló en mi mente:

-¡Vaya vaya! ¿Que tenemos aquí? Si... ¡Un Black! Aaaaah...Hacía medio siglo que no pasaba ninguno por aquí. Ya empezaba a pensar que nunca vendrias Bellamy Black.

<<¿Espera como sabes mi nombre?>> pensé <<Vaya tontería acabo de decir, eres un sombrero parlante que me debe estar leyendo la mente ahora mísmo. ¿Cómo no ibas a saber mi nombre?>>

El sombrero soltó una pequeña risita.

-Vayamos al grano muchacho. Algo me dice que serás un chaval díficil de colocar y no tengo toda la noche.

Veamos... Mmm si... Por lo que veo eres un chico muy listo, si... Sin duda tu abuelo te ha enseñado bien. Pero veo que pasarte horas metido dentro de una biblioteca estudiando no es lo tuyo, para nada, así que no, Ravenclaw no es la mejor opción.

¿Que tal Hufflepuff? Eres un chico con facilidad para hacer amistades, trabajador... ¿Que me dices? Te iría bien allí.

<<Tu sabrás tío, este es tu trabajo no el mío>>

El sombreró rió de nuevo.

-Me empiezas a caer bien muchacho... Evaluemos las demás possibilidades. No te faltan ni valentia ni caballerosidad. Podrías ser un gran Gryffindor. Encajarías a la perfección. Como tu tío segundo, Sirius Black. Tal vez seas el segundo Black en no estar en Slytherin. Si... Veo mucho de él en ti. Bromista, despreocupado, valiente... Mmmm...

<<¿Pero?>> Intuí.

-Pero no estoy del todo convencido. Es cierto que encajarías a la perfección, pero en ti también hay una gran sed de ambición y posees una gran astucia muchacho... Que díficil eres... Hacía años que no veía a alguien como tu... Dejame indagar un poco más adentro.

<<¿A qué te refi...?>>

De pronto sentí como todos mis recuerdos iban pasando delante de mí, como cuando sientes que vas a morir y ves toda tu vida pasar por delante de tus ojos.

Ví a mis padres vivos, después muertos, mis días en la calle, al abuelo rescatandome, las galletas de la abuela y a la abuela, mi primer amigo, mi primera pelea, mi primer premio, mi primer beso, viajes, diversión, locura...

Lo vi todo, incluso cosas de las que ya ni me acordaba, como de qué cené ayer...

-Eres un chico con un pasado muy interesante Bellamy Black... Puede que tus habilidades y tu forma de ser hagan que seas apto para todas las casas, en las que en todas acabarías bien, con buenos amigos y un futuro brillante por delante, pero...

Solo puedes pertenecer a una casa de corazón y tus recuerdos me dicen que sin duda esa casa és:

-¡GRYFFINDOR!-chilló el sombrero esta vez para todo el mundo.

La mesa en questión me aplaudió con fuerza, incluso cuando bajé para reunirme con ellos algunos se levantaron a darme la mano.

¿Por que tanto reconocimiento? Yo no había hecho nada. De pronto la respuesta se me vino a la mente como el olor de las galletas de la abuela nada más sacarlas del horno. Sirius Black. Como puede ser tan tonto. El abuelo me lo contó. Sirius fue un villano para el mundo mágico durante mucho tiempo hasta que salió la verdad a la luz y pasó a ser un reconocido y famoso heroe en la comunidad mágica. Pero yo no me merecía ese aplauso, sinó él. Ellos solo me aplaudian por tener a un pariente del famoso Black entre ellos.

Me prometí que haría algo para cambiarlo. Para que si alguna vez volvían a aplaudirme fuera por merito mío y no de otro.

Me senté junto a una chica pelirroja y un chico de pelo castaño que me recordó vagamente a Comgbottom.

-Soy Black, Bellamy Black.- me presenté alargando la mano hacía la chica. -Encantada Bellamy, yo soy Rose Weasley-me respondió ella estrechándome la mano.

¿Weasley? Me sonaba muchísimo, pero para mi desgracia soy un desastre con los nombres. En fín, ya investigaría más tarde.

Entonces me giré hacia el chico y repetí la misma acción que con la chica.

-Yo soy Frank, Frank Longbottom.

¡Pues claro! ¡Longbottom!, así se llamaba el sub director. Lo tenía en la punta de la lengua de verdad.

-Pues es un placer conoceros chicos-dije cortesmente.

Rose parecía que iba a preguntarme algo cuando de pronto nos interrumpió la voz de McGonagall con un discurso del que tampoco escuché ni pizca la verdad.

En cambio me giré en busca de mis tres amigos del tren. Sabía que ninguno de los tres estaba en mi mesa porque me habría sentado con él, así que busqué en la de Hufflepuff dónde divisé a Wes pero ni rastro de los otros dos. Así que los busqué en la mesa de Ravenclaw dónde para mi sorpresa encontré a Min pero no a Jack cosa que lo situaba exactamente en Slytherin. Lo busqué por si acaso y sí, allí estaba mi amigo, coqueteando con la que supusé que debía ser Clary, su novia, de la que me había hablado en el tren.

Sonreí. Me hizo gracia que los tres me hubieran hablado de la rivalidad entre las casas cuando ellos tres eran de casas diferentes y ahora yo también.

El olor a la comida recién hecha y el bombardeo de preguntas que me hizo la curiosa Rose, me hicieron volver de mi ensoñación al mundo real. Dónde a la mañana siguiente me esperaba por desgracia mi primer día de clases.