Tituladas 15.1% · 30,063 de 199,415 descubiertas
Rescatado 23.3% · 21,950 de 94,296 páginas identificadas · 21,944/22,652 caps con texto ☕ Invitanos un café

← Problemas, nuevamente. · de

Problemas, nuevamente. — capítulo 1

Todo el colegio estaba reunido en el Gran Comedor, desde el alumno más pequeño, hasta el fantasma más antiguo. Todos en silencio, escuchando la radio que se encontraba sobre la mesa de profesores. Albus escuchaba atentamente, como sus hermanos, primos y amigos, pero no podía evitar desviar de vez en cuando la mirada y contemplar al resto de las personas presentes. El rostro de la directora se ensombrecía con cada palabra.

 -Por ese motivo- dijo la voz de su padre desde la radio- se procederá a la inmediata evacuación del castillo de Hogwarts y los terrenos aledaños. Nadie podrá permanecer en el área una vez llegados los aurores. Ni alumnos, ni profesores, ni los seres mágicos que habitan el bosque y el castillo. Entiendan que este mago tenebroso no es Voldemort ni Grindelwald, es peor que ellos. Si bien tiene un ejército de Inferi, también tiene una cualidad más brutal y espantosa que todos los magos oscuros jamás vistos: la capacidad de absorber el alma de su oponente.

Un murmullo se levantó por todo el comedor, todos comentaron con horror este dato que el ministro expuso. La directora Mcgonagall pidió silencio y todos se callaron, justo para las últimas palabras del ministro.

-Por último, tengo la desgraciada labor de informar que hubo vidas que se perdieron en el ataque de ayer. Los fallecidos son: Hannah Abott, Padma Patil, Rowena Malcraft y Herrol Funcus, todos miembros excelentes del Ministerio y que nos harán mucha falta. Mis más sentido pésame a sus familias y quiero que sepan que dieron sus vidas por una buena causa, salvarnos a todos. Muchas gracias por escuchar y no pierdan la fe.

La radio se apagó tan pronto el Ministro dejó de hablar. El silencio se rompió con el ruido de los alumnos aterrorizados hablando a los gritos. La profesora Mcgonagall se subió a la tarima de profesores y pidió silencio, pero los alumnos y profesores no la escuchaban, tuvo que lanzar fuegos artificiales de su varita para que el silencio volviera al salón. Albus, Rose, Hugo, Sirius y Lily se miraron y luego posaron sus ojos en la profesora, que recargada en su bastón y con la varita en alto observaba seriamente a todos los presentes.

-Antes que nada- dijo alzando la voz- debemos mantenernos calmados, de nada servirá que cunda el pánico. Escucharon al ministro, el año escolar termina hoy. Prefectos, lleven a sus casas de vuelta a los dormitorios, guarden todas sus pertenencias, enjaulen a sus mascotas y manténganse calmados. Profesores, controlen que los pasillos estén vacios, no quiero a ningún estudiante fuera de sus habitaciones o salas comunes. Tienen una hora.

Gryffindor fue la primera casa en abandonar el Gran Comedor. Albus guió a la casa hasta las habitaciones del séptimo piso, y controló el acatamiento de las instrucciones de la directora.

Lo habían nombrado prefecto el año anterior, cuando empezó quinto curso, en ese momento se llenó de orgullo y alegría, ahora sentía un peso enorme sobre los hombros. Llevaban cuatro meses de clases y tenían que abandonar el colegio, además él tenía que vigilar que todo saliera bien hasta la llegada de los aurors, que probablemente pedirían la cooperación de los prefectos, así que tendría que custodiar a los alumnos durante la evacuación.

Mientras ayudaba a un alumno de segundo a encontrar su rana mascota, se le acercó Hugo.

-¿Qué crees que pase ahora?- le preguntó

-¿Qué qué creo? Que el colegio seráuna base de operaciones del ejercito mágico, eso creo- le contestó, buscando detrás de un sillón- Los chicos volveremos a nuestras casas, los profesores, probablemente sean reclutados para el ejercito, al igual que muchos magos y brujas mayores, y este mago tenebroso tendrá problemas muy graves.

-Creo que no le presentaran batalla- dijo Hugo, justo cuando vio la rana saliendo de debajo del sillón, la agarró y se la dio al chico, que le agradeció- con eso de que puede robarle el alma asu oponente… y tiene un ejército de inferí… ¿No crees que sería demasiado arriesgado presentarle batalla?

-¿Y no crees que sería demasiado arriesgado dejarlo avanzar contra Londres, York y el Valle de Godric?- le preguntó, alzando la vista- si lo dejan avanzar demasiado, hay mucho más que perder que un colegio, por algo están evacuando toda la zona, para evitar más pérdidas.

Una vez cumplida la hora, los baúles y las jaulas con animales desaparecieron y los alumnos bajaron las escaleras, guiados por los prefectos, y se dirigieron al Gran Comedor. Al recorrer el castillo pudieron ver a los aurors, algunos saludaron desde lejos a sus hijos, otros les dirigían sonrisas forzadas y otros ni se molestaron en mirarlos. Al entrar en el Gran Comedor, notaron que las mesas y los bancos habían desaparecido. Pegados a las paredes, los aurors vigilaban todo seriamente. Los profesores se encontraban en la tarima, donde debería estar su mesa, y junto a ellos, en el centro, se encontraba el Ministro de la Magia en persona, acompañado por su esposa: la Jefa de Aurors y la directora Mcgonagall.

Los alumnos se formaron por casas y cursos, los de primero adelante y los de séptimo atrás. Los prefectos se quedaron a la izquierda y derecha de su casa respectiva.

-La evacuación procederá de la siguiente manera- dijo el ministro, sus ojos verdes denotaban firmeza, custodiados por unos viejos anteojos de marco circular, y su cicatriz en forma de rayo custodiaba su frente, debajo de sus oscuros cabellos, que ya dejaban ver unas cuantas canas- serán escoltados por aurors y profesores todo el trayecto desde aquí hasta la estación de Hogsmeade, donde abordaran el tren. Todos acataran las órdenes que se les den. Ningún estudiante se queda, todos se van en el tren. Esto va más allá de lo que quieran o tengan que hacer. Ahora, lo que tienen que hacer es seguir las indicaciones de los aurors. ¿Quedó claro?- un silencio sepulcral fue la respuesta- Bien. Ginny, todo tuyo.

-¡Aurors! ¡Procedan!- gritó la Jefa de Aurors- ¡Alumnos! ¡Sigan a los Capitanes!

Cuatro aurors, cada uno con una banda cruzada al torso del color de las casas, se presentaron en la puerta del comedor y guiaron a su casa correspondiente. Primero salió Slytherin, seguido por Ravenclaw, luego Hufflepuff y por último Gryffindor. Los aurors los guiaron por los terrenos hasta la entrada de los carruajes, fueron subiendo de a seis por carruaje, un auror y cinco chicos. El viaje fue silencioso y algo tenso, pero una vez en la estación de Hogsmeade todos se calmaron un poco. Los alumnos fueron ingresando en el tren y los prefectos recibieron órdenes de mantener a todos los alumnos en sus compartimentos hasta que llegaran a Londres. Una vez que el tren partió, Albus pensó que su trabajo recién comenzaba.