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Tiempos oscuros — capítulo 2
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Estás preciosa, Narcissa.
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Muchas gracias, madre.
Narcissa Black se giró para mirarse en el espejo y sonrió, acariciando la tela de su vestido blanco con delicadeza. Recorrió su abdomen lentamente y bajó hasta la falda de seda.
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Serás la novia más hermosa de todo el mundo mágico. - Dijo la señora Malfoy. - Estoy segura de que mi hijo quedará muy complacido al verte.
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Eso espero, señora Malfoy. - Volvió a darse la vuelta y le dedicó una pequeña sonrisa a su futura suegra. - Solo quiero que Lucius sea feliz a mi lado.
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Abraxas y yo estamos seguros de que lo será.
La chica asintió. Llegar hasta ahí no había sido fácil. Lucius y ella se habían enamorado en Hogwarts y, aunque al principio a ambas familias les había parecido una idea magnífica, cuando Andromeda huyó de casa y se casó con un nacido de muggles todo se complicó. Los Malfoy le pidieron a su hijo que rompiera el compromiso con la pequeña de los Black ya que no querían emparentarse con un sangre sucia, pero él se había negado a hacerlo. Quería a Cissy y, aunque compartía los ideales de sus padres y también despreciaba a todo aquel que no fuera sangre pura, sabía que los Black jamás permitirían volver a Andromeda. La chica había sido desheredada y borrada del árbol por su osadía y, para ellos, jamás pertenecería de nuevo a la familia. Lograron convencerlos de que Narcissa era la apropiada para ser la próxima señora Malfoy y decidieron que los dos se casarían en cuanto terminaran Hogwarts, pero entonces llegó la noticia de que Andromeda había dado a luz a una niña. Los Black entraron en cólera. Una cosa era marcharse de casa y casarse con un sangre sucia y otra muy distinta mezclar sus sangres. Los Malfoy cancelaron la boda y Lucius y Narcissa tuvieron que dejar de verse mientras los padres de la chica trataban de llegar a un buen acuerdo con ellos. Y ahí fue cuando Bellatrix decidió intervenir. Fue a casa de los Malfoy junto a su esposo, Rodolphus Lestrange, y sus suegros y estos consiguieron hacerles entender que el comportamiento de la mediana de las hermanas no era culpa de Narcissa, que era una buena doncella de sangre pura, y que, si ellos habían podido aceptar a Bellatrix como nuera, ellos podían hacer lo mismo. La mayor de las Black les aseguró que su hermanita era la elección correcta y, finalmente, lograron convencerlos y fecharon la boda. Pero, debido a una misión a la que Lucius había tenido que acudir y en la que resultó malherido, tuvieron que retrasarla otra vez.
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Espero que esta vez podamos casarnos sin problemas. - Murmuró la rubia casi para sí misma mientras los elfos comenzaban a quitarle el vestido.
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No te preocupes por eso, Narcissa. Esta vez será la definitiva, apenas quedan ya un par de días, nada va a salir mal. - La señora Malfoy se puso de pie. - Debo marcharme ya, pero ha sido un placer poder ver tu vestido. El sábado estarás radiante, querida.
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Muchas gracias.
La mujer se desapareció y Narcissa se puso su túnica de estar por casa bajo la atenta mirada de su madre. Druella suspiró. Le costaba todavía creer que su hija pequeña fuera a casarse. Le señaló el hueco a su lado y ella se sentó.
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¿Estás nerviosa? - Le preguntó, apartándole un mechón de pelo de la cara y acariciándole la mejilla con dulzura.
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Ansiosa más bien, madre.
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Todo saldrá bien, Narcissa. - Le aseguró. - Nada impedirá la boda esta vez.
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¿Me ayuda a recoger mis cosas? - Le preguntó. - Los elfos se están encargando de ello, pero me gustaría que me ayudara a supervisarlo. Le dije a Lucius que mañana lo enviaría todo a la Mansión Malfoy.
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Por supuesto, pero antes charlemos un poco más. - Cogió las manos de su hija y sonrió. - No tienes por qué preocuparte, Narcissa. Sé que serás una buena esposa y harás que nos sintamos orgullosos de ti.
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Eso espero. - Sintió un pequeño nudo en su estómago. No quería decepcionar a sus padres, no lo soportaría.
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Sé que ahora debes tener muchas dudas y que, probablemente, no querrás hablar de ellas conmigo, así que te recomiendo que vayas a ver a tu hermana Bellatrix. - Siguió diciendo. - Ella pasó por todo esto hace poco, te podrá aconsejar mejor que nadie.
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Lo haré, madre. No se preocupe.
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Mi pequeña Narcissa. - Volvió a acariciar su mejilla antes de ponerse de pie. - Supervisaré a los elfos, ve a hablar con tu hermana. Te vendrá bien.
Narcissa se apareció en la entrada de la casa de los Lestrange y un elfo se acercó rápidamente a ella.
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Señorita Black. - La saludó haciendo una reverencia. - ¿Viene a ver a la señora Lestrange?
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Sí.
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Iré a avisarla. - Hizo una nueva reverencia antes de salir corriendo.
La rubia se miró las uñas de forma distraída mientras esperaba. No tardó mucho en escuchar unos pasos y levantó la vista justo cuando su hermana mayor salía al vestíbulo. Llevaba la melena negra rizada recogida en la nuca y una túnica sencilla.
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¡Cissy! - Le dedicó una sonrisa y la abrazó. - ¿Qué haces aquí? Creía que estarías ultimando los preparativos de tu boda.
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Está todo casi listo y madre me ha pedido que viniera. - Respondió, encogiéndose de hombros.
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¿Necesita algo?
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No, quiere que hable contigo sobre la boda.
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Se sonrojó sin poder evitarlo y Bellatrix sonrió de medio lado.
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¿De qué quieres hablar, hermanita?
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De… de nada. - Dijo Narcissa, sonrojándose aún más. - Solo he venido para visitarte y para que madre no se pusiera pesada.
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Ya, claro. - La pelinegra negó con la cabeza. A ella no la engañaba. - Rodolphus está reunido en el salón con Rabastan y algunos otros mortífagos, pero podemos hablar en mi dormitorio. La reunión era bastante tediosa.
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De acuerdo.
La mayor de las hermanas encargó a un elfo que les subiera un poco de té y las dos chicas se dirigieron al dormitorio. Narcissa se sentó en el diván y la otra se dejó caer junto a ella. Le cogió las manos y le dedicó una sonrisa tranquilizadora.
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¿Qué te preocupa?
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Yo… - Bajó la mirada, nerviosa. Ni siquiera se atrevía a decirlo en voz alta. - No sé si estoy preparada para ser una esposa, Bella. Me da un poco de miedo.
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Serás la mejor de las esposas, Cissy. Eres buena y recta y sabes perfectamente cómo comportarte en cada situación. - Contestó la otra.
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Sí, pero ser la señora Malfoy me suena tan enorme… - Suspiró y subió lentamente la cabeza, para mirar de nuevo a su hermana.
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Quiero a Lucius con toda mi alma, pero me da miedo meter la pata y que él se arrepienta de esto.
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No vas a meter la pata y, desde luego, él no se va a cansar de ti.
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¿Y si no puedo darle hijos? - Murmuró, asustada. Bellatrix apretó los labios, pero mantuvo una expresión neutra. No quería que la otra viera lo mucho que le afectaba aquel tema.
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¿Y por qué no ibas a poder?
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No lo sé, a veces pasa. - Narcissa sabía que su hermana llevaba mucho tiempo intentándolo, pero no lograba quedarse embarazada.
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Si lo dices por mí, no deberías preocuparte. Andromeda ha tenido una hija y estoy segura de que en algún momento yo también tendré. - Sonrió un poco esperanzada. - Sé que le darás a Lucius un precioso heredero.
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¿Crees que me engañará? - Se mordió el labio. No se había dado cuenta de todas las dudas que tenía hasta que había empezado a hablar. Su madre tenía razón, había hecho bien al ir a hablar con Bellatrix. - Creo que no podría soportarlo, Bella.
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Claro que no, él te quiere, Cissy. No pienses en ello si quiera - La pelinegra negó con la cabeza. - Rodolphus y yo nos casamos obligados, no pienses ni por un instante que Lucius será tan mal marido como es él.
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Me gustaría que Dromeda estuviera aquí y poder hablar de esto con ella… - Susurró sin pensar.
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Ni se te ocurre repetir eso. - Bellatrix la cogió de ambos brazos con fuerza y le dedicó una mirada enfadada. - Mucho menos delante de padre, madre o los Malfoy. Andromeda es una traidora y no va a volver a nuestras vidas, ¿lo entiendes?
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Lo sé, Bella, lo sé, pero no puedo evitar echarla de menos a veces. Además, estoy segura de que me comprendería. Ella también se casó por amor.
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Con un sangre sucia, no lo olvides. - Puntualizó. - ¿Tú lo habrías hecho? ¿Nos habrías abandonado a todos? ¿Habrías mancillado nuestro apellido?
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No, claro que no.
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Entonces no digas más tonterías.
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No te enfades, Bella. - Le pidió con una pequeña sonrisa. - Debe ser todo esto de la boda. Estoy muy sensible y es normal que eche en falta a Andromeda, era nuestra hermana al fin y al cabo.
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Pues deja de hacerlo, Narcissa. - Le dijo con severidad. - Eres una Black y nosotros no perdonamos a los traidores. No va a volver jamás.
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No la perdonaré, tranquila. Sé que ahora estamos solas nosotras dos y, bueno, el primo Regulus. - Suspiró. - Pobre tía Walburga, sigue tan avergonzada y furiosa por lo de Sirius...
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Otro simple traidor. - Negó con la cabeza.
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Deja de mencionarlos, Cissy, ya no son nuestra familia.
Ninguna de ellas pudo decir nada más. La puerta del dormitorio se abrió y Rodolphus entró en el dormitorio.
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El Señor Tenebroso nos llama, Bellatrix. - Se limitó a decir, fijando su vista en ella e ignorando a su cuñada. - Cámbiate rápido, creo que tiene una misión para nosotros.
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Cissy, todo irá bien, ya verás. - Le dio un beso en la mejilla a su hermana y se puso de pie. - Lo mejor será que te marches. Mañana iré a verte.
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Sí, claro. - Se levantó también y se encogió de hombros. - Tened cuidado.
La rubia se desapareció y el matrimonio comenzó a cambiarse de ropa rápidamente. Nadie hacía esperar al Lord.
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¿No te han dicho qué sucede? - Preguntó Bella rozando delicadamente la marca tenebrosa de su brazo.
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No, solo que debíamos acudir cuanto antes.
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Respondió él con sequedad. - Nott ha venido a avisarnos.
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Vale.
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¿Qué quería Narcissa?
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¿A ti qué te importa? - Puso los ojos en blanco y terminó de arreglarse.
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¿Crees que esa es la forma adecuada de hablarle a tu marido, Bella? - Se acercó a ella y la agarró del brazo con fuerza, pero ella no cambió el gesto. - Ya que no me das hijos, al menos compórtate como una buena esposa.
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Soy una mortífaga, Rodolphus, que no se te olvide. - Se soltó y le dedicó una sonrisa de superioridad. - Y ahora, vámonos. No me gustaría hacer enfadar al Lord.
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Sí, será lo mejor. Marchémonos.
Negó con la cabeza antes de salir del dormitorio, seguido de su esposa. El mundo mágico no iba a purificarse solo.
Hola a todos ^^
Adoro a las hermanas Black, así que también hablaré bastante de ellas en esta historia :3 Cissy se va a casar <3 Y no sé vosotros, pero yo siempre he creído que los sangre pura actuaban un poco como la antigua nobleza y eran extremadamente conservadores por así decirlo y eso se notará en la boda.
Me quedo también con la última frase de Bellatrix, es una declaración de intenciones en toda regla.
Dicho esto, espero que os haya gustado el capítulo y dejéis vuestros comentarios ^^ Muchas gracias por vuestro recibimiento y solo me queda deciros que itentaré publicar martes y jueves :3
Muchos besos,
María :)