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Tiempos oscuros — capítulo 35
Los alrededores de la Mansión Malfoy estaban en completo silencio y eso no hacía más que poner a Ojoloco más alerta. Aquella calma no era normal y cada vez estaba más seguro de que no se habían confundido al ir allí. Después de que los Prewett les contaran lo que habían descubierto, habían decidido aumentar las patrullas que seguían a los Malfoy y los Nott para descubrir dónde se celebraría la siguiente reunión y parecía que habían acertado al decidir acudir a aquella casa.
-
Bones, Fenwick. - Los llamó. - Id a la parte de atrás. Yo me encargo de esta zona.
-
¿Tú solo?
-
¿Vais a desobedecer las órdenes de un superior? - Negó con la cabeza. - Vamos, esa zona está desprotegida.
Los dos se dirigieron hacia allí y Ojoloco agarró su varita con un poco más de fuerza. No podía distraerse ni un instante. Siempre lo decía: "alerta permanente".
- Narcissa, querida. ¿Cómo estás?
Su tía Walburga se acercó y besó su mejilla, sonriendo.
-
Muy bien tía, ¿y usted?
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Bien. Como tu primo no podía venir, nos han avisado a tu tío y a mí para que ocupemos su lugar.
-
Según tengo entendido es una reunión bastante importante. - Miró a ambos lados y bajó el tono de voz. - Lucius dice que vendrá el Lord en persona.
-
Eso tengo entendido, querida. ¿Te quedarás a la reunión?
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No puedo, tía. Mi suegra y yo debemos encargarnos del resto de damas. El señor Nott ha traído a su prometida y tenemos que presentarla a las demás. Queremos que se sienta cómoda.
-
Es muy considerado de tu parte, Narcissa.
-
Intento ser una buena anfitriona.
-
Tu madre te educó muy bien. - Asintió y sonrió. - Debo entrar, pero te veré más tarde, ¿de acuerdo?
-
Por supuesto. Hasta luego, tía. Salude a mi tío de mi parte, por favor.
-
Lo haré.
Walburga entró en el comedor, que habían preparado como sala de reunión para la ocasión, y la rubia se recolocó el pelo, aprovechando que estaba sola.
-
Estás precisa, no hace falta que te retoques. - Lucius se acercó a ella por la espalda y le dio un beso en la mejilla.
-
Lo sé, pero tengo que estar todavía más perfecta y radiante. - Se giró y negó con la cabeza. - ¿Has visto a la prometida de Nott?
-
Ya la conocía de Hogwarts.
-
Y yo, pero entonces era… bueno, fea. - Comentó ella. - Recuerdo que no tenía ni idea de moda, que su acné era terrible y que su pelo siempre parecía un nido de pájaros. No sé qué vería Nott en ella.
-
Una fortuna y un apellido. ¿Crees que, aparte del nuestro, hay algún matrimonio por amor aquí? - Negó con la cabeza y besó su mano con dulzura.
-
Supongo que no. Y sé que muchos dicen que el nuestro también es por pura conveniencia. Aunque es admirable lo que han conseguido hacer con esa pobre chica. - Suspiró. - Es muy buena, quizás demasiado.
-
¿Demasiado para qué?
-
Para casarse con un mortífago. Para estar aquí.
-
¿Y tú no lo eres, Cissy?
-
No en el mismo sentido. - Se encogió de hombros. - Parece que no sabe nada de la vida. Es como… una oruguita.
-
¿Oruguita?
-
Sí y puede ser pisoteada si no tiene cuidado. Y, desde luego, ella no lo está teniendo porque no se da cuenta de dónde se está metiendo.
-
Bueno, pero ese no es tu problema.
-
Ya lo sé, ya lo sé. Pero no quiero que las demás se la coman. Pobrecilla. Es muy cría, tiene solo 18 años y Nott debe estar rondando ya los 40.
-
Cissy…
-
Solo digo que… - Guardó silencio y suspiró.
-
No me parece justo para ella, Lucius.
-
La vida no es justa.
-
Pero para todos nosotros debería serlo, ¿no crees? Somos ricos, procedemos de buena familia. - Replicó. - Una niña de 18 años no debería verse obligada a casarse con un hombre de 40. No me parece justo, la verdad.
-
Ni a mí, la verdad. Pero Nott quiere un heredero pronto y, bueno, ya sabes.
-
Mejor intentarlo con una de 18 que con una de su edad, ¿no? - Suspiró y dio un par de pasos hacia atrás. - Tengo que volver con las demás.
-
Y yo entrar a la reunión antes de que llegue…
-
¡Lucius! ¡Lucius! - Bellatrix llegó corriendo hasta ellos y agarró del brazo a su cuñado. - Hay espías.
-
¿Qué?
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Miembros de la Orden. Están fuera, rodeando la casa. Han llamado a los aurores, lo hemos detectado a tiempo.
-
¿Y el Lord?
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Hemos conseguido avisarlo y no vendrá. - Explicó. - Todos se están marchando a casa.
-
Se darán cuenta de que la casa está preparada para recibir visitas. - Intervino Narcissa, sintiendo su corazón latir muy rápido. - Tenéis que quedaros alguno. Nott y su prometida, los tíos, Crabbe, Goyle, Rabastan, Rodolphus y tú…
-
Buena idea. - La morena asintió, sorprendida. No se esperaba que su hermanita pudiera tener ideas tan rápidas. - Los avisaré rápidamente. Pediré que se quede algún matrimonio más.
-
Sí, perfecto. Podemos fingir que hemos organizado una cena.
-
No se darán cuenta de nada.
Bellatrix asintió y volvió al comedor y Lucius miró a Narcissa con el orgullo reflejado en la mirada.
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¿Te encargas tú de los aurores? - Preguntó, acariciando su cadera con delicadeza.
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Por supuesto. Tú no sabes mentir y yo soy la mejor mentirosa que he conocido jamás. - Rió y le guiñó el ojo. - ¿Por qué no iban a creer a una pobre e inocente joven de 21 años que está celebrando junto a su esposo y algunos amigos un reciente compromiso? Soy la anfitriona perfecta.
-
Merlín, creo que acabo de enamorarme aún más de ti, si es que es posible.
Narcissa rió y lo besó.
-
Anda, ve dentro con los demás. Yo voy a ordenar a los elfos que preparen la cena por si los aurores no se fían y entran a comprobarlo todo.
-
Estás siempre en todo. - Sonrió y la besó otra vez. - Te veo ahora.
-
Hasta ahora, mi amor.
Lucius se marchó y Narcissa volvió a mirarse en el espejo. Se colocó bien el pelo y puso su mejor cara de niña buena. Iba a librarse de esos aurores usando su mejor arma: la astucia.
- Evans.
Lily puso los ojos en blanco e ignoró el susurro de James, que la llamaba desde la mesa de al lado.
-
Pelirroja. - Insistió él. - Evans.
-
Te he oído la primera vez, Potter. - Dijo al fin, mirándolo. - ¿Qué quieres?
-
Estás muy guapa hoy.
-
¿Para eso me molestas?
-
No, es que necesito el libro que estás usando. - Lo señaló y se encogió de hombros. - Es el único y no puedo terminar el trabajo sin él. ¿Te queda mucho?
-
Oh, no. - Se puso un poco roja sin poder evitarlo. Había pensado que James solo iba a molestarla para recordarle lo preciosa que era o pedirle una cita. - Solo tengo que terminar de copiar unas…
-
Te has puesto roja. - Sonrió de medio lado y, dejando sus cosas en su mesa, se levantó y se sentó en la silla vacía que había junto a la pelirroja. - ¿En qué estabas pensando?
-
En nada. - Mintió ella.
-
¿Creías que iba a hacerte alguna proposición indecente? - Se acercó un poco a su oído y bajó aún más el tono de voz. - Porque, si quieres, podemos montárnoslo entre las estanterías. A mí me da igual siempre quesea contigo, Evans.
-
Sigue soñando.
-
Ay, si en mis sueños solo…
-
Si terminas esa frase, te juro que te lanzaré una maldición. - Se separó y negó con la cabeza.- Eres incorregible.
-
Lo sé. - Le guiñó el ojo y volvió a su sitio. - Pero es divertido. Te da mucha vergüenza y te pones muy mona. Eres adorable.
-
¿Se supone que debería sentirme halagada por eso? - Puso los ojos en blanco.
-
No lo sé. Eso solo depende de ti.
-
¿Vas a dejarme terminar esto?
-
Sí porque, si no, no vas a dejarme usar el libro y lo necesito de verdad. - Guardó silencio unos instantes y suspiró. - Por cierto, no me lo montaría en una biblioteca. Qué vergüenza si nos pillaran.
Lily lo miró y frunció el ceño.
-
¿Perdona?
-
Sí. Es que te lo he dicho antes, pero ha sido solo para picarte. No lo haría realmente.
-
Es bueno saberlo, supongo.
-
¿Puedo sentarme contigo? - La miró con dulzura y se encogió de hombros. - Venga, llevamos los dos toda la tarde solos. Un poco de compañía no nos vendrá mal. Y prometo no molestarte.
-
¿No vas a pedirme salir?
-
Sé aceptar los "no", Lily.
-
¿No "Evans" o "pelirroja"?
-
No porque quiero que veas que hablo en serio. - Se revolvió el pelo y apartó la mirada y ella volvió a ponerse un poco roja. La verdad es que, en momento como aquel de madurez, James no estaba nada mal. Pero no lo admitiría en voz alta jamás. - ¿Qué me dices?
-
Anda, ven.
El chico cambió sus cosas y, en silencio, los dos siguieron estudiando hasta que llegó la hora de la cena y él decidió comenzar a recoger.
-
¿Te vas ya? - Preguntó la pelirroja, frunciendo levemente el ceño.
-
Sí y tú también. - Contestó James. - Si no lo hacemos ya, nos perderemos la cena.
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¿Tan tarde es? - Lily abrió mucho los ojos y miró el reloj, sorprendida.
-
A ver, ya sé que el tiempo junto a mí se pasa como un suspiro, pero no puedes olvidarte de dejar los pies en la tierra, pelirroja. - Sonrió y le tendió la mano. - Anda, vamos.
Ella lo miró unos instantes y, sin saber muy bien por qué, la aceptó y se levantó de la silla. Recogió rápidamente sus cosas y, juntos, fueron hacia el Gran Comedor, donde sus amigos terminaban de cenar.
Sirius enarcó una ceja al verlos y le dio un pequeño pellizco a Marlene en el muslo, que lo miró con el ceño fruncido.
-
¿Qué…?
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Mirad quiénes vienen por aquí. - Les señaló y tuvo que contener una carcajada. - ¡¿No me digas que por fin lo has conseguido, Cornamenta?! Joder, Evans, no me esperaba esto de ti. Parecías una chica inteligente…
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Déjate de bromas, Black. - Se sentó junto a Remus y puso los ojos en blanco. - Nos hemos entretenido en la biblioteca.
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Oh, sí. Marlene y yo también nos entretuvimos el otro día. - La rubia le dio una patada en la espinilla y él se quejó. - Auch, Marls.
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Cállate, joder. Eso es privado.
-
Oh, así que vosotros fuisteis los que tirásteis los libros de la sección de Aritmancia. - Remus contuvo una carcajada. - Nos preguntábamos él otro día quiénes habrían sido. Pensé que sería algún alumno de tercero frustrado con la optativa. No sé por qué no caí en que pudistéis ser vosotros dos en un arrebato de pasión.
-
Oh, cállate tú también, Rem. - La rubia se cruzó de brazos y puso los ojso en blanco. - Hablábamos de Lily y Potter.
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Y nosotros repetimos que solo estábamos estudiando.
-
¿Ahora hablas por los dos, pelirroja? - Él le guiñó el ojo y sonrió. - Si es que estás loquita por mí.
Lily bufó y se sirvió algo de comida. Qué pena que el James maduro fuera solo un espejismo.
Hola a todos :)
Anda que cualquiera pilla a Narcissa con las manos en la masa ;) Menuda es y eso que muchos la tienen solo por una cara bonita.
Y James y Lily - Ojalá el James maduro apareciera más a menudo, conquistaría a Lily antes ;)
Un beso enorme,
María :)