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Hija de las llamas — capítulo 1
Por mucho que desee no ser lo que soy, la vida tiene otro destino para mi, uno muy diferente al que tengo pensado. Esta vez me ha tocado huir a mi, pero cuando sepa todo lo que quiero saber sobre mi pasado, pienso volver. Si cree que con unas palabras se va a librar de mi, se equivoca. Sé que mentía, lo sé. La forma en la que me miraban sus ojos verdes, la forma en la que su boca se torcía formando una mueca, su expresión vacía sin sentimientos... Todo apunta a que mentía.Su cara no pegaba nada con sus duras palabras, más que echándome de su vida parecía como si se estuviera muriendo de dolor.
Mientas pronunciaba aquellas frases que odiaré por el resto de mi existencia, yo me daba la vuelta y notaba como el fuego se avivaba en mi interior. Era una sensación bastante relajante, a la vez que dolorosa.
El calor me llamaba, me gritaba que corriera, que me alejara del causante de mi dolor, pero no podía. Él me había enseñado a amarme, a quererme tal y como era, con mis pros y mis contras, me había enseñado a vivir la vida. Aunque toda la motivación por su parte estaba fuera de lugar después de aquella discusión.
El viento me golpea la caray, poco a poco me va enfriando. Veo una señal que me indica que vienen curvas y la velocidad máxima es cuarenta kilómetros por hora. Acelero y, mientras lo hago dejo atrás las cadenas que me ataban.
Al fin, soy libre.