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Historia 187853 — capítulo 1
La placa de "prefecta", quedaba justo al lado del escudo de Slytherin. Su último año en Hogwarts y aún no comprendía por qué el Sombrero Seleccionador la había mandado a esa casa, si no tenía ni una sola de las características que sus compañeros presentaban. Amarró su cabello color lila en una trenza y salió del compartimiento del tren, dejándolo vacío. Era tiempo de su parte preferida del viaje: ordenar y consentir a los pequeños de primer y segundo año. Le gustaba ver esos sonrosados y alegres rostros, sus ojos brillantes de la emoción y sus boquitas estiradas por los nervios.
Se acercó a un grupo de pequeños que reían escandalosamente y los observó con seriedad, todos guardaron silencio y se quedaron a la expectativa de lo que ella pudiera hacer o decirles. De pronto, suavizó su rostro y los niños relajaron sus hombros.
-¿Qué les parece si se visten ya? Estamos por llegar, y si no se dan prisa, los grandes pueden golpearlos accidentalmente. Tomen. - les ofreció varitas de regaliz a los cuatro niños y ellos las recibieron gustosos. - Andando.
Los niños tomaron sus bolsos y corrieron a los vestidores para ponerse los uniformes. Tenía cierto talento y facilidad para que le obedecieran, pues su manera de reprender era similar a las golosinas que regalaba: dulces.
Cuando por fin vio por las ventanas el iluminado castillo, recordó que sus padres le habían comentado sobre cierto evento especial que se llevaría a cabo en Hogwarts ese año. No le dieron detalles, sólo por lo que decían, parecía ser un concurso. Entrecerró sus ojos y regresó a su compartimiento para tomar su bolso de mano y apear del Expreso de Hogwarts.
Hacía un tiempo pésimo, la tormenta ya amenazaba con desatarse, pero afortunadamente todos los alumnos de segundo a séptimo año, llegaron antes de que la lluvia comenzara. El Gran Comedor tenía un aspecto espléndido, como en cada banquete de principio del año escolar. Echó un vistazo a la mesa de los profesores cuando ella ya estuvo sentada y notó que había más asientos vacíos de lo normal. Rubeus Hagrid, el guardabosque y profesor de "Cuidado de creaturas mágicas", aún estaba abriéndose camino entre las aguas del lago con los de primero; la profesora McGonagall se encontraría seguramente en el vestíbulo para recibir a los pequeños. Pero había otra silla vacía y no caía en cuenta de quién faltaba.
Examinó la mesa con más cuidado. El pequeño profesor Flitwick, que impartía la clase de Encantamientos, luego seguía la profesora Sprout que hablaba con la profesora Sinistra, y al lado de esta profesora, estaba él. Su garganta parecía cerrarse y el corazón corría, el estómago se le hacía un nudo y sus mejillas tornaron en un rubor pálido, sin embargo, su cabello se convertía en el azul más eléctrico y vivo, tanto como las corbatas de los Ravenclaw. Trató de respirar profundo para que nadie notara aquel cambio, pero eso era innecesario, ya que en su mesa nadie la observaba, ni siquiera él. Él nunca le prestaba atención cuando iba a solicitar su ayuda y tampoco le daba gran mérito cuando lograba sus pociones a la perfección, y ella sabía que con otros Slytherin sí era benevolente. Ella seguía apreciándolo en su traje negro, con sus mangas hasta las falanges, sus dos cortinas de espeso cabello negro y su piel pálida, sus ojos negros fijos en la copa que tenía al frente y Alice bajó su mirada a sus man os y no volvió a notar quién más hacía falta en la mesa.
Pronto, dio inicio la Ceremonia de Selección y aplaudió con cada pequeño que era asignado a Slytherin. Para entonces, su cabello volvía a ser de un lila platinado. Cuando menos lo sintió, el profesor Dumbledore se puso de pie y sonreía a sus alumnos con los brazos abiertos.
-Tengo dos palabras por decirles. - dijo, y su voz resonó por todo el Gran Comedor. - ¡A comer!
Alice adoraba la comida de su casa, pero el banquete de Hogwarts no podía compararse con nada. Nadie le decía "has comido demasiado", "mira ese cabello, se nota que no te gusta". Al contrario, cuando ella estaba frente a ese banquete, se tornaba violeta, y se sentía feliz con ello.