← Historia 187853 · de
Historia 187853 — capítulo 9
Poco después de la media noche, Alice tenía en su mano un pedazo arrugado de pergamino en el que rezaba "Alice Battleby, Hogwarts". Realmente había escrito su nombre y a la vez, en su mente resonaban las palabras de Viktor Krum: "No es 100% seguro que te escojan para participar". Pero también podía imaginar la emocionada voz de su madre diciéndole: "estamos seguros de que participarás". Ella arrugaba los ojos y gruñía, tratando de contener los temblores de cuerpo y queriendo apartar toda esa cobardía de sus entrañas. Se frustraba aún más, en el momento que notaba lo imposible que le resultaba tomar el valor y salir de ese armario cercano a la mazmorra de Pociones, que nadie más que ella lo había descubierto, en su segundo año.
Finalmente, decidió salir y en cuanto se incorporó, frente a ella, cruzado de brazos aparecía el profesor Snape. Maldijo su suerte y su interior era un solo nudo de emociones ahora. Ya era tarde, debía estar metida en la cama, no en un armario.
-Quizás debí pensar dos veces antes de darle esa placa. - soltó el jefe de su casa.
-No, profesor. - se apresuró a contestar Alice. - Trato de hacer mi labor como prefecta, y usted lo sabe.
-Entonces, quizás quiere explicarme, ¿qué hace una prefecta escondida en un armario, como un alumno de primer año que le teme a las doxies?
-Yo solo… solo pensaba en mis decisiones.
-¿Qué tiene en la mano? - preguntó Snape y Alice extendió su mano, entregándole el pergamino húmedo de sudor. - ¿Piensa participar?
-No estoy segura.
-¿Qué la detiene?
-No quiero morir tan joven. - dijo, sin temor alguno, y el profesor sonreía frente a ella. Alice también lo hizo, ante lo estúpida que había sonado y sus hombros cayeron.
-Es más probable que la mate un mal hechizo de uno de sus compañeros en clase, que morir en este Torneo.
-Sí, lo entiendo.
-El Torneo de esta vez, está muy bien vigilado. Las pruebas serán cosas sencillas. Seguramente usted posee ese conocimiento para saber superarlas.
-Claro, ¿entonces, sugiere que meta mi nombre?
-Se lo ordeno, como jefe de su casa. De lo contrario, yo he de restarle puntos. Todo mundo duerme ahora, será mejor que aproveche a caminar. - Snape le devolvió su pergamino.
-Sí.
- respiró profundo y vio su nombre con la tinta un poco corrida por la humedad de su mano. Se volteó y comenzó a caminar hacia el vestíbulo. Snape vio la oportunidad.
-Battleby.
- la llamó.
-¿Sí, señor?
-Tengo la impresión de que si la dejo sola, usted regresará a la Sala Común y no meterá su nombre en el Cáliz.
-¿Qué le hace pensar eso? - dijo Alice, fingiendo indignación, pero estaba más asustada, porque parecía que él le había leído la mente.
-Digamos que está un poco asustada. - contestó, llegando a su lado.
-¿Va a acompañarme hasta allá?
-¿Tiene algún inconveniente? Karkarov llevó a su pequeño tesoro Krum casi de la mano para que pusiera su nombre; Madame Maxime, llevaba a Fleur Delacour como si fuera la misma princesa de Francia. ¿Por qué no he de llevar de la misma manera a la mejor estudiante de Slytherin?
-Bueno, es raro en usted…
-Solo camine, Battleby… luego me dice qué piensa de mí.
Alice vio sus manos y echó a andar con el profesor Snape a su lado, en silencio. Únicamente se escuchaban las pisadas de ambos contra la fría piedra. Todos dormían, era cierto, el castillo estaba en completo silencio. Subieron la escalinata hacia el vestíbulo, Snape mordía su lengua y apretaba sus manos, hasta poner sus nudillos blancos en su espalda para no hacer alguna estupidez en ese momento cuando Alice se sentía más nerviosa que nunca, y lo sabía puesto que su cabello estaba casi de un azul eléctrico, un color que casi nunca había visto en ella, ni siquiera cuando se la topaba. Ya tenía controlados sus colores y sus estados de ánimo.
Por un momento, odio el recuerdo en el que Krum la hizo ponerse sonrosada hasta el cabello, él nunca lo había logrado y Krum con un solo beso en su mano, una mirada, ya la tenía así. algo debía idear para que Alice lo viera de esa misma manera, y que gracias a él fuera que ella tornara su cabello de un rosa pálido. Finalmente, se distrajo de aquellos deseos, cuando Alice tenía la respiración agitada a su lado y veía el cáliz con cierto miedo, como si éste la amenazara.
-¿Qué espera? - preguntó Snape.
-Yo…
-Si no lo hace ahora, Battleby, voy a restarle cien puntos.
-No, no…
-Entonces, hágalo.
Tomó las pocas agallas que tenía y atravesó sin ningún problema la línea dorada de la edad, volteó a ver a Snape con una sonrisa orgullosa y él le afirmó con la cabeza para que depositara el pedazo de pergamino. "No salgas, por favor. No salgas", pensó mientras ponía su nombre dentro del cáliz y éste lo devoraba con sus llamas azules. Alice exhaló y regresó con Snape, tan pálida como ese trozo de pergamino.
-Cinco puntos para Slytherin. - dijo Snape, con una sonrisa esbozada. - Por su valentía.
-Se lo agradezco.