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Historia 187853 — capítulo 8

Cuando Alice entró al Gran Comedor con sus pequeños, ya la mayoría de estudiantes estaban ubicados en sus respectivas mesas. Notó que todos los estudiantes de Beauxbatons estaban en la mesa de Ravenclaw y los de Durmstrang estaban ubicándose en su mesa, en la de Slytherin. Totalmente abochornada por tener que sentarse hasta el frente de la mesa con los pequeños y quedar lejos de sus compañeros, siguió el consejo de un atento Viktor Krum que se ponía de pie para asir su banco y permitir que ella se sentara, él era el último de Durmstrang, cercanos a la mesa de profesores.

-Entonces, es cierto. - dijo Krum, cuando Alice hubo ordenado y calmado a los pequeños.

-¿Qué cosa?

-Los metamorfomagos. Pensé que sólo eran un mito.

-Oh.

  • contestó Alice, que no sabía si sentirse halagada u ofendida. - Bueno… somos tan reales como las veelas.

-Con la diferencia de que las metamorfomagas no te llevan a la muerte.

-No lo des por seguro. - dijo Alice, guiñando el ojo.

-Viktor Krum. - extendió su mano.

-Alice Battleby. - dijo ella, estrechando su mano, y él procedió a besarla.

-Tu cabello hace un perfecto juego con el rubor de tus mejillas.

-A veces, es incontrolable. - dijo ella, después de aclararse la garganta. Krum sonrió y dejó libre la mano de Alice. Entonces estuvieran obligados a ver al frente, pues Dumbledore extendía sus brazos.

-Buenas noches damas, caballeros, fantasmas y muy especialmente buenas noches a nuestros huéspedes. Es para mí, un placer darles la bienvenida a Hogwarts. Deseo que su estancia aquí, les resulte al mismo tiempo confortable y placentera. - hizo una pausa. - El Torneo quedará oficialmente abierto al final del banquete. Pero por ahora, los invito a comer y a beber como si estuvieran en casa.  

Dumbledore se sentó y las fuentes que tenían delante, se llenaron de comida. Había todo tipo de platillos, hasta cosas que Alice nunca imaginó. Pero lo peor es que por unos minutos había olvidado por qué estaban ahí los de Durmstrang y los de Beauxbatons: el Torneo de los Tres Magos. No sólo era una visita de casualidad, y eso hizo que todo apetito se fuera de su estómago y sólo tomó un poco de pasta con albóndigas.

-No pareces muy hambrienta. - le dijo Krum, que ya tenía muy avanzado su plato.

-Sí lo estoy. - corrigió Alice, con una sonrisa.

-¿Te preocupa algo?

-Un poco… el Torneo.

-¿Vas a participar?

-Bueno, tengo la edad y quizás parte de los conocimientos… pero no el valor. Sin embargo, participar en el Torneo, es tradición de mi familia.

-Si esto te tranquiliza, serás una entre casi 40 o más de tu colegio… no es 100% que te escojan para participar.

Alice se quedó pensando y vio por un momento a todos sus compañeros de séptimo, de todas las casas; en realidad eran basntantes y era casi improbable que el juez la escogiera a ella precisamente. El apetito volvía a ella poco a poco y los ánimos junto con el violeta de su cabello. En el transcurso del banquete, dos personajes importantes se agregaron a la mesa de los profesores: Ludo Bagman y Barty Crouch. Una vez limpios los platos de oro, Dumbledore volvió a levantarse. Todos en el Gran Comedor parecían emocionados y nerviosos.

-Ha llegado el momento. - anunció. - El Torneo de los Tres Magos va a dar comienzo. Me gustaría pronunciar unas palabras para explicar algunas cosas antes de que traigan el cofre. Aclararé el procedimiento a seguir: los señores Bagman y Crouch, que representan al Ministerio de Magia, han trabajado en los preparativos del Torneo y estarán con el profesor Karkarov, con Madame Maxime y conmigo en el tribunal que calificará los esfuerzos de los campeones. - el silencio se intensificó y Alice tragaba saliva, con su cabello azul. - Señor Filch, ¿sería tan amable de traer el cofre?

Unos segundos después, el conserje se acercó a Dumbledore con una gran caja que parecía extraordinariamente vieja.

-Habrá tres pruebas espaciadas en el curso escolar que medirán a los campeones en muchos aspectos diferentes: sus habilidades mágicas, su osadía, sus dotes de deducción y por supuesto sus capacidades para sortear el peligro. - dijo Dumbledore. Alice estaba segura de que ese Torneo  no era para ella, y una vez ella se inscribiera, el juez la pasaría por alto, al ver lo poco valiente que era. - Aquí dentro - dijo el director, tocando la caja. - está el juez imparcial que escogerá a los campeones. El cáliz de fuego.

Con su varita, golpeó tres veces la caja. La tapa superior se levantó lentamente y poco a poco se fue elevando una copa gigante de madera y cuando estuvo sobre su pedestal, de él salieron unas llamas azules.

-Todo el que quiera proponerse debe escribir su nombre y el de su colegio en un trozo de pergamino con letra clara y echarla al cáliz. Los aspirantes disponen de 24 horas para hacerlo. mañana por la noche, el cáliz devolverá los nombres de los tres campeones a los que haya considerado más dignos a representar a sus colegios. Esta  misma noche, el cáliz quedará expuesto en el vestíbulo. Por último, quiero recalcar, a todos los que estén pensando en participar, que deben meditarlo muy bien. Una vez el cáliz los escoja, no habrá vuelta atrás. Por otro lado, para evitar la tentación de que algunos menores participen, trazaré una raya de edad alrededor del cáliz. No podrá cruzar la línea, nadie que no haya cumplido los 17 años. Ahora, creo que ya es tiempo de ir a la cama. Descansen.

-Espero verte mañana. - dijo Krum, y Alice sonrió.

-Así será. Que descanses.

-Igualmente.

Krum volvió a besar la mano de Alice y fue con sus compañeros al exterior del Gran Comedor, mientras ella ordenó a los pequeños en una sola fila y salió con ellos del lugar.

-Krum, mi enamorado.- cantaba una voz.

-Krum, el robacorazones.- le siguió otra.

-Quiero casarme contigo.

-Y vivir sin preocupaciones.

-¡Basta!

  • dijo Alice, riendo, acompañada por los gemelos Weasley.

-Honestamente nunca pensé que fueras a robar el corazón del gran Viktor Krum. - dijo George.

-¿Qué?

  • rió nerviosa. - ¿No me crees capaz de enamorar a un chico que no sean ustedes dos? Además, Krum sólo estaba siendo amable.

-Oh, claro y te veía como si quisiera tener cinco hijos contigo. - dijo Fred.

-Yo calculo que unos diez. - apoyó George.

-Basta. Están celosos porque tengo un nuevo amigo y ustedes piensan que él va a ocupar el lugar de ustedes dos.

-¿Celosos?  - farfulló George.

-¿Cómo íbamos a estar celosos del grandioso jugador de la selección de Quidditch de Bulgaria, Viktor Krum? ¡Por favor, Alice!

-Es un insulto.

-Claro.

-Entonces, ahora que tienes esa motivación de Krum, ¿participarás?

-Aún lo pienso. Viktor dijo que era muy improbable que me eligieran.

-Sí, deberías escuchar a Viktor.

-Porque nosotros no te hemos estado diciendo lo mismo todos estos meses, pero no tenemos razón. Sin embargo, Krum… es Krum.

-¿Quién no va a hacerle caso?

-¡Oh, vamos chicos!

-Nosotros sí vamos a participar. - agregó George.

-Ya oyeron, habrá una línea de edad.

-¿Y eso qué? Un poco de poción envejecedora estará bien.

-Seguro que sí. Y verás quién es el mejor.

-Efectivamente, tengo que ver eso.

-Mañana lo haremos, ¿nos acompañarás?

-Ahí estaré.