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Harry Potter y la piedra Filosofal: El trío de ahora es un cuarateto — capítulo 3
Una vez que el banquete de bienvenido término, los prefectos de cada casa dirigieron a los estudiantes de primer año a sus respectivas salas comunes, yo compartía habitación con dos chicas, Hermione Granger y Lavender Brown, por el momento inofensivas y se podría decir que agradables aunque una de ellas prefiriera estar inmersa en sus libros. Al día siguiente, cuando me desperté llena de energía para comenzar las clases me encontré con una ajetreada Hermione intentando meter todos los libros que pudiera en su mochila. Intente ayudarla y le aconseje que dejara algunos que claramente no necesitaría pero ella se negó. Minutos después fui a desayunar y para mi sorpresa no tuve ni la más mínima idea de cómo llegar. — ¡Rachel! —dijo una voz a mis espaldas, segundos después Harry y Ron estaban junto a mi — ¡chicos, buenos días!—salude enérgica —Buenos días—dijeron ambos— ¿de casualidad sabes hacia donde queda el gran comedor? —pregunto Ron —Pues no—dije decepcionada—yo también estoy algo perdida En Hogwarts habían 142 escaleras, amplias, estrechas, que llevaban a lugares diferentes y que se movían a cierto intervalo de tiempo. Tendría que memorizar cómo funcionaban o pasaría el resto de mis años escolares llegando tarde a todas partes. Por otro lado también había fantasmas, en especial uno llamado Peeves, el demonio en persona, cuyo único fin era hacerles la vida imposible a los estudiantes. El señor Filch, conserje de la escuela era también una pesadilla, los chicos y yo nos subimos en las escaleras equivocadas y terminamos en un lugar en donde no deberíamos, de no ser por el extraño profesor de defensa contra las artes oscuras y su turbante exagerado, nos hubieran castigado tontamente. Durante el trascurso de la semana, descubrimos que la clase más aburrida era historia de la magia, el profesor era un fantasma y juro por Merlín que tirarle papelitos era lo más divertido que se hacía en esa clase. —te apuesto dos galeones a que le doy en el ojo—le susurre a Ron —no puedes apostar tanto, si no le das ¿de dónde sacaras el dinero? Sonreí y me di la vuelta hacia Harry —oye, Harry—susurre y el me miro mientras apoyaba su rostro sobre su mano con la expresión más aburrida que su cara podía colocar — ¿Qué pasa Rachel? — ¿tienes dos galeones que me prestes? —Si claro—dijo buscando entre su túnica y extendiéndolos sobre su mano—¿para qué? —apostar—dije como si nada tomándolos con confianza y colocándolos sobre la mesa entre Ron y yo, tome un papelito de mi mochila y lo arrugue, apunte al profesor que parecía ajeno a todo lo que pasaba a su alrededor y lo lance Ron tosió para esconder su risa mientras Harry escondido su rostro entre sus brazos para evitar carcajearse pues el papel había entrado por la boca del profesor, y lo había traspasado como si nada, el fantasma siguió impartiendo la clase ignorando el revuelto que había creado pues ahora los demás estudiantes reían. — ¿Cómo pudiste lanzarle un papel al maestro? —me regaño Hermione sentada atrás de mi —pues es muy fácil, Hermione. Tomas un papel, lo arrugas y... — ¡no me refería a eso¡ —dijo ella molesta —Señorita Granger—llamo el profesor con su voz dormilona— tiene algo que compartir con la clase —No señor—dijo ella sonrojada mientras los chicos y yo nos reíamos por lo bajo. Luego conocimos al diminuto profesor Flitwick y asistimos a clase con la profesora Mcgonagall. El profesor Quirrell no era la clase del profesor con las habilidades necesarias que yo esperaba para la materia que impartía, pero era divertido discutir las infinitas posibilidades que se nos ocurrían sobre el por qué usaba un turbante. —dicen que esconde ajos en su cabeza para que un vampiro que conoció en Rumania no lo persiga—explico Ron —Para mí que es calvo y se avergüenza de ello—dije yo El viernes tuvimos nuestra primera clase de Pociones, admito que me llamaba mucho la atención y puesto que mi madre era sanadora, me había enseñado mucho acerca de diferentes pociones así que había decidido que sería la mejor en esa clase, hasta que me entere que el profesor era el jefe de la casa de Slyterin y que al parecer favorecía de manera injusta a los estudiantes de esa casa Harry, Ron y yo nos sentamos juntos en una de las mesas de la espeluznante mazmorra en donde se impartía la clase de pociones, allí hacia más frio que en cualquier otra parte del castillo y era un poco intimidante los diversos artilugios y brebajes que se encontraban por toda la sala. Draco Malfoy había entrado con sus molestos amigos, dedicándonos una mirada de desprecio infinito. —Hace demasiado frio aquí abajo—dijo Harry —Es obvio mi querido Harry, las serpientes son seres de sangre fría—susurre señalando disimuladamente a los Slytherin. Pronto el profesor hizo presencia en el aula y dirigió su atención a Harry, dio un pequeño discurso sobre lo que aprenderíamos en esa clase y en vista de que Harry trataba de anotar todo lo que el profesor decía en lugar de prestarle atención, fue así como un largo periodo de Buillying profesor-alumno había dado comienzo "suena algo así como diario de una pasión jajaja" Aun me estremezco por el tono de voz en el que bombardeo a Harry con preguntas que el pobre no tenía ni idea de cómo contestar. Ron no despegaba su mirada de su pergamino mientras yo intentaba susurrarle las respuestas a Harry. —Puede ayudarle al señor Potter a prepararse como se debe para mi asignatura después de su castigo niña—dijo Snape mirándome — ¿castigo? — Dije sin poder creérmelo— ¡no! ¡¿Por qué?! — dije quejándome —está claro que el señor Potter no posee los conocimientos para mi clase pero no permito que soplones como usted le anden susurrando las respuestas. Si el joven aquí presente no es lo bastante inteligente como para responder, deje que se avergüence el solo, no lo ayude a hacer el ridículo. —lo único ridículo aquí es su cabello, señor—susurre molesta — ¿Cómo dijo, Allen? —pregunto molesto — ¿dijo que? —pregunte haciéndome la desentendida — ¿Qué es lo que le parece ridículo, niña? — ¿ridículo? Nada profesor….¿por qué lo pregunta? Snape frunció el ceño aún más y eso era casi imposible, se acercó a mi mesa y muy de cerca dijo— un punto menos para Gryffindor por Potter y tres menos por su osadía —pensaba que la osadía era algo de admiración —que sean cuatro… ¿quiere seguir? Casi rompo mi varita de la ira que lleno mi cuerpo cuando escuche esas palabras. Draco Malfoy y sus amigos sonreían con satisfacción, Hermione negaba con la cabeza obviamente desaprobando mi comportamiento y cuando termino la clase, Gryffindor había perdido 6 puntos. Esa tarde tuve que quedarme en esa maldita mazmorra ayudándole al molesto " hijo de su respectiva #$%&#" pero respetado profesor Snape a organizar un montón de frascos raros "Seguramente algún día nos envenenaría a todos" cuyos contenidos prefería no conocer mientras Harry y Ron visitaban a Hagrid quien aparentemente se llevaba bastante bien con Harry. Una semana más tarde, en todas las salas comunes se publicó el anuncio de las clases de vuelo para los de primer año. Gryffindor había tenido la desgracia de compartirla con Slytherin y yo me jure a mí misma que si una de esas serpientes me molestaba tomaría esa escoba y …..… (palabras no aptas para este fic) La mañana del jueves Hermione había compartido muy amablemente "¡¡¡molesta!!!" Sus apuntes sobre como volar en una escoba, información que arduamente recolecto después de tres horas en la biblioteca. Todos la escuchábamos con aburrimiento mientras otro chico llamado Neville luchaba por abrir un regalo que su abuela le había enviado. A las tres y media de la tarde Harry, Ron y yo llegamos a los terrenos de la clase de vuelo. —bueno ¿Qué están esperando? — Bramo la señora Hooch, nuestra profesora de vuelo— cada uno al lado de una escoba. Vamos, rápido. Las escobas de la escuela lucían viejas y desgastadas, los hermanos gemelos de ron nos habían contado algo sobre su vuelo pero suponiendo que solo querían asustarnos decidí no pensar en nada de lo que había escuchado de ellos. —Extiendan la mano derecha sobre la escoba y digan "Arriba" —dijo la maestra — ¡ARRIBA! —gritamos todos Mi escoba floto hasta la mitad del camino entre mi mano y el suelo y luego cayo, lo intente una vez más pero seguía pasando lo mismo, en mi intento número cinco, subió con dificultad hasta que pude agarrarla. —Ahora cuando haga sonar mi silbato, quiero que den una fuerte patada, mantengan las escobas firmes, elévense un metro o dos y luego bajen inclinándose suavemente. Preparados… tres…dos. Y Neville ya estaba en el aire, subiendo peligrosamente sin control y una vez lo bastante alto como para causarme vértigo….cayo. La profesora tuvo que llevarlo a la enfermería pues se había roto la muñeca y mientras tanto, todos como niños buenos, debíamos esperarla. — ¿si vieron la cara de ese gran zoquete? Todos los Slytherin rompieron en carcajadas —Cierra la boca Malfoy— dijo Parvati Patil en tono cortante —oh ¿estas enamorada de Longbottom? — Dijo Pansy Parkinson una chica serpiente con rostro amargo— no pensé que te gustaban los gorditos llorones Malfoy llamo la atención de todos tomando la recordadora de Neville, objeto que su abuela le había enviado en la mañana. —trae eso aquí, Malfoy—dijo Harry con calma pero Malfoy sonrió con malignidad — ¿Por qué? Lo dejare en un lugar en donde Longbottom tenga que buscarla…que tal ¿la copa de un árbol? —¡la copa de un árbol! —dije yo con ironía— dame esa maldita recordadora o te rompo la cara, rubia—dije empujando a Harry hacia un lado —¿romperme la cara? —se burló Malfoy —sí, la cara….¿por qué? ¿Vas a decirle a papi que una niña te golpeo? —ninguna niña me ha golpe…. —pero no pudo seguir pues tome mi escoba y se la zampe en el estómago. Mis compañeros de Gryffindor aplaudieron y gritaron por lo alto mientras chicas como Pansy Parkinson gemían desesperadas por Draco Malfoy. Draco dejo de abrazar su estómago y me miro con odio profundo, no había soltado la recordadora y corrió hacia su escoba para luego despegar sus pies del piso con gran agilidad. — ¿quieren la recordadora? Pues vengan a buscarla—amenazo De no ser porque Harry había sido más veloz que yo, hubiera mandado al carajo a Draco Malfoy desde su escoba con toda la esperanza de dejarlo inconsciente por al menos una semana. Malfoy lanzo la recordadora lo más lejos que pudo e increíblemente Harry la atrapo con gran destreza en la escoba. Todos quedamos boquiabiertos hasta que la profesora Mcgonagal lo llamo. Harry se fue pálido a su lado mientras Ron y yo nos quedábamos con la intriga de lo que posiblemente le pasaría a nuestro amigo de lentes y ojos claros. La señora Hooch regreso, Malfoy le dio quejas sobre mí y nuevamente termine castigada. Esta vez, tendría que ayudar a organizar el campo de Quidditch para los entrenamientos.