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Harry Potter y la piedra Filosofal: El trío de ahora es un cuarateto — capítulo 4

A duras penas y logre robarme algo del gran salón durante la cena pues la señora Hooch me tenía demasiado vigilada siguiéndola a todas partes organizando horarios de entrenamientos y limpiando los armarios de las escobas. Regrese a eso de las 11:00 PM a la sala común y déjenme decirles que Hogwarts de noche es aterrador. —no les importa Gryffindor ¿verdad? — escuche por el pasillo antes de dar la vuelta hacia el retrato de la dama gorda, al parecer había alguien discutiendo fuera de la sala común— solo les importa lo de ustedes, yo no quiero que Slytherin gane la copa de las casa y ustedes van a perder todos los puntos que yo conseguí de la profesora Mcgonagall por conocer los encantamientos para cambios —vete—dijo alguien, al parecer Ron —muy bien, pero les advierto. Recuerden todo lo que les he dicho cuando estén en el tren volviendo a casa mañana — ¿Quién va a volver a casa mañana? —pregunte saliendo de la oscuridad, Hermione, Harry y Ron quedaron pálidos al escucharme pero al ver que solo era yo se relajaron un poco —Estos dos—señalo Hermione—no sé cómo puedes permitirles hacer los que se les viene en gana —Por qué no soy su madre, Hermione—le respondí sin importancia— por cierto Harry, escuche que te hicieron buscador del equipo de Quidditch, felicitaciones. —gracias Rachel—me sonrió Hermione suspiro enojada y se dio la vuelta hasta el retrato de la dama gorda pero descubrió que la tela estaba vacía. La dama gorda se había ido a una visita nocturna y Hermione estaba encerrada fuera de la torre. — ¿y ahora que voy a hacer? —se quejaba ella mientras yo le preguntaba a Harry hacia donde se dirigía con Ron, a lo que el respondió " tengo un duelo con Malfoy "  — ¡Iré con ustedes!—dije emocionada —yo también—dijo Hermione —No, no lo harás—sentencio Ron — ¿creen que me voy a quedar aquí esperando a que Filch me encuentre? — Pregunto Hermione— si nos encuentran a los tres, yo le diré la verdad, que estaba tratando de detenerlos y ustedes no me hicieron caso —Oye, oye, oye—le dije acercándome a ella, rodeándole los hombros con uno de mis brazos, pues yo era un poco más alta que todos— si te pones de soplona, te hundes con nosotros—dije en un tono un poco amenazante —no me amenaces Rachel—dijo ella molesta— no te tengo miedo —Eso dicen todos y luego desaparecen—dije bromeando mientras Ron me mostraba sus pulgares en señal de aprobación para librarnos de Hermione. —Cállense las dos—dijo Harry— he escuchado algo. Lo que creímos que era la señora Norris término siendo Neville quien había olvidado el santo y seña para entrar a la torre.  — ¿no tenemos que irnos? —pregunte —No con ellos— dijo Ron — ¡No pueden dejarnos aquí!—dijo Hermione —si nos atrapan, juro que aprenderé a utilizar esa maldición de los demonios de la que hablo Quirrell y la utilizare en ustedes—dijo Ron amenazando a Neville y Hermione —Menos charla y más acción, gente—dije yo empujando a todos para que siguieran a Harry. Nos deslizamos por pasillos iluminados por el claro de luna, que entraba por los altos ventanales. En cada esquina debíamos esperar para no chocar con Filch o con su fea gata, lo bueno es que tuvimos suerte. Subimos rápidamente por una escalera hasta el tercer piso u entramos de puntitas en el salón de trofeos Malfoy y Crabbe todavía no habían llegado. Las vitrinas con trofeos brillaban cuando las iluminaba la luz de la luna. Copas, escudos, bandejas y estatuas, oro y plata reluciendo en la oscuridad. Harry empuño su varita por si Malfoy aparecía de golpe pero los minutos pasaban rápidamente y no había señal alguna de él. —se está retrasando, tal vez se ha acobardado—susurro Ron —No se  ha acobardado, Ron—dije yo—él ya es un cobarde. Entonces un ruido en la habitación de al lado nos hizo saltar a todos, Harry ya había levantado su varita cuando oyeron unas voces….y no era la rubia, quiero decir, Malfoy. —olfatea por ahí, mi tesoro, pueden estar escondidos en un rincón —Es una trampa, les tendió una trampa—susurre a Harry—maldito seas Draco Malfoy. Todos seguimos a Harry que nos hizo indicaciones para caminar tras de él, salimos con cuidado de la sala de trofeos con calma, hasta que Neville perdió los estribo y soltó un chillido, cuando me di la vuelta para ver qué pasaba ya había empezado a correr, segundos más tarde se aferró a la muñeca de Ron y ambos se golpearon contra una armadura.  El estruendo que hizo esa cosa al caer al suelo fue suficiente para despertar a todo el maldito castillo —Estamos jodidos—dije aterrada mirando la armadura — ¡CORRAN! —grito Harry. No teníamos ni idea de adonde corríamos o aún más de por qué seguíamos a Harry, pero allí estábamos corriendo por pasillos, atravesando cuantos tapices y puertas veíamos sin mirar atrás en caso de que Filch nos estuviese siguiendo. —Creo que lo hemos despistado—dijo Harry apoyándose contra la pared fría y secándose la frente, Neville estaba doblado en dos, respirando con dificultad, —te…lo…dije—añadió Hermione, apretándose el pecho— te…lo…dije —a nadie le importa, Hermione—dije sentada sobre el suelo de piedra, frio y demasiado incómodo. — ¡a mi si me importa, casi nos atrapan! —me dijo ella molesta —"casi" es la palabra clave— argumente Descansamos unos pocos minutos y luego salimos de nuestro escondite. Rogamos por no encontrarnos con nadie más, pero el destino siempre coloca obstáculos cuando uno menos los necesita y allí estaba Peeves.  — ¡ALUMNOS FUERA DE LA CAMA! —Grito— ¡ALUMNOS FUERA DE LA CAMA, EN EL PASILLO DE LOS ENCANTAMIENTOS! — ¡oh no, el barón sanguinario—dije señalando detrás de Peeves fingiendo terror, el fantasma se dio la vuelta inmediatamente y nosotros salimos en la dirección contraria a correr como si nuestras vidas, que técnicamente así era, dependieran de ello. Momentos como ese es cuando agradezco la compañía de Hermione sin importar cuan irritante pueda llegar a ser en ocasiones. Una puerta cerrada, un montón de niños desesperados y Hermione con la varita de Harry igual a, salvación momentánea —Muévete—dijo la niña— Alohomora El pestillo hizo clic y la puerta se abrió. Todos entramos y la cerramos rápidamente a la espera de lo que se fuera a suceder. Escuchamos las voces de Filch y Peeves quejándose afuera, minutos después no se escuchó más. —Harry—lo llame—Harry—dije, mientras Neville le jalaba la manga — ¿Qué pasa? —dijo molesto El enorme perro de tres cabezas tamaño familiar con dientes aterradores y demasiada saliva como para evitar sentir asco estaba frente a nosotros mirándonos cuidadosamente. Todos nos mantuvimos callados respirando con dificultad y retrocediendo con cuidado —ha sido un placer conocerlos muchachos—dije sin quitarle la mirada de encima al perro— quiero que sepan que en esta semana les he tomado mucho cariño y quiero que mis libros se los dejen a Ron y mi ropa a Hermione, sé que no nos llevamos bien pero tu cerebro sirve de algo y… — ¡cállate Rachel!—me dijo Hermione—corre, corre—dijo jalándome de la mano. En ese momento lo que menos nos importaba era que Filch nos encontrara, preferíamos vivir y ser expulsados a morir por un maldito perro de tres cabezas.  Lo sorprendente fue que no apareció por ningún lugar mientras regresábamos hasta el séptimo piso. La señora gorda ya había regresado y con prisa le insistimos en que nos dejara entrar repitiendo una y otra vez el santo y seña. Nos sentamos exhaustos en los sillones rojos de la sala común mientras Hermione caminaba de lado a lado pensando en algo. —El perro estaba cuidando algo, estaba sobre una trampilla, obviamente está escondiendo algo—dijo ella —lo siento Hermione—dije—pero estaba bastante ocupada haciendo mi testamento como para ser consciente de lo demás —ustedes nunca se fijan en nada, espero entonces que estén satisfechos. Nos podrían haber matado o peor, expulsado. Ahora si no les importa, me voy a la cama. —No, no nos importa—dijo Ron molesto—nosotros no la hemos arrastrado ¿o sí? — ¿enserio Hermione, te parece que ser expulsados es peor que morir? ¿Qué rayos tienes en esa cabeza? —Deja de hablar, vamos a dormir—dijo jalándome por las escaleras hacia los cuartos de las chicas — ¿Qué? No, espera…Ron ayúdame —Ahora es tu problema—me dijo Burlón Harry rio y ambos se quedaron abajo uno minutos más, mientras Hermione me jalaba a nuestra habitación.