Tituladas 15.1% · 30,063 de 199,415 descubiertas
Rescatado 23.3% · 21,950 de 94,296 páginas identificadas · 21,944/22,652 caps con texto ☕ Invitanos un café

← Harry Potter y la piedra Filosofal: El trío de ahora es un cuarateto · de

Harry Potter y la piedra Filosofal: El trío de ahora es un cuarateto — capítulo 7

Se acercaba la navidad y todos estaban impacientes de que empezaran las vacaciones. Mientras que la sala común de Gryffindor y el Gran Comedor tenían las chimeneas encendidas, los pasillos, llenos de corrientes de aire, se habían vuelto helados, y un viento cruel golpeaba las ventanas de las aulas. Lo peor de todo eran las clases del profesor Snape, abajo en las mazmorras, en donde la respiración subía como niebla y nos hacía mantenernos lo más cerca posible de los calderos calientes. —Me da mucha lástima —dijo Draco Malfoy, en una de las clases de Pociones— toda esa gente que tendrá que quedarse a pasar la Navidad en Hogwarts, porque no los quieren en sus casas. Mientras hablaba, miraba en dirección a Harry. Crabbe y Goyle lanzaron risitas burlonas. Harry, que estaba pesando polvo de espinas de pez león, no les hizo caso. Después del partido de Quidditch, Malfoy se había vuelto más desagradable que nunca. Disgustado por la derrota de Slytherin, había tratado de hacer que todos se rieran diciendo que un sapo con una gran boca podía reemplazar a Harry como buscador. Pero entonces se dio cuenta de que nadie lo encontraba gracioso, pobre idiota , porque estaban muy impresionados por la forma en que Harry se había mantenido en su escoba. Así que Malfoy; celoso y enfadado, había vuelto a fastidiar a Harry por no tener una familia apropiada. —Enserio, agonías en la vida y Malfoy—susurre molesta mientras Ron sonreía por mi comentario—no te preocupes Harry, yo también me quedare contigo en navidad, porque ALMENOS YO SI TENGO AMIGOS CON LOS QUE PASAR LA NAVIDAD EN LUGAR DE IRME A CASA EN DONDE MIS PADRES ME COMPRAN LO QUE QUIERO CADA VEZ QUE LLORIQUEO COMO NIÑA— Snape me llamo la atención y regrese de nuevo a la preparación de mi poción mientras Malfoy maldecía en voz baja. Cuando abandonamos las mazmorras, al finalizar la clase de Pociones, encontramos un gran abeto que ocupaba el extremo del pasillo. Dos enormes pies aparecían por debajo del árbol y un gran resoplido nos indicó que Hagrid estaba detrás de él. Ron se ofreció a ayudar y en ese momento la agonía, quiero decir, Draco Malfoy apareció. — ¿Te importaría quitarte de en medio? —La voz fría y gangosa de Malfoy llegó desde atrás—. ¿Estás tratando de ganar algún dinero extra, Weasley? Supongo que quieres ser guardabosques cuando salgas de Hogwarts... Esa choza de Hagrid debe de parecerte un palacio, comparada con la casa de tu familia. Ron se le lanzo encima a la rubia, sin dudarlo ni un segundo. Yo aplaudía como foca emocionada, mientras Harry mantenía la boca abierta sorprendido pero de cierta manera orgulloso de su amigo. — ¡WEASLEY! —Snape apareció de pronto sorprendiéndonos a todos y Ron soltó el cuello de la túnica de Malfoy. —Lo han provocado, profesor Snape —dijo Hagrid, sacando su gran cabeza peluda por encima del árbol—. Malfoy estaba insultando a su familia. —Lo que sea, pero pelear está contra las reglas de Hogwarts, Hagrid — dijo Snape con voz amable—. Cinco puntos menos para Gryffindor; Weasley, y agradece que no sean más. Y ahora marchaos todos. Malfoy, Crabbe y Goyle pasaron bruscamente, sonriendo con presunción. —Voy a atraparlo —dijo Ron, sacando los dientes ante la espalda de Malfoy—. Uno de estos días lo atraparé... —Haremos que ardan en el mismísimo infierno, Ron….te lo prometo—dije molesta. Hermione nos citó más tarde en la biblioteca, deseaba seguir buscando el nombre de un tal Nicolas Flamel, que según Hagrid había inventado la piedra filosofal que era lo que Fluffy, el perro de tres cabezas, guardaba bajo sus patas…o eso era lo que ellos creían por que claro, yo no estaba cuando ellos se enteraron de todo eso pues gracias a mis espontaneas ocurrencias " m al c o m p o rt a mie n t o s e g ú n Mcgonagall " yo estaba castigada y nunca me enteraba de nada. Hermione sacó una lista de títulos y temas que había decidido investigar; mientras Ron se paseaba entre una fila de libros y los sacaba al azar. Harry se acercó a la Sección Prohibida. Se había preguntado si Flamel no estaría allí. Pero por desgracia, hacía falta un permiso especial, firmado por un profesor, para mirar alguno de los libros de aquella sección, y sabía que no iba a conseguirlo pues no era tan valiente como para acorralar a un estudiante mayor con el permiso y quitárselo.  Tras unos minutos de búsqueda, Hermione se dio por vencida ese día. —van a seguir buscando cuando yo no esté, ¿verdad? —Dijo Hermione—.Si encuentran algo, envíenme una lechuza. —Y tú podrás preguntarle a tus padres si saben quién es Flamel —dijo Ron—. Preguntarles a ellos no tendrá riesgos. —Ningún riesgo, ya que ambos son dentistas —respondió Hermione Cuando comenzaron las vacaciones, Ron, Harry y yo tuvimos mucho tiempo para pensar en Flamel. Teníamos el dormitorio para nosotros y la sala común estaba mucho más vacía que de costumbre, así que podíamos elegir los mejores sillones frente al fuego. Nos quedábamos comiendo todo lo que se podia pinchar en un tenedor de tostar (pan, buñuelos, melcochas) y planeábamos formas de hacer que expulsaran a Malfoy, muy divertidas, pero imposibles de llevar a cabo, al menos por ese año. — ¿Por qué decidiste quedarte aquí en Hogwarts, en lugar de ir con tu familia? — pregunto Harry —bueno, mamá y papá no habían tenido tiempo para ellos solos en vacaciones y el año pasado los escuche hablar sobre pasar una navidad en parís, tu sabes….navidad romántica para ellos dos. Así que les envié una carta avisándoles que les permitía ir a parís. — ¿les permitías? Ellos son los padres, no tienen por qué pedirte permiso—se burló Ron —bueno, yo era el impedimento de unas vacaciones románticas, yo no tengo la culpa de que me hayan traído al mundo así que tengo el derecho de darles o no el permiso—dije burlona. —debe ser divertido viajar por el continente—dijo Harry —Lo es—le asegure— tal vez el próximo año podamos ir los cuatro, ya saben ustedes dos, Hermione y yo. — ¿estás loca? —Me dijo Ron— un viaje así debe ser muy costoso, mis padres no me dejarían ir jamás. —mi padre pagaría todo, no hay problema Ambos me miraron sin poder creérselo — ¿Qué? —Pregunte—  papá tiene los recursos necesarios para llevarnos a los dos. — ¿Cómo es que nunca he escuchado de el? —pregunto Ron —es Muggle,  Ahora todo tenía sentido para Ron —ósea, tu madre es una bruja y tu padre un hombre multimillonario —no, mi madre es bruja y mi padre un hombre agradable que salió adelante con el negocio familiar, si fuera multimillonario, yo sería como Malfoy….oh dios, ¿se imaginan? — Todos nos estremecimos —como decía, papá es arquitecto y mi abuelo también, por lo cual ambos fundaron una compañía que les da buenos ingresos.  Ambos asintieron una vez entendieron lo que les contaba sobre mi familia. Pasamos el resto del día recordando anécdotas de nuestras infancias. En la víspera de Navidad, todos nos fuimos a la cama, deseosos de que llegara el día siguiente, pensando en toda la diversión y comida que aguardarían por nosotros. Cuando amaneció me levante rápidamente y lo primero que vi fue un montón de paquetes a los pies de mi cama. Baje con dificultad cargando las cajas de regalos hacia la sala común llamando a gritos a Ron y a Harry.  Ambos bajaron las escaleras de su dormitorio aun en pijama con regalos en las manos, Harry aún no había abierto su último regalo mientras que Ron seguía mirando fascinado una moneda mientras sostenía otro paquete debajo de su brazo izquierdo. —Feliz navidad, chicos—dije a ambos dejando las cajas en el suelo—mis padres nos han enviado a todos regalos, incluso a Hermione. Harry y Ron se miraron entre si y luego sonrieron emocionados. —Dice….para Ron—anuncie leyendo la tarjeta de una caja mediana color azul— de: Alice y Patrick Allen, gracias por ser amigo de nuestra Rachel.  Ron espero ansioso por su regalo y yo se lo entregue ansiosa por saber que contenía, Harry se sentó en el suelo junto al pelirrojo y juntos rompieron el papel de envoltura. Era un ajedrez mágico con piezas blancas y azules. Los ojos de Ron se llenaron de lágrimas y me abrazo con una emoción que no había visto nunca en él. — ¿Por qué nos enviaron regalos? —pregunto Harry —papá esta obsesionado con todo lo que tenga que ver con magia, magos, brujas y demás. Cuando le escribí que había hecho amigos y todo lo que hemos bueno, hecho, por decirlo así, se emocionó tanto que dijo que tenía que agradecerles que fueran mis amigos, que me soportaran y que cuidaran de mí. Además quiere conocerte, Harry. Cree que eres una celebridad….enserio. Harry rio y luego me dio las gracias, le entregue su regalo y él lo abrió con emoción. Era un bonito suéter color gris que le quedaba un poco grande, pero que le encanto. Además de una notita en donde colocaba el número de teléfono de mi casa en caso de que quisiera escapar de la suya en vacaciones. No abrí el regalo de Hermione, pero si el mío. Mamá había escogido para mí un bonito vestido azul con un cinturón negro a la cintura.  —estos son para Fred y George—dije entregando dos pequeñas cajas a Ron — ¿Fred y George? —sí, no sé qué hubiera sido de mi sin ellos en mis castigos con la profesora Hooch. —sonreí. Y era cierto, me habían enseñado algunos pasadizos secretos del castillo y había sido testigo de una de sus bromas a Filch. — ¿Qué son? —pregunto Ron —artículos de Zonko, seguramente. Ron me entrego un paquete con envoltura de colores, y según la tarjeta era de la señora Weasley —Harry también recibió el suyo—dijo señalando al niño que me mostraba un suéter tejido con una H en el medio.  Abrí el mío y efectivamente allí estaba un suéter rosa pálido con una R en el centro. —Gracias—dije sonriendo, no era precisamente lo más bello del mundo, pero el simple detalle me había encantado, ahora faltaba el último regalo que Harry aún tenía entre sus manos.  Rompió el envoltorio y desempolvo una larga capa vieja sin ninguna función aparente…hasta que la utilizo —CAPA DE INVISIBILIDAD—gritamos Ron y yo. —Esto es fantástico—dijo el pelinegro — ¿tienen idea de lo que podemos hacer con esa capa? —dije yo mirando con malicia la invisible tela que ahora escondía mi mano. Los gemelos y Percy bajaron más tarde. El mayor de los Weasley allí presentes perseguía a sus hermanos pues le habían quitado su insignia de prefecto y eso, al parecer, era lo que más valoraba en su vida….lo cierto es que Percy era muy raro. Más tarde aquel día fuimos al gran salón y nos llenamos de cuanta comida podíamos. Harry no había pasado una navidad tan increíble en toda su vida. — ¡Hey, Rachel! —dijeron dos voces detrás de mí antes de que yo subiera hacia los dormitorios de las chicas. —Chicos—dije mirando a los gemelos— ¿Qué pasa? —Te queríamos agradecer por los regalos—dijo el que yo creía que era Fred —las bromas son geniales, los productos de Zonko son sin duda los mejores —no hay de que George—dije —Fred—me corrigió—el secreto está en nuestras cejas—dijo señalándolas— yo tengo una leve cicatriz Sonreí y asentí con la cabeza, los gemelos subieron a sus habitaciones y cuando me dirigí a los dormitorios de chicas vi una cabeza flotando. —Potter—dije ajustándolo—tranquilo, ¿adónde vas? —a la biblioteca, tal vez haya algo de Flamel en la sección prohibida —uhhh, Harry rompiendo las reglas…Rachel Aproves Yo lo acompañe debajo de la capa, romper la reglas siempre era divertido y aun mejor generaba un nivel de adrenalina capaz de volverme adicta al peligro, sin embargo debía tener cuidado de en donde colocaba mis pies. En la biblioteca Harry miro unos cuantos libros hasta que de uno salió una cara que empezó  a gritar, hasta allí llego nuestro recorrido por la sección prohibida, pero todo acababa de comenzar pues lo peor de todo fue la aparición de la señora Norris Harry yo corrimos lejos de allí tratando de no hacer demasiado ruido, y nos encerramos en un salón en el que jamás habíamos estado.   — ¿Harry? —pregunte unos minutos más tarde  —Tienes que ver esto—dijo de pronto corriendo hacia mi emocionado ¿a qué hora se había ido de mi lado? Me pregunte, pero lo seguí rápidamente—mira, mira… ¿los ves? Allí estaba yo frente a un espejo extraño, pero en el me veía yo, con un precioso vestido gala verde jade, una tiara elegante, el palacio de Buckingham detrás de mí y Malfoy a mi lado vestido de mayordomo. La rubia me hacia una reverencia mientras yo sonreía satisfecha.  —Oh por dios, mira a Malfoy…besa mis pies idiota—dije mientras el Malfoy del espejo se arrodillaba. — ¿Qué? Espera…¿no puedes ver a mis padres? — ¿tus padres? —sí, mira…allí están detrás de mi —ammm yo no veo nada, Harry, me veo a mi misma como la futura reina de Inglaterra con Malfoy a mis pies como un vil mayordomo. Mi mayordomo. Harry me miro confundido y luego yo mire hacia la parte de arriba del espejo —Espejo de Oesed—leí— se me hace conocido, creo que Hermione me hablo sobre esto….pero bueno ya sabes ella habla de muchas cosas que he desarrollado una gran habilidad de asentir a todo lo que diga sin colocarle atención. Harry se miró una última vez en el espejo y luego un poco triste se volvió hacia mí—debemos irnos Yo asentí y lo tome de la mano tratando de animarlo, nos escondimos bajo la capa y regresamos a la sala común.