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Harry Potter y la piedra Filosofal: El trío de ahora es un cuarateto — capítulo 6

Llego noviembre y la temporada de Quidditch. Harry, Hermione Ron y yo pensábamos constantemente las posibilidades existentes o más bien las razones por las cuales aquel enorme perro de tres cabezas estuviera en el colegio. Estaba protegiendo algo, eso era seguro pero la pregunta era ¿Qué? Oliver Wood acaparaba todo el tiempo libre que Harry tenia, y lo cierto es que no sé cómo terminaba sus trabajos a tiempo, de no ser por Hermione. El pobre chico llegaba casi muerto de sus prácticas de Quidditch pero todo Gryffindor esperaba que valiera la pena como buscador. La mañana siguiente amaneció muy brillante y fría, el gran comedor estaba inundado por el delicioso aroma de las salchichas fritas y las alegres charlas de todos, que esperaban los mejores resultados en el partido de ese día. Harry no quería comer nada, la ansiedad y los nervios lo mantenían demasiado alterado para siquiera ser consciente de lo pálido que estaba. —Vamos Harry— le dije — al menos si comes, subirás de peso y si pierdes el equilibrio puedes caer encima de un Slytherin y generarle dolor — ¿¡solo piensas en herir a los Slytherin!? —pregunto Hermione casi regañándome —Claro que no—dije con tranquilidad— la mayor parte del tiempo pienso solo en herir a Malfoy, pero si Slytherin pierde eso lo hará sufrir lo suficiente, permitiéndome quedar satisfecha. —Harry también puede salir lastimado —hay que hacer sacrificios, Hermione—dije como si fuese obvio, acto seguido, la castaña me había golpeado en la parte trasera de la cabeza. La señora Hooch hacía de árbitro. Estaba en el centro del campo, esperando a los dos equipos, con su escoba en la mano, el colegio entero ya estaba alrededor del campo debidamente ubicados en las gradas; los profesores se veían ansiosos por que comenzara el partido y las casas cuyos equipos abrirían el partido estallaban en gritos de júbilo. —¡VAMOS HARRY! —le grite tomando mi bufanda para hacerla girar en el aire como si fuese un látigo La señora Hooch dio un largo pitido con si silbato y las escobas de los jugadores se elevaron rápidamente en el cielo. De un momento a otro la Quaffle fue lanzada al aire y el partido comenzó. —Y la Quaffle es atrapada de inmediato por Angelina Johnson de Gryffindor... Qué excelente cazadora es esta joven y, a propósito, también es muy guapa... — ¡JORDAN! —Lo siento, profesora. —Y realmente golpea bien, un buen pase a Alicia Spinnet, el gran descubrimiento de Oliver Wood, ya que el año pasado estaba en reserva... Otra vez Johnson y.. No, Slytherin ha cogido la Quaffle , el capitán de Slytherin, Marcus Flint se apodera de la Quaffle y allá va... — Lee Jordan contaba casa segundo del partido y acepto que tenía talento para ello.  —Maldita sean los Slytherin, ¡VAMOS GRYFFINDOR! — gritaba yo zarandeando a Hermione  —Flint vuela como un águila... está a punto de... no, lo detiene una excelente jugada del guardián Wood de Gryffindor y Gryffindor tiene la Quaffle ... Aquí está la cazadora Katie Bell de Gryffindor; buen vuelo rodeando a Flint, vuelve a elevarse del terreno de juego y.. ¡Aaayyyy!, eso ha tenido que dolerle, un golpe de bludger en la nuca... — ¿cómo se sentiría ser Bludger para romper unas cuantas cabezas? —pregunte —Rachel, enserio…deja de decir tonterías—me pidió Hermione —EHH, que aburrida eres. — La Quaffle en poder de Slytherin... Adrian Pucey cogiendo velocidad hacia los postes de gol, pero lo bloquea otra blud ger , enviada por Fred o George Weasley, no sé cuál de los dos... bonita jugada del golpeador de Gryffindor, y Johnson otra vez en posesión de la Quaffle , el campo libre y allá va, realmente vuela, evita una bludger , los postes de gol están ahí... vamos, ahora Angelina... el guardián Bletchley se lanza... no llega... ¡GOL DE GRYFFINDOR! Nunca había gritado tanto en mi vida, la emoción de un partido era única y ver la cara de todos los Slytherin al otro lado del campo quejándose, no tenía precio. —Venga, déjenme un sitio. —¡Hagrid! Ron, Hermione y yo nos juntamos para dejarle espacio a Hagrid. —Estaba mirando desde mi cabaña —dijo Hagrid, enseñando el largo par de binoculares que le colgaban del cuello—. Pero no es lo mismo que estar con toda la gente. Todavía no hay señales de la snitch , ¿no? —No —dijo Ron—. Harry todavía no tiene mucho que hacer. —Mantenerse fuera de los problemas ya es algo —dijo Hagrid, cogiendo sus binoculares y fijándolos en la manchita que era Harry. —Slytherin toma posesión —decía Lee Jordan—. El cazador Pucey esquiva dos bludgers , a los dos Weasley y al cazador Bell, y acelera... esperen un momento... ¿No es la snitch ?  Harry comenzó a perseguir la escurridiza bolita dorada, seguido por el buscador de las serpientes, todos gritábamos a todo pulmón en las gradas esperando que Harry la agarrara primero — ¡TE JURO, POTTER. QUE SI NO AGARRAS ESA SNITCH TE ARREPENTIRAS TODA TU VIDA! — ¡RACHEL! —grito Hermione — ¿Qué?... Estoy dándole todo mi apoyo — ¿apoyo? Lo estas amenazando —una manera un poco más fuerte de dar apoyo ¿no crees? — ¡no! Las dos volvimos a concentrarnos en el partido y fue más que obvio que el capitán del equipo contrario había golpeado la escoba de Harry apropósito para distraerlo y hacerlo perder de vista la Snitch, Lee Jordan grito la falta pero nadie lo tomo en cuenta. Minutos después la escoba de Harry comenzó a perder el control y tras batallar para mantenerse sobre ella, perdió el equilibrio y resbalo, quedando colgado por su mano derecha. Hermione grito y yo le tome por las manos, Ron no sabía qué hacer y Hagrid lucia a punto de sufrir un ataque al corazón. —No puede ser —dijo Hagrid, con voz temblorosa—. Nada puede interferir en una escoba, excepto la poderosa magia tenebrosa... Ningún chico le puede hacer eso a una Nimbus 2.000. Ante esas palabras, Hermione cogió los binoculares de Hagrid, pero en lugar de enfocar a Harry comenzó a buscar frenéticamente entre la multitud. — ¿Qué haces? —gimió Ron, con el rostro grisáceo. —Lo sabía —resopló Hermione—. Snape... Mira. Ron cogió los binoculares. Snape estaba en el centro de las tribunas frente a nosotros, yo esforzaba mi vista para verlo desde lejos. Tenía los ojos clavados en Harry y murmuraba algo sin detenerse. —Está haciendo algo... Mal de ojo a la escoba —dijo Hermione. — ¿Qué podemos hacer? —Tenemos que distraerlo—dije yo — ¿Por qué odia tanto a Harry? — pegunto Ron —creo que en general, odia al mundo…pero volviendo al tema, tengo una idea —yo también—dijo Hermione—sígueme Y antes de que Hagrid o Ron pudieran decir algo, Hermione me había jalado hacia un agujero por debajo de las gradas que rodeaba el campo y nos permitía llegar rápidamente y sin sospecha de nadie a donde se encontraba Snape. —Espera, tango una idea—dije una vez Hermione termino de explicarme su plan— pueden descubrirte, el secreto aquí es llegar a Jordan — ¿Lee Jordan? —si — ¿para qué? —él tiene el micrófono y el absoluto poder en el partido, él cuenta cómo trascurre el partido, podría decir cualquier cosa y los jugadores lo creerían pues están concentrados en lo que él dice aparte del partido.  — ¿y cómo piensas hacer para llamar la atención de Snape? —llamándolo, claro esta —no entiendo, Lee no te dará el micrófono y la profesora Mcgonagall está junto a el —hay que tener experiencia para esto Hermione — ¿acaso ya lo has hecho? —nada más te diré que me expulsaron de 2 colegios muggles antes de venir a Hogwarts. Mientras yo trato de llegar al micrófono tu sigue con tu plan, si lo mío no funciona, que Snape arda—dije con voz malvada. Hermione negó con la cabeza y nos separamos. Subí las escaleras de las gradas más altas en donde lee se encontraba. El espacio era realmente reducido y esquivar los repentinos movimientos de los profesores allí presentes para llegar hasta el locutor era casi imposible. Así que cree una distracción. Empuje con toda la fuerza que me era posible una de las tablas que sostenían los asientos de las gradas, logre correrla un poco y segundos más tarde el peso de los espectadores hizo que se rompiera la débil base que había debajo de ellos. La profesora Mcgonagall fue la primera en socorrer al profesor Dumbledore, quien había sido uno de los desafortunados que habían caído en el pequeño agujero que había creado gracias a la falta de la tabla de soporte. Lee Jordan contuvo una carcajada y yo aproveche ese momento para correr hacia él y empujarlo hacia un lado —Pido su atención queridos compañeros, invitados y profesores—las escobas se detuvieron en ese preciso instante, Ron se tapó la boca desde su lugar sorprendido por mi acto de presencia y Hagrid sonrió, no veía a Hermione, pero Harry aún seguía luchando por no soltarse de su escoba, Snape seguía sumamente concentrado y los jugadores me miraban confundidos ( Gryffindor ) y con desprecio ( Slytherin ) —el día de hoy quiero darle un especial saludo a un profesor que ha llegado hasta nuestros corazones. Profesor Severus Snape deseo felicitarlo en su cumpleaños número…ammm—guarde silencio, un incómodo silencio y preferí guardarme el número que tenía pensado— en su cumpleaños. Hablo por parte de sus alumnos preferidos y con ellos me refiero a los Slytherin. Todos nosotros le hemos buscado por cielo y tierra un regalo digno de usted, consideramos correcto un Shampoo pero como no encontramos uno adecuado para su cabello, le trajimos un arranca grasa.  Los jugadores y el colegio entero estallaron en risas, pero al parecer el profesor seguía con la vista en Harry.  — ¡RACHEL ALLEN! —grito la profesora Mcgonagall mientras Lee Jordan se carcajeaba en el suelo —un momento profesora—dije alejándome de ella—por favor compañeros, cantemos un feliz cumpleaños para el amable y muy querido profesor Snape— anime a todos— ¿listos? Uno, dos y…feliz cumpleaños a ti, feliz cumle… ¿no van a cantar? —Me queje— Otra vez… feliz cumpleaños a…. —pero nadie cantaba, la risa no les permitía siquiera hablar.  —me decepcionan Slytherin, ese es el aprecio que tienen por su jefe de casa….tenaz. — dije negando con decepción la cabeza— Aquí tienes Lee, puedes seguir comentando el partido—dije pasándole el micrófono sin quitarle la vista a Snape que ahora me miraba con ganas de arrancarme la cabeza, yo le sonreí y luego observe como los que estaban a su alrededor se alejaban de él, su capa ardia el llamas. Tanto mi plan como el de Hermione había funcionado y ahora Harry había recuperado el equilibro y había logrado subirse nuevamente sobre su escoba — ¿a dónde cree que va señorita Allen? —y esa era la voz de mi castigo —a las gradas de Gryffindor profesora—dije tratando de parecer inocente —Enviare una carta a sus padres informándoles los sucedido y más vale que se disculpe con el profesor Snape, quien será el encargado de escoger el castigo correcto por su indiscreción— los ojos de Mcgonagal me carcomían el alma, pero sin duda no me arrepentía de nada. —No hay problema—le dije sonriente — ¡no coloque esa sonrisa de satisfacción, por Merlín…creía que con los gemelos Weasley era suficiente! —Se quejó la profesora—se quedara aquí a mi lado mientras el partido llega a su fin y luego iremos directamente al despacho del profesor Snape —pero… —pero nada….sentada —Sí, profesora—dije de mala gana pues deseaba volver con mis compañeros. Harry termino dándole la victoria a Gryffindor después de casi tragarse la snitch, yo tuve que disculparme con Snape, al cual le jure que creía que ese día era su cumpleaños. Mi castigo consistió en limpiar con rigurosidad los estantes del salón de pociones y un escrito sobre pro que debía respetar a mis mayores.  Aunque reitero….no me arrepiento de nada.