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Imprudencia — capítulo 1

-Te vas a caer -predijo ella con la vista clavada en el libro que tenía en las manos.   -Oh, vamos listilla, no seas tan pesimista. Annabeth levantó la vista de su libro, viendo como Percy se balanceaba de una barra a otra, colgándose únicamente con sus piernas. Ella rodó los ojos, volviendo a concentrarse en su libro y los apuntes que estaba tomando. Hacía un frío que pelaba los huesos. No entendía cómo es que Percy tenía ganas de salir al parque, nada más y nada menos que para jugar como un niño pequeño. Ella se había resistido al principio, porque la semana próxima tenía que presentar exámenes, así que quería estudiar. Aunque ella no podía resistirse a los ojos suplicantes de su novio. Al menos, no por mucho tiempo. Supuso que Percy la llevaría a una cafetería, o incluso al cine, así que se sorprendió un poco cuando llegaron al solitario parque, cubierto de nieve a medio derretir. <<*Estuve todo el día en casa -se excusó- necesitaba salir un rato. Y quería estar contigo>>*Annabeth estaba de acuerdo en que su novio era algo hiperactivo, y que salir a despabilarse estaba bien, pero ¿a un parque? ¿Con ese clima? Además, ¿jugar en los juegos? ¿Mojados? El juego que en ese momento lo mantenía entretenido era el pasamanos, y no dejaba de hacer cosas imprudentes en un intento de pasar el rato. Además de que el juego estaba resbaloso por la nieve de hacía un rato, Percy no dejaba de colgarse de cabeza sólo con sus pies, o saltar de una barra a otra sólo con una mano, o hacer acrobacias raras.Annabeth tenía que objetar acerca de eso. Él podía resbalar en cualquier momento. Podía torcerse un pie o una mano tratando de sostenerse. Podía golpearse la cabeza. El golpe podría hacer que perdiera la memoria. ¿Y qué haría ella si Percy volvía a perder la memoria?Sabía que estaba siendo paranoica, pero la ponía de los nervios que su novio fuera tan imprudente.   -Te vas a caer -repitió, apenas alzando la vista del libro de arquitectura del que estaba tomando apuntes. Podía estar muriéndose de preocupación, pero ella tenía su orgullo.   -No lo haré -contestó con simpleza el chico.  Annabeth roló los ojos y bebió un sorbo del café que tenía a un lado.   -Las barras están resbalosas por el hielo -argumentó- debes tener los dedos fríos y por consecuencia, no puedes moverlos bien. La bufanda puede taparte la vista de lo que haces cuando de pones de cabeza. Las zapatillas que traes deben estar mojadas por el aguanieve de hace rato, así que te deben pesar y es más fácil que resbales. No puedes moverte bien del todo con el frío que hace. El abrigo te estorba cuando te tienes que mover rápido. Te vas a caer. Percy la miró, sentado sobre el juego balanceando las piernas al aire.   -Buen punto. Pero es muy divertido.  -Es peligroso.  -He hecho cosas más peligrosas.  -En ese caso, no necesitas más riegos de los que ya tienes.  -Uno más, uno menos. ¿Preferirías que estuviera luchando contra una dracnea?   -Si te caes de esa cosa puedes golpearte la cabeza.  -No soy tan torpe.  -Tienes los factores en tu contra. La corriente va contra ti.  -Me gusta ir contracorriente.  -Eres imposible.  -Y tú adorable cuando te enfadas. Annabeth, indignada, se arrebujó en su abrigo y continuó tomando apuntes. Hizo caso omiso a la risita de Percy y a que siguió jugando siendo todavía más imprudente. Ella se preocupa por él, ¿y él qué hace? Es todavía más imprudente.Después de terminar sus apuntes, levantó la vista al cielo gris de diciembre, cuando una ráfaga de aire frío le corrió por la espina dorsal.Tomó su café y dejó que le calentara las manos. Se encogió sobre si misma y miró disimuladamente a Percy, aprovechando que estaba de espaldas. No entendía cómo se movía con tanta agilidad y destreza. Ella misma no estaba segura de poder hacer lo mismo, y eso que entrenó desde los siete años en juegos parecidos. Se preguntaba si Percy no tendría frío. También se preguntaba cómo es que tenía tantas energías. También sentía como una sensación cálida se abría paso por su pecho al pensar que Percy parecía un niño jugando. Sonrió un tanto enternecida y se paró de la banca, dispuesta a acercarse para verlo más de cerca. Más bien para no tener que estar tan lejos en caso de que Percy se golpeara y perdiera la memoria.Entonces Percy cometió su primer error.Estaba demasiado distraído pensando acerca de que no se caería si quería conservar su orgullo intacto como para fijarse dónde y cómo ponía las manos, así que estas resbalaron de su agarre y su cuerpo sufrió un brusco tirón hacia abajo. Afortunadamente, seguía colgado de las piernas, así que no cayó al suelo. Pero sí quedó colgado de cabeza frente a frente con Annabeth, que tenía sus ojos muy abiertos de la impresión. Le sonrió con nerviosismo, mientras la expresión de su novia se volvía en una mueca.  -Te dije que ibas a resbalar. Él se encogió de hombros, lo que se veía un poco raro, ya que estaba de cabeza.  -Tu ganas, listilla. Pero no me he caído.  -De pura casualidad.  Sus rostros se iban acercando con cada frase. La sonrisa de Percy se ensanchaba con cada palabra. El ceño de Annabeth también lo hacía.  -Algo me dice que querías verme en el suelo.  -Estaba preocupada, Sesos de algas.   -En ese caso... -le guiñó un ojo- Eres algo paranoica.  -Cállate y bésame.  Percy no protestó. Con una sonrisa torcida acercó su rostro al de Annabeth, mientras ella tomaba la cara de su novio entre sus manos y lo besaba. El beso duró por un tiempo indefinido, pero a ninguno de los dos le importó. Casi lamentaron no poder congelar el tiempo en ese instante. Al contrario de lo que ambos creían, besarse de cabeza no era incómodo. Desde luego que no.Annabeth siguió sosteniendo el rostro de Percy entre sus manos aún después de que el beso terminara, y una sonrisa adornó sus labios. Él besó su nariz con ternura, lo que hizo que el rostro de Annabeth enrojeciera de golpe.Percy también sonreía como tonto.  -Bájate antes de que caigas, Sesos de algas -le susurró ella.  -Sólo si me invitas un chocolate. Estoy muriendo de frío - susurró sobre su boca, con su traviesa sonrisa torcida y sus mejores ojos de foca bebé. Annabeth simplemente no podía resistirse.  -De acuerdo. Pero bájate ya o no te compraré nada. Percy sonrió triunfante y volvió a besarla. Annabeth simplemente no podía resistirse ante los encantos de su novio.Una vez que Percy tuvo los pies en el suelo, recogiera sus cosas y ella le diera un golpe en el brazo por imprudente, él entrelazó sus manos, balanceándolos como un niño y se dirigieron caminando a la cafetería.Annabeth sabía que debería estar enfadada con él por ser tan descuidado, pero no podía enfadarse cuando sonreía como un niño. Mucho menos si le sonreía a ella. Bueno, de todas formas ella también tenía ganas de chocolate. Y aquel beso no estuvo mal. Percy podía comportarse como un niño cuando quisiera. Total, ambos salían ganando, ¿no?


¡¡Holaaaaaa!!Bueno, está es mi compensación por haber tardado taaaaaaanto tiempo en actualizar. (Mucho, mucho, muchísimo tiempo) Espero que les haya gustado :3Me he divertido escribiendo, hacía rato que no escribía Percabeth. :') **Aclaraciones:**No sé cómo se diga en otros países, pero aquí en México los pasamanos son un juego tan común como los toboganes o los columpios en los parques. Ya saben, las barras donde te cuelgas y pasas de un lado a otro balanceándote, impulsándote con las piernas... ¿No? Bueno... Si no busquen pasamanos en Google y seguro les salen algunas imágenes. (Ojo, no son los pasamanos de las escaleras xD) Este fic se ubicaría después de BoO, supongo. La verdad, no importa mucho xp De nuevo, ¡espero les haya gustado! ¿Algún comentario? Me harían muy feliz xD¡Besos con sabor a chocolate! ñ.ñNos leemos!!!!!