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Imprudencia — capítulo 2

Ella estaba segura de que esa noche lo lograría. Había investigado los mejores lugares. Había investigado la época del año. Había investigado todo acerca de cómo hacerlo. Había investigado cada minúsculo detalle de lo que había que hacer. Había hecho una búsqueda tan municiosa que estaba segura de que podía escribir una tesis sobre eso.Luego, se había preparado. Ella había planeado, revisado todos los días el informe del clima en la Hefesto TV. Había hecho una petición personalmente a Eolo. Había comprado un telescopio (que había sacrificado la mitad de sus ahorros) había comprado una cámara profesional (ahí se habían ido la otra mitad de sus ahorros). Había preparado su equipaje. Fijo la fecha. La hora. El lugar. Estaba todo listo.Al final, se fue. Tomó su mochila de viaje empacada con provisiones para pasar tres días en las montañas. Tenía brújula, muchos mapas, ropa, comida, agua, libros, las notas más importantes de su investigación, una tienda de campaña, linternas, pilas de repuesto, el telescopio, la cámara y algunas armas, junto con pociones y conjuros que había pedido de los hijos de Héctate. (Ya saben, por si a los monstruos se les ocurría atacar) Ahora, ahí estaba. Tenía su tienda de campaña montada en un valle. Era amplio, y tenía muchas flores de color blanco que durante el día se veían bonitas. Pero en ese momento era de noche. La luna brillaba poco, ya que era apenas una uña en el cielo, el esbozo de una sonrisa. Estaba lista.Annabeth miró a un lado suyo. Por supuesto, ella no podía olvidarlo a él. Cuando ella le había pedido que la acompañara, él había accedido sin dudar.Sonreía de lado, con las manos en los bolsillos, mirando el cielo.   -Dime de nuevo, Annabeth -pidió él, aún mirando al cielo- ¿por qué hacemos esto? Ella cambió la vista de Percy al cielo. Justo como lo investigó, justo como lo planeó, ahí estaban. Las estrellas. Más brillantes, más hermosas, más numerosas de lo que las había visto en su vida.   -Lo hacemos... Porque quiero ver las estrellas. -su voz fue apenas un susurro. La risa ahogada de Percy la distrajo. Volteó a verlo, encontrándose con que él también la miraba.  -Listilla, eso podemos hacerlo en cualquier otro lugar. Lo sabes. Me refiero a... -señaló el campamento que habían montado, la lista de notas que tenía en la mano y luego al cielo- esto. Tanta preparación, tanto, ¿para qué? ¿Por qué? ¿Cuál sería la conclusión de este viaje, chica lista? Percy se acercó lo suficiente para que ella empezara a respirar con algo de dificultad. Sus ojos verdes, aún en la obscuridad, parecían brillar. Como estrellas. Su mirada era seria. Parecía en serio querer la respuesta a eso. Ella desvió la vista.  -Las estrellas... Son infinitas. -miró al cielo, plagado de ellas- hay tantas, que nunca serías capaz de contarlas, Percy. Aunque una se apague, miles de millones seguirán brillando. Y seguirán ahí hasta después de que el mundo se acabe. Seguirán brillando por la eternidad, porque son algo permanente. Algo que puede que nunca termine. -miró a Percy de nuevo- ¿recuerdas la razón por la que quiero ser arquitecta, no? Quiero construir algo como las estrellas. Algo permanente. Ellas me lo recuerdan.  La nostalgia recorrió su cuerpo. Recordó cuando era una niña, antes de escapar de su casa. Su padre alguna vez la llevó a mirar estrellas. Ese día había decidido que quería ser arquitecta. Que quería construir algo digno de ser para siempre, como las estrellas. También recordó cuando escapó. Las estrellas que había aprendido guiaron su camino. Las estrellas la habían ayudado.  -Percy, tengo muchos recuerdos que tienen que ver con las estrellas. Sólo que esta vez... -lo miró a los ojos- quería tener un recuerdo permanente. Solo una foto de ellas. Solo una foto de lo infinito.  -Annabeth -Percy se acercó de nuevo, todavía más. Su corazón se aceleró, y descubrió que había olvidado las palabras que iba a decirle- Annabeth, hay muchas maneras de ver las estrellas. De ver lo infinito. Él tomó su mano. En el cuerpo de Annabeth corrió la electricidad. Repentinamente, la mirada seria  de Percy se volvió una juguetona.   -Si yo te golpeara -Percy levantó su mano libre. Annabeth levantó su ceja- si te golpeara realmente fuerte, tu verías estrellas. Annabeth entrecerró los ojos. Iba a decir algo, pero Percy la interrumpió.  -Aún no termino, listilla, escucha. Si yo te golpeara, verías estrellas, ¡hasta de colores, si te golpeo bien! -le guiñó un ojo. Annabeth frunció el ceño un poco más- pero no sería infinito, claro. Después de reponerte, seguramente tú también me golpearías, y seguramente yo acabaría en un hospital. Moribundo, obviamente -la sonrisa de lado de Percy se ensanchó- aunque, yo también vería estrellas. Quieres que veamos estrellas juntos, ¿no es verdad?  Percy tomó la lista de notas que tenía en la mano, la inspeccionó un poco y la aventó sin mucha delicadeza al piso. Ella estaba a punto de gritarle, posiblemente golpearlo y reclamarle cundo él puso una mano en su boca.  -Annabeth, no quiero sonar presuntuoso, pero sé una manera en la que puedes ver estrellas y algo infinito a la vez sin ver el cielo.  Ella entrecerró los ojos hasta que casi quedaron cerrados. Él aún tenía la mano en su boca, cálida como la noche de verano en la que se encontraban. Annabeth lo miró seriamente a los ojos. Él no la golpearía, ¿verdad? Percy no sería capaz de eso. Definitivamente no. Él retiró con lentitud la mano de su boca y levantó la otra, cerrada en un puño. Le sonrió (¡el muy descarado le sonrió!) y le enseñó su puño.No, él no sería capaz de... Él realmente no... ¿O sí? Oh, pero si él la golpeaba, sería muy imprudente, porque estaría en serios aprietos. Imprudente de aquí a la luna. En primera, porque no podría golpearla. Lo sentía por él, pero se sabia varias llaves de yudo y defensa personal. No le tocaría un solo cabello... O eso se repetía. La mirada decidida de Percy la amedrentó. Se encontró con que no podía mover los pies ni las manos. Su mirada brillante la había clavado en el suelo. Si él seriamente pensaba golpearla... Ella estaría indefensa.  -No me golpearás para probar tu punto, Sesos de algas -dijo la hija de Atenea. Ella no supo si fue una pregunta o una afirmación. Su tono estaba lleno de duda, y apenas había sido un susurro. Bobo. Ella estaba seriamente hablando de lo que quería ser y él se ponía a hablar sobre golpearla ¡golpearla!  -¿Estás segura? -él inspeccionó su puño- realmente tengo ganas de enseñarte cómo ver estrellas y algo permanente a la vez sin ver el cielo. Estoy casi seguro de que te gustará. Anda no me mires así. Chica lista, te haré ver estrellas. Antes de que ella pudiera replicar, adoptar una posición defensa o siquiera pensar algo, él ya había lanzado su puño hacia adelante. Sólo que... No la golpeó. Rasgó el aire al lado de su oído, la sujetó por la espalda y la apretó contra él. Sin darse cuenta, él la estaba besando.Su mente tardó en procesar el hecho. Bueno, ni siquiera intentó procesarlo. Las estrellas parecían brillar a través de sus párpados. Con que a eso se refería con ver estrellas...Dejó de pensar frases coherentes después de eso. Se aferró a su camisa y se pegó más contra él, profundizando el beso. Los nervios que sin querer se habían reunido en su estómago cuando él mencionó que podría golpearla, desaparecieron por arte de magia. Los labios de Percy eran cálidos y suaves. Sentía que podía perderse en esa sensación de besarlo por siempre.Después de un rato (un largo rato) se separaron, jadeando.  -Annabeth -Percy tenía la frente apoyada en la suya- apuesto a Contracorriente a que viste estrellas, al igual que yo. Ahora, voy a enseñarte lo infinito. Él tomó su mano y la depositó con suavidad en su corazón. El corazón de Percy latía rápido y fuerte, justo como el de ella.  -Aquí, listilla, tú has construido algo permanente. -la miró a los ojos- algo que no creo que se borre incluso aunque muera. Porque te amo listilla. Y puedo jurarte que lo haré permanentemente. Él le sonrió, con esa hermosa sonrisa que tenía. Ella aún seguía shockeada.   -Yo también te amo, sesos de algas -balbuceó, sonrojada. Percy le sonrió de nuevo.  -En serio me encanta cómo se ven las estrellas esta noche -sostuvo el rostro de Annabeth en sus manos- pero he de decir que prefiero nuestras estrellas.  Y él volvió a besarla. Puede que Percy hubiera sido un imprudente al insinuarle que iba a golpearla (si no hubiera hecho, definitivamente hubiera acabado en un hospital). Puede que al final no tomara todas las fotos que quería al principio, ya que estaba a punto de amanecer cuando dejaron de besarse. Puede que sus notas se hubiesen manchado un poco. Puede que Percy se hubiera comportado como un niño al jugar así con ella. Pero había encontrado el recuerdo que había ido a buscar de de las estrellas, de lo infinito. Y no era ninguna foto.Miró a Percy, que estaba dormido en su hombro en el bus que los llevaría de nuevo a Nueva York, a casa. Recargo su propia cabeza en la de Percy.  -Sesos de algas... Fuiste un imprudente -susurró- pero... Tienes razón por una vez. Me has mostrado la manera de ver estrellas y lo permanente a la vez, sin ver el cielo. Besó su cabeza.  -Te quiero, bobo. Ella no lo sabía, pero Percy, con los ojos cerrados, le sonrió a las estrellas que aparecieron tras sus párpados.


HolaaaaaaaaaaaBueno, está pequeña viñeta es una disculpa (si, otra) por haber roto mi promesa. Les debo mis libros de Percy Jackson :-:Me salió un poco más emotivo de lo que creí que sería al principio, pero me gustó. Ya me dirán ustedes que tal. (Por cierto, se encuentra después de BoO, aunque de nuevo, no importa mucho xD) AGHFSKSKDDMD morí mientras los escribí. En serio espero que les haya gustado.  Esta viñeta es por haber roto mi promesa. Subiré otro disculpa cuando suba capítulo de: ¿Los dioses leyendo? Bueno, eso es nuevo, en el que estoy trabajando. Chicos, real, realmente lo siento. Supuse que con decir eso no bastaba, así que por eso subí esta viñeta. Creo que ocuparé este fic para escribir disculpas. Cada que me retrase, habrá una disculpa, ¿vale? Tenemos un trato.  Bueno, nos veremos en el capítulo de lectura de La Casa de Hades. ¿Pueden creer que hay miles de momentos Percabeth de los que no me acordaba, pero que son hermosos? Aish, es difícil escogerlos, sobre todo porque quiero ponerlos todos y pues no shavos. Son muchos. Ah... Me esforzaré, seguiré escribiendo. Nos leemos!!!!!