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Historia 188093 — capítulo 3
El lugar al que los condujeron Alec y Jane era tan antiguo como hermoso, las paredes de color hueso iluminaban aún más la enorme recepción donde una joven humana que no debía pasar los 18 les esperaba sonriendo. Su cabello castaño caía en una alta coleta sobre sus hombros y Edward y Ronnie debieron hacer un gran esfuerzo por soportar el dulce aroma de su sangre quemando en sus gargantas.
--Mis señores—Se levantó inmediatamente dirigiéndole una pequeña reverencia a Jane y Alec para finalmente posar su mirada sobre el resto de sus acompañantes—Han durado menos de lo esperado en regresar.
Jane la ignoro por completo al igual que Alec y siguieron caminando escaleras arriba. Carlisle permanecía al frente protegiendo a quienes ya consideraba sus hijos, procurando no demostrar el nerviosismo que lo dominaba en aquel momento y que solo Edward era capaz de notar.
--Pase lo que pase no te separes de Ronnie, y manténganse tan cerca de mí como les sea posible.
Edward asintió rápidamente al pensamiento de Carlisle aunque no era necesario que lo dijera, el no pretendía alejarse de su hermana ahora que había entrado en la mente de aquella pequeña niña de apariencia tan angelical pero de pensamientos realmente perturbadores.
Los condujeron por varios minutos por diversos corredores, algunos mucho más amplios que los otros pero intensamente iluminados, hasta llegar a dos grandes puertas de madera completamente revestidas de oro mucho más antigua que el mismo Carlisle. Las puertas crujieron al abrirse y un enorme salón apareció ante ellos.
Carlisle les lanzo una fugaz mirada y luego los alentó a entras tras él. La habitación no se encontraba vacía estaba ocupada por un puñado de personas, vampiros en realidad, quienes rápidamente guardaron silencio y dirigieron sus rojizas miradas a ellos.
Al fondo tres grandes tronos se alzaban sobre un par de escalones ocupados por tres hombres dos de ellos algunos años mayores que Carlisle y el tercero debía rondar la misma edad que el padre adoptivo de Edward y Ronnietenía al convertirse en inmortal.
Los tres posaron vertiginosamente su miradas en Carlisle cuando Alec y Jane se alejaron de la entrada colocándose cerca de ellos.
--Carlisle—Lo saludo el hombre al centro de la habitación—Mi viejo amigo, que gusto volver a verte.
Se levantó alzando sus brazos en señal de bienvenida y comenzó a descender hasta donde se encontraban ellos.
--Lo mismo digo Aro, aunque debo admitir que desearía que nuestro encuentro se hubiese dado de otra forma.
La sonrisa de Aro desaparece y es hasta entonces cuando su mirada se posa en Edward y Ronnie. La ropa de Edward estaba hecha un completo desastre, con manchas de sangre por todas partes mientras que su pequeña acompañante parecía bastanteaste nerviosa.
--Son lo neófitos que estaban causando el caos en parís—Le informo Jane mientras los observaba.
--Eso no es cierto—Intervino Carlisle—Al menos no del todo, la realidad es que esto es un completo malentendido.
--Explícanos entonces Carlisle—Dice la voz fría de Caius, el rubio de menor edad sentado aun en su trono.
--Ellos no son los neófitos que estaban buscando—Asegura.
--Por supuesto que lo son—Tercia Jane—Yo he visto como él -Señala a Edward con sus rojizos ojos-- mataba a tres hombres en una misma noche.
Carlisle la mira sorprendido, ellos habían estado vigilándolos sin que se dieran cuenta. Esto realmente no podía terminar bien.
--¿Es verdad eso Carlisle?—Pregunta Aro.
Carlisle titubea un poco antes de hablar y enseguida dirige su mirada a Aro.
--Es verdad—Responde—Pero eso no significa que Edward haya sido el causante de los crímenes de que ustedes lo acusan.
--Ha matado a muchos hombres y dejado sus cuerpos para que los humanos los descubrieran. A mí me parece que es completamente culpable.
Jane estaba dispuesta a hundirlos, nadie la atacaría de la forma en que lo había hecho Ronalee y saldría ileso. Al menos uno debía pagarlo.
--Puedes verlo con tus propios ojos si lo deseas Aro.
Aro rápidamente acepta la propuesta de Jane y toma su mano adentrándose con su don a las memorias de su querida arma de casería.
Carlisle y el resto aguardan impacientes a que Aro descubra la verdad con sus propios ojos y de pronto suelta la pequeña y pálida mano de Jane de entre las suyas.
Pudo verlo todo, desde los neófitos insignificantes de los que se habían hecho cargo sin ningún problema, hasta los hombres que Edward había asesinado y como Carlisle y Ronalee intentaron detenerlo sin conseguirlo. Pero nada de eso había llamado tanto su atención como ver la facilidad con la que Ronnie había atacado a Jane, simplemente fascinante.
--Ya veo—Dice posando rápidamente su mirada en la pequeña neófita de Carlisle—Como lo has dicho Carlisle ellos no han sido los culpables de todas las muertes de los humanos.
--No lo han sido…
Aro alza su mano para interrumpirlo y luego posa su mirada en Edward.
--Sin embargo—Continua hablando—Este neófito también ha causado bastantes muertes dejando los restos a su paso como lo ha dicho mi querida Jane.
--Eso ha sido mi culpa—Le indica Carlisle—Yo debí explicarle lo que pasaría sí hacía eso.
--Y sin embargo no has logrado detenerlo.
--Aro si le das otra oportunidad a Edward le enseñare todo lo que debe saber.
Edward cubría con su mano a su hermana quien contemplaba la escena aterrada por lo que podría suceder sabiendo de voz de Carlisle de lo que eran capaces los Vulturi.
--Sabes perfectamente que no podemos perdonar tal acto—Acusa Caius.
--Podríamos hacer una excepción hermanos—Dice Aro girándose para mirarlos.
Los dos los observan desconcertados pero sabiendo que algo ideaba en su mente.
Todo sucede de pronto.
--No dejare que la toques—Expone Edward al escuchar sus pensamientos y sin detenerse a pensarlo se abalanza sobre él.
Aro no hace ningún movimiento pues sus sequito de vampiros están ahí para protegerlo de esa clase de ataques. Jane lo derriba nuevamente con su poder y cae al suelo gritando mientras dos vampiros más se interponen en él camino de Carlisle y Ronnie, y Alec rápidamente se dispone a atacar dirigiendo toda su atención a la joven neófita sabiendo de lo que es capaz.
Carlisle sostiene a Ronnie cuando intenta ayudarlo y ella se aferra a sus brazos aterrada.
--Como puedes notarlo Carlisle tu neófito es mucho más descontrolado de lo que imaginabas, no podemos pasarlo por alto.
Edward gritaba desconsolado por el dolor causado por el terrible poder Jane y Ronnie ruega que se detengan, Carlisle reteniéndola con fuerza.
--Sin embargo—Continua Aro—podría perdonarlo si tan solo esta pequeña niña accediera a unirse a nosotros.
Ronalee lo mira entonces perpleja. Porque aquel hombre desearía que se uniera a ellos.
--¿Qué tiene de especial esta neófita Aro?
--Algo que nunca antes han visto tus ojos hermano. Un don inigualable.
Edward continua gritando más y más fuerte, aquello era su fin y si así era solo esperaba que su hermana saliera ilesa.
--Deténganse por favor Aro—Le pide Carlisle pero sus palabras son ignoradas.
--Piénsalo querida—Dice Aro acercándose a ellos-- Tu hermano a cometido muchos crímenes, pero si tú decides quedarte podría concederle una segunda oportunidad.
Ronalee sabía que Edward no lo permitiría, jamás dejaría que su hermana se sacrificara por él pero ella tampoco dejaría que él muriera si había una forma de salvarlo.
Carlisle mira a Aro por primera vez en mucho tiempo con desprecio.
--Lo are—Grita luego de ver a su hermano sufriendo—Me uniré a ustedes pero déjenlo vivir.
Aro sonríe maliciosamente, pero sabe que no sería tan fácil que aquella neófita se uniera a su clan. Los lazos con su hermano y con Carlisle eran mucho más fuertes de lo que alguien pudiera imaginar. No obstante él también tenía un par de ases bajo la manga.