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leyendo los libros de Percy Jackson — capítulo 14
Hola a todos, ya se, ya se, me desaparecí por mucho tiempo pero ¡por favor no me incineren! estuve realmente ocupada, ya saben, trabajo cumpleaños si oficialmente ya tengo 14 (los cumplí en Agosto ) luego el regreso a clases, forrar libros y miles de tareas y cunado me dije a mi misma -ya Eneri es momento de ponerte a escribir- mi computadora se descompuso. En fin la arregle y empece a escribir y por fin les traigo aquí un nuevo capitulo Espero que lo disfruten. **********-Vistamos el emporio de gnomos de jardín- Leyó Chris
-¿Qué?- Preguntaron muchos
-¿para qué quieren gnomos de jardín?- dijo -Leo
En cierto modo, es lindo saber que hay dioses griegos allí afuera,
-¡Gracias! -dijeron Hermes y Apolo.
Porque tienes alguien para culpar cuando las cosas salgan mal.
-¡EH! -dijeron todos los dioses, menos Hestia, que simplemente rodó los ojos. Los semidioses de reían.
Por ejemplo, cuando te alejas de un autobús que recién ha sido atacado por una monstruosa vieja y explotado por un relámpago, y está lloviendo encima de todo lo demás,
-bueno eso no es algo que les pase a todas la personas- comento Hazel
La mayoría de la gente podría pensar que es solo realmente mala suerte; cuando eres un mestizo, tienes por entendido que alguna fuerza divina realmente intenta arruinar todo tu día.
-En efecto -confirmaron los semidioses, mientras algunos dioses de removían incómodos. ¡Las veces que habían arruinado el día a algunos por el simple hecho de que no les caía bien!
-lo siento-dijeron unos pocos mientras Dioniso solo gruño
Así que ahí estábamos, Anabetth y Grover y yo, pasando en medio del bosque a lo largo de la rivera de New Jersey, el resplandor de la ciudad de Nueva York poniendo amarillo el cielo de noche detrás de nosotros, y el olor del apestando Hudson en nuestras narices.
Afrodita frunció el ceño.
Grover estaba temblando y rebuznando, sus grandes ojos de cabra se volvieron rendijas de pupila y llenos de terror.
Grover se sonrojo cuando algunos lo miraron con preocupación.
"Tres Benévolas. Los tres de una vez."
-tiene razón tío-dijo Apolo a Hades-Alecto es una cosa pero las Tres parece incluso Paranoico
Estaba bastante en estado de choque yo también. La explosión de las ventanas del autobús todavía sonaba en mis oídos. Pero Anabetth se mantuvo arrastrándonos, diciendo: "¡Vamos adelante! Mientras más lejano llegamos, mejor."
-Cierto -dijo Atenea, orgullosa de que su hija estuviera pendiente de todo.
"Todo nuestro dinero estaba allí." Le recordé a ella. "Nuestra comida y nuestras ropas. Todo." "Bueno, puede que si tu no hubieras decidido saltar en la pelea -"
-no Aní-dijo Thalía- nunca vas a hacer que Percy no salte en Pelea-
"¿Qué querías que yo hiciera? ¿Dejar que te mataran?" "No necesitabas protegerme, Percy. Yo habría estado bien."
-Bueno puede que tu no quieras ser protegida pero yo soy Protegible- sonrió Grover
"Rebanada como pan de emparedado." Grover agregó. "Pero bien." "Cállate, niño cabra." Anabetth dijo.
-Lo siento, Grover -se disculpó Anabetth
Grover rebuznó tristemente. "Latas de estaño... una bolsa perfectamente buena de latas de estaño."
-Pobre latas -dijeron Leo, Travis y Connor.
Caminamos haciendo ruido a lo largo de tierra blanda, a través de desagradables árboles torcidos que olían a agria lavandería.
-Eso es asqueroso -manifestó Silena.
Luego de algunos minutos, Anabetth se colocó a mi lado. "Mira, yo..." Su voz vaciló. "Aprecio que regreses por nosotros, ¿de acuerdo? Eso fue en realidad valiente."
-Muy valiente -sonrió Deméter.
"Somos un equipo, ¿correcto?" Ella guardó silencio para algunos pasos más. "Es solo que si mueres... aparte del hecho que eso realmente apestaría para ti,
-bueno prefiero no morir- dijo Percy
Querría decir que la búsqueda se terminó. Ésta puede ser mi única oportunidad para ver al mundo real."
-Así que solo me quieres para poder ver el mundo exterior -bromeó Percy.
-Sabes que no, Sesos de Algas -le respondió Anabetth con una sonrisa-somos Amigos cierto-
No podría ver nada de Anabetth excepto un destello de luz de su cabello rubio. "¿No ha dejado el Campamento Mestiza desde que tienes siete?"
-no exactamente- comento Luke recordando como Regresaba Anabetth después de intentar visitar a su padre
Le pregunté a ella. "No... Sólo viajes breves del campo. Mi papá -" "El profesor de historia." "Si. No me resultó vivir en casa. Digo, el Campamento Mestizo es mi casa."
-Como con la mayoría -dijo Luke.
"En el campamento entrenas y entrenas. Y eso es todo genial y todo, pero el mundo real es donde los monstruos están. Es ahí donde aprendes si eres algo bueno o no."
-Por supuesto- dijeron unos
-No lo creo- dijeron otros
Si no lo supiera mejor, no podría jurar que oí duda en su voz.
-yo entiendo por qué la duda- Dijo Silena mirando como el campamento realmente tenia opiniones diferentes
"Eres muy buena con ese cuchillo." Dije. "¿Lo piensas así?" "Alguien que puede de paseo a cuestas de una Furia está bien por mí." Realmente no podría ver, pero pensé que ella pudo sonreír.
-Lo estaba -confirmo ella.
"Sabes" Dijo. "Tal vez le debería decirte... Algo divertido en el autobús..." Cualquier cosa que ella quiso decir fue interrumpida por un sonido agudo, como el de una lechuza al ser torturada.
Atenea miró furiosa el libro, pensando en quien podría ser tan cruel como para torturar a su animal sagrado.
-no torturen a ese pobre animal- exclamo
"¡Hey, mi flauta todavía funciona!" Grover gritó.
Atenea suspiro
"Si sólo pudiera recordar una canción de 'busca sendas', ¡nosotros podríamos salir de este bosque!" Él sacó algunas notas, pero la melodía todavía sonaba suspicazmente como a Hilary Duff.
-Grover -dijo Quirón, sabiendo que al sátiro le gustaba Hilary Duff. Grover se sonrojo.
En lugar de encontrar una ruta, inmediatamente me estrellé contra un árbol y obtuve un nudo de un buen tamaño en mi cabeza. Agregar a la lista de súper poderes que no tengo: Vista de infrarrojos.
-Nadie tiene vista de infrarrojos -dijo Nico.
-Pero sería genial tenerla -dijo Travis.
-como los súper héroes-comento Leo
-no sería genial ser súper héroes- comento Travis
-Técnicamente somos Héroes griegos-dijo Anabetth
-sí, sí. Lo sé pero en las caricaturas todo se ve mucho más divertido- Dijo Leo
-si ellos hacen que salvar al mundo de una amenaza inminente parezca muy sencillo- Intervino Percy
-si yo fuera uno de los héroes s de marvel seria Iron Man- dijo Leo
-hoy por que tu serias Iron Man- Pregunto Percy ya que ese era uno de sus favoritos
-Porque yo realmente podría crear una armadura como esa-
-buen punto-
-Y creo que a ti te queda lo de Capitán América, Jasón, Ya sabes el líder que siempre hace lo correcto-
-yo sería La viuda Negra-dijo Anabetth-es mi favorita ya que a diferencia de la mayoría no tiene poderes y resuelve lo que se le ponga enfrente con sus habilidades y su inteligencia-
-Ojo de halcón es mi favorito- Dijo Frank-y él tampoco tiene poderes pero es un buen Arquero-
-nosotros dos nos vamos por Quiksilver-dijeron Travis y Connor-somos hijos de Hermes y una cualidad nuestra es la velocidad-
-Yo podría ser la Bruja escarlata-dijo Hazel
-saben que no hay muchas opciones para súper Heroínas-dijo Piper con los brazos cruzados
-Bueno quizá no en las películas- Dijo Percy
-Pero en las series de caricatura tienes más opciones-comento Connor
-Las que pertenecen a Los vengadores podrían ser la avispa o Miss Marvel-dijo Leo
-Además de la versión Femenina de todos los Héroes-
-en ese caso me quedo con Mis Marvel-dijo Piper-no sé exactamente quien es pero suena bien-
-bueno eso te pasa por no ver caricaturas sobre súper héroes al igual que muchas otras niñas- dijo Connor
-oye, no me vengas con el estereotipo de femenino de siempre- se enojó Piper
-yo si veo caricaturas de héroes- comento una niña para defender a Piper-y mi personaje favorito es la avispa-
-seguramente no sabes quién es y solo lo dices para defender a las niñas- dijo otro chico
-claro que se quién es-respondió la niña enojada porque aquel chico fuera tan irrespetuoso- Su nombre es Janet Bueno también hay otra versión en la cual es Hope pero yo prefiero a Janet, su traje es negro y amarillo, puede encogerse y lanzar aguijones o aumentar de tamaño tiene unas pequeñas alas que le permite volar y es una de los miembros más representativos de los Vengadores, y puedo decirte cualquier otro dato de cualquier personaje de los vengadores si sigues dudando de mi-
-bueno ya no todas las niñas cumplen con el estereotipo-dijo el otro niño empezando a asustare. Artemisa sonrió a la pequeña Podría ser un buen elemento para las cazadoras.
En ese momento Atenea interrumpió-bueno esta discusión sobre Superhéroes y estereotipos femeninos fue divertida pero no creen que ya deberíamos regresar a la lectura-
-tiene razón-colaboro Dementer-Apenas y recuerdo en que nos habíamos quedado
Después de tropezar y maldecir y generalmente sentirse miserable por otra milla o más o menos, empecé a ver luz adelante: los colores de una señal de neón. Podía oler comida. Frita, grasienta, excelente comida.
-¿Cómo puedes pensar que la comida grasienta es excelente? -le preguntó Deméter, mirando con disgusto el libro.
-Porqué lo es -respondió Hermes.
Me di cuenta de que no había comido nada poco saludable desde que había llegado a la colina Mestiza, donde vivimos de uvas, pan, queso, y barbacoa de corte extra carne sin grasa preparada por ninfa. Este chico necesita una hamburguesa doble de queso.
-Cierto -dijeron los chicos, mientras las chicas rodaban los ojos.
-un poco de comida chatarra de vez en cuando no hace daño- dijo Percy encogiéndose los hombros
En el otro lado había una gasolinera cerrada, un cartel publicitario destrozado para una película de 1990, y un negocio abierto, el cuál era la fuente del tubo neón y el buen olor. No era un restaurante de comida rápida como había esperado. Era una de esas extrañas tiendas de curiosidades a un lado de la carretera que vende flamencos de césped y los indios de madera y osos pardos de cemento y cosas por el estilo. La señal de neón arriba de la entrada era imposible para mí leerla, porque si hay algo peor para mi dislexia que el inglés regular, es el inglés en letras****cursivas de neón rojo.
-Eso es lo peor -dijo Leo, con un escalofrío.
Para mí, luce como: MOPERIO DE MONGOS DE RAJDÍN ELATIDA MEE.
- No entiendo como sobreviven con esto -se quejaron muchos dioses
-Bienvenidos a nuestro mundo -dijeron los semidioses que tenían dislexia
"¿Qué Rayos dice eso?" Pregunté. "No sé." Anabetth dijo. Ella ama leer mucho, había olvidado que ella era disléxica, también.
-¿Enserio lo olvidaste?- pregunto Leo a Anabetth
-Bueno siempre leo libros en griego Antiguo así que prácticamente no he leído mucho el inglés desde que entre al campamento-
Grover tradujo: "Emporio de gnomos de jardín de la tía Eme".
Atenea frunció el ceño-tan mal esta tener dislexia-pregunto, muchos asintieron
Flanqueando la entrada, como anuncio, había dos gnomos del jardín de cemento, enanos feos barbados, sonriendo y saludando, como si estaban a punto de sacárseles una foto. Crucé la calle, siguiendo el olor de las hamburguesas.
-así parece que estas hipnotizado- comento Clovis
"Oye..." Grover advirtió. "Las luces están encendidas adentro." Anabetth dijo. "Tal vez está abierto." "Cafetería." Dije melancólicamente. "Cafetería." Ella estuvo de acuerdo.
-¿desde cuándo una cafetería es tan maravillosa?- Pregunto Silena
"¿Están los dos locos?" Grover dijo. "Este lugar es extraño."
-Mejor le hacéis caso -dijo Poseidón, que también estaba preocupado.
Le ignoramos.
Nico golpeó a Percy, y Thalía a Anabetth en la nuca.
-eso es por ignorar a Grover-dijeron los dos
El lote delantero era un bosque de estatuas: animales de cemento, niños de cemento, incluso a un sátiro de cemento tocando la flauta, que puso la carne de gallina a Grover. "¡ Bla-ha-ha!" Él baló." Se parece a mi Tío Ferdinand!"
Perseo abrió los ojos. Tenía una sospecha, y esperaba estar equivocado.
Nos paramos en la puerta del almacén. "No toques." Grover imploró. "Huelo a monstruos."
-salgan de ahí ahora-grito Perseo que ya sabía a lo que se enfrentaban
"Tu nariz está obstruida por las Furias." Anabetth le dijo. "Todo lo que huelo es hamburguesas. ¿No estás hambriento?"
-Lo siento, Grover -se disculpó Anabetth.
-Sí, tendríamos que haberte echó caso -añadió Percy.
"¡Carne!" Dijo desdeñosamente. "Soy vegetariano." "Tu comes enchiladas de queso y latas de aluminio." Le recordé. "Esas son verduras.
-Las latas no son verduras -señaló Jason, con el ceño fruncido.
Vamos. Salgamos de aquí. Estas estatuas están... mirándome."
-eso es como en las películas de terror-dijo Leo- en donde hay un retrato en la pared que te sigue con la mirada-
Entonces la puerta rechinó al abrirse, y parada en frente de nosotros había una mujer alta del Oriente Medio - al menos, asumí que ella era del Oriente Medio, porque ella usaba un vestido negro largo que cubría todo menos sus manos, y su cabeza estaba cubierta. Sus ojos destellaron detrás de una cortina de gasa negra, pero eso era todo lo que podía distinguir. Sus manos coloreadas de café se veían viejas, pero buena manicura y elegantes, así que imaginé que ella era una abuela que una vez había sido una señora bella.
Atenea, Poseidón y Perseo palidecieron. Habían reconocido la descripción de la mujer.
Ella dijo. "Niños, es muy tarde estar solos afuera. ¿Dónde están sus padres?" "Ellos están... ummm..." Anabetth comenzó a decir. "Somos huérfanos." Dije.
-Es una buena mentira -dijo Chris, mientras su padre y hermanos asentían.
"¿Huérfanos?" La mujer dijo. La palabra sonó alienígena en su boca. "¡Pero, mis amores! ¡Seguramente no!" "Nos quedamos separados de nuestra caravana." Dije. "Nuestra caravana del circo. El director de pista nos dijo que lo encontráramos en la gasolinera si nos perdiéramos, pero él pudo haberse le olvidado, o tal vez él quiso decir una gasolinera diferente. De cualquier manera, nos perdimos. ¿Es eso comida lo que huelo?"
-Retiro lo dicho -dijo Chris, mientras su padre y hermanos negaban, y los demás miraban a Percy, divertidos.
"Oh, mis amores." La mujer dijo. "Ustedes deben entrar, pobres niño. Soy la Tía Eme. Vayan directamente a través por la parte trasera del almacén, por favor. Hay un área de comedor." La agradecimos y entramos.
-No creo que sea buena idea -manifestó Hefesto.
Anabetth masculló hacia mí, "¿Caravana del circo?" "¿Siempre ten una estrategia, correcto?"
-Pero una buena -dijo Atenea.
"Tu cabeza está llena de alga marina."
-¿Y ahora te das cuenta? -le preguntó Will.
-tu sabes por qué le digo sesos de alga ¿o no?-
El almacén estaba lleno de más estatuas - personas en todas las poses diferentes, llevando puesto todo tipo de trajes diferentes y con expresiones diferentes en sus caras. Pensaba que tendrías que tener un jardín bastante enorme para encajar una de estas estatuas, porque eran todas de tamaño natural. Pero en su mayor parte, estaba pensando acerca de comida.
*-*cuando uno tiene hambre es en lo único que puede pensar-se defendió Percy
Adelante, llámenme loco para entrar en la tienda de una señora extraña como ella
-loco-dijeron Nico, Thalía, los Stoll y Chris.
-Ya entendí el mensaje -dijo Percy con un mohín.
Solamente porque estoy hambriento, pero yo hago cosas impulsivas a veces. Además, tu nunca has olido las hamburguesas de la Tía Eme.
-Olían muy bien -reconoció Anabetth.
-No, no lo hacían -negó Grover.
El aroma era como gas hilarante en la silla de la clínica dental - hacia que todo lo demás se fuera. Apenas noté los quejidos nerviosos de Grover, o la manera en que los ojos de las estatuas parecían seguirme a mí, o el hecho que la Tía Eme había cerrado la puerta detrás de nosotros.
-Ni me había dado cuenta -dijo Anabetth, sorprendida.
Todo por lo que me preocupé era encontrar el área del comedor. Y de seguro, estaba al fondo del almacén, un mostrador de comida rápida con una parrilla, una fuente de sodas, un calentador de pretzel, y un dispensador de nachos de queso.
-Todo lo que se puede querer-dijeron muchos
"Por favor, siéntense." Dijo la Tía Eme. "Estupendo." Dije. "Ummm." Grover dijo a regañadientes. "No tenemos nada de dinero, señora." Antes de que le pudiera golpear en las costillas, Tía Eme dijo. "No, no, niños. Nada de dinero. Esto es un caso especial, ¿sí? Es mi regalo, para tales agradables huérfanos."
-Ahí tendríamos que haber sospechado -dijo Percy-, no teníamos aspectos de huérfanos agradables.
-Bueno si parecíamos huérfanos considerando como estaban nuestras ropas pero en realidad son pocas las personas que regalan algo a personas que lo necesitan-dijo Anabetth
"Gracias, señora." Anabetth dijo. Tía Eme se puso tensa, como si Anabetth hubiera hecho algo mal, pero luego la anciana se relajó igual de rápido, así que pensé que había sido mi imaginación.
-No creo que haya sido tu imaginación- murmuro Atenea preocupada por su hija
"Muy bien, Anabetth." Ella dijo. "Tu tiene tan hermosos ojos grises, niña." Sólo más tarde me pregunté cómo supo ella el nombre de Anabetth, si bien nunca nos habíamos presentado.
-Eso es muy raro -dijo Apolo, pensativo. Artemisa rodó los ojos.
Nuestra anfitriona desapareció detrás del mostrador de bocadillos y comenzó a cocinar. Antes de que lo supiéramos, ella nos había traído bandejas plásticas acopiadas con hamburguesas dobles de queso, batidos de vainilla, y porciones XXL de papas fritas a la francesa.
-Eso suena delicioso-dijeron Muchos
-a qué hora vamos a comer- Pregunto Leo
-Pero si acabamos de regresar del desayuno-exclamo Piper
-si pero ya me dio hambre-
Estaba a la mitad de mi hamburguesa antes de recordar de respirar.
-Típico -
Anabetth sorbió su batido. Grover picó un poco de las papas fritas, y observaba el forro encerado del papel de la bandeja como si él pudiese ir por eso, pero él todavía se veía demasiado nervioso para comer.
-estaba demasiado nervioso para hacer cualquier cosa-exclamo Grover
"¿Que es ese ruido de siseo?" Él preguntó. Escuché, pero no oí nada. Anabetth negó con la cabeza. "¿Siseo?" Tía Eme preguntó. "Quizá escuchas el aceite de la freidora profunda. Tienes oídos agudos, Grover." "Tomo vitaminas. Para mis oídos."
-¿vitaminas para oídos?- Pregunto Travis-soy yo o eso suena casi tan extraño como pantalones de alfombra de peluche-
-Estar con Percy te está afectando mi querido Grover-dijo Connor
-mejor júntate con nosotros, somos tu mejor mala influencia-dijeron Ambos
-no gracias-dijo Grover agarrando a Percy del hombro-Pero yo ya tengo mi mala influencia-
-gracias-dijo Percy, luego proceso lo que habían dicho-¡¡oye!!-
"Eso es admirable." Dijo ella. "Pero por favor, tranquilo." La tía Eme no comió nada. Ella no se había sacado su tocado, incluso para cocinar, y ahora ella se sentó adelante y entrelazo sus dedos y nos observaron comer.
-no me gusta que me observen cuando como-comento Hazel
Era un poco inquietante, tener a alguien clavándote los ojos cuando no le podía ver el rostro, pero me sentía satisfecho tras la hamburguesa, y pensé que lo mínimo podría hacer era intentar tener una charla con nuestra anfitriona. "Entonces, usted vende gnomos." Dije, intentando sonar interesado.
-No lo conseguiste -le informó Grover.
"Oh, sí." Tía Eme dijo. "Y animales. Y personas. Cualquier cosa para el jardín. Hechos por órdenes. La estatuaria es muy popular, sabes."
-no creo que lo sea- dijo Afrodita
"¿Mucho trabajo en esta vía?" "Ni tanto, no. Desde que la carretera principal fue construida... la mayoría de autos, no van por aquí ahora. Yo debo apreciar mucho cada cliente que consigo."
-y baya que los aprecia -murmuro Anabetth
Mi cuello sintió hormigueo, como si alguien más me estuviera mirando. Di la vuelta, pero era simplemente una estatua de una jovencita sujetando una canasta de Semana Santa. El detalle era increíble, mucho mejor de lo que uno ve en la mayoría de las estatuas de jardín. Pero algo estaba mal con su cara. Lucia como si ella estuviera alarmada, o incluso aterrada.
Algunos, como Deméter, Artemisa, Hefesto, Hestia, Teseo y Aquiles habían reconocido al monstruo, y se habían puesto nerviosos.
"Ah." Tía Eme dijo tristemente. "Notaste que algunas de mis creaciones no salen bien. Están estropeadas. No venden. La cara es lo más difícil para lograr bien. Siempre la cara." "¿Hace estas estatuas usted misma?" Pregunté.
-algo así- murmuro Perseo
"Oh, sí. Hace un tempo, tuve a dos hermanas para ayudarme en el negocio, pero han fallecido, y Tía Eme está sola. Tengo sólo mis estatuas. Esto es por qué las hago, veas. Son mi compañía." La tristeza en su voz sonó tan intensa y tan real que no podía evitar sentirme apenado para ella. Anabetth había dejado de comer. Se sentó "hacia delante y dijo. "¿Dos hermanas?"
-Por fin-suspiro Nico
-Anabetth no puedo creer que te hayas tardado tanto- dijo Thalía
-lo siento per las hamburguesas realmente eran hipnotisantes-
"Es una terrible historia." Tía Eme dijo. "No una para niños, realmente. Veras, Anabetth, una mala mujer estaba celosa de mí, hace mucho tiempo,
-si claro-pensó Atenea, furiosa.
Cuando era joven. Tenía un... un novio, sabes, y esta mala mujer estaba decidida a separarnos. Ella causó un terrible accidente. Mis hermanas permanecieron juntas a mí. Compartieron mi mala fortuna tanto como pudieron, pero eventualmente fallecieron. Se desvanecieron.
-¿se desvanecieron?- pregunto Leo
-Monstruo-susurraron muchos
Yo sola he sobrevivido, pero a un precio. Tal precio." No estaba seguro de lo que ella quiso decir, pero me dio pena por ella.
-¿Pena?-Preguntaron muchos mirando incrédulos a Percy
-Bueno no me gustaría terminar como ella-se encogió los hombros
Mis párpados continuaban poniéndose más pesado, mi estómago lleno me hacía adormecer. Pobre anciana. ¿Quién querría lastimar alguien tan agradable?
-Eso puede ser muchas cosas, pero no agradable -dijo Perseo, mirando a su primo.
-creme ahora lo sé-suspiro Percy Apenado
"¿Percy?" Anabetth me sacudía para obtener mi atención. "Tal vez deberíamos irnos. Digo, el director de pista estará esperando."
-¿enserio que no se les pudo ocurrir una mejor mentira?-Pregunto Hermes
-chicos-dijo Connor a el resto de la cabaña de Hermes- Apartar de Ahora haremos la academia Hermes para mentiras y escusas-
-si-continuo su Hermano-no podemos permitir que nuestro campamento este así-
Ella sonó tensa. No estaba seguro por qué. Grover comía el papel encerado fuera de la bandeja ahora, Pero si Tía Eme encontraba eso extraño, ella no dijo nada.
-bueno considerando que sabe que son no creo que eso le sorprenda-comento Piper
"Que bellos ojos grises." Tía Eme le dijo a Anabetth otra vez. "Ay, si, ha pasado mucho tiempo desde que he visto ojos grises como esos." Ella se estiró como si quisiera acariciar la mejilla de Anabetth,
-¡Ni se te ocurra tocar a mi hija! -gritó Atenea, poniéndose de pie. Entre Deméter y Artemisa la volvieron a sentar en su sitio.
Pero Anabetth se puso de pie abruptamente.
"Nosotros en realidad deberíamos ir." "¡Si!" Grover se tragó su papel encerado y se puso de pie. "¡El director de pista está esperando! ¡Correcto!" No quería irme. Me sentía lleno y contento. Tía Eme era tan agradable. Quería quedarme con ella un rato.
-Percy -gimió Poseidón.
-Lo siento -dijo Percy, sonrojado.
"Por favor, amores." Tía Eme imploró. "Es tan raro pasar un rato con niños. Antes de que se vayan, ¿al menos se sentarían para una pose?"
-Por favor díganme que no lo hicieron-pidió Poseidón
-Lo siento señor-dijo Grover-pero ya sabe que yo no sé mentir-
"¿Una pose?" Anabetth preguntó prevenidamente. "Una foto. Lo usaré para modelar un nuevo set de estatua. Los niños son tan populares, ven. Todo el mundo ama a los niños."
-Pero no a los niños convertidos en piedra -susurró Piper
Anabetth desvió su peso de pie a pie. "No pienso que podamos, señora. Vamos, Percy -" "Claro que podemos."
-¡¡PERCY!!-grito toda la sala
Dije. Estaba irritado con Anabetth por ser tan mandona, tan ruda con una señora mayor quien acababa de alimentarnos gratis.
-Muy mal, Anni -la regaño Thalía-. ¿Cómo puedes portarte tan mal con una anciana que quiere matarte?
-Déjalo, Thalía -respondió Anabetth, rodando los ojos.
"Es simplemente una foto, Anabetth. ¿Cuál es el daño?"
-no poder moverte nunca más- dijo Hazel
"Si, Anabetth." La mujer ronroneó. "Ningún daño." Podría decir que a Anabetth no le gustó eso, pero ella dejó a Tía Eme llevarnos de regreso afuera por la puerta del frente, hacia el jardín de estatuas. Tía Eme nos guio a un banco de parque junto al sátiro de piedra. "Ahora." Ella dijo. "Simplemente los posicionare correctamente. La jovencita en el medio, pienso, y los dos jóvenes caballeros a cada lado." "Poca iluminación para una foto." Comenté.
-Creo que por fin te diste cuenta de Algo-comento Thalía
"Oh, suficiente." Tía Eme dijo. "Suficiente para que nosotros nos veamos el uno al otro, ¿sí?" "¿Dónde está su cámara?" Grover preguntó.
-No creo que le haga falta -señaló Frank.
Tía Eme dio un paso atrás, como si admirara la foto. "Ahora, la cara es lo más difícil. ¿Pueden sonreír para mí por favor, todos? ¿Una sonrisa amplia?" Grover miró hacia el sátiro de cemento junto a él, y habló entre dientes. "Ese seguro luce como el Tío Ferdinand." "Grover." Tía Eme reprendió. "Mira hacia aquí, amor."
-No, no mires -dijeron algunos.
Ella todavía no tenía una cámara en sus manos. "Percy -" Anabetth dijo. Algún instinto me advirtió de que escuchara a Anabetth,
-Aprende a escuchar a tu instinto-dijo Ares
Pero combatía esta sensación de sueño, el confortable momento de calma que venía de la comida y la voz de la señora mayor.
-¡¡Escucha a tu instinto!!-grito toda la sala
"Sólo será un momento." Tía Eme dijo. "Saben, no los puedo ver muy bien en éste velo..." "Percy, algo está mal." Anabetth insistió.
-Todo está mal -dijo Aquiles.
"¿Mal?" Tía Eme dijo, estirándose para deshacer la envoltura alrededor de su cabeza. "De ningún modo, querida. Yo tengo tal compañía noble esta noche. ¿Qué pude estar mal?" "¡Ese es Tío Ferdinand!" Grover jadeó.
-Lo siento, Grover -le dijo Percy.
"¡Aparten la vista de ella!" Anabetth gritó. Ella golpeo su gorra de los yanquis encima de su cabeza y se desvaneció. Sus manos invisibles empujaron a Grover y a mí fuera del banco.
Poseidón y Atenea respiraron aliviados.
Estaba en el suelo, mirando los pies con sandalias de Tía Eme. Podría oír Grover gateando en una dirección, Anabetth en otra. Pero yo estaba demasiado aturdido para moverme.
La preocupación de Poseidón por su hijo volvió.
Entonces oí extraño, áspero sonido encima de mí. Mis ojos se elevaron a la altura de las manos de Tía Eme, las cuáles se habían vuelto nudosas y verrugosas, con afiladas garras de bronce como uñas. Casi miro más alto,
-¡No! -gritó la mayoría de la sala.
-No lo sabía -se defendió Percy-además ya saben que le gritan a un libro verdad-
-tiene razón-dijo Anabetth-no podemos avanzar si gritan cada vez que pasa algo, recuerden que eso ya ha pasado-
Pero en alguna parte lejos a mi izquierda Anabetth gritaba. "¡No! ¡No lo haga!"
-No sé qué harías si mi Sesos de Alga-dijo Anabetth
-probablemente el habría muerto hace una semana-dijo Grover
-Los tres estuvimos en esa misión y si fallábamos el mundo sería destruido etc., etc.- intervino Percy -así que todos habríamos muerto hace una semana-
Más raspado - el sonido de serpientes diminutas, justo encima de mí, de... de donde la cabeza de Tía Eme estaría. "¡Corre!" Grover baló. Le oí corriendo a través de la grava, gritando, "¡Maia!" Para arrancar sus zapatillas voladoras. No podría moverme. Clavé los ojos en las garras nudosas de la Tía Eme, e intenté combatir el trance de aturdimiento que la vieja mujer había puesto sobre mí. "Una pena destruir una cara joven tan bien parecida." Me dijo apaciguadoramente. "Quédate conmigo, Percy. Todo lo que tienes que hacer es mirar hacia arriba."
-No lo hagas -suplicó Poseidón
Combatí el deseo para obedecer. En lugar de eso miré hacia un lado y vi una de esas esferas de cristal que las personas ponen en los jardines - una esfera reflejante. Podría ver el reflejo oscuro de la Tía Eme en el cristal naranja; su tocado no estaba, revelando su cara como un círculo pálido brillante. Su pelo se movía, contorsionándose como serpientes. Tía Eme. Tía "M".
-¡Por fin se da cuenta! -exclamó Leo, levantando los brazos al cielo.
-Tú tampoco te habías dado cuenta, ¿verdad? -le preguntó Piper. Leo se sonrojo.
¿Cómo podía ser tan tonto?
-Eso mismo nos preguntamos todos -respondió Clarisse, y Percy le sacó la lengua.
Piensa, me dije a mí mismo. ¿Cómo murió Medusa en el mito?
-Gracias a nuestro primo -respondió Teseo, señalando a Perseo, que se había sonrojado, pero sonreía.
-Tuve suerte de que estuviese dormida -replicó él.
Pero no podría pensar. Algo me dijo que en el mito Medusa había estado dormida cuando ella fue atacada por mi tocayo, Perseo. Ella no estaba ni cerca de estar dormida ahora.
-Por desgracia -dijo Silena, mirando a Percy con preocupación.
Si ella quisiera, ella podría tomar esas garras ahora mismo y remover mi cara. "La de ojos grises me hizo esto a mí, Percy."
-Todos los de la cabaña de Atenea tenemos ojos grises, ¿saben?- comento Malcom
Medusa dijo, y ella no sonaba nada como un monstruo. Su voz me invitaba a mirar hacia arriba, para compadecerme con una vieja abuela. "La madre de Anabetth, la maldita Atenea, me convirtió de una mujer hermosa en esto."
-Y bien merecido te lo tenías -replicó Atenea
"¡No la escuches!" La voz de Anabetth gritó, en alguna parte de la estatuaria. "¡Corre, Percy!" "¡Silencio!" Medusa gruñó. Luego su voz se moduló de regreso a un ronroneo reconfortante. "Ves porque debo destruir a la chica, Percy. Ella es la hija de mi enemiga. Aplastaré su estatua haciéndola polvo.
Atenea gruño
-tranquila mama, nadie me va a hacer polvo- intervino Anabetth
Pero tú, querido Percy, no necesita sufrir."
-pero siempre termino sufriendo-se quejo
"No." Murmuré. Intenté hacer que mis piernas se movieran. "¿Quieres en realidad ayudar a los dioses?" Medusa preguntó. "¿Entiendes que te espera en esta búsqueda tonta, Percy? ¿Qué ocurrirá si alcanzas el inframundo? No sea un peón de los olímpicos, mi amor. Estarías mejor como una estatua. Menos dolor. Menos dolor."
-Cómo es que ella puede saber si ser convertido en estatua duele o no- Pregunto Piper
"¡Percy!" Detrás de mí, oí un sonido zumbante, se escuchaba, como un colibrí de doscientas libras en una bajada en picada.
-¿Colibrí de doscientas libras? -repitió Grover, con el ceño fruncido; mientras la sala se sonrojaba y Percy le pedía disculpas a Grover sin dejar de sonreír.
Grover gritó. "¡Agáchate!" Di la vuelta, y allí él estaba en el cielo nocturno, entrando volando desde las doce con sus zapatillas aladas revoloteando, Grover, sosteniendo una rama de árbol del tamaño de un bate de béisbol.
-el entrenador Hegde estaría celoso-susurro leo a Jason
"¡Agáchate!" Gritó otra vez. "¡Yo la golpeare!"
-¿con los ojos cerrados?-pregunto Hazel
-tengo muy buen oído y olfato-dijo Grover
Eso finalmente me sacudió en la acción. Conociendo a Grover, estaba seguro de que él habrá fallado a Medusa y me golpearía a mí. Me tiré hacia un lado.
-Gracias por la confianza -dijo Grover, sarcástico.
¡Zaca! Al principio me imaginé que fue el sonido de Grover golpeando un árbol.
-Hey-se quejó el sátiro-no soy tan malo y torpe-
-lo siento se disculpó-
Entonces Medusa rugió con ferocidad.
-¡Bien hecho, Grover! -exclamaron los Stoll.
"horrible sátiro." Gruñó. "¡Te agregaré a mi colección!" "¡Eso fue por el tío Ferdinand!" Grover gritó en respuesta.
-¡Bien dicho! -exclamaron Leo, Charles y Chris
Gateé alejándome y me escondí en la estatuaria mientras Grover bajó en picada por otra pasada. ¡Tracazás! "¡Arrgh"! Medusa gritó, su pelo de serpiente siseando y escupiendo.
Perseo sonrió.
Junto a mí, la voz de Anabetth dijo. "¡Percy!" Me sobresalte tanto que mis pies casi quito a un gnomo del jardín. "¡Cielos! ¡No hagas eso!" Anabetth se quitó de su gorra de los yanquis y se volvió visible. "Tienes que cortarle la cabeza." "¿Qué? ¿Estás loca? Salgamos de aquí."
-No huyas, cobarde -le dijo Ares.
-Ha veces la mejor estrategia es una buena huida -replicó Atenea.
"Medusa es una amenaza. Ella es mala. La mataría yo misma, pero..." Anabetth tragó, como si ella estuviera a punto de hacer una admisión difícil. "Pero tú tienes una mejor arma. Además, no nunca me acercaría a ella. Me cortaría en rodajas por mi madre. Tu - tú tienes una oportunidad."
-Definitivamente es difícil -dijo Luke-. Anabetth es muy orgullosa.
"¿Qué? No puedo -" "Mira, ¿quiere que ella continúe convirtiendo personas inocentes en estatuas?" Ella señaló a un par de amantes de estatua, un hombre y una mujer con sus brazos alrededor del otro, vueltos en pierda por el monstruo.
-Anni, ¿por qué has señalado esa justamente? -preguntó Thalía con voz maliciosa.
-¡No fue intencional! -se defendió la rubia.
-Clarooooooooooooo -replicó Thalía
Anabetth agarró una esfera verde reflejante de un pedestal cercano. "Un escudo pulido sería mejor." Ella estudió la esfera críticamente. "La convexidad causará alguna distorsión. El tamaño de la reflexión debería ser menos por un factor de"
-¿En inglés? -le pidió Poseidón.
-Lo está haciendo -espetó Atenea.
"¿Podrías hablar inglés?"
Poseidón sonrió.
"¡Lo hago!" Ella me lanzó la esfera de cristal. "Sólo mírala en el cristal. Nunca la mires directamente."
-eso es mucho más simple-suspiro Leo
"¡Hey, chicos!" Grover gritó en alguna parte encima nosotros. "¡Creo que ella está inconsciente!" "¡Groaaaaaaar!"
-Yo diría que no -replicó Aquiles con una mueca.
"Puede que no." Grover corrigió. Él fue por otro pase con la rama del árbol. "Apresúrate." Anabetth me dijo. "Grover tiene una gran nariz, pero él eventualmente chocará."
-Eso si es confianza -dijo Hazel con sarcasmo.
Saqué mi pluma y la destapé. La hoja de bronce deContracorrientese expandió en mi mano. Seguí el siseo y escupir del pelo de Medusa. Entonces, en el cristal teñido de verde, la vi. Grover venia por otra vuelta en bate, pero esta vez él voló un poco demasiado bajo. Medusa agarrado el palo y lo empujó fuera de curso.
-oh no-dijeron muchos
Él dio vueltas a través del aire y chocó violentamente contra los brazos de un oso pardo de piedra con un doloroso "¡Ummphh!"
-Au -dijeron algunos, lanzándole miradas de compasión al sátiro.
Medusa estaba a punto de lanzarse sobre él cuando grité. "¡Hey!" Me acerqué a ella, lo cual no fue fácil, sujetando una espada y una esfera de cristal. Si ella cargara, tendría mucho trabajo defendiéndome.
-Tiene razón -dijo Hermes.
Pero ella me dejó acercarme
-Quizá piense que no eres amenaza-dijo Clarisse
- veinte pies, diez pies. Podría ver el reflejo de su rostro ahora. Sin duda alguna no era en realidad tan fea. La forma verde espiral de la esfera reflejante debía de estar distorsionándola, haciéndola verse peor.
-Créeme, es horrible -le dijo Perseo.
"No dañarías a una mujer vieja, Percy." Ella canturreó. "Sé que no lo harías."
-No cuentes con ello -dijo Percy.
Vacilé, fascinado por la cara que vi reflejada en el cristal - los ojos que parecían quemar directamente a través de la tinta verde, haciendo mis brazos más débiles.
-el reflejo evita que quedes hecho piedra pero su mirada sigue siendo potente-dijo Atenea
Grover gimió. "¡Percy, no la escuches!" Medusa rio. "Demasiado tarde." Ella se lanzó sobre mí con sus garras.
Poseidón apretó su tridente con fuerza.
Acuchillé hacia arriba con mi espada, oí un repugnante ¡shlock! Entonces un siseo como viento apresurándose a salir de una caverna - el sonido de un****monstruo desintegrándose.
Todos suspiraron aliviados
-Bien -dijo Perseo-. Yo no lo habría hecho mejor -dijo el hijo de Zeus, sonriéndole a Percy.
Algo se cayó al suelo junto a mi pie. Tomó toda mi fuerza de voluntad no mirar. Podía sentir sangre cálida remojar mi calcetín, pequeñas cabezas de serpientes agonizantes tirando de mis cordones de los zapatos.
Afrodita se puso verde.
"Oh, asco." Grover dijo.
-Coincido contigo -dijo Afrodita, mientras varias chicas asentían con ella. Artemisa rodo los ojos
Sus ojos estaban todavía cerrados fuertemente, pero supongo que él podía oír la cosa gorjeando y humeando. "Mega-asco."
-Definitivamente coincido contigo -admitió Afrodita.
Anabetth vino junto a mí, sus ojos fijos en el cielo. Ella sujetaba el velo negro de Medusa. Ella dijo. "No se muevan." Muy, muy cuidadosamente, sin mirar hacia abajo, ella se arrodilló y cubrió la cabeza del monstruo en tela negra, luego lo levantó. Estaba todavía goteando jugo verde.
-Ha este paso voy a vomitar -dijo Silena.
"¿Está bien?" Ella me preguntó, su voz temblaba. "Si." Decidí, aunque sentí ganas de vomitar mi hamburguesa doble de queso.
-Eso no creo que sea bueno -dijo Leo.
-¿Tú crees? -le preguntó Jason.
"¿Por qué no... por qué no se evaporó la cabeza?"
-Trofeo de guerra -explicó Clarisse.
"Una vez que la cortaste, se convierte en un botín de guerra." Dijo ella. "Tal como tu cuerno del Minotauro. Pero no desenvuelva la cabeza. Todavía te puede petrificar"
-háganle caso-dijo Perseo
Grover gimió tenía un gran golpe en la frente. Su gorra verde colgaba de uno de sus cuernos pequeños de cabra, y sus pies falsos habían sido sacados de sus pezuñas. Los zapatos mágicos****volaban sin rumbo fijo alrededor de su cabeza.
Algunos rieron entre dientes.
"El buen trabajo, hombre." Él manejó una tímida sonrisa. "Eso realmente no fue divertido, sin embargo. Bien, la parte de golpearla a ella con un palo, esa fue divertido.
-eso sin duda-dijo Leo
¿Pero chocar violentamente contra un oso de concreto? No divertido."
-No, no lo es -dijo Jason por experiencia.
Él atrapó sus zapatos en aire. Yo recubrí mi espada. Juntos, lo tres de nosotros tropezamos de regreso al almacén. Encontramos algunas viejas bolsas plásticas de comestibles detrás del mostrador de bocadillos y envolvimos doble la cabeza de Medusa. Nos tiramos en la mesa donde habíamos cenado y sentado alrededor, demasiado exhaustos para hablar. Finalmente dije. "¿Así es que tenemos a Atenea que agradecer por este monstruo?"
-¿Qué? -preguntó Atenea con voz peligrosa, mirando al hijo de Poseidón.
-Lo siento, solo era para matar el silencio-dijo Percy-no quería echarle la culpa-
Atenea sonrió no podía enojarse demasiado con ese chico, y menos aún si seguía disculpándose
Anabetth me relampagueó una mirada irritada. "Tu papá, en realidad. ¿No lo recuerdas? Medusa era la novia de Poseidón. Decidieron reunirse en el templo de mi madre. Por eso Atenea la convirtió en un monstruo. Medusa y sus dos hermanas quien la había ayudado a meterse en el templo, se convirtieron en los tres gorgonas. Por eso es que Medusa quiso cortarme en rodajas, pero ella quería conservarte como una bonita estatua. Ella está todavía enamorada de tu papá. Tu probablemente le recordabas a él."
-Todo por culpa del Barba percebe, que no pudo controlar sus instintos -gruñó Atenea, mirando mal a Poseidón, puede que no fuera capaz de enojarse con el chico pero su padre seguía siendo su rival
-Ya te dije que me había engañado -suspiró Poseidón.
Mi cara se incendiaba. "Oh, conque ahora es mi culpa que nos encontráramos con Medusa." Anabetth se enderezó. En una mala imitación de mi voz, ella dijo: "Es simplemente una foto, Anabetth. ¿Cuál es el daño?"
-No era una mala imitación -dijo Anabetth, sonrojada.
-Sí lo era -dijeron Percy y Grover a la vez.
"Olvídalo." Dije. "Eres imposible." "Tú eres insufrible." "Tú eres -" "¡Hey!" Grover interrumpió.
-Grover, no les interrumpas cuando están coqueteando -le regañó Afrodita.
-¡No estábamos coqueteando! -gritaron los dos a la vez.
"Ustedes dos me están dando una migraña,
-¿Los sátiros tienen migrañas?-pregunto Piper
Y los sátiros ni siquiera tienen migrañas. ¿Qué vamos a hacer con la cabeza?" Clavé los ojos en la cosa. Estaba enojado,
-oh, oh-dijeron todos los que habían visto a Percy enojado
No sólo con Anabetth o su mamá, sino con todos los dioses para toda esta búsqueda, por sacarnos fuera de rumbo y dentro de dos peleas el primer día fuera del campamento.
Los dioses miraron al suelo con arrepentimiento, sobretodo Poseidón. Los dioses querían ayudar a sus hijos con sus búsquedas, guiarlos, darles consejos, poder estar con ellos en el Campamento Mestizo o en el Júpiter.
Pero por culpa de las leyes antiguas no podían. Tenían que ver, desde lejos, como sus hijos se enfrentaban solos al peligro, como morían y ellos no podían hacer nada para remediarlo.
A este paso, nunca lograríamos llegar a Los Ángeles vivos, mucho menos antes del solsticio de verano.
-lo dudo-gruño Hércules
¿Qué fue lo que Medusa dijo? No sea un peón de los olímpicos, mi amor. Estaría mejor como una estatua.
-no creo que estés mejor como estatua-dijo Piper por experiencia
-pero tampoco es bueno ser un peón de los dioses-gruño Luke
Me levanté. "Regresare." "Percy." Anabetth me llamó. "¿Qué estás?" Busqué en la parte trasera del almacén hasta que encontrara la oficina de Medusa.
-¿Qué buscas?-pregunto Dementer
Su libro de cuentas mostraba sus seis ventas más recientes, todos enviados al inframundo para decorar el jardín de Hades y Perséfone.
Todos miraron a los dos dioses.
-¿Qué? -se defendió Perséfone-. Me gustan las estatuas.
-Perséfone se pone muy triste cuando recibe una -dijo Hades, recordando como su esposa le exigía que mandara a los Elíseos a las víctimas de Medusa.
Según una cuenta de transporte, la dirección de cobro del inframundo era Estudios de Grabación DOA, Hollywood Oeste, California. Plegué la cuenta y la metí en mi bolsillo.
-Eso ha sido inteligente -admitió Atenea, mientras Poseidón y sus hijos sonreían con arrogancia.
En la caja registradora encontré veinte dólares, algunas dracmas de oro, y algunas notas de empaque para Expreso Nocturno Hermes, Rebusqué alrededor el resto de la oficina hasta que encontré una caja del tamaño correcto.
Algunos miraron a Percy, confusos; y otros con sorpresa.
Regresé a la mesa de picnic, recogí la cabeza de Medusa, y llené una nota de envío: Los Dioses Monte Olimpo Piso 600, Edificio Empire State Nueva York, NY Con mis mejores deseos, PERCY JACKSON
La sala se quedó en silencio. Zeus lo rompió, levantándose de su trono con furia.
-¡JACKSON! ¡Eso ha sido... ha sido...
-¡Genial! -corearon Apolo, Hermes y Ares. Los tres se removían en el suelo, estallando en carcajadas.
-¡Apolo! ¡Hermes! ¡Ares! -gritó Hera-. ¡No tiene gracia!
-Admite que sí que tiene -dijo Hestia, que reía por lo bajo, como la mayoría de los dioses. Los únicos que no se reían eran Zeus, Hera, Atenea y Dioniso, aunque el último tenía una pequeña sonrisa en sus labios.
-La próxima vez me lo mandas directamente a mí, chaval -le dijo Ares.
"No les va a gustarles eso." Grover advirtió. "Pensarán que eres impertinente."
-Es un impertinente -dijeron Anabetth, Thalía, Nico, Hazel, Frank y Clarisse.
-Lo sé -respondió Grover.
Coloqué algunas dracmas de oro en la bolsa. Tan pronto como lo cerré, hubo un sonido como de una caja registradora. El paquete flotó fuera de la mesa y desapareció con un ¡pop! "Soy impertinente." Dije.
-Hasta él lo admite -dijo Chris.
Miré a Anabetth, desafiándola a que me critique. Ella no lo hizo. Ella pareció resignada por el hecho de que tengo un talento para enfurecer a los dioses.
-me pregunto si me acostumbrare-suspiró Anabetth
"Vamos." Ella masculló. "Necesitamos un plan nuevo."
Fin del capítulo- dijo Chris
******Bueno creo que eso fue todo, intentare seguir escribiendo y subire algo pronto pero no puedo prometer nada estoy inundada en tareas y mañana tengo que desfilar por el dia de la independencia de México Pero antes de irme es hora de la preguntaEsta ves quiero preguntarles lo mismo que a nuestros personajes¿Que Heroe de Marvel serian ustedes? bueno todo por hoy, Adios y nos Leemos luego