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Maldición Potter — capítulo 5
Ella lo miró con enfado, antes de darse vuelta para subir las escaleras hacia la habitación de las chicas de séptimo año, con los puños encontrados y murmurando en su contra. "Mujeres... No. Pelirrojas", pensó James Sirius Potter, saliendo detrás de Fred y Lorcan de la Sala Común de Gryffindor, para encontrarse con Frank y Lysander. —Menos de dos meses para conquistar a esa pelirroja de ojos azules —le recordó uno de los gemelos—. ¿Alguna manera de enamorarla? —James frunció el ceño. —Lorren esta enamorada de mi, sólo que no lo quiere admitir. —Si tu lo dices. Decidieron dejar el tema de Abby Lorren, la enamorada de James, atrás, ahora tenían que concentrarse en el plan. George Weasley, el padre de Fred, les había contando a los cinco sobre las cosas que hicieron él y su gemelos en su último año de Hogwarts. Y los nuevos Merodeadores habían acordado hacer algo mucho mejor para que sus nombres queden en las memorias de todos. Usarían cosas de Sortilegios Weasley, que habían conseguido ya que ellos trabajaban en las vacaciones en las tiendas de Hogsmeade y el Callejón Diagon, también usarían Thestrals, Frank podía verlos porque había presenciado la muerte de su bisabuela cuando tenía siete años, y algunas cosas más. Desde hace unas semanas habían estado planeado todo, tratando de que nadie se diera cuenta, aunque sabían que Rose y Abby sospechaban que estaba ocurriendo algo. Frank junto a Fred iban al Bosque Prohibido, a ver a los Thestrals para que los ayudase; Lysander y Lorcan iban a Hogsmeade, para buscar algunas cosas en la tienda; y James se encargaba de hacer cohetes y explosivos, además de tratar de robar la snitch dorada para sus necesidades. —¿Eso es un no? —le preguntó un día Abby a James. Él le sonrió tristemente. —Yo voy, si. Pero no puedo ir contigo, porque si lo hago, apenas podre pasar tiempo contigo; tengo que hacer algo ese día —la pelirroja asintió, tratando de reprimir las lágrimas. Se dio vuelta, dispuesta a irse de allí, cuando él le agarró de la muñeca. —Lorren, cuando te pregunten si quieres ser mi esposa, di "Si, acepto". Me harás el hombre más feliz del mundo si lo haces. James le dio un beso en los labios, antes de reunirse con sus amigos, dejándola con una sonrisa tonta en su cara. Decir que él día de graduación fue tranquilo, es estar mintiendo. Los Merodeadores II aparecieron con una lluvia de explosiones, montados sobre Thestrals, al frente iban sientas de snirchs doradas; no faltaron las bromas, las explosiones, los cohetes. Simplemente, los profesores agradecían que ellos se graduaran ese año. —¡FRANK NEVILLE LONGBOTTOM! —¡LYSANDER ROLF SCAMANDER! —¡LORCAN NEWTON SCAMANDER! —¡FRED WILLIAM WEASLEY! Neville, Rolf, George, Hannah, Luna y Angelina hicieron presencia en el despacho de la directora, comenzando a regañar a sus hijos. Unos segundos más tarde, apareció Ginevra Potter, con expresión de enojo en su cara, que causaba miedo a cualquiera, le seguía Harry. James tragó saliva. —¡Tu y tu estúpida Maldición Potter, Harry! —le espetó a su sorprendido marido—. ¡Malditos Potters que tienen esa Maldición! James sonrió, quizá no sea él quien reciba el sermón, sino su padre. Que equivocado que estaba.