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Follow Me. — capítulo 1

Heather Greengass abre los ojos al notar que el coche se detiene por completo aparcando frente a un gran edificio con un diseño del siglo XIX, el cielo está limpio sin ninguna nube blanca en él.  Los ojos ámbar de la adolescente observan a su izquierda, una mujer de cabello rubio recogido en un moño detrás de su cabeza cerca de la nuca, tiene la mirada fija al frente sumergida en sus propios pensamientos. No se hablan demasiado, cuando lo hacen acaban peleándose y sin dirigirse la palabra como ahora.

-Debo irme.-le comunica la joven bruja que no recibe respuesta, muerde su labio.-Vamos Alak.

Coge la jaula de su gata esfinge, que descansaba hace unos segundos. Sale del vehículo al mismo tiempo que el chofer al abrir el baúl entregándole el equipaje a la muchacha que  es observada por varias miradas ajenas, Alak maúlla incomodo haciendo que su dueña tome sus bolsos y se dirija al interior de la estación de trenes. El ruido aumenta, el movimiento de personas es mayor, olor a café y a tabaco se impregna en su nariz, voces, llantos , quejas...Aprieta el paso para abandonar todas esas cosas muggles que lo odia, no puede aceptarlo. Camina hacia los andenes junto a ella pasan una familia de pelirrojos, castaños, azabaches, rubios. Se estremece, gruñe molesta con su madre porque hace unos días le pregunto quién era su padre y ella le dijo que estaban bien sin él. Eso no le ayuda mucho para obtener información del hombre que le dio la vida, deberá preguntarle a sus tíos.

-¡Greengass tan bella como siempre!-le elogia una voz conocida por detrás, Heather se voltea sonriéndole a su primo, Scorpius.- Pone tus cosas en mi carro.-le ofrece con una voz arrastrada y amable.

La adolescente asiente colocando sus maletas en el chango de metal y dejando a Alak un momento sobre su baúl para saludar a sus parientes.

-Creí que estaban en el andén, ya.-dice abrazando a una mujer de cabello chocolate, de mirada inocente y unos hermosos ojos verdes.

-Claro que estaríamos si es que ella no se hubiera detenido por un estúpido muggle.-inquiere un hombre de cabello peinado hacia atrás prolijamente y unos grises ojos de frialdad, arrogantes. Su primo es similar a su padre solamente que es más bondadoso.-No entiendo, ¿Por qué sigues haciéndolo?

-Me dio lastima, Draco.-le responde su esposa. Heather recoge a su mascota, se ponen a caminar hacia el portal del Expreso de Hogwarts.-No pensé que me platicaría toda su vida...

-¿Puedo hacerles una pregunta?-aprovecha a tenerlos cerca ahora, antes que sus dudas le coman las neuronas.

-Por supuesto, querida.-le contesta Astoria, se detienen frente al muro donde acaba de desaparecer un niño de segundo año.

-¿Quién es mi padre?-suelta la muchacha.

El silencio en el matrimonio Malfoy le hizo sentirse  más vacía de conocimiento sobre el hombre que había estado con su madre dejándole embarazada de ella. Contempla minuciosamente a los padres de su primo, saben algo pero no quieren decirle para no tener problemas con su progenitora.

-Pues, deberías hablar con Daphne...Nosotros no tenemos nada que ver.-le dice con suavidad la mujer haciendo una mueca de pena.

Su ahijada se cruza de brazos, desviando la vista a la lechuza de su primo que ulula inquieta. Dieciséis años sin un padre, quiere saber su nombre al menos.

-No va a soltarlo.-les asegura al matrimonio, volviéndose hacia ellos.-No soy ninguna squib para que ignore su pesar por él.

-Bien, Heather...-le dice el hombre rubio, su esposa le sujeta de la mano con fuerza deteniéndole que le diga la verdad.- ¿Qué, Astoria?

La castaña lo mira suplicante, susurrandole algo al  oído y hace un ademan a la chica para que olvide su intento de decirle lo que sabe. Heather se queda boquiabierta, incrédula ¿Por qué le impiden enterarse quien es su padre?

-En serio, Heather, no podemos.-se disculpa su tia mirándola con dulzura.-Le prometí que no te diría nada , ella tiene que decírtelo.

-¡Demonios...!-refunfuña por lo bajo la muchacha girándose hacia su primo que le hace una mueca  de consuelo.-Bueno, ¿Qué cuentas, primito?

No dejaría que su madre se saliera con la suya, buscaría por mar y cielo hasta obtener alguna pista. Algún profesor o autoridad en Hogwarts debería saberlo. Llegaron al interior del andén nueve tres cuartos donde magos y brujas despiden a sus hijos que suben al gran tren rojo que arroja vapor llenando el aire de débiles nubes grises.

-¿Vienes en mi compartimiento?-le pregunta su primo subiendo las maletas de ella a un vagón cercano.

-Claro, búscame. Conseguiré uno.-le dice sonriéndole al rubio.- Tios...

Abraza a la pareja, expresándoles su agradecimiento y les saluda. Astoria le mira avergonzada sintiéndose culpable de no poder ayudarla por mantener una promesa con su hermana.

-Aléjate de los Weasley.-le dice al oído su tío, su mujer le codea.- ¿Ahora qué?-reprocha contra la castaña que le fulmina con la mirada.- Hearther nunca te cases.

-¡Draco!-le reprende Astoria dándole un suave golpe en el hombro.- Pasala bien, no salgas sin abrigo y tratare de hablar con tu madre aunque no prometo nada.

-Gracias, chicos.-dice con serenidad su sobrina.- Los quiero, voy a buscar a Scor, chau.

Sube al vagón con ayuda de Scorpius que apareció en el momento indicado, toma sus pertenencias, Alak maúlla molesto por los movimientos bruscos que efectúa su dueña sin querer, finalmente logra coger cómodamente las maletas y se pone a andar por el estrecho corredor donde algunos chicos se quedan con la mandíbula dura al sentir su perfume de vainilla invadir sus narices. Heather es popular por sus carácter frío, su actitud cruel e intelectual para deshacerse verbalmente de la estúpida humanidad, de rechazar a incompetentes y demás. También, Heather adquirió una bella que ninguno de sus padres tiene y un cuerpo esbelto, sensual obtenido por la pubertad dejando a medio Hogwarts encantado.

-Hola, Greengass.-le saluda un muchacho regordete, sonrojado y sosteniendo una maceta con un cactus enfermo, arrojando un liquido viscoso. Nada agradable.

-Aleja esa cosa de mi, cerdo.-le espeta disgustada, arrugando la nariz.

El chico agacha su cabeza ofendido, apartándose del camino de la rubia. Alak chilla con repulsión, asomando una garra por la puerta enrejada de su jaula, defendiendo a su dueña del joven mago. El gato de Heather puede percibir y sentir los mismos sentimientos de su ama, otros de sus poderes es que puede parecerse donde desee.