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Follow Me. — capítulo 2

Scorpius y Heather compartieron el mismo cuarto de viaje junto a otros dos chicos de Slytherin, amigos del rubio, estuvieron conversando de sus vacaciones y lo que esperaban al llegar al colegio. Scorpius tiene planeado entrar al equipo de Quidditch este año, su prima no le va bien jugar a ese deporte mágico prefiere una tabla de ajedrez y una buena estrategia para el jaque mate. El tren pasaba por inmensos campos verdosos, otros cultivados con trigo y las montañas que se alzaban en las afueras de Londres dejando atrás la ciudad y sus bullicios. El viaje continua con el leve tranqueteo del transporte de larga distancia, los chicos siguen hablando entretenidamente, alardeando de sus actividades de veraneo y presumiendo sus dotes como todo Slytherin acostumbra a hacer. Heather decide buscar a sus amigas, las gemelas Parker, dejó a su mascota un bocadillo de carne antes de salir del compartimiento. Empieza a caminar por el largo pasillo donde caben dos personas con suerte, va escrudiñando los demás compartimientos donde los jóvenes se ven platicando, jugando cartas, leyendo algún libro, mimando a sus mascotas y otros divirtiéndose con sortilegios Weasley. Pasa por tres vagones descartando las caras desconocidas, sigue avanzando con sus borgeos marcando un paso fuerte y decidido, su cabello ondulado que le llega a la cintura se mece con las hojas de un esbelto árbol de eucalipto. Sus pasos se aproximan a un muchacho que esta a espaldas de ella ocupando todo el espacio del pasillo, esta distraído quieto allí sin hacer nada más que mirar una revista al revés, ella arruga el ceño extrañada de que alguien sea tan tonto de ver una magazine del lado contrario.

-Oye, ¿No ves que el pasillo es pequeño?-le suelta con irritación, no tolera que le interrumpan sus actividades o entorpezcan su camino. El chico sigue sin moverse, al parecer no le escucho.-Tú, ¿Estás sordo o qué?

-Tranquila...-le dice el chico de cabello azabache girándose a verla, se queda un momento observando a la rubia sacando una sonrisa picara.-Hola, Greengass.

-¡Eres tú!-corrobora que se trata de un compañero de su mismo año.- ¡¿Quieres moverte de una buena vez?!

-¡Uh, lanzas chispas!-le mufa el chico con gafas detrás de ella se ven unos hermosos ojos verdes como las esmeraldas.- ¿A qué tanto apuro?

-¡No te hagas el guapo conmigo! No me llegas ni a los pies.-le gruñe dándole un empujón, él le sujeta del brazo haciendo que  se vuelva a él.-¡Suéltame, Potter!

-Y, ¿Qué pasa si no lo hago...?-le pregunta divertidamente, ella le apunta con su varita cerca de su garganta amenazando con lanzarle un hechizo que le hará sangrarle la nariz, Heather no es nada piadosa cuando se trata de luchar.-Sin varitas.

Alguien sale de un compartimiento acercándose rápidamente a ella poniéndose en medio de estos, su cabello es rojizo y sus pecas por toda la cara demuestran que es una Weasley. Heather se mantiene en guardia, no le importa dejar fuera de juego a dos personas para ella no hay rival que le haga perder, odia perder.

-¡No te metas con mi primo, Greengass!-le amenaza la muchacha de ojos marrones sin moverse de lugar, el chico de gafas aparta con suavidad a Rosebud.

-¿Por qué no te vas con mi primo a darle mimos, colorada?-le inquiere de mal humor conociendo que estos dos tienen un romance secreto que casi todo Hogwarts lo sabe.-O, mejor ¿Por qué no lo hace oficial y se dejan de esconder?

-Eso no es algo que te importe a ti.-se defiende la pelirroja sujetando su varita.

La rubia decide bajar la guardia algunos alumnos empiezan a asomarse de sus compartimientos por el escándalo que están montando en pleno pasillo interrumpiendo la tranquilidad que había hace unos segundos. James y Rosebud se quedan orgullosos de poder hacerle frente a la muchacha aunque ella prefiere dejarlo para más tarde, en un lugar más amplio como los terrenos de Hogwarts.

-Ni los Potter ni los Weasley no valen la pena.-le dice desafiante con arrogancia la rubia pegando media vuelta sacudiendo se largo cabello rubio platinado en busca de las gemelas.-¡Ya se termino la fiesta, amigos! ¡Vuelvan a meter sus cabezas en sus cuartos y ya!

Sigue caminando hasta hallar el sitio donde sus amigas están jugando con sus ratas negras, ambas eligieron el mismo animal para las clases de Transformaciones, motivo por el cual Alak se pone nervioso. Se sienta en medio de ellas satisfecha de poder encontrarlas finalmente en todo el tren.

-¡Las he extrañado!-le dice abrazándolas a ambas con sus brazos apretujándolas con fuerza.- ¿Qué ha pasado en Australia? ¿Algún romance?

-¡Oh, sí!-dice entusiasmada una de ellas zafándose del abrazo de la rubia que se separa para darle respiro a la otra Parker.- Elena conoció a un mago que cuida dragones y tiene diecinueve años.

-¡Vaya, mujer! Si que te lo tienes guardado, no me has dicho nada en las cartas.-le recrimina a la chica de cabello negro profundo, ojos marrones y una remera de Ozzy Osbourne, (le encantan las cosas muggle).-Y, cuéntame como paso.

Elena empieza contarle lo ocurrido con aquel muchacho al que conoció en su viaje de vacaciones al extranjero para festejar su cumpleaños, sus padres que trabajan en el Hospital de San Mungo se tomaron dos semanas para pasar un tiempo en familia. Heather muy pocas veces solía salir con su madre afuera del país para conocer nuevos lugares mágicos, pero Daphne nunca le daba la oportunidad a su hija de tener algo de diversión en su vida, sin embargo Heather tiene sus secretos para pasar el rato con sus amigas y disfrutar de la adolescencia antes que termine sus estudios y comience a estudiar para auror.

-Nos estamos enviando cartas.-finaliza Elena echándose el cabello hacia atrás con arrogancia. Es una chica muy bella, sus ojos celestes y su cabello oscuro, su tez blanca y su cuerpo esbelto. Las tres son quienes quitan las miradas de interés en todo el colegio, no es que alarde pero es cierto. Casi todos se quedan embobados con la belleza de las Slytherin aparte de ser crueles también son bien guapas.-Aun lamentablemente son varios días de viaje para las lechuzas y tardan en llegar pronto. Asique cuando llegan ya paso una semana.

-Al menos tienes a alguien.-le dice su hermana, Evie. Tiene una trenza del lado derecho, su cabello está teñido de rojo y usa gafas.-Yo seré una monja cuando me toque.

-No digas eso.-le regaña Heather girándose a ella, tomando de su mano dándole un suave apretón.-Eres linda. Sé que Turner te envía cartas.

-No, él me dejo por Ross.-le niega cruzándose de brazos, los compañeros que tienen enfrente se quedan callados escuchando toda la conversación. Heather les mira fulminándolos.

-Y, ¿Ustedes que miran?-le reprende al darse cuenta que dejaron de hablar cuando ella entro al apartado.

Las chicas prosiguen hablando sobre sus amores y sobre algunos hechizos que aprendieron durante el verano, Heather aprendió algunos de defensa y ataque para estar más preparada para luchar cuando se recibiera de egresada en Hogwarts. Sus amigas estudiaron algunas posiciones ya que están interesadas en seguir los pasos de sus padres como medimagos.

Heather regresa a su compartimiento junto a su amigo, ni los Potter ni los Weasley no le han interrumpido su camino esta vez. Se sienta en el asiento sacando a su gato de la jaula dándole un respiro al pobre animal que tiene que soportar el mismo viaje desde que ella inicio su educación a los once años, nunca amo tanto a un animal. Cuando tenía cinco años su mamá le regalo un canario que termino muriéndose cuando ella lo tocó descubriendo sus poderes mágicos. Acaricia a Alak distrayendo su atención al paisaje que van recorriendo el tren a través de las vías, escucha risas de los chicos y rodea los ojos indignada de tener que viajar con los amigos insoportables de su primo, ¿Dónde consiguió a esos pedantes sujetos? Ella volvió su mirada al exterior imaginándose correr por un prado de flores silvestres con su vestido azul preferido, encontrarse a un caballo y montar en él. Sonaba muy inocente pero su mente tenía alma de ser infantil cuando estaba en compañía de sus mejores amigas, las gemelas y Emma Vir, una vecina de Londres.