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Follow Me. — capítulo 4
Capaz sea esa la razón por la cual Daphne se separo de su padre, porque se odiaban y la tolerancia entre ellos era insoportable que la mejor decisión para terminar con todo era alejarse a pesar de tener un hijo entre ambos, no mejoraba la relación. El odio. Ese sentimiento de rencor y desprecio contra alguien más. Heather esta acostada en su cama con las frazadas corridas al pie del catre, la oscuridad cae sobre todo el dormitorio compartido con Elena Parker, Deborah Beuquet y Amaia Díaz. Sus ojos tardan en cerrarse, sigue pensando por donde iniciar la búsqueda de su padre sin tener ninguna idea clara, está nerviosa por empezar nuevamente con las clases y más con este problema que le atormenta, necesita encontrarlo si o si. Quiere tener a una figura paterna, realmente la requiere. Se gira a la derecha quedándose viendo como Deborah con sus cabellos castaños caen sobre su rostro, la mazmorra de Slytherin es fría y húmeda ya que las mantas son esenciales para no coger un resfriado. Heather abraza su almohada perdiéndose en sus pensamientos, lo más seguro es preguntarle a Neville Longbottom, el profesor de Herbologia, acerca de su madre y su desconocido padre.
A la mañana, las chicas se despiertan a las siete para prepararse para el comienzo del año lectivo, Heather comienza su sexto año junto al resto de sus compañeros. Se visten en silencio, alguna de ellas esta tarareando una estrofa de una canción desconocida para los oídos de la rubia, levanta su cabeza para comprobar que Elena es la que canta, sonríe divertida. Termina de colocarse la pollera gris, se pone las medias y se calza los pies. Primera en terminar, sale de la habitación recorriendo un largo pasillo hacia las escaleras que dan a la sala común, llega al final de estas encontrándose con Scorpius y Albus platicando frente a la chimenea apagada. Se acerca a ellos sigilosamente con la intención de asustar a su primo.
-Ya te vi, Heather.-le dice astutamente girándose sobre sus pies encontrando a su prima haciendo una mueca de aburrimiento.-Te vi bajar las escaleras, ¿Realmente piensas ser una auror?
-Simplemente, búrlate de mí y verás lo que soy capaz de llegar hacer.-le alardea poniéndose derecha haciendo que su cabello se sacuda elegantemente.-Es más estoy dispuesta a encontrar a mi padre por mí misma.
-Eso suena difícil. Ya que ni la tía ni mis padres quieren decirte la verdad.-le comenta el joven rubio cruzándose de brazos.-¿Cómo piensas lograrlo?
-Aun no lo tengo todo resuelto, es un indicio.-le vacila un momento, suspira.- Ya hallaré la forma de dar con él.
-Entonces, ¡Éxitos!-le exclama con optimismo, regresando a la conversación de pociones digestivas con Albus.
Elena se reúne en segundos con ella sentándose en un sillón de cuero negro de estilo Rococó, la rubia le sonríe dispuesta a contarle a las hermanas Parker su objetivo para este año. Espera a que llegue Evie mientras tanto platica con la pelinegra acerca del chico de Australia, le describe como es físicamente y lo bien que sabe besar. Heather tuvo un novio el año pasado, Benjamin Smith, un mago de dieciocho años que trabaja en el callejón Diagon en una tienda de calderos e ingredientes para pociones, terminaron en el verano ya que la relación no era tan buena como al principio, ambos decidieron quedar como amigos porque era ese el sentimiento lo que ambos sentían en realidad más allá de los besos y las palabras bonitas, simplemente se veían como buenos amigos.
-Espero que la distancia no sea solamente un obstáculo para ustedes.-tercia la rubia con una sonrisa optimista, su amiga se queda callada mirando al frente.-¿Qué pasa?
-No vamos a ser novios, fue algo durante las vacaciones, nada más.-le objeta seriamente. Se vuelve hacia la rubia observando sus ojos ámbar brillar enérgicamente como si se tratara de piedras preciosas.- Sólo pierdo el tiempo con él.
-Vamos, amiga. No te pongas mal.-le anima tomándola de la mano amigablemente.-Piensa lo que tu corazón sienta, no te llenes de falsas esperanzas.
-Se trata justamente de eso.-le confirma cerrando un instante los ojos.- No confió en el amor a distancia.
-¡Chicas!-grita Evie desde las escaleras con su mochila rosa en la mano, corre hacia ellas.-¡Amiga, hermana! gracias a Merlín compartimos la misma casa de Slytherin.
-¿Eh?-dice confundida Elena arrugando el ceño. Evie se sienta en medio de estas obligándolas a hacerle espacio.
-No soporto a mis compañeras de cuarto.-comenta inquieta.
-Pues, aquí estamos.-le dice optimista Heather dándole una palmada en la espalda.-Siempre estaremos juntas, son las hermanas que nunca tuve.
-¡Qué linda!-exclama feliz Evie abrazándola efusivamente, Heather sonríe envolviéndola en sus brazos.-Te quiero, amiga.
-Y yo a ti.-le devuelve el cumplido.
Seguidamente, las chicas de Slytherin salen de la mazmorra recorriendo el pasillo subiendo a la planta alta donde empiezan a verse estudiantes recién levantados, con caras largas y soñolientos dirigiuiendose al Gran Comedor a desayunar. El día está despejado con un inmenso sol que brilla sobre los terrenos de Hogwarts y sus afueras. Las gemelas Parker y Heather se dirigen a su mesa sentándose en el mismo banco, la rubia aprovecha la ocasión para contarle su plan, sus amigas le escuchan con atención sin perderse de ningún detalle sobre su objetivo.
-Te ayudaremos,-le corresponde Elena.- sin dudas.
-Gracias.-le agradece con emoción.-Bien, ahora lo que vamos a hacer es lo siguiente...