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Into You — capítulo 2

El dolor de cabeza era realmente  insoportable. Era muy obvio que hoy tendría resaca, y una de las buenas. Lentamente comencé a abrir los ojos y lo primero que vi fue una cortina algo rasgada… Espera ¿Qué?

Varios recuerdos de la noche anterior  comenzaron a llegar:  Yo y un chico rubio besándonos, yo y el mismo chico entrando  torpemente a la primera habitación que vimos,  Yo y el ya mencionado chico desgarrándonos, literalmente, la ropa y bueno ya lo demás se debe suponer…

De un brinco me levanto de la gran y muy cómoda cama dándome cuenta de mi error, estoy tal como mi madre me trajo al mundo: desnuda. Lanzo una mirada de soslayo, preguntándome si el rubio  con el que me acosté estaba despierto, pero no, se encontraba más seco que un troco dándome la espalda. Su cabello rubio cenizo se encontraba alborotado de tantos jalones que le di y ni hablar de su espalda, estaba tan roja de tantos arañazos.

Comencé a buscar mi vestido negro y ropa interior encontrándolo tirado en el suelo, lo alce y lance un grito ahogado. El hermoso vestido con diamantes se encontraba hecho un pedazo de tela, roto en la altura del escote y con varios diamantes regados por el suelo. Al parecer la inofensiva fiesta de bienvenida se había transformado en una salvaje noche de pasión con un desconocido, tampoco es que me este quejando.

En un sorprendente tiempo record me encontraba vestida con lo que sobraba del vestido pero lo malo es que no encontraba los zapatos. Annie me matara por haber perdido sus caros Jimmy Choo.

¡Mierda! Annie.

¡Oh, Dios! Que annie no se haya ido sin mi.

Me acerque sigilosamente a la ventana apartando un poco la cortina. Solte un suspiro de alivio al notar el lindo auto azul de mi mejor amiga. Creo que no fui la única que tuvo noche de sexo.

Una sonrisa divertida apareció en mis labios.

Bien. Ahora a salir de aquí, pero antes tengo que buscar los zapatos de annie o si no me matara, quemara y aventara mis cenizas al rio.

Pase mi mirada alrededor de la habitación, pero ¿Cuál fue mi sorpresa? Encontrar los dichosos zapatos en cada esquina, si, uno en una esquina y otro en la otra… Ahora ¿Cómo llegaron ahí? Ni puta idea. Trote tratando de llegar rápidamente al primer zapato que se encontraba a mi derecha, después hice lo mismo con el segundo, me los puse  dispuesta a salir de aquella habitación.

¡Crack!

El extraño sonido me detuvo, baje la mirada a mis pies y encontré unos lentes negros de pasta gruesa, típico de un nerd, quite mi pie de los lentes preguntándome que hacían ahí pero ahora lo único que me importaba era tomarme una aspirina y dormir toda una semana, como un oso invernando. Solo espero encontrar a annie lo más rápido posible.

OOOOOOOO*

POV  Peeta

Cuando desperté lo primero que sentí fue dolor, un terrible dolor de cabeza. Me incorpore en la cama tratando de recordar porque me dolía tanto. Estire mi brazo para pode tomar mis lentes de mi mesita de noche pero no estaban ahí, que raro, si siempre los dejaba ahí… Oh mierda..

La realidad y los recuerdos me llegaron de golpe.

Había perdido la virginidad con una desconocida y no cualquiera, sino con una castaña de piel aceitunada. Era lo único que recordaba, eso y además el hecho que mientras lo hacíamos, ella no paraba de pedir más. Recordaba su aroma y su dulce voz.

Me sonroje violentamente al recordar las palabras que me decía.

La verdad era que no sabía que Finnick Odair estuviera dando una fiesta, tampoco me importaba ya que nunca me invitan. Solo había venido a entregarle la tarea de matemáticas que me había pedido, si, tiene tiempos para fiestas y no para hacer los deberes, pero que se puede esperar de un chico que lo tiene todo?.

 Y para una de esas cosas estaba yo. El nerd. El chico que te hacia los deberes de la prepa a cambio de una buena suma de dinero, dinero que cobraba para ayudar a mi madre con los gastos del hogar. Mi madre y yo vivíamos en un pequeño departamento alquilado y aunque ella trabajaba de cocinera en la mansión del señor Haymitch Everdeen yo quería aportar algo como el hombre de la casa que era. Estudiaba en la famosísima preparatoria "West Pierce High School" donde solo los chicos adinerados asistían pero gracias a varias horas de estudios y lecturas logre sacar una beca. Al principio quede extraño ya que hasta donde se, en esa prepa no dan becas si es que alguien no paga y pensé que había sido una error pero días más tarde el mismo señor Everdeen fue a darme el sobre que contenía la solicitud.

-Muchacho, se que eres alguien muy responsable y aplicado - me entrego el sobre - Y se que realmente aprovecharas esta oportunidad que te estoy dando.

Después de ese día las cosas cambiaron, comencé a esforzarme más de lo que normalmente hacia, tratando de demostrarle al señor Everdeen que no estaba equivocado. Poco a poco fui acercándome más a él y rápidamente logre descubrir que es lo que quería ser en la vida. Quería ser como Haymitch Everdeen, un gran arquitecto con su propia empresa constructora.

Haymitch Everdeen quedo maravillado con lo que aspiraba y se ofreció a ayudarme en lo que yo necesitara, inclusive me dijo que cuando estará en la universidad podría hacer mis practicas en su empresa. Quizás fue la emoción del momento o la falta de una figura paterna a mi lado pero desde ese momento lo consideraba como un padre para mi.

Una fuerte punzada en mi cien me saco de mi divagación mental.

Mierda.

Esta también era mi primera resaca. Comencé a buscar mi pantalón y ropa interior al tanteo ya que al no tener mis lentes todo lo veía borroso y algo deformado. Después de unos dos minutos logre encontrar mi bóxer y pantalón, me lo puse rápidamente y continúe con la titánica tarea de encontrar mi camisa blanca y suéter verde.

-Carajo

  • susurre al sentir la montura de mis lentes partida en dos - No, por favor, no.

Pero era imposible.

Forcé un poco la vista y si, los lentes que tanto trabajo le había costado a mi madre estaba roto. Ni modo, tendré que unirlo con cinta adhesiva, así Gale y sus amigos tendrán más diversión haciéndome bullying.

Solté un bufido, irritado de que siempre se metan conmigo, pero como lo dije anteriormente ¿Qué se puede esperar de unos chicos que lo tienen todo? Además ellos eran más que yo, fácilmente podrían ganarme en una pelea a puños.

Suspire derrotado.

Alce la vista tratando de enfocar la mancha verde que se encontraba encima de una lámpara y al hacerlo me percate que era nada más y nada menos que mi suéter y a pocos metros de este se encontraba mi camisa.

Por fin, ya era hora de ir a casa.

OOOOOOOOO

Dure quince minutos buscando a annie en cada una de las habitaciones y dos segundos en verla y volver a cerrar la puerta partiéndome de la risa.

Tenia razón. Annie también había pasado una buena noche y lo estaba repitiendo.

-¡Maldita sea, katnissss! - abrió la puerta - ¿Acaso no sabes tocar?

Se veía tan chistosa gritando cubierta por una sabana que solo pude reir mas fuerte.

-Lo siento - risas -  no sabia que estabas aquí.

Annie entrecerró los ojos aguantándose una carcajada. Sabia que no podía molestarse conmigo.

-Ya, bueno ¿Qué quieres? - pregunto annie.

-¿Cómo que qué quiero? - la miro seria - ¿No te acuerdas de lo que le prometiste a mi padre?

Ella me mira incrédula.

-Cuidar a su bebe - me señale - y tu - la señale - dejaste que me acostara con un chico que ni siquiera conozco.

Annie abre los ojos como platos.

-¡¿TE ACOSTASTE CON ALGUIEN?!

Puse los ojos en blanco.

-Si annie, gracias por hacer que finnick se entere - dije sarcásticamente. - Se que estas escuchando finnick.

-Mmmm, Hola katniss - respondió. - ¿Annie podría volver ya?

Solté una carcajada.

-Si, claro - respondí - solo que me de las llaves de su auto.

-Ya escuchaste annie, dale las putas llaves.

Annie rodo los ojos.

-Está bien, derechito a casa - dijo entregándome las llaves.

-Claro que sí, nos vemos más tarde - dije -¡Adiós finnick!

-¡Adiós katniss!

Media hora después vestida con mi pijama de conejitos, me encontraba envuelta con varias sabanas de seda echada en mi gran cama matrimonial. A pesar de todo, annie había hecho un buen trabajo con mi habitación, tenía el mismo armario que el de ella con puertas de vidrios y un gran estante con mis libros favoritos, sin hablar de mi habitación que era realmente hermosa en color y decorado.

-¿Señorita katniss? - Pregunta maysilee, la cocinera de la casa - ¿Desea comer algo?

-No, gracias - conteste - pero no me vendría mal una taza de café y una aspirina.

-Enseguida se lo traigo - contesto y así como apareció, desapareció.

-Gracias

  • susurre a la nada dejándome vencer por el sueño.