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Into You — capítulo 3

-¡Psssss! Hey, despierta.

-Nooo- lloriqueo - Déjame dormir mas.

-Has dormido todo el puto dia, katniss.

-Tampoco es que haya dormido mucho anoche, ¿No lo crees? - alzo la mirada hacia annie - Ahora déjame dormir.

-No, no puedo - jala de mi brazo - Tio haymitch ya va a llegar y no quiero que te vea asi.

-Eso te pasa por no cuidar de su bebe - susurro contra la almohada.- ¿qué hora es? Solo he dormido dos horas…

Annie suelta una risa sarcástica.

-No, no fueron dos horas - mueve los brazos como loca - ¡Fueron 9 horas! Dios, kat ese chico si que no te dejo dormir…

Suelto un bufido.

-Ni siquiera lo conozco para poder repetirlo…

Annie abre los ojos como platos.

-¿Cómo era físicamente? - pregunta - yo conozco a todos.

Me incorporo en la cama tratando de sentarme.

-Bueno…. Lo que recuerdo es que era rubio cenizo…

-¿Blanco, moreno?

-Piel blanca  -  entrecierro mis ojos y toco mi sien - y azules, ojos azules.

-¿Alto, bajo?

-Dios, annie ¿Cómo voy a saber?

-Entonces no te puedo ayudar - respondió - hay muchos chicos rubios ceniza en la prepa , pero si tu chico tiene ojos azules… habrán unos 6 así ya de ahí todo depende de la altura, de esos 6 chicos hay tres bajitos.

-No es mi chico - susurro. - ¿Cómo sabes todo eso?

-Oh, ya sabes, tengo una buena memoria.

-Oh, bien señorita "Yo-lo sé- todo" ayúdame a pararme que el piso se esta moviendo.

Annie me mira divertida.

-El piso no se esta moviendo, kat - agarra mi brazo - Solo sigues con resaca. - Agarra una taza y unas pastillas que se encontraban en mi mesita de noche - Ten, maysilee trajo esto pero dijo que te habías quedado dormida, asi que como buena amiga que soy lo mande a que lo vuelvan a calentar.

-Gracias ann, no sé qué haría sin ti.

-Estoy segura que nada, querida - le lanzo una mirada asesina. Annie suelta una carcajada.- Bueno cambiando de tema, tu padre me comento que ya te había inscrito en la preparatoria - suelto un gemido - Hey, no sufras porque estarás conmigo en todas las clases.

Sonrió, feliz por saber que estaré con mi amiga en todas las clases.

-No se como tio haymitch pudo hacerlo…

-¿Enserio? Yo si lo se, tres palabras: EL. ES. SOCIO.

La cara de annie es todo un poema pero pronto es reemplazada por una gran sonrisa.

-¡Eso es grandioso! - da pequeños saltitos - Y yo que recién me entero.

-No, no es grandioso - dejo la taza vacia de vuelta en la mesita - Eso lo hace aun peor, ahora me obligara a ir el mismo lunes a la prepa.

-No es tan malo, ya conoces a varios - dice animada.

-Lose, pero esperaba pasar mas tiempo con papa.

-Mañana es tu ultimo de descanso ¿Por qué no lo aprovechas y sales con tio haymitch a almorzar? - Pregunto -  yo me quedare con mama para que no esté muy sola.

-Si, tienes razón. Pero igual te llamare mañana para acordar lo del lunes.

-Esta bien. Amo hacer planes.

-Lo se, ann.

OOOOOOoOOOOOOOOOOO*

POV. Peeta

Cuando llegue a casa lo primero que hice fue ir directo al baño a vomitar todo el alcohol que había ingerido, estuve así como unas tres veces hasta que finalmente ya no tenia mas. Me senté sobre la loseta del baño, tratando de controlar mi agitada respiración.

Juro que jamás volvería a emborracharme. Aunque no fue intencionadamente, a mi me dieron ponche y yo acepte pensando que solo era eso: ponche, mi gran error fue tomarme dos vasos mas mientras buscaba a Finnick y aceptar el cuarto vaso que Finnick me ofreció.

Me levante mas recuperado y me dirigí hasta el lavabo donde me lave los dientes. Minutos después me dispuse a arreglar mis lentes, hice lo mejor que pude uniendo las partes pero al momento de ponérmelos note una luna un poco rajada, eso significaba que aparte de monturas también necesita lunas nuevas. Exasperado, agarre el puente de mi nariz y solté un suspiro. Tenía que gastar el dinero que finnick me había dado.

Me di un baño y mientras lo hacía descubrí varias marcas rojas por el cuello y, lo peor de todo, toda mi espalda con varios arañazos.

Dios, lo de espalda podría cubrirlo con mis camisas y suéteres pero lo de mi cuello no creo poder hacerlo.

Sali de la ducha, dispuesto a buscar algunas cremas para cubrirlas y pastillas para el gran dolor de cabeza que tenia. Busque en los cajones de emergencia, como a mama le gustaba llamarlo, encontrando las aspirinas y la crema para cicatrices, me la aplique y luego me vestí como normalmente lo hacía: camisa blanca abotonada hasta el cuello, suéter de lana color azul, pantalón de vestir color beige y zapatos negros pulcramente lustrados. Tome las pastillas y me puse a leer un poco.

Cuando cumplí once años, mama me regalo mi primer libro llamado "Harry potter y la piedra filosofal" lo leí en menos de tres días convirtiéndose en mi primer libro favorito. Se podría decir que después de ese día comencé a obsesionarme más con los libros y no dejaba ni un segundo en leer convirtiéndome en lo que se llama en el "come libros" de la prepa, de ahí venían los insultos y bromas del grupito de Gale.

Actualmente me encontraba leyendo un libro sobre ciencias y plantas para la clase de biología que me tocaba el lunes, y aunque deba decir que lo mío es leer libros y comics de ciencia ficción también me interesaba los libros que trataban de investigación. Semanalmente iba a la biblioteca que tenia la preparatoria  y sacaba algún libro de letras o matemáticas, como dije anteriormente: "no dejaba ni un segundo en leer".

Poco a poco el dolor de cabeza fue disminuyendo y mis ganas de seguir leyendo también. Lentamente fui cerrando mis ojos cayendo en un sueño profundo.

-Oh, mierda…. - gimió - más fuerte.

Ella me abrazo y comenzó a mecer sus caderas al compas de mis lentas embestidas. Me sonroje al no saber que hacer.

-No se - jadee - soy nuevo en esto.

Pensé que se levantaría y me dejaría ahí o tal vez comenzaría a burlarse, pero no , sus bonitos ojos grises me miraron con ternura y comprensión.

-¿Eres virgen? - Asentí avergonzado - Bien entonces yo lo hare.

Se sentó a horcadas sobre mi y comenzó a besarme  con pasión y desenfreno. Mis manos pasaron a acariciar su espalda y las  de ella  tiraban de mi cabello.

-Ahora te montare… - susurro rozando sus labios contra los míos.

Pronto los gemidos de ambos comenzaron a escucharse cada vez más fuerte. Puse mis manos sobre su cadera guiando sus movimientos.

-Oh, siiiii…. - susurro y mordisqueó mi cuello haciendo que suelte un gemido de placer.

En un acto de valentía, hice lo mismo que ella solo que después deposite un beso sobre la marca. Mi lado romántico estaba ganando. Ella suspiro y volvió a besarme.

-¡Peeta…!

Esa no era la voz de ella…

-¡Peeta!

Ya no estaba soñando.

-¡Peeta!

Era la voz de mi madre.

Abrí los ojos tan rápido que la luz de mi habitación me cegó por un momento haciéndome bizquear un poco.

-¡Peeta!

-¡Ya voy! - respondí y me levante de mi cama notando una pequeña - o grande - incomodidad en mis pantalones.

Me había excitado con el sueño.

Mierda, ahora ¿Cómo le oculto esto a mi madre?

Comencé a pensar en otras cosas que no sea nada relacionado con  la chica castaña de bonitos ojos grises de mi sueño.

-Peeta, hijo, abre la puerta - dijo mi madre.

-Mama, ahorita no me siento bien - mentí, aunque no era del todo mentira.

-¿Qué tienes, cielo? - pregunto preocupada - ¿quieres que te traiga un poco de sopa?

-Si por favor mama - respondí - creo que me voy a resfriar.

-Está bien, dejo tu puerta abierta. - dijo y escuche sus pasos alejándose.

Hice lo que mama me dijo y corrí a meterme bajo las sabanas, tratando de ocultar la gran erección que tenia. Justo ahora mama tenía que salir de trabajar temprano, ¿Qué habrá pasado? Después le preguntare.

Pocos minutos después mi madre apareció con un gran tazón de sopa de pollo y verduras entre sus manos. Su ojos azules lucían preocupados haciéndome sentir mal por mentirle.

-Oh cielo estas sudando - puso una mano sobre mi frente - ¡Y estas que hierves en calentura!

Me sonroje. Si que estaba con calentura.

-Anda tomando tu sopa mientras que yo busco la pastilla para la fiebre -dijo.

-No es necesario ma - la mire - estoy seguro que ya se me va a pasar.

Ella me lanzo una mirada preocupada pero asintió en silencio.

-No se porque los jóvenes de ahora se enferman tanto - dijo -Hoy también la señorita Everdeen llego mal a casa.

Sabía que el señor Everdeen tenía una hija pero pensaba que seguía en Europa. Al parecer regreso.

-¿Y por eso regresaste temprano? - pregunte curioso.

Mi madre soltó una risita.

-No, nada de eso - dijo - La amiga de la señorita me dijo que ya podía irme si había acabado con todo.

-¿Y terminaste?

-Claro que si, sino cómo crees que estaría aquí.

La mire divertido. Amaba tanto a mi madre.

-¿Y cómo se llama la señorita? - pregunte  desinteresado mientras metía una cuchara de sopa a mi boca.

-Se llama Katniss, Katniss Everdeen.

OOOOOOOOOOOOO

-¿Cómo te encuentras, preciosa? - pregunto Haymitch.

-Bien -puse una sonrisa - ¿Qué tal te fue a ti, papi?

-Lo mismo de siempre, reuniones y mas reuniones - contesto.

Lo mire con una sonrisa misteriosa. Mi padre me miro arqueando una ceja, sabía lo que significaba: "¿Qué estas planeando?"

-¿Qué estas ….?

-Mañana pasaremos tiempo padre e hija - lo interrumpí - ya sabes, como es mi ultimo día de descanso antes de volver a la prepa, lo quiero pasar contigo. Recuperar el tiempo perdido de estos cinco años.

Mi padre sonrió feliz, como antes de que mama muriera.

-Claro, preciosa, haremos lo que tú quieras.