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Historia 188301 — capítulo 1

Cap 1: El insoportable y la linda chica

Era todavía temprano cuando algunos rayos de luz se filtraban a través de las cortinas color amarillo, iluminando la habitación. En medio de la habitación, justo en mitad de la cama, había un bulto de mantas que se comenzaba a mover despacio. Debajo de todas esas mantas apareció un montón de cabello pelirrojo y despeinado, aguantándose un bostezo, una chica se despertaba en su cuarto. Sentada en la cama, entrecerró los ojos para enfocar mejor y dio un rápido vistazo por su habitación. Todo en su lugar, incluso la ropa que se había quitado la noche anterior descansaba doblada en una silla junto a la puerta. Pasó una mano por su cabello, tratando de ponerlo en su lugar y se levantó. Corrió las cortinas permitiendo que toda la habitación se iluminara con la luz matutina de fines del verano. A través del vidrio pudo ver algunos niños jugando ya en su calle, paseando en bicicleta o corriendo por ahí, todo el mundo disfrutando de sus últimos días de la época veraniega.

Pocas personas disfrutaban el final de las vacaciones y el inicio de un nuevo año escolar,  y, definitivamente, se consideraba una de las pocas que esperaba con ansias cada Septiembre. En dos días volvería a su escuela, a su último año. No eran comunes en una chica de su edad, sus ganas de volver a la escuela… nada en su vida era en realidad lo que podría considerarse común. En dos días regresaría a Hogwarts, una escuela de Magia y hechicería. Sí, porque Lily Evans no era una chica ordinaria… era una bruja.

Estaba contenta porque al fin volvería a su lugar favorito en todo el mundo, desde ese día en que todo cambió cuando cumplió once años y todas las cosas extrañas que sucedían a su alrededor cobraron sentido. Por supuesto, no podía negar que una parte de ella se sentía algo ansiosa de librarse de  su hermana mayor, Petunia, que no hacía más que fastidiarla y molestarla todo el tiempo, no le hacía fáciles las cosas.

Tomó una fotografía sobre su escritorio, estaba rodeada con un marco de madera sencillo y dentro de él tres chicas le devolvieron una sonrisa. Por fin volvería a ver a sus mejores amigas, nunca podían reunirse en vacaciones y las extrañaba tanto.

Mientras caminaba hacia el baño pensó en lo único que no le animaba de su vuelta al colegio era volver a ver al arrogante de Potter. James Potter, el chico más desagradable del mundo, no podía soportarlo ni a él ni a su amiguito inseparable Sirius Black.

Eligió su ropa dentro del armario y luego evaluó su aspecto frente al espejo. Una chica de cabello largo y rojo le devolvió la mirada, delgada, el rostro enmarcado por algunas cuantas pecas, piel blanca resaltando unos ojos verde esmeralda. Cuando se sintió satisfecha con su aspecto salió de la habitación, recorrió el pasillo de su casa de un piso y salió en silencio al fresco de la mañana. No era un buen día para quedarse en casa, su hermana Petunia ya le había advertido que su novio Vernon Dursley, un tipo que por cierto le parecía tremendamente desagradable, vendría a almorzar y la quería lo mas lejos de él que fuera posible. Generalmente prefería evitar las confrontaciones con Petunia, así que intentaba no enfadarla.

Dio algunas vueltas por la calle hasta llegar a un parque cercano donde se sentó a observar a los niños jugar y a los ancianos dar de comer a las palomas. Seguro cualquier otra jovencita de diecisiete años tendría un millón de cosas mejores que hacer que estar sentada en el banco de un parque mirando a la gente pasar. Pero ella, que no tenía amigas muggles, se había llevado un libro que estaba por terminar. Ya echaba de menos volver a Hogwarts y aprender magia y poner en práctica un par de hechizos que había estado estudiando durante el verano. Había leído sobre unos muy buenos que esperaba poder practicar antes de salir de la escuela, este último año era perfecto para absorber lo máximo posible antes de decidir qué hacer con su vida fuera de Hogwarts.

Aunque en realidad, si tenía que elegir un propósito de ultimo año ese iba a ser vengarse por todas la cosas que Potter le había hecho en los seis años que llevaba de conocerlo, por todas las veces que había tenido que aguantarse que la siguiera y la molestara y le pidiera salir con él, haciéndola quedar en ridículo frente a todo el mundo y fastidiándola hasta más de su límite. No iba a dejar ese colegio sin al fin darle una patada en donde más le dolía…su orgullo.


Ya pasaba de medio día, un ligero calor comenzaba a inundar el cuarto en que dos muchachos dormían medio destapados. Las cortinas eran oscuras, evitando el ingreso de la luz. La habitación era lujosa, paredes cubiertas de papel de muro en tonos escarlata y dorado, había también varias medallas colgando de una estantería. La habitación era suficientemente amplia para albergar ambas camas y habría espacio incluso para una tercera. En un rincón se hallaba un escritorio cubierto de cosas de todo tipo.  El chico que dormía cerca de la puerta tenía una pierna fuera de las mantas, y estaba desparramado en la cama, su cabello sumamente alborotado. El segundo muchacho, junto a la ventana, dormía con medio cuerpo colgando a un lado de la cama, de todas formas parecía dormir plácidamente. La puerta se abrió de pronto y, una mujer de edad madura, se acercó a la puerta y la abrió despacio, las puertas del armario estaban abiertas de par en par, en uno de los muebles pudo ver varios platos y vasos usados. Las paredes escarlata estaban casi completamente adornadas con banderines de Gryffindor, fotografías y posters de quidditch. La mujer atravesó a habitación evitando pisar varias cosas y prendas de ropa que se hallaban por todo el suelo hasta llegar a la gran ventana al otro lado de la habitación. Abrió las cortinas de golpe dejando entrar la luz por cada rincón del lugar. Abrió también la ventana para que entrara la brisa. Se dio la vuelta para contemplar a dos muchachos que dormían plácidamente en la habitación.

-Ya es hora de levantarte, James y Sirius  - Dijo la mujer dando un par de palmadas y quitando las mantas del muchacho que estaba más cerca de la ventana - Ya es muy tarde, ya se perdieron el desayuno-.

-Cinco minutos más, madre  - Pidió James con voz somnolienta escondiendo su cabeza bajo la almohada - Por favor-. .

-Los quiero a los dos abajo en cinco minutos listos y vestidos, James - Advirtió la señora Potter antes de salir del cuarto tomando algunas prendas al azar del suelo y metiéndolas en una canasta en una esquina - A menos que prefieras que los envíe a hacerle compañía a tu tía Margaret esta tarde-

-¡No la tía Margaret! - Exclamó James sentándose en la cama repentinamente despierto - Estaremos listos en tres minutos -

-Entonces en tres minutos abajo, los dos… y no les haría mal hacerle algo de limpieza a esta habitación - La señora Potter los apuntó con el índice de su mano derecha y luego salió de la habitación cerrando la puerta tras ella.

James se restregó los ojos, bostezó y perezosamente se levantó yendo hasta la cama de su mejor amigo a tratar de despertarlo.

-Quizás ir con tu tía Margaret no sea tan malo… la vieja necesita una visita - Sirius se negaba a abrir los ojos a pesar de que James había volcado el colchón de la cama tirándolo a él al suelo con todas las mantas.

-¿Una visita? ¿Bromeas?  No sabía que te parecía tan divertido pasar la tarde comiendo los pasteles de una señora que ya perdió el sentido del gusto … o quizás adoras ver las fotografías de aquellas personas que vivía en 1800 - James se estremeció ante el recuerdo de su tía abuela Margaret y las visitas que se había visto obligado a hacerle durante todos esos años -si es tu plan para pasar el día pues adelante, ve, yo por mi parte te espero aquí-

-De acuerdo, entendí - Dijo  Sirius y se levantó del piso mientras James se metía al baño para bajar lo más pronto posible con su madre.


-¿Dónde está papá?- Preguntó James tres minutos después entrando con Sirius en el comedor.

-tu padre tuvo que salir para el Ministerio-Le contestó su madre mientras alistaba la mesa para comer - Tu sabes cómo andan las cosas ahora todo el mundo está muy cargado de trabajo. En el hospital también hay bastante trabajo pero tengo la sensación de que pronto tendremos más-

La señora Potter parecía algo preocupada. No era una mujer que se mostrara insegura pero una pequeña arruga en su frente lo hacía evidente. Era parecida a su hijo, ese día llevaba el cabello recogido. Miró a James con una sonrisa, ambos con la misma mirada.

  • Y de seguro que algunos parientes míos son culpables de eso  - Sirius trató de que no sonara como un lamento, con un toque de indiferencia en su voz- El apellido Black suena cada vez menos genial ¿eh? Aunque creo que nunca lo ha sido- .

-Conozco a la familia Black, cariño. Pero cada uno escoge su propio camino - Se apresuró a decir la señora Potter sonriendo dulcemente a Sirius. Dorea Potter no podía olvidar que también era una Black  - Tu eres parte de nuestra familia ahora -.

Sirius le devolvió la sonrisa metiendo sus manos en los bolsillos. James pasó su brazo sobre los hombros de su amigo dándole unas palmadas en el hombro.

-Y… ¿Qué hay de comer?-

La señora Potter negó con la cabeza al igual que James sonriendo.

Luego del almuerzo la madre de James los envió a ambos a hacer unos encargos al Londres muggle, adoraba hacer compras en el mundo muggle, aunque conocía poco de él.

-Oye, Cornamenta vamos a sentarnos un momento quieres, ya estoy muy cansado de caminar

  • Sugirió Sirius luego de un par de horas de caminar por la ciudad y detenerse cada dos por tres que algo les parecía fascinante - Esta ciudad sí que tiene cosas interesantes-.

-Esta bien, sentémonos en ese parque - Aceptó James indicando el pequeño parque que apareció en la esquina. Se sentaron en el primer asiento vacío - Dos días para volver a Hogwarts, amigo… dos días para volver a ver a Evans-.

-¿En serio estás pensando en eso? - Sirius levantó una ceja hacia su amigo y luego bufó - No sé que tienes con Evans… digo sí, es bonita, pero no hay quien aguante esos delirios de prefecta perfecta -.

-Si… pero es linda en serio, no sé, tiene algo que me atrae como abeja a la miel - Le explicó James- Es complicada, dulce pero dura, tan seria a veces, es tan impredecible, es…diferente. Me gusta-

-Y te detesta, eso es… diferente. Tu, mi querido amigo, estás hechizado por una pelirroja a la que no le interesas ni con una cinta de regalo - Comentó Sirius poniéndose las manos detrás de la cabeza - Yo, por mi parte, estoy más que listo para ver lo que el ultimo año tiene para darme… simple y sin complicaciones-.

  • Es fácil ¿No?... Pero este es el último año que tengo para estar junto a Evans, voy a conseguir que me acepte - Aseguró James mirando hacia el horizonte y cruzándose de brazos - Prepárate Lily Evans porque James Potter va por ti y nadie se resiste a mis encantos naturales-

-Hablando de encantos naturales, parece que tu objetivo del cabello rojo esta por aquí- Dijo Sirius a su amigo apuntando a una banca bastante alejada de ellos donde una chica se sentaba en ese momento.

James miró en la dirección que su amigo apuntaba y la vio sentada de espaldas a ellos. No necesitó mirarla más de un par de segundos, la reconocería donde fuera.

-Bueno, allá vamos-.

Sirius estuvo tentado de seguir a James cuando este se puso de pie en dirección a la pelirroja, pero prefirió ver primero que tal le iba a su amigo antes de saber si ir en su rescate o no.James avanzo rápido hacia la chica y se puso detrás de ella. Le tapó los ojos con las manos.

-¿Quién soy?-

Lily se sobresaltó al sentir las manos que le cubrían los ojos y rápidamente trató de zafarse aunque esa voz le parecía demasiado familiar.

-No creo tener tan mala suerte - Soltó de golpe y se liberó de las manos que le tapaban los ojos para mirarlo directamente a la cara.

-Me reconociste ¿verdad, pelirroja?-Le preguntó James con media sonrisa y mirándola seductoramente -Ya te estás acostumbrando a mi-

-Ni en tus mejores sueños, Potter -  Contestó Lily secamente y se puso de pie, miró detrás de James y vio a unos metros de él a Sirius Black saludándola con la mano. Puso los ojos en blanco y volvió a mirar a James -No sé que hacen aquí pero ya se me arruinó el día -

-No es necesaria toda esa hostilidad, Evans - Dijo James y la miró de pies a cabeza - Déjame decirte que bella estás hoy… deberías mostrar esas piernas más a menudo... cualquiera diría que no eres la misma chica -.

-Entonces piensa que no soy yo y déjame en paz  - Espetó Lily y se marchó sin decir una palabra más, caminando a paso rápido.

 James bufó frustrado y se pasó una mano por su cabello mientras la veía alejarse. Sirius tomó las bolsas de las compras y se acercó hasta donde se encontraba su mejor amigo.

-¿Mala suerte otra vez, Cornamenta?-  Le preguntó a su amigo dándole palmadas en la espalda.

-Ya caerá, Canuto - James no dejaba de mirar la esquina por la que Lily había desaparecido - ¿Entiendes ahora lo que quería decir hace un rato?-

  • Siento que he visto esta misma escena miles de veces en diferentes contextos, por años y años - Se burló Sirius rascándose la nuca con una mano - Y aun no termino de entenderte, ni a ti ni a esa chica… o quizás a ella si la entiendo un poco -.

-Mejor nos vamos - James frunció el entrecejo a su amigo pero ambos terminaron riendo y se encaminaron a casa.


Lily se fue directo a casa, muy molesta, apretaba el libro entre sus brazos con fuerza. ¿Ahora Potter se le iba a aparecer hasta cerca de su casa? Ni siquiera vivía en el mundo muggle ¿Qué tenían que estar haciendo esos dos ahí? Por ella que se fuera muy, muy lejos y no volverlo a ver jamás. Desde primero siempre había sido un chico muy molesto, llevándose a los demás por delante, con esa aura de niño mimado. Y desde tercero que le había dado una ridícula obsesión por invitarla a salir, esperando que ella cayera rendida a sus pies… como si en serio tuviera alguna oportunidad de salir con semejante idiota ¿Cómo podía parecerles a algunos que era un chico agradable? Nadie podía vivir así de cerca de una persona con la cabeza tan grande, el ego por las nubes y esa necesidad de llamar la atención de forma tan infantil. No era un secreto que él y su amiguito Black eran guapos y atraían a muchas chicas pero tampoco lo era que adoraban aprovecharse de ello. Riendo por ahí luego con su amiguito Pettigrew, que seguía todas sus estupideces. El cuarteto problema terminaba con Remus Lupin. Era el único al que Lily no terminaba de conectar dentro de ese grupo, era tan agradable en comparación a los otros tres, muchas veces ella le había sugerido alejarse de esas amistades tan nefastas pero él seguía insistiendo en que eran excelentes personas y amigos y que tenía sus razones para decirlo, que ya se lo habían probado en incontables ocasiones. Ella no se imaginaba que clase de sacrificios podrían hacer por una persona cuando solo parecía amarse a sí mismos.

Una vez cruzó la reja de entrada de su casa, suspiró para calmarse un poco, sus padres no merecían el mal humor que traía por causa de Potter. Dio vuelta la llave en la puerta y entró en casa solo para encontrarse en la sala a Petunia y Vernon, les sonrió levemente pero no hizo falta más que una mirada de Petunia para irse directo hasta la cocina donde podía oler una comida de su madre que le abrió bastante el apetito. Era mejor cambiar el humor y tratar de terminar el día de la mejor manera.